Conspiración en Pémex

Notas Sueltas es un espacio de opinión sobre diversos problemas de carácter social, económico y político de interés general. Los comentarios pueden enviarse a: dalmx@yahoo.com

miércoles, 31 de diciembre de 2008

Fin de año


Hoy es el último día del año y solo queda esperar en las mejores condiciones posibles lo que fatalmente llegará: un 2009 plagado de augurios no tan buenos como quisiéramos, merced a las expectativas económicas y a la creciente inseguridad social que el gobierno empresarial de la república se ha empeñado en procurarnos.

Mientras tanto, lo natural es dar rienda suelta a la convivencia familiar, pensar en lo bueno del año que termina, sopesar las decisiones tomadas, proponerse enmendar errores, reparar fallas, mejorar procedimientos y mecanismos de relación y de decisión, ser mejores en el trabajo, darse tiempo para las cosas simples de la vida familiar y construir, en la medida de lo posible un mejor entorno para nuestros hijos, aunque para ello sea necesario ser una oposición más abierta y tenaz a las injusticias que en lo económico, politico y social se perpetran contra nosotros y nuestros semejantes.

Les deseo paz y tranquilidad con justicia social, con pleno respeto a su calidad humana, a sus libertades ciudadanas, a su capacidad de ser y decidir.

domingo, 28 de diciembre de 2008

Día de los inocentes


El 28 de diciembre nos recuerda lo que somos durante los otros 364 días del año.
Mark Twain


El día de los inocentes, de profundas resonancias bíblicas, permite ver que en todos los tiempos los que han pagado los platos rotos han sido los que menos culpa tienen, así, los desaguisados de la economía y la política encuentran bastante pronto a quien dirigir los rigores de las decisiones mal tomadas, las consecuencias funestas de hacer las cosas mal y de insistir en ello.
La economía neoliberal tiene en su haber una extraña compulsión por atribuir todos los bienes posibles al mercado, de manera que éste es el factor esencial en la buena salud de la economía y, además, una expresión de la democracia sobre la faz de la tierra. La realidad es simplemente un accidente, un caso especial en el estudio del mercado y sus virtudes. En tanto excepcional, la realidad económica solamente se estudia como caso curioso, como una aberración en el modelo que debe ser ignorada en lo posible.
Las cuentas de los neoliberales siempre salen ajustadas a la fatalidad del modelo y por eso tiene la ventaja de ser inmunes a la historia, la cultura, la idiosincrasia y, sobre todo, a la estructura del aparato productivo del país a que se refieren. Una cosa es la realidad y otra la verdad revelada en calidad de dogma de fe del modelo.
En este sentido, la crisis económica actual y su profundización no debe quitar el sueño de los ideólogos del mercado, ya que simplemente se debe tomar como un ajuste que señala la necesidad de “profundizar” el mercado, eliminar cualquier medida proteccionista o que insinúe serlo y dejar de lado cualquier tipo de intervención del gobierno en la marcha de la economía. Pero, aun en el tenor del neoliberalismo como dogma de fe económica, se observan fisuras que atienden a ese horrible accidente llamado realidad, de ahí que en Estados Unidos y el resto del mundo desarrollado, se emprendan medidas de rescate económico por parte de los gobiernos.
La curiosa paradoja neoliberal de que el Estado interviene a favor del Mercado parece volver las cosas a una posición que tenían antes del Consenso de Washington: la necesaria intervención del estado en la regulación económica.
Como se ve, los inocentes del mundo pagan los platos rotos del dogma neoliberal, y aun así las medidas de austeridad, el control inflacionario, las tasas de interés, la protección de las empresas por parte del gobierno, parecen tener a un sujeto culpable a quien oprimir con la consigna del ahorro y la racionalidad del gasto: el ciudadano común, el causante cautivo, el empleado recortado, el simple consumidor de bienes y servicios sujeto a un salario, el marginado y cualquiera que no protagonice la quiebra de los negocios, que no decida el rumbo de la economía desde la dirección de las empresas quebradas.

