Notas Sueltas es un espacio de opinión sobre diversos problemas de carácter social, económico y político de interés general. Los comentarios pueden enviarse a: jdarredondo@gmail.com

miércoles, 2 de junio de 2010

ABC

El tema de la guardería ABC sigue siendo prioritario en las demandas de solución de un problema legal y moral que trasciende los colores partidistas y llega muy al fondo de las conciencias de todos los ciudadanos, sobre todo de Hermosillo. Las implicaciones del incendio en el que perdieron la vida pequeños inocentes y ajenos a la peligrosidad de una iniciativa privada que invade espacios públicos, y de un gobierno que es dadivoso con el capital para que convierta en mercancía los servicios públicos y la indeclinable obligación del gobierno de proveer lo necesario para el bien común, están en la mesa de las discusiones y en la mente de todos. Las revelaciones que han saltado a las páginas de los medios periodísticos son, por decir lo menos, preocupantes cuando no escandalosas: que pesa sobre los hombros de los médicos una responsabilidad ética irrenunciable que parece contraria a los deseos de las autoridades del IMSS, quienes amenazan a los galenos si dan información a los interesados sobre el verdadero estado de salud de los niños sobrevivientes al incendio de la guardería. La lucha moral entre decir la verdad y ser cómplices de la cortina de silencio cuando no de desinformación, es la batalla que libran en la actualidad los integrantes del personal de salud de la institución que debiera ser la salvaguarda de los derechos sociales de los ciudadanos mexicanos y sus familias.

En el ambiente flotan las palabras del representante de Shriners International, quien afirma que existen pruebas sobradas sobre la negligencia de Estado que pesa sobre las decisiones, los dichos y los hechos de las autoridades de salud nacionales respecto a la atención oportuna y eficiente, con calidad y competencia profesional, que merecen y exigen las pequeñas víctimas del siniestro que por fortuna están vivas, pero con secuelas que pueden ser graves y afectar de manera sustancial su calidad de vida.

A un año del incendio que cobró 49 vidas y la confianza en la seguridad social convertida en mercancía, los ciudadanos exigen justicia, el cuidado profesional y sin regateos de los niños afectados y que el gobierno lo sea para todos, comenzando por reasumir obligaciones y compromisos con los ciudadanos, con la sociedad y no solo con los mercaderes que lucran con las necesidades del pueblo en forma de concesiones impensables en una sociedad civilizada gobernada responsablemente.

Mientras esperamos algún atisbo de humanidad en las autoridades competentes, en apoyo a los niños de la guardería ABC, los transportistas hacen pasar tragos amargos a los usuarios urbanos de Hermosillo, y las horas se hacen más largas cuando se trata del esperar con paciencia de camello filósofo que llegue el día en que el agua nuevamente fluya por la red domiciliaria, calmando las resequedades ambientales y personales y ofreciendo una panorámica acorde a los supuestos del desarrollo citadino, ahora secuestrado por una pandilla de villamelones empresariales a quienes el placer de gobernar parece equiparable al que produce un viaje al extranjero en primera clase. Los medios informan que el agua de los agricultores del Yaqui no se tocará ni con el pétalo de las deshidrataciones hermosillenses, a pesar de que el panista Guillermo Padrés Elías prometió que gobernaría para todos. Del dicho al hecho existe el trecho del agua como patrimonio particular, como botín de guerra y como argumento de chantajes y privilegios a los que, al parecer, cede el gobierno en aras de la perpetuación de cotos de poder de fuerte acento porfiriano.

