
Trasciende que la cuestión petrolera mexicana está infuida por las conveniencias de las compañías trasnacionales extranjeras, según acuerdos y compromisos de Felipe Calderón desde sus tiempos en la Secretaría de Energía. Se sabe que los precios de los productos que fueron "congelados" hasta diciembre, ya habían aumentado a su máximo, y que son comida chatarra rica en grasas, en endulzantes y en colores artificiales, en general nociva para la salud. Voces autorizadas señalan que la dieta de los mexicanos está volviéndose nociva por carecer de frutas, verduras, carnes rojas y blancas, debido a los precios de estos satisfactores y al deplorable estado en que se encuentran los productores del campo, gracias a la indolencia oficial.
Tenemos, entonces, un gobierno que lucha por destruir el aparato productivo y entregar el patrimonio nacional al extranjero, que genera como daño colateral condiciones que afectan la salud.
Actualmente, muchos de los votantes por "el cambio" ha decidido acercarse a posiciones más inclinadas a la izquierda, arrepentidos de su voto en 2000 y 2006 y de la sordida complicidad del PRI con el PAN en algunos aspectos nodales para la vida nacional. El arrepentimiento permite suponer que la próxima elección pudiera ser esperanzadora. Veremos.
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