sábado, 27 de diciembre de 2008

Fin de diciembre


Faltan pocos días para que termine el mes de diciembre y el ánimo puede ser bastante festivo si consideramos el contexto dramático en el que se festejan los días de navidad y la noche del año viejo. Fin de año y de ciclo que la esperanza laica sugiere como el término de la carga económica que cada cual lleva, como moderno Pípila, persiguiendo un objetivo de cambio: hacer estallar las puertas de la Alhóndiga de Granaditas y abrirse paso hacia la toma del bastión del opresor y la libertad.
Las enjutas espaldas del mexicano promedio suponen que las décadas de neoliberalismo no han podido fincar la costumbre de los pesos económicos excesivos, pero si las mañas que se han dado los sufridos ciudadanos en eso de llevarlas. Cuestiones de costumbrismo en la evasión de compromisos y en el aligeramiento facultativo de gravámenes y deudas por la vía de no pagar, de pagar tarde y de solamente pagar, en todo caso, los mínimos requeridos para no caer en manos de la autoridad.
El mexicano insolvente es el que ronda en pos de un mejor empleo, o simplemente de una ocupación remunerada o paliativa de una cada vez más profunda “minusvalía” del poder adquisitivo, contra el alza de los precios de los bienes de consumo familiar.
Mientras que el discurso oficial difiere responsabilidades y oculta la verdadera cara de la crisis, la vida cotidiana transcurre entre la zozobra y los sobresaltos; entre la acongojada visión de ser blanco de la delincuencia que, organizada o no, pulveriza el estado de derecho con la práctica diaria del asalto, el secuestro o el nivel de las tasas de interés bancario, el anatocismo y la indolente incompetencia de las autoridades.
“Diciembre me gustó pa’ que te vayas”, dice la canción ranchera, y como de esas está lleno el camino del gobierno, ahora nos las mandan tocar a la salud de la crisis, pero al son de un patriotismo sui generis que nos hace a todos parte de la solución, siempre y cuando solamente sigamos aguantando lo mismo que nos hace infelices. Soluciones redundantes, periféricas o simplemente bobas, parecen guiar el destino de un país que merece más.
Los últimos días del último mes del año, son el escenario de la despedida de lo peor, “que ya pasó”. Celebremos el fin de 2008, abramos el corazón a la esperanza.

miércoles, 24 de diciembre de 2008

Feliz Navidad


Se dice fácil, feliz navidad. Pero, implica hacer abstracción de un contexto, de un momento histórico en el que la economía ha sido secuestrada por la especulación. Significa hacer un ejercicio de optimismo, de voluntad para transformar el panorama de oscuro a luminoso, de absurdo a inteligible, de azaroso a cierto y transitable con la fluidez que marca nuestra calidad de seres pensantes, racionales pero también espirituales, portadores de una cultura, de valores que reconocen en la solidaridad y el amor al prójimo una forma de realización de nuestra humanidad.

Decir feliz navidad es reafirmarnos como parte de este mundo, de una cultura, de una escala de valores que, siendo humanista, centra su atención y privilegia la heterogeneidad de lo social, la complejidad y variedad de las formas de organización humana y la idiosincracia de pueblos y naciones, sin más explicación que su historia, circunstancias y propósitos comunes.

Pero justamente por ello, la navidad es el renacimiento circunstanciado de cada entidad y a la vez de todas, sin preeminencia de unas sobre otras, sin avasallamiento ni económico, ni cultural, ni político.

La navidad es esencialmente democrática, porque nos implica a todos, en la enorme diversidad de lo que somos y cómo lo asumimos. Implica partir de la definición primaria de lo humano y recorrer la historia natural y cultural de nuestro arribo a una sociedad tecnificada, sin dejar de reconocer cuál es la matriz fundacional de lo que somos. Pero la navidad conlleva valores trascendentes, invoca eternidad, nos acerca al infinito, a la renovación cíclica de la esperanza.

¡Feliz Navidad!

martes, 23 de diciembre de 2008

KFC


La próxima vez que quiera comer pollo lo pensaré dos veces. La producción industrial de alimentos fritos tiene un nuevo villano: Kentuky Fried Chicken. Ello se debe a que, según evidencias que han presentado varias organizaciones dedicadas a la protección de los animales (Peta, por ejemplo) y personalidades del mundo del espectáculo (Pamela Anderson, por mencionar una), KFC es un buen ejemplo de cueldad innecesaria en el trato a los pollos. En sus plantas productoras de pollos, los animales sufren golpes, mutilaciones, son desplumados en vivo y se les corta el pico al ras con un aparato ex profeso, son tratados como si fueran cosas en vez de seres vivos. Los animales sufren de manera constante los abusos en el manejo, según se documenta en videos tomados en las instalaciones avícolas de esta empresa.

