Conspiración en Pémex

Notas Sueltas es un espacio de opinión sobre diversos problemas de carácter social, económico y político de interés general. Los comentarios pueden enviarse a: dalmx@yahoo.com

viernes, 31 de diciembre de 2010

Feliz año nuevo...

Todo lo que empieza, termina. Verdad de Perogrullo.


Expectativas...
Da sus últimas patadas el año 2010, mientras los que lo sufrimos en vivo y a todo color respiramos con un alivio efímero, apenas alentado por la esperanza de que el futuro traiga otros escenarios y mejores condiciones.

La realidad nos golpea la cara con aplicación didáctica: estamos bajo un gobierno fallido, un espuriato especializado en todas las conjugaciones del verbo mentir, en alentar el crimen y la disolución social, en desarticular la economía y el agotamiento de los recursos naturales, en malbaratar los activos de la nación, en poner en riesgo la soberanía y propiciar que las regiones de México sean zonas de desastre, zonas de expulsión poblacional y asiento de miseria e intranquilidad.

Si el deterioro de las instituciones es, ahora, tarea gubernamental, también lo es la apariencia de normalidad republicana, sin embargo a cualquiera le queda claro que vivimos en un estado de excepción donde las garantías sociales consagradas en la Constitución parecen ser un obstáculo para el progreso nacional, según el catecismo neoliberal que se predica. Las palabras y los hechos son, por lo menos, contradictorios cuando no una burla sangrienta para las mayorías ciudadanas.

Las evidencias indican que la economía y la política no serán mejores el próximo año si las cosas permanecen como están, si no hay cambios profundos en la cosa pública, si no se recupera el sentido y la responsabilidad social de gobernar. Los poderes de la Unión están enfermos de corrupción y pobreza moral.

Esperemos que usted y yo arribemos con bien a la nueva oportunidad que el tiempo nos proporciona, y corrijamos el rumbo con el trabajo ciudadano que le debemos a nuestro porvenir colectivo.
Mientras tanto, digamos ¡salud y feliz año 2011!

martes, 28 de diciembre de 2010

Entre médicos

Comparto con usted un chiste que circula en la red:

Un medico Israelita comenta:




'La medicina en Israel está tan avanzada que nosotros le quitamos los testículos a una persona, se los ponemos a otra y en seis semanas ya está buscando trabajo'.


Un medico alemán comenta:


'Eso no es nada, en Alemania le sacamos parte del cerebro a una persona, la ponemos en otra, y en cuatro semanas ya está buscando trabajo'.


Un medico ruso comenta:


'Eso tampoco es nada, en Rusia La medicina está tan avanzada que le sacamos la mitad del corazón a una persona se la ponemos a otra y en dos semanas, ambas están buscando trabajo'.


A lo que el medico mexicano responde:


'Nada que ver, todos ustedes están muy atrasados!!, fíjense que nosotros en México , agarramos a una persona sin cerebro, sin corazón y sin huevos, lo pusimos de PRESIDENTE y ahora todo el país
está buscando trabajo!!!


A la orden del amo


domingo, 26 de diciembre de 2010

Mirando el Belén

Seguramente usted se ha parado frente al Belén o nacimiento, esa reproducción sintética del establo donde, según nos revela la tradición, nació el niño Jesús, futuro Rex Iudeorum que protagonizaría la ejecución más reseñada de la humanidad, el evento sanguinolento por excelencia que da cátedra de sádica unción. Los cristianos del mundo ven en el Belén onírico el inicio de la redención de la humanidad por la cual Jesús paga los platos rotos según el plan de Dios. La salvación de muchos pasa por el sacrificio de uno, que es el cordero de Dios que quita los pecados del mundo.

Año tras año, desde hace 2010, la escena se repite en la liturgia católica y así en las demás iglesias que forman las ramas del cristianismo. El mensaje es contundente: alguien dio su sangre y vida para que otros pudieran tener un ejemplo a seguir en aras del sacrificio solidario, además de ser, por ese sólo hecho, salvados. El bienestar de las mayorías cuesta muy caro pero resulta ser el mal menor bajo el supuesto de que la mayoría pesa y merece más que la minoría, que varios pesan más que uno, de donde se desprende que la humanidad obedece a un impulso democrático primario en cuestiones de gobierno, de moral y de fe. El Dios salvador es ejemplo y guía, es decir, asume un liderazgo indisputado por que el que sacrifica su propia integridad es la excepción. Nadie se ve como un chivo expiatorio, como el cordero del sacrificio, como el salvador de la humanidad a costa de la suya.

La imagen del niño rodeado por sus padres y por las bestias del establo, se complementa por la de los tres reyes magos de oriente, que siguiendo a una estrella llegan a presentarle sus ofrendas: oro, incienso y mirra. El infante es esperanza, destino y gloria, pero tiene que pasar por un período de educación y de rebeldía contra lo establecido, convertirse en un peligro para el sistema, porque maneja los términos de lo establecido y los coloca en su correcta interpretación: el sistema prevaleciente es corrupto, desviado y contario a la naturaleza humana y su destino trascendente. Es un altermundista, después de todo y por consiguiente contrario a lo políticamente correcto. Es, en consecuencia, un revolucionario, no un simple conocedor del sistema, sino un activo combatiente del mismo predicando no sólo con palabras sino con la acción, con el ejemplo, potenciando su calidad subversiva.

Jesús, revolucionario galileo, cuestiona y denuncia al sistema y separa lo que corresponde al César y lo que corresponde a Dios, por lo que la primera gran separación entre los dos ámbitos de competencias queda claramente establecida. Como se sabe, 19 siglos después los liberales mexicanos encabezados por Benito Juárez retomarían la idea y la plasmarían en las leyes de Reforma.

Expulsando a los mercaderes del templo
Pero si Jesús el revolucionario demostró con su ejemplo y su lucha que el sistema llega a anquilosarse y degenerar, también estableció una ruta de salvamento para la humanidad: organización, disciplina militante y una sólida base ideológica que la vertebre y le dé sentido y dirección. En el México del siglo XXI las ideologías han cedido su paso a los argumentos del mercado, a un liberalismo farisaico que huele a charamusca porque solamente ha servido de pretexto para impulsar el mercado contra el estado, a los pocos contra y a costa de los muchos. Valdría la pena ubicar a Jesús y el movimiento encabezado por él como un primer brote revolucionario socialista, tendiente a lograr una sociedad sin clases, igualitaria, de hermanos.

Las ideas políticas y sociales fundadoras de la religión católica y de las otras confesiones en torno a la figura de Jesús, harían bien en estudiar sus orígenes a fondo, analizar y comparar la evolución social y económica de la humanidad hasta llegar a las propuestas del marxismo y descubrir su trasfondo humanista, profundamente anclado en la solidaridad, en el bien común, en el progreso de la humanidad a través el cultivo de las ciencias, la técnica y las artes.

Al ver el Belén y su contenido sencillísimo y tierno, no podemos ignorar el poderoso mensaje de un futuro mejor mediante la acción de los que somos familia, la familia humana, hacia nuestra redención, porque el ejemplo ahí está, para el que tenga oídos para oír y ojos para ver.

sábado, 25 de diciembre de 2010

Otra navidad

Una noche buena tranquila, más de lo usual por el grado de despoblamiento de calles y avenidas, por la ausencia de balazos, cohetes y pitidos de carro. Sensación de paz después del desastre… como si se tratara de una clase zozobra diseñada pixel por pixel en las parsimoniosas manos de un artista del Paint. Policías municipales siempre presentes, ojo avizor contra la delincuencia decembrina, contra los expulsados del salón de la fama profesional y los condenados a las bajuras del robo cacahuatero, del asalto burdo y desmañado que huele a violencia elemental, primaria, reprimida en las oficinas del empleo y suelta a trotar por las calles citadinas, como la revancha del incapacitado, del logro del paria social, del triunfo del imbécil contra la cultura que lo margina y ningunea.


En familia
Festejos y celebraciones familiares atemperadas por la crisis económica que preña el consumo de alcohol y la ingesta de viandas menos selectas y más precarias, con las excepciones de los nacidos para morir en un tarjetazo bancario, en la firma de un cheque, en la liquidación del aguinaldo en aras de celebrar lo que pudo haber sido y no fue. La reunión familiar tiene sus efectos compensatorios porque se da en un contexto de solidaridad consanguínea, en la confianza del compartir sin facturas pendientes, sin el reproche del saldo deudor en materia de afectos y problemas compartidos.

La familia y los amigos son, sobre todo en estas fechas, el refugio seguro de la indefensión ciudadana ante la saña impositiva del gobierno, ante la depredación de su estado de ánimo, la liquidación de la esperanza y el asalto a sus reservas emocionales. El aviso de alzas en el cobro de impuestos y derechos truena como petardo en la conciencia del causante, del asalariado que vive al día, del profesionista que depende de la quincena con propiedades de achicarse a los dos o tres días hasta desaparecer en medio de fumarolas pestilentes en forma de llamadas telefónicas amenazantes por parte de cobradores bancarios o comerciales. El terrorismo de estado empieza con la generación de desempleo, congelamiento del salario y aumentos en los bienes de consumo personal y familiar con el consecuente incremento en la inseguridad pública.

Celebrando en compañía
La navidad que celebramos como asalariados no tiene mucho que ver con la de los desempleados, o la de los opulentos beneficiarios del sistema económico y político imperante. Nuestra navidad y la de ellos está cruzada de inequidad y rigidez clasista, mediada por el mercado y su discurso de libertades y derechos puestos en los anaqueles de los partidos políticos como latas de conservas con códigos de barra modificables al gusto de las empresas trasnacionales. Los de arriba y los de abajo no es sólo una caracterización gráfica, sino la expresión de lo que nos desune y, al mismo tiempo, lo que nos explica como oposición latente o beligerante.

El reciente anuncio de los nuevos salarios mínimos nacionales truena en la conciencia del consumidor forzoso que somos, en la calidad de vida que padecemos, en las expectativas de pago a nuestros acreedores, en el rumbo de la economía cuando el consumo se desploma y la producción depende cada vez más de los agentes externos; cuando la base gravable es una utopía que se alimenta de cifras alegres, de supuestos alentadores que convierten en criminales en potencia a todos los que de una u otra manera tienen contacto con el trabajo formal. Las alzas anunciadas y esperadas aprietan más el lazo de la soga que cada cuello ciudadano lleva puesta, a cuyo extremo se encuentran la mano fiscal y la del encarecedor de las subsistencias.

Si vemos a los empresarios acomodados en puestos de funcionarios públicos, es fácil encontrar la explicación de para qué ha servido el famoso “gobierno del cambio”. También resulta sencillo explicarse el apoyo gringo a la gestión de negocios turbios que realiza por omisión o comisión el gobierno, empezando con el narcotráfico y terminando con el desmantelamiento de la planta productiva nacional. Sonora y el resto del país carecen de planeación del desarrollo porque no hay control de los recursos, porque no se cuenta con especialistas ni se apoya a los profesionales del sector público. Se tienen a empresarios y a asesores del Tecnológico de Monterrey, expertos en administrar empresas privadas para luego de tronadas promover su rescate a cargo del erario.

Rostros de la pobreza
La navidad de nosotros no se parece a la de los Carlos Slim, Zambrano, Aramburuzavala, o Hernández, entre otros iniciativos privados montados en el oportunismo de una ola privatizadora donde se trató de crear una burguesía de primer mundo que resultó una simple copia pirata, bastante artesanal, medrosa y en general incompetente, aún dentro de su realidad intrauterina y a su babeante voracidad. El subdesarrollo empresarial tiene que ver con las asimetrías que caracterizan nuestra economía, alejada de lo racional para quedar en manos de otros, colonizadores contemporáneos de tierras de indios con clara vocación primario-exportadora.

En virtud de lo anterior, propongo que le pidamos a Papá Noel o a los reyes magos un gobierno que industrialice al país, que sea nacionalista y respetuoso de la dignidad humana, que sea capaz de mantener relaciones de igualdad con el resto del mundo sin caer en la tentación de bajarse los pantalones y agacharse a la primera presión del capital internacional. Esperemos que la buena nueva sea en español y en un lenguaje franco y directo, entendible para todos.

jueves, 23 de diciembre de 2010

Les deseo...

Porque, a pesar de todo, el neoliberalismo no nos ha arrebatado ni la esperanza ni la voluntad de recuperar el sentido humano de la vida, fincado en el amor, la solidaridad y la decencia en el trato con nuestros semejantes.

miércoles, 22 de diciembre de 2010

El silencio de los indecentes

Queda documentada para la posteridad la conveniencia de que el silencio es la clave de las relaciones que se dan al interior de los gobiernos, entre gobiernos y entre éstos y los pueblos que por razones circunstanciales están involucrados en el devenir histórico de las formas de simulación, sabiamente administradas por agencias internacionales que le dicen a usted qué debe pensar y sentir en cada momento de su existencia, de cara a los supuestos de la modernidad y las buenas maneras.


El dúo dinámico
En una sociedad secuestrada, las noticias de corte criminal resultan ser algo así como una redundancia que trasciende la medida de lo razonable y lo lógico para pasar a la dimensión de la fe y la esperanza en un mundo mejor, pero sin esfuerzos materializados en políticas públicas que supongan alguna intención real de mejora. Las condiciones de la economía y las finanzas, bien pueden contrastar fuertemente con las de carácter sociopolítico y cultural, y aun así merecer las menores de las atenciones posibles por parte del gobierno en turno que mira con ojos amorosos al colonizador financiero que termina dándole línea a seguir en los asuntos domésticos. Tal cosa se observa en España y el resto de Europa, donde Estados Unidos insinúa, presiona y obtiene apoyos para su desarrollo empresarial aunque dé al traste con las expectativas de los nativos del continente. El tema de los transgénicos es un ejemplo y otro es lo de las pensiones, donde el imperialismo a través de la OCDE, desangra al trabajo en aras de engordar al capital.

Narcogobierno mundial
A propósito de lo anterior, pero en México, se tiene el dato de las constantes declaraciones del embajador de Estados Unidos, Carlos Pascual, sobre el combate del gobierno al narcotráfico, dando detalles que revelan que su presencia e intereses no son solamente diplomáticos sino cercanos en proporciones escamantes a los asuntos internos de la nación anfitriona. Se ha dado a la tarea de tener reuniones con algunos gobernadores fronterizos para ver asuntos de seguridad nacional y desarrollo económico que bien pudieran tratarse en el seno del pacto federal, pero que se antoja perverso el establecimiento de condiciones que suponen ceder autoridad para intervenir y opinar en los asuntos internos de una nación soberana.

En medio de la confusión declarativa del gobierno “del cambio”, la criminalidad se vuelve cosa cotidiana ante el azoro de los ciudadanos y el cinismo de autoridades que hacen gala de incompetencia y representantes, casi, de los grupos que dicen combatir. Lo anterior va por el escandaloso caso de la fuga multitudinaria en un penal de Tamaulipas que parece coronar la historia de fugas con niveles de impunidad que, por lo menos, mueven a sospechar sobre las verdaderas intenciones de las autoridades. En este contexto, la expresión del jefe del Ejecutivo federal de “yo los capturo y ellos los sueltan”, colma de imprecisión al sistema judicial mexicano al no ser la presidencia de la república autoridad persecutoria ni ejecutora de sentencias, salvo en el reduccionismo calderonícola que se padece.

En un arrebato kafkiano, aparece Diego Fernández de Ceballos disfrazado de Papá Noel en vacaciones, dando un mensaje de amor y paz que suena a trompetilla belicosa contra el cartucho quemado que responde al nombre de Felipe Calderón y ofrece una versión oligofrénica del Cid Campeador que habrá de enfrentar a los adversarios políticos en el 2012. El secuestrado que permaneció en segundo plano durante siete meses se convierte ahora en la nota principal de la morbosidad política nacional, con seductor influjo mediático diseñado para colmar las expectativas de una teleaudiencia asqueada por la historia de impunidad que rodea al asesinato de la señora Marisela Escobedo, donde la justicia mexicana favoreció al asesino confeso de su hija Rubí, gracias a fallas técnicas en los esperpénticos juicios orales que se perpetran en Chihuahua.

El secuestro de Fernández de Ceballos y su entrada dramática bajo los reflectores de Televisa huelen a huevo podrido, a pedorreta ejecutada con vicioso oportunismo, a conspiración tan ridícula y efectista como el famoso montaje del rescate de la mujer soldado en Iraq, en un acto de teatralidad que pretendió dar visos de heroicidad a la vulgar e injustificada invasión por parte de Estados Unidos a una nación soberana.

El conocido traficante de influencias Fernández de Ceballos daría, al parecer, la nota optimista en un PAN carente de personalidades que puedan ocupar con cierta credibilidad la inminente candidatura presidencial de ese partido. Pero las aguas nacionales no sólo se componen de las emanadas de las cañerías del sistema político que manipula a la par que desprecia Estados Unidos. Lo prioritario será fortalecer o, de plano, construir alguna alternativa nacionalista que resista los embates de la estupidez hecha gobierno. ¿Usted se apunta?

domingo, 12 de diciembre de 2010

Los bichos transgénicos

Ha trascendido que el golpe de estado en Honduras tenía un año de preparación, a partir de las declaraciones del embajador de Estados Unidos en ese país y que han salido a la luz pública tras la filtración que Wikileaks hace de alrededor de un cuarto de millón de cables diplomáticos de las distintas embajadas de ese país en el mundo. Las operaciones de Washington se han visto, gracias a las maravillas de Internet, como se vio el emperador al caminar por las calles desnudo, pero convencido de que su traje maravillaría a sus súbditos, según nos ilustra un cuento clásico infantil.


Diplomacia
En esa línea, también están las afirmaciones de que Cataluña es tierra fértil para el cultivo de terroristas, lo que pone el ojo en la necesidad de una mayor “colaboración” entre las agencias de inteligencia gringas y las autoridades españolas, de cara a resolver el problema de la “competencia” que se da entre las diferentes autoridades policiales ibéricas, lo que es problemático para los intereses y la seguridad de Estados Unidos. Cosa parecida se dice de México pues hay cables que revelan la preocupación del embajador en turno sobre la “competencia” entre el ejército y la marina y la incapacidad de Calderón de unificar el mando de la lucha contra el narcotráfico, recién recalificado como “narcoterrorismo” por la Real Academia de la Intriga de Washington, con sede en el departamento de Estado.

Salta como liebre apedreada la noticia de que Estados Unidos ha elaborado una lista de 300 sitios estratégicos para su seguridad nacional, pero ubicados en distintos continentes. ¿Problema de seguridad “nacional” un posible ataque a alguna fábrica establecida en Alemania, o una instalación en México, Argentina o Brasil? ¿De qué tamaño es Estados Unidos, para que lo que ocurra en otro país soberano le afecte su “seguridad nacional”? La lista señala distintos puntos repartidos en varios continentes, pero ¿están en el ámbito jurisdiccional de Estados Unidos, potencia que se dice defensora de la legalidad y las libertades? ¿El derecho internacional forma parte como derivado de la legislación gringa? ¿Quién le firmó a Estados Unidos la cesión de derechos soberanos, de manera que tome disposiciones sobre otra nación?

Buenos y malos
En cambio, Estados Unidos juega en solitario sobre el tablero mundial, cortejado por los gobiernos que ha corrompido gracias a la seducción del dólar y a la pobreza pactada como factor de estabilidad del sistema de economía-mundo que regentea. Los pocos casos de naciones que defienden su calidad soberana se declaran enemigos, y protectores o impulsores de terroristas, como Venezuela, Cuba, Brasil, Bolivia, Ecuador, entre los más destacados de Iberoamérica. Por la otra parte, destacan los colaboracionistas como Colombia cuyo ejemplo parece modelar la conducta políticamente correcta decretada por Washington y seguida afanosamente por México tras la llegada de los gobiernos “del cambio”.

La lista de las instalaciones o puntos estratégicos que Washington considera posesiones imperiales se hace con el objetivo de “construir un Estados Unidos más seguro, protegido y resistente a través de un reforzamiento de la protección de esos sitios para prevenir, detener o neutralizar los intentos de terroristas por destruirlos, inhabilitarlos o utilizarlos” (El País, 7/12/2010). Aquí la pregunta que surge tiene que caer en las garras del sentido común: ¿Quién le concedió a Estados Unidos la facultad de controlar el mundo y determinar el uso de los recursos naturales e industriales de cada país y su eventual protección?

Quizá la actual dirigencia de las líneas estratégicas de dominación mundial, pase por las trapacerías y chapuzas de algún científico loco que al estilo de Cerebro quiera dominar el mundo, apoyado por su secuaz Pinky. En todo caso, las autoridades militares y de espionaje gringo debieran someterse a un examen antidoping independiente para saber la razón de sus motivaciones contra la humanidad, y a un riguroso análisis de ADN por aquello de la posible contaminación genética que los convierte en autistas sociales y depredadores económicos, como una especie de zombis primermundistas cuya capacidad corruptiva seduce y neutraliza cualquier asomo de dignidad en los gobiernos de la periferia imperial.

Daño colateral iraquí
En este punto, conviene revisar críticamente el desastre económico y social que ha propiciado la absurda compulsión de Pinky y Cerebro por dominar el mundo. Las filtraciones dan sólo evidencias reiterativas de lo que puede ser capaz Washington en su enfermedad mental, sin dejar de lado la posible maniobra de la inteligencia imperial para manipular el escándalo y ocultar desastres mayores y actuales, como por ejemplo el fracaso estruendoso del modelo económico y la ruina del sistema financiero internacional dominado por el dólar, y su ya típica respuesta militar “preventiva”.

La agresiva contaminación gringa ha llegado a magnitudes catastróficas en la educación y cultura de los países con los que tienen contacto, generando una compulsión a la imitación que desfigura la identidad de los pueblos y los somete a la indignidad de una subcultura agresiva y criminal, basada en la fuerza y el engaño, en la hipocresía y la doble moral, donde la razón es simplemente instrumental, esencialmente enemiga de la democracia y los derechos humanos.

Los bichos transgénicos que consideran a México su traspatio y el resto del mundo como su coto particular de caza y depredación, quedaron al descubierto gracias a los medios modernos de comunicación, basados en la red mundial de Internet y sus potencialidades para hacer de este mundo uno mejor comunicado y transparente, contra lo que parecen estar los supuestos campeones de la democracia y las libertades. La máscara del imperio cayó por los suelos. ¿Por qué se empeñan algunos gobiernos en levantarla? Quizá sea obra de la contaminación transgénica que azota la conciencia de las víctimas convertidas en peleles del imperio, en marionetas de un psicópata global.

viernes, 10 de diciembre de 2010

El espejo político llamado Wikileaks

La detención del australiano Julian Assange, fundador de Wikileaks, por supuestos delitos de acoso sexual, revelan las oscuras redes del tráfico de influencias internacionales y las manipulaciones que el gobierno de Estados Unidos perpetra contra el mundo con el pretexto de la defensa de la democracia y las libertades, así como la manida excusa intervencionista de la guerra contra el terrorismo.

Lula da Silva
 Las filtraciones que usted conoce, han sido recibidas con una cierta dósis de culpable complicidad por muchos gobiernos, mientras que personajes de la talla del actual presidente de Brasil, Luiz Ignacio Lula da Silva, así como el Primer Ministro de Rusia, Vladimir Putin, han señalado, cada cual en su tono discursivo, que la posición del gobierno de Washington sobre las filtraciones da cuenta del ánimo inquisitorial de esa potencia sobre todas las demás, de su profundo desprecio hacia el otro, de su ignorancia supina sobre las particularidades histórico-culturales de los pueblos. Los pujos imperiales de los Estados Unidos parten de una trivial concepción del mundo y la vida, donde la política de autocomplacencia contrasta con el más duro juicio hacia el extranjero.
Lula da Silva y Putin han señalado a su manera la hipocresía profunda de Washington y el peligro que corren los que luchan por la libertad de expresión y la transparencia obligadamente respetuosa en materia de relaciones internacionales: no se trata de castigar al mensajero, sino al autor del mensaje.

Depredador internacional
 Estados Unidos y satélites documentan qué tan profunda es la corrupción diplomática que pasa a ser vulgar espionaje, chismorreo palaciego y negación de la libre determinación de los pueblos.
Lamentablemente, México prefiere ignorar cuando no negar los ataques sufridos por la potencia imperial, cumpliendo el papel de lacayo sin autoridad moral ni capacidad administrativa y gubernamental para revertir los efectos de una dependencia nefasta que nos coloca como colonia del extranjero y campo de maniobras de la ola militarista impulsada por Washington, bajo el supuesto del combate al narcotráfico.
La labor de Assange y asociados es la de reflejar la cara torva y viciosa del imperialismo gringo, quedando al descubierto la repulsiva naturaleza de la política exterior de Washington y el engaño en el que mantiene y manipula a su población.
Es imperativo, para la salud democrática mundial, que Assange y Wilileaks cuenten con libertad para difundir comunicados y opiniones que revelan el verdadero contendido de expresiones tales como "democracia", "libertad" y "terrorismo", convertidas ahora en una simple formalidad que ampara el engaño y disimula la realidad política mundial.

sábado, 4 de diciembre de 2010

La mano que (no) mueve la cuna

Seguramente usted habrá oído o leído la frase “That never happen” (Eso nunca ocurrió), o “You never was here” (Usted nunca estuvo aquí) o “He never was here” (Él nunca estuvo aquí), cuando el agente gringo se dirige a otra persona y zanja la discusión con la desaparición de la realidad que resulta incómoda para el gobierno que, como nos han hechos saber, vigila al mundo para que sea un lugar “seguro”. La orden de borrar recuerdos y los hechos relacionados, supone una visión narcótica que justifica la atrocidad cometida a nombre de la “democracia” y que permite negar firmemente el asesinato, la manipulación, el fraude, la concesión criminal o la desinformación ciudadana, aunque la sangre chorree y pringue el escenario del suceso negado.


La televisión y el cine gringo nos han ilustrado acerca de las maravillas de la negación selectiva para los fines de la “libertad y la democracia”, pero la corroboración de que lo que aparece en pantalla no es cosa de la imaginación calenturienta del libretista, sino que resulta un retrato de la realidad y se nos ofrece a la vista y el entendimiento mediante los cables que revelan ahora los medios informativos, gracias a la acción insólita de Wikileaks, el portal de Julian Assange, acusado convenientemente de algún delito sexual de resbalosa comprobación.

Mientras que el mundo diplomático sufre de agruras, en el gobierno de Estados Unidos la expresión “The thing is not as it seems” (la cosa no es lo que parece) emerge del catálogo de las explicaciones oficiales como elemento retórico imprescindible para conservar el clima dramático necesario en la trama de “la protección del país y del mundo”, emprendida por Estados Unidos. En el guión de la novela costumbrista “uno contra los enemigos de la democracia”, la cornuda Secretaria de Estado, Hilary Clinton insiste en que las filtraciones de Wikileaks ponen en peligro la diplomacia internacional, los esfuerzos y las vidas de los que trabajan por la seguridad del mundo, aunque quizá sea esta una forma eufemística de decir que se le cayeron los pantalones al gobierno de Washington ante el azoro de una comunidad cada vez más manipulable.


Encuerado
 Las vergüenzas del emperador quedaron expuestas ante el pueblo parcialmente alienado y se requiere de una dosis mediática y diplomática que refuerce el argumento de “that never happen” o, en última instancia, el de “the thing is not as it seems”, de ahí que la señora Clinton se da a la tarea de tapar el sol con un dedo, moviendo los resortes lacayunos de los países que están en la órbita militarista y de la lucha contra el “terrorismo internacional”.

En el elenco de los gobiernos con problemas de solvencia moral y autoestima figura Francia, que busca eliminar el hospedaje de Wikileaks de sus servidores, en un acto que huele a hoguera inquisitorial cuando no de Fahrenheit 451. Si esto es una muestra de respeto a la libertad de expresión, entonces Barak Obama resulta digno poseedor del premio Nobel de la Paz según las normas del fascismo internacional. México, por su parte, se pone en plan de defender al gobierno de Washington señalando que las revelaciones “no representan” la opinión de Barak Obama, criticando la “ilegalidad” del acceso a la información.

La enajenación como sistema de relaciones nacionales e internacionales, supone la pérdida de la conciencia crítica, de la autoestima y, lo más grave, de la noción de identidad nacional. El truco funciona en la medida en que los países aceptan que la bota gringa oprima sus conciencias, su forma de gobierno y sus expectativas, con lo que Wikileaks pudiera resultar el medio de contraste que descubra la grave descomposición de la diplomacia internacional que la pone como sinónimo de prostitución internacional. El sistema de engaños y vejaciones que se administra desde Washington, permite que naciones “soberanas” renuncien a sus derechos y aplaudan, cuando no defiendan, las ofensas recibidas y al ofensor, negándose a hablar siquiera del asunto.

Así las cosas, Suecia, Francia, España, Argentina y México, entre otros, siguen a su manera el juego alienado de Estados Unidos, negando el contenido ofensivo de los comunicados diplomáticos gringos, o sirviéndoles de tapadera política mediante justificaciones lamentables en boca de los altos funcionarios nacionales, así como mediante acciones policiales tendientes a eliminar al incómodo medio por ser “ilegal” la forma en que obtuvo la información, independientemente de que su veracidad e importancia explicativa no sea cuestionada y sí pálidamente descalificada por estar “fuera de contexto”. Se da el caso en pleno siglo XXI de no escuchar al hereje, de negarse a oír siquiera la voz del apóstata en aras de la pureza del sistema de economía-mundo, que destruye las instituciones nacionales, empobrece y margina a los pueblos y envilece e ilegitima a sus gobiernos.

Lo que nunca pasó más lo que nunca se dijo, parecen ser la materia esencial de las relaciones diplomáticas con Estados Unidos. Los dichos y los hechos que se reconocen debieron haber pasado por el tamiz de las agencias encargadas de certificar la realidad, la que se comunica a los gobiernos como el nuestro, que pide ayuda a los gringos para atarse las agujetas de los zapatos y todavía defiende el derecho de éstos de proporcionarla. El asunto del narcotráfico y las acciones del gobierno de la república son tema de los comunicados filtrados: nuestro gobierno se declara rebasado por el crimen organizado y lloriquea diplomáticamente para que el matón del barrio acuda en su auxilio, ignorando la evidente actividad gringa en la venta armamento y logística a las bandas criminales, que con sus acciones justifican la presencia militar e inducen en la mente del ciudadano las bondades de una intervención extranjera, para “poner orden” en el inseguro mundo de la autonomía municipal y la soberanía estatal y nacional.

La eventual tipificación del delito de “narcoterrorismo” encaja en las expectativas intervencionistas de Washington, y la vecindad de México proporciona la justificación geográfica para tenerla. También resulta una excelente oportunidad para resucitar el delito de “disolución social” y criminalizar la protesta popular y convertir a México en un protectorado gringo bajo mecanismos de control inquisitorial de corte fascista. Lo dicho: el neoliberalismo autoriza las auscultaciones proctológicas a los gobiernos periféricos, por parte del facultativo designado por Washington. De todos modos, a usted le explicarán que es por la defensa de las libertades y la democracia o, complementariamente, que “the thing is not as it seems”, o que “that never happen”. ¿Enterados?

jueves, 2 de diciembre de 2010

Filtraciones

Los horrores de una hipocresía llevada al extremo de norma de conducta gubernamental parecen obra de alguna mente desquiciada, criminal, fugada de algún centro psiquiátrico para enfermos de alta peligrosidad. Las revelaciones sobre cómo se las gasta el gobierno de Washington mientras proclama las bondades de la libertad y la democracia son desconcertantes, aunque, para ser francos, totalmente creíbles a la luz de la historia política de nuestros vecinos del norte.


Puede afirmarse que ningún país ha quedado a salvo de la injerencia de Estados Unidos. Ningún asunto político ha quedado sin ser manoseado, vigilado y sancionado por el ojo vigilante del Tío Sam. El mundo entero ha sido su campo experimental en materia de armas biológicas, psicológicas y convencionales, así como de prácticas que han combinado la persuasión en forma de eventuales apoyos políticos y militares para acceder al poder, jugosos sobornos que corrompen y silencian, coacción descarnada contra opositores y represalias solapadas por los gobiernos nacionales cuando no ejecutadas por ellos mismos, construcción de escenarios donde la inseguridad y el terror son la tónica, uso y abuso de los canales de la droga y el tráfico de influencias, lo que ha dado por resultado una sociedad internacional peligrosa, insegura y dependiente de la “asesoría” de agencias extranjeras y la acción directa de policías que ignoran el derecho mexicano y actúan según las prioridades de la Inteligencia gringa.

La curiosa reacción que produjo la revelación de las atrocidades cometidas por Estados Unidos, Inglaterra y aliados en la invasión a Afganistán e Iraq no tiene punto de comparación con la reciente sobre el entramado diplomático en el que Washington hace gala de un desprecio profundo hacia el resto de los países del planeta, en particular hacia la periferia económica donde se ubican las naciones primario exportadoras que llenan sus expectativas de crecimiento al instalar maquiladoras en vez de intentar industrializarse.

El ameno pitorreo de los diplomáticos gringos sobre los países anfitriones y sus representantes, la puesta en duda acerca de la salud mental de la señora presidenta de Argentina, la insistencia en desacreditar a los gobiernos legítimos que pugnan por ser en efecto libres y soberanos, el empecinamiento en aislar a Irán, la sobreprotectora y cómplice política que apoya los pujos genocidas de Israel, la amenaza intervencionista en países parasitados como México y el sostenimiento ciego de una política imperialista que secuestra, desaparece y aniquila opositores encarnada en Abu-Grahib, Guantánamo y las cárceles secretas a lo largo del circuito lacayuno del que forma parte Europa, capaces de trabajar por la opresión y el secretismo de acciones claramente delictivas. Cabe mencionar el curioso caso de prostitución judicial en el que España se hace bolas a la hora de juzgar a los asesinos del camarógrafo muerto en Afganistán a manos de efectivos de Estados Unidos; de la descalificación de jueces de la Audiencia Nacional por acusar a militares gringos por crímenes de guerra, a contrapelo de la impunidad que exigen las normas irregulares y fascistas de Washington con el pretexto de la “seguridad nacional”.

Las filtraciones de Wikileaks pudieran ser efectistas, carentes de novedad si partimos de la posición cínica que asumen gobiernos agraviados cono el de Argentina, que no dudan en decir que no tiene importancia la perfidia y doble moral revelada, porque ya se sabe que así son los gringos y que no necesariamente refleja en sentir oficial de Estados Unidos.

Mientras la andanada de documentos se despliega, truena esquizofrénica la señora Clinton, condenando la filtración porque pone en peligro la seguridad de Estados Unidos y del mundo, en riesgo la vida de muchos que trabajan por los demás, y que se sacrifican para que usted y yo gocemos de democracia y libertad (sic). En esas estamos cuando se acusa a Julian Assange, fundador de Wikileaks, de acoso sexual, en una oportuna maniobra por silenciar y detener la bola de nieve que corre cuesta abajo en las relaciones internacionales con epicentro en Washington. Los esfuerzos por minimizar la cloaca abierta en la política exterior gringa no niegan su podredumbre y deshonestidad, simplemente acusan a Wikileaks de usar información ilegalmente. La legalidad es algo bastante formal, esquemático y no tiene que ver realmente con la justicia porque, según el Departamento de Estado, la realidad corre en un universo distinto al de los intereses estratégicos de Washington.

En este tenor, la guerra contra el narco de Calderón y la creciente inseguridad nacional pudiera atribuirse a uno de tantos experimentos psicológicos y militares de Estados Unidos, donde el vendedor de armamento más importante del mundo coopera para garantizar la inteligencia y acciones de los cuerpos de seguridad mexicanos, en una bonita paradoja que nos gradúa, como país, como retrasados mentales y simples satélites del imperio. Así las cosas, urge un modelo alternativo de país donde la palabra clave sea soberanía y el interés fundamental sea México. Es cosa de que nos caiga el veinte, ¿no?