Al respecto, han circulado las noticias del imperio, y en boca del propio Padrés Elías, los ciudadanos nos damos por enterados de que se buscará la solidaridad de los pueblos “de arriba” del mapa sonorense para lograr el sueño de la ciudad capital: beber agua y bañarse con regularidad. El milagro se lograría gracias al acueducto Independencia, cuyo nombre es, en sí, una ironía. Y lo es precisamente porque la independencia de las decisiones gubernativas queda bastante en entredicho, a juzgar por el fuerte rechazo que tuvo el proyecto de acueducto del Novillo a la ciudad capital, so pretexto de que se le quitaría agua a los agricultores del Valle del yaqui (y que por otra parte, se contó con la generosa disposición de ciertos sectores cajemenses, que no dudaron en apoyar a los hermosillenses en apuros hidráulicos) cuestión de dudosa factura y con el agravante del desperdicio que se supone pudiera evitarse mediante las obras hidráulicas propuestas en el Sonora SI.

Sonora es un estado secuestrado por intereses micro-regionales que están asociados a ciertos apellidos como Bours, Castelo, Gómez del Campo y alguno que otro de parecida prosapia, con lo que la hebra de la guardería nos lleva a otros derroteros igualmente oprobiosos para el estado y que ejemplifican bastante bien las implicaciones prácticas que tiene el permitir que el capital privado incursione en sectores y actividades altamente sensibles para el bienestar de la comunidad. Por lo anterior, resulta imperativo devolver al Estado lo que le corresponde y revertir el impulso privatizador que en nada ha contribuido al progreso de nuestra entidad. Como que ya va siendo tiempo que los empresarios vuelvan a intentar serlo realmente y no solamente beneficiarios del tráfico de influencias y parásitos económicos del gobierno.

lunes, 31 de mayo de 2010

Mas si osare...

Como usted sabe, la fábrica de sueños emanada de los delirios del neoliberalismo panista, ha encontrado una forma peculiar y políticamente correcta de competir con los anhelos nacionales de autoafirmación y trascendencia: frente al futbol está el culto a los héroes de la independencia.

Las declaraciones contrastan a veces y aportan confusión en el imaginario político de un país sin cabeza, que divaga en los callejones de la esperanza y la veracidad histórica, en los senderos de la mercadotecnia hecha gobierno y que, así como se arguye que los restos de los héroes de la independencia Miguel Hidalgo, José María Morelos, Ignacio Allende, Leona Vicario, Juan Aldama, Mariano Matamoros, Mariano Jiménez, Javier Mina, Vicente Guerrero, Andrés Quintana Roo, Nicolás Bravo y Guadalupe Victoria, requieren de ser sometidos a una inspección forense por aquello de que, en las idas y venidas de la Catedral al Ángel de la Independencia, algún revoltijo haya sucedido con las osamentas, además de la posible pérdida de algunas piezas, otros opinan acerca de la inutilidad del traslado, la inspección y las labores de mantenimiento, restauración, clasificación y demás, que con abrumadora necrofilia de utilería emprende Felipe Calderón.

Las urnas que contienen los restos óseos serán, desde luego, sustituidas por otras, quizá por carecer de valor histórico y estar coronadas por el águila republicana, de poderes innegables en eso de generar agruras a más de un personaje conspicuo del calderonismo-salinismo trasnacional.

A los festejos y ceremonias del bicentenario se añaden, entonces, las labores de exhumación y transporte de restos humanos decimonónicos, en condiciones de ser simplemente venerados como reliquia histórica sin que ello implique compromiso de las actuales generaciones de mexicanos de defender la independencia y la libertad nacionales, ahora atadas fuertemente a la anuencia de Estados Unidos en materia económica, política, legal y cultural, gracias a los procesos de transculturación que en muchos casos se impulsan desde el centro político nacional, así tenemos la injerencia legalizada de agencias de inteligencia y policiacas del vecino país del norte bajo la cobertura de la llamada Iniciativa Mérida, y la futura presencia de contingentes militares de países que en el siglo XIX y XX se dieron el lujo de invadirnos, como usted recordará. Así Estados Unidos en 1846-48 nos invadió y saqueó, logrando hacerse del 55 por ciento del territorio nacional, y en las primeras dos décadas del siglo XX nuevamente incursionó militarmente en suelo mexicano. Por su parte, Francia nos invadió y apoyó militarmente el imperio de Maximiliano. Desde luego que en ambos episodios no faltaron los traidores, los vende patrias, los empleados del extranjero, los colonizados política y culturalmente.

