Conspiración en Pémex

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domingo, 29 de agosto de 2010

Ausencia de valores

La sensación de calor ronda los 50 grados y el nivel de humedad contribuye con generosidad a la puesta en escena de “Temporada en el infierno” o cualquier otro título que refleje las condiciones en que se encuentra la población de Hermosillo, capital de Sonora.


A lo anterior se añaden: la obligación de portar uniformes con estrellitas que poseen atributos térmicos solamente existentes en la enfebrecida imaginación de los promotores de esta campaña-negocio privado en que termina la sustitución de los tradicionales uniformes escolares llevada a cabo por el gobierno de Padrés, y las fallas en la corriente eléctrica que sufren un buen número de escuelas.

Así se tienen temperaturas altas, excesiva humedad, uniformes con materiales posiblemente adecuados para temperaturas que no pasen de 25 grados, y ausencia de electricidad que haga funcionar ventiladores o aparatos de refrigeración, lo que en conjunto recomiendan a los directivos y a las familias evitar exponer a los niños a una deshidratación, mientras se generan las condiciones que hagan posible su experiencia académica.

No es raro que las autoridades suspendan clases cuando hay una contingencia ambiental, climatológica o epidemiológica, o de seguridad pública. Aun está en la memoria de todos la suspensión de labores, incluso en el nivel superior, por lo de la influenza A1-H1N1, que aterrorizó a muchos por la posibilidad de un contagio de consecuencias graves o letales, según se aseguró en las dependencias gubernamentales y se difundió por toda la nación.

Se han suspendido labores escolares por amenaza de huracanes, entre otras muchas razones que ponen la seguridad e integridad de los alumnos y personal docente por encima del cumplimiento del calendario. Cuando se ven los riesgos de seguir mecánicamente un horario o un calendario, la sociedad agradece que haya autoridades que tomen decisiones en beneficio de la población.

Pero, en el “nuevo Sonora” parece no compartirse la precaución y el interés humano de otras épocas y otros lugares: la subsecretaria responsable del nivel básico en la entidad, Shirley Vázquez, ha declarado que no se debe suspender las clases por razones de la temperatura o la carencia de electricidad, debiendo estar, estudiantes y maestros, “debajo de un portal” recibiendo las clases.

La refrigerada funcionaria educativa demuestra que la lejanía de las aulas y la cercanía de una oficina funcional, cómoda y dotada de personal de apoyo y tecnología que haga confortable el ambiente, puede ser razón suficiente y necesaria para ignorar los rigores del clima y la dificultad real que enfrentan maestros y alumnos en el diario batallar escolar.

Está científicamente demostrado que un organismo vivo, humano, sometido a altas temperaturas y en plena pérdida de líquidos al sudar como contratados, no rinde intelectualmente como debiera. La distracción, confusión y ofuscación acompañan las horas-aula en condiciones adversas como son las propias de un clima caluroso sin electricidad que permita paliar sus efectos.

La educación de calidad no se logra solamente con el cumplimiento de normas burocráticas, con uniformes, horarios, calendario escolar, formatos a llenar, mecanismos de supervisión y control, inspecciones y fichajes precautorios, sino con capacidad docente, pertinencia administrativa, infraestructura adecuada, materiales y servicios necesarios; se logra con sentido común, con interés real en la enseñanza y el aprendizaje, con la amorosa disposición a dar lo mejor de sí mismo y contribuir eficazmente a la formación integral de los estudiantes.

Se puede entender la necesidad de “quedar bien” con el jefe, de hacer declaraciones que revelen el afán de cumplir con el deber, pero hacerlo burocráticamente, sin atender la realidad del contexto, sin poner por encima la salud y sin sentir empatía por los pequeños y jóvenes estudiantes, revela una ausencia de valores humanos francamente impropia de una funcionaria educativa. Desde luego que los valores se “maman”, pero ¿que no hubo en su infancia alguien que proveyera lo que ahora parece estar ausente?

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