Resulta verdaderamente repulsivo el espectáculo sin sentido, plenamente irracional de crueldad sistemática contra los pollos. Invita a dejar de consumir pollo frito y demás productos KFC por una larga temporada, probablemente para siempre. Para muestra visite la página http://www.kfccruelty.com/ y verá a qué me refiero.

lunes, 22 de diciembre de 2008

Autogoles universitarios


Recientemente (martes 2 de diciembre) se aprobaron por el Consejo Divisional (CD) de Ciencias Económicas y Administrativas, una serie de portales de internet que contienen publicaciones virtuales, a modo de catálogos de publicaciones en donde no están consideradas las de la propia Universidad, ni en lo que corresponde a la producción de libros ni a las revistas que se publican en las distintas unidades académicas.

¿Se partirá del supuesto de que lo que se hace al interior no es bueno? ¿Se tendrá la idea de lo que se hace fuera es mejor? De ser esto así, ¿tendrá caso mantener un aparato editorial amplio y costoso, que incluye el área de publicaciones y la imprenta? ¿Tendrá sentido continuar publicando revistas en las diferentes unidades académicas? ¿Valdrá la pena el esfuerzo?

Al parecer, los académicos de los departamentos de Economía, Contabilidad y la Maestría en Administración (que no fueron tomados en cuenta en la propuesta de los catálogos aprobados), tendrán que publicar en cualquier otra parte menos en su propia institución, porque el órgano colegiado que es el Consejo Divisional decidió descalificar o por lo menos no proteger la producción doméstica, lo que revela un problema de autoestima profundo, que tendrá como consecuencia inmediata el desinterés por mantener la producción editorial propia, inválida por decreto del CD.

El esfuerzo editorial de años quedó evidenciado como inútil, las horas de discusión, escritura, diseño, corrección y los engorrosos trámites para la publicación saltaron por los aires gracias al impulso autodestructivo de las propias autoridades, que decretan incompetentes las publicaciones de la División de Ciencias Económicas y Administrativas (DCEA) pero también cualquier otra que tenga por origen la Universidad de Sonora, ya que no se les ocurrió aprobar un catálogo que las abarcara.

La inclusión de un catálogo UNISON, resolvería varios problemas: Mantendría el interés de los académicos de alimentar las páginas de las publicaciones universitarias en cada unidad académica donde se realiza este esfuerzo, alentaría la mejora de la calidad de las publicaciones en el aspecto material y de contenido, se proyectaría la Universidad de Sonora como una fuerza académica que da frutos intelectuales dignos de mérito, se incrementaría la presencia de la institución en bibliotecas y centros de estudios, sería una referencia autorizada en las bibliografías y hemerografías de los distintos tipos de trabajos escritos, académicos e informativos. Todo ello sería posible si se continuara el esfuerzo editorial de la Universidad con el concurso de sus propios académicos, interesados en ver publicados sus trabajos con la seguridad de que les serán reconocidos oficialmente cuando soliciten su promoción de categoría y nivel dentro del tabulador universitario.

La omisión o ninguneo de parte del órgano colegiado que es el Consejo Divisional, permite vislumbrar el fin de la revista Vértice de la DCEA, así como el de otras que sirven a los profesores e investigadores para publicar sus hallazgos.

La ridícula idea de que lo externo es mejor, por comisión o por omisión, contradice o por lo menos hace que parezcan sospechosos los reconocimientos que la Universidad de Sonora ha estado recibiendo por la calidad de sus programas académicos y procedimientos administrativos. La anterior circunstancia permite suponer que las autoridades divisionales, en el mejor de los casos, optan por esperar que algún portal o biblioteca virtual ajena recoja, o acepte a solicitud de parte, las publicaciones universitarias para, al fin, reconocer que pueden ser un medio para que sus propios académicos se sientan confiados en publicar en ellas. Lo anterior demostraría que las dichas autoridades ignoran que el comportamiento normal de los académicos sería el de buscar publicar en las revistas y editoriales que estén “reconocidas” en su División, ya que lo que importa es acreditar publicaciones para los efectos de promoción, entre otros.

El no confiar y alentar la propia capacidad en los hechos de la vida cotidiana universitaria, disminuye, desacredita, ridiculiza las expresiones de suficiencia que se dan cuando la SEP o algún otro ente público otorgan “reconocimientos” a la institución universitaria. Quizá el rector Pedro Ortega Romero ignora que en la institución que representa se duerme con el enemigo, porque quizá los directores de división desconfían de los reconocimientos y sufren de un complejo de inferioridad generado por la propia estrechez de sus circunstancias.

Como quiera que sea, las aspiraciones legítimas de los académicos de ascender en la escala tabular, cuentan con un obstáculo incrementado por la propia mendacidad burocrática de sus autoridades inmediatas. Parece que las autoridades divisionales optan por acatar los acuerdos del Colegio Académico rápido, pero no necesariamente bien. Y ahí está el detalle.

Cabe esperar un acto de rectificación del acuerdo sobre publicaciones por parte del Consejo Divisional, reconociendo que las publicaciones universitarias tienen la calidad y autoridad suficientes que derivan del profesionalismo y capacidad de sus colaboradores. Si no fuera así, ¿qué sentido tienen los reconocimientos y acreditaciones recibidos?

sábado, 20 de diciembre de 2008

El convivio en Economía

En el departamento de Economía de la Universidad de Sonora, como ha sido costumbre cada fin de año, se reunió la variopinta tropa de profesores y algún alumno descarriado, empleados y visitantes de temporada.
El 19 de diciembre de 2008, se recordará como el día en que se dejaron temporalmente de lado las armas de la ironía y la soterrada cachiporra de la maledicencia para dar paso al trato cordial que marca la amnistía de fin de año. Los aires invernales y la cercanía de la Navidad, obraron el milagro de la reconciliación temporal de cara al reacomodo de personas y grupos como anticipo de la radicalización de las posiciones a la sucesión rectoral, al cambio de jefe de departamento y a la, en todo caso, no tan lejana sucesión en la dirección de la división de Ciencias Económicas y Administrativas.
Aunque en lo particular me importa un rábano el estado y la parafernalia de las alineaciones para la carrera burocrática universitaria, no puedo negar que me invade una suerte de inquietud anticipada por el destino que aguarda a la institución, al departamento y a la división.
Sucede que los puestos que debieran ser académicos, se pueden convertir fácilmente en cotos de caza privados y terreno para el cultivo de complicidades, concesiones y beneficios facciosos; es decir, que se asuman con criterios que harían palidecer de envidia a cualquier hacendado porfiriano. El cargo universitario no necesariamente está ligado al desempeño desinteresado de un académico comprometido con su misión, sino con los pujos de autoridad dignos de un megalómano enano, de un ser subdesarrollado emocionalmente que hinca el diente en el estatus para derivar lo que parece ser un ejercicio enajenado de sus funciones.
El servicio a los demás se convierte en el acto grotesco de servirse de los demás; el impulso a la academia se transforma en la obscena compulsión por burocratizarlo todo, en la fiscalización vulgar y ofensiva, en la agresión constante y poco discreta a los disidentes, a los que tengan una opinión distinta a la “oficial”, a los que piensan por su cuenta, a los que se aferran a la condición de académicos a pesar de las tentaciones farisaicas del nombramiento con efectos en el complemento en nómina. Pero, por contrapartida, se ejerce el derecho a la simulación, a la banalización de la cátedra, a las cesiones y presiones a nombre del equilibrio de fuerzas en la arena del sopor administrativo.
Diciembre es un buen mes para reflexionar poniendo un poco de distancia, una visión en perspectiva, de conjunto, necesariamente autocrítica que concilie nuestra historia personal con la institucional, que redimensione a los actores esenciales del próximo drama sucesorio, y que permita separar al trigo limpio de los abrojos de los ambiciosos, trepadores o simples comparsas en una feria de vanidades que puede empezar a escribirse dentro de la crónica contemporánea para pasar a las coordenadas lúdicas de una comedia de enredo, una farsa o un sainete. Diciembre es un buen tiempo para revalorar a nuestros compañeros de trabajo, apreciar lo que tienen de apreciable, respetar sus particularidades, reconocer honestamente su trayectoria y alegrarse de sus logros. Ser discreto depositario de sus errores, y un buen receptor de sus ideas, inquietudes, preocupaciones, y su visión de lo que debiera o no ser la institución, el departamento y la división. Quizá entonces pudiéramos construir juntos un entorno adecuado para la superación académica y personal de todos, y pensar en la Universidad como un proyecto compartido, un modelo a perfeccionar, un espacio de libertad para las inteligencias presentes y futuras, para bien de la institución, del Municipio, del Estado y la Nación.

lunes, 15 de diciembre de 2008

El zapatazo a Bush


A George W. Bush le lanzaron un par de zapatos en Irak. En la rueda de prensa, uno de los periodistas asistente le lanzó sus zapatos al tiempo que le decía que ahí estaba su beso de despedida, "perro".

Lanzar zapatos y la palabra perro, significan los dos insultos más contundentes del pueblo iraquí, son la manifestación de desprecio más clara, definitiva y profunda del musulmán.

El gobierno iraquí optó por detender al periodista bajo la sospecha de que alguien le había pagado o que estaba bajo el influjo del alcohol o alguna droga. También se le acusó de avergonzar al gremio periodístico y al pueblo iraquí, por el desplante despectivo contra Bush.

El pueblo iraquí auténtico clama por la inmediata liberación del periodista, y se solidariza con la manifestación de desprecio profundo hacia el terrorista mayor del planeta, al vicioso genocida que se solaza en oprimir al medio oriente en una invasión sangrienta e irracional, propia de mentes desquiciadas, de un verdadero e irredento psicópata.

La lacayuna actitud del gobierno pelele de Irak permite avisorar más sufrimientos para los habitantes de esas tierras desoladas, pero también la promesa de que la resistencia ciudadana continuará, a pesar de los muertos y mutilados que la invasión ha cobrado, del enorme sacrificio del pueblo iraquí, verdaderamente heróico.

El lanzamiento de zapatos y el calificativo de perro son, a fin de cuentas, la expresión diáfana del hartazgo de un pueblo expresado en la valiente acción de un hombre honesto.

miércoles, 10 de diciembre de 2008

Reformita bancaria


Los señores diputados se dieron a la tarea de maquillar el abuso en grado de rapiña que se perpetra cada día en nuestro país, al permitir que los bancos cobren altas tasas de interés, además de la viciosa práctica del anatosismo, es decir, cobro de intereses sobre intereses.

La venalidad de las autoridades, empezando con los criterios de protección del robo de cuello blanco, permite suponer que la dicha reforma solamente procurará proteger los intereses de los banqueros, al "prohibir" el otorgamiento de tarjetas a menores de edad y la ampliación del crédito a clientes, sin el consentimiento de éstos.

El tema de la reducción de las tasas de interés y la protección de los clientes ante el acoso de los bancos no fue considerado relevante, así que el robo seguirá viento en popa, permitiendo que la banca extranjera en México siga engordando sus utilidades, gracias al proteccionismo sui generis que aquí se practica, en el exclusivo beneficio de la rapiña trasnacional.

viernes, 5 de diciembre de 2008

La vida es como un río


Sin duda, la vida es como un río que va a dar a la mar, dejando estelas memoriosas de nuestro paso, de los hechos y actos de nuestra vida, de lo que olvidamos y nuestros recuerdos, así como de la sustancia de estos.

El recientemente desaparecido Lic. Artidoro Lagarda Núñez, dejó una honda huella en su tierra natal, en los ambientes en los que se desempeñó en la política y en la educación, según lo atestiguan las abundantes manifestaciones de duelo por su muerte prematura.

Llama la atención la entereza de su gentil esposa, Teresita Yescas de Lagarda, a quien agradezco la llamada telefónica que me hizo , en la que hubo ocasión de comentar sobre el funeral de Artidoro y las expresiones de afecto que sus amigos de Navojoa le prodigaron.

La que fuera compañera por más de 25 años del buen amigo Artidoro, merece nuestro reconocimiento y respetuosa consideración. Una mujer admirable que seguramente hallará consuelo en sus hijos, en las muchas amistades cosechadas y en los recuerdos de una vida buena al lado de un buen hombre.