Llama la atención que la selección de los países que desfilarán junto con nuestros soldados el 16 de septiembre, excluye los miembros del ALBA. Así, no está Argentina, Venezuela, Ecuador, Bolivia, entre los más significativos, y tampoco figuran los países caribeños, como es el caso de Cuba. La selección incluye, en cambio, a los países que están dentro de la órbita de influencia de Estados Unidos, significándose algunos por su excesiva disposición de servir de instrumentos a la política estadounidense de militarización de América Latina.

Con lo anterior se tienen las pistas de que las festividades del bicentenario son, en realidad, las de la cobertura onomástica de la sujeción de México y América Latina a los designios militaristas de Estados Unidos, a la cancelación de la libertad e independencia por la que murieron los héroes del siglo XIX, a la traición si no al maquillaje extremo de las ideas del liberalismo mexicano en su vertiente nacionalista, a los esfuerzos políticos y económicos de gobiernos como el de Lázaro Cárdenas, al ninguneo olímpico de la memoria de los muertos en defensa de nuestra soberanía. Felipe Calderón, en cambio, nos ilustra sobre los hilos de la dependencia, al rendir sentido y solemne homenaje a los soldados de las muchas batallas que ha librado Estados Unidos en calidad de país invasor y ofensor: su reciente visita al Cementerio Nacional de Arlington no significa otra cosa.

Así, mientras el imperialismo avanza gracias a la colaboración de quintacolumnistas, de nuevos miramones y mejías, de santaannas redivivos, el gobierno nos ofrece un acto protocolario que tendría sentido en otras circunstancias, pero que ahora suena falso y equívoco y, quizá, sea el más absurdo y costoso de los distractores. Sin embargo, se advierte una sustancial pérdida de soberanía, a favor de los organismos financieros internacionales que nos dicen qué y cuánto cobrar de impuestos, cómo educar a las nuevas generaciones, qué cosas producir y con quiénes negociar, cómo regular las relaciones entre capital y trabajo, cómo organizar nuestra seguridad social, cómo financiar y planear nuestra cobertura en salud pública, cómo disponer de nuestros recursos naturales, cómo administrar justicia, cómo perseguir la delincuencia… De esta suerte, somos un país que no cuenta con órganos de poder soberanos, lo que nos coloca en una especie de protectorado, en la franja de ser colonia bajo los dictados de otra soberanía, de otros intereses, de otros designios políticos y económicos. Hablar de independencia y libertad es, en el mejor de los casos, un ejercicio retórico que consagra nuestro masoquismo como perversión políticamente correcta.

domingo, 30 de mayo de 2010

Hermosillo Flash

El titular de SIDUR, dependencia gubernamental que se dedica a la infraestructura urbana y asuntos conexos, José Inés Palafox, declaró ufano (según reportan medios periodísticos) que estaba que se las pelaba por tirar al icono hermosillense Hermosillo Flash, empresa de comunicación electrónica que fundó Alfonso Gómez Torres, periodista de profundas raíces en el imaginario deportivo sonorense y, hace 30 años, vanguardista en medios de comunicación. Curiosa urgencia de parte de un funcionario público cuya misión no es la de hacer declaraciones que permitan suponer un interés personal en las acciones de demolición de edificios o estructuras, sino de cumplir con la ley de la materia sin distingos ni disimulos.

Queda claro que pizarra electrónica de Gómez Torres (que fue un monumento ubicado en la confluencia de los bulevares Rodríguez y Luis Encinas, visible para todos cuantos cruzaban ese espacio entre el Museo y Biblioteca, la Universidad de Sonora, el periódico Expreso, el monumento al caballero De Anza y los añadidos que la memoria de usted guste agregar), formaba parte del Hermosillo que todos, propios y extraños, recuerdan y añoran. Con la demolición de este medio de comunicación electrónica, caen también muchos recuerdos, anécdotas, pero sobre todo, cae la confianza en las negociaciones que se emprenden entre particulares y el gobierno estatal y municipal.

Si Gómez Torres había negociado la reubicación de su pizarra, ¿por qué de noche y por sorpresa se demuele? El jueves 27 iniciaron los trabajos de picota y maquinaria pesada, lo que permite sospechar que se trata de un golpe de mano gubernamental ante la incomodidad de negociar con un particular que se sabía amparado por el derecho de concesión por 90 años. Hoy sábado, sólo quedan algunas leves huellas de lo que fue. Así las cosas, se puede suponer que tras la demolición y el gusto manifestado por José Inés Palafox por efectuarla, se encuentra un acto arbitrario.

Estas dudas o supuestos inquietantes para los ciudadanos deben aclararse a plena satisfacción, porque no se puede gobernar dictatorialmente, con medidas que sean cuestionables, con la sombra de la ilegalidad o, de plano, la prepotente arbitrariedad de un gobierno que no reconoce derechos adquiridos y que, de un plumazo, declara nulos los acuerdos tomados por otras administraciones.

Lo anterior constituye una mancha en la gestión del presidente municipal y, desde luego, de la dependencia estatal ejecutora de un atentado contra la libertad de expresión, hasta que no se demuestre lo contrario.

Muchos universitarios recuerdan cómo el Hermosillo Flash les resolvía el problema de la hora, de la temperatura ambiente, de las últimas noticias locales, nacionales e internacionales, de las ofertas de bienes y servicios, de los obituarios, de muchas de las pequeñas y grandes cosas que daban sentido y dirección al acontecer de nuestra comunidad. La pizarra electrónica cercana a la Universidad de Sonora, registraba puntual y cotidianamente el latido del corazón hermosillense, enlazando las múltiples dimensiones de nuestra vida cotidiana.

La comunidad hermosillense debe sentirse extrañada y ofendida ante lo que puede constituir un acto de autoridad irreflexivo y, a todas luces, evitable. Cabe reconocer que el progreso implica cambios, pero esos cambios deben ser consensuados, concertados entre particulares y gobierno en aras del bien común, de la armonía social que debe reinar al amparo del derecho y la justicia. Ningún acto de autoridad se justifica cuando afecta el derecho de particulares que ejercen alguna ocupación u oficio de manera legal y legítima, y es por eso que el municipio y el propio gobierno del Estado deben aclarar, explicar y justificar plenamente el acto presumiblemente vandálico cuando no arbitrario que perpetraron contra el Hermosillo Flash y los intereses de su propietario y administrador Eduardo Gómez Torres.

viernes, 28 de mayo de 2010

Por la esperanza

Pues vino López Obrador. Un auditorio expectante lo recibió en el Centro de las Artes de la Unison, donde se encontraban viejos militantes de la izquierda organizada y ciudadanos que sin siglas partidistas formaban en las filas de los que aun creen en el cambio tan deseado. El orador principal fue sencillo en sus planteamientos, preciso en sus reclamos y contundente en las soluciones ofrecidas. El neoliberalismo es la razón y el fundamento de la ruina nacional, de su entrega al extranjero, de su pérdida de autoestima, de su desgarradora necesidad de recuperar no sólo identidad sino dignidad de país.

López Obrador señaló los nombres y las instituciones del amafiamiento, de la podredumbre inédita que se sufre en todos y cada uno de los ámbitos de la vida pública nacional. Televisa y Salinas de Gortari son los dos polos de fuerza de un sistema que excluye a muchos y favorece a unos cuantos. En un país donde predomina la ignorancia, la marginación y el desempleo, el que lleva las de perder es el trabajador y su organización, así pues, el sindicalismo resulta el enemigo a vencer por los dueños del capital y su instrumento estatal funciona como funcionó en la desaparición de Luz y Fuerza del Centro y, la complicada situación del SME, no es otra cosa que la cancelación por decreto de los derechos históricamente conquistados por los trabajadores de México.

La feroz compulsión anti-laboral del gobierno neoliberal de Felipe Calderón es simplemente la continuación de las medidas tomadas por el foxismo contra los trabajadores, que tienen su expresión en la disminución de los derechos laborales y la seguridad social, como queda demostrado con las reformas a la ley del IMSS y el ISSSTE, y las intentonas de reforma a la Ley del Trabajo. Aunado a esto, la criminal concesión a particulares del servicio de guarderías infantiles, con lo que se lucra con el tiempo y la necesidad de las familias y de cuyas consecuencias tenemos por muestra las 49 víctimas de la Guardería ABC.

Los conflictos laborales como el de Cananea, la UTH, entre otros, han hecho de Sonora el escenario de medidas neoliberales contra los trabajadores y de la evidente complicidad del gobierno con la clase patronal, pulverizando el sentido de la justicia, el respeto a la legalidad y las expectativas de progreso y bienestar de la población trabajadora y las familias.

López Obrador vino, vio y habló con el conocimiento de quien ha recorrido la república y trabaja para lograr su recuperación, a través de la organización ciudadana, de la información que va de mano en mano en forma del periódico Regeneración, pero sobre todo, de la visión compartida de que nosotros, el pueblo, somos los actores principales de este proceso de cambio democrático, pacífico, integrador de talentos y conciencias que se resisten a la corrupción, a la compra-venta de principios y valores, a la podredumbre neoliberal que convierte en mercancía la irrenunciable dignidad y libertad nacional.

Muchos salieron convencidos de que, si se quiere, se puede, y el principio de un largo camino hacia el cambio democrático es la organización en el barrio, la colonia, el sector, hasta lograr cubrir el territorio de Hermosillo y de Sonora con las banderas y compromisos de un proyecto nacional de todos y para todos, que nos de identidad política y que se haga política ciudadana.

Desde luego que López Obrador es un ser humano que tiene virtudes y defectos, y no es un semi-dios que bajó del Olimpo de la política mexicana fabricada en el centro del país, sino un hombre, un político que lucha por lo que otros han despreciado o dejado de lado por conveniencias cortoplacistas y coyunturales, esto es, el ideal cívico popular de lograr un gobierno basado en las necesidades del pueblo, en el que todos quepan y en el que nadie sobre, teniendo como horizonte la grandeza de la patria, el bienestar nacional y la justicia para todos.
Andrés Manuel vino y convenció. Convocó al trabajo honesto y generoso por la recuperación del país, por la reparación de los daños causados por un sistema económico y político injusto, inhumano y depredador. Lo razonable es ponerse el overol y trabajar, en la medida de las posibilidades de cada quien. Sin poses heroicas, sin protagonismos estériles, con la constancia del que sabe lo importante y valioso de su misión. Enhorabuena.

martes, 25 de mayo de 2010

Gabriel Vargas (1915-2010)


Hoy falleció, a los 95 años, el genial historietista don Gabriel Vargas. La Familia Burrón lo llora, así como el resto de los mexicanos genialmente retratados por él, a quien se consideró uno de los más grandes dibujantes de México, cuya vocación sociológica nos deja, a través de la caricatura, muestras de extraordinaria riqueza conceptual.

Apoyo al SME


Buscando turistas



No lo podía creer. Me parecía imposible que en serio fuera una campaña del gobierno, considerando que la indignación no sólo sonorense sino nacional e internacional va en aumento por la ley racista SB1070 de Arizona, estado que además condena el multiculturalismo que se expresa en las