
Las labores de reforestación que emprende el señor gobernador de Sonora, se reducen a la toma de una placa fotográfica, a la imitación del que siembra, sin saber que la labor de que presume debe estar siempre relacionada de manera consciente al valor de la conservación de los espacios verdes y a una cuidadosa y continua labor educativa que, a juzgar por el caso del parque de Villa de Seris, no está dispuesto a emprender.
Tenemos un mal ejemplo, un ejemplo perverso de aparentar interés mientras que en la práctica, decide destruir árboles y cancelar toda posibilidad de que las lluvias contribuyan a la recarga de los mantos acuíferos. Si cree que la desertificación no está relacionada con la ausencia de lluvia, pues que siga aparentando, en un patético y poco creíble remedo de civilidad.
Tenemos un mal ejemplo, un ejemplo perverso de aparentar interés mientras que en la práctica, decide destruir árboles y cancelar toda posibilidad de que las lluvias contribuyan a la recarga de los mantos acuíferos. Si cree que la desertificación no está relacionada con la ausencia de lluvia, pues que siga aparentando, en un patético y poco creíble remedo de civilidad.
No hay comentarios:
Publicar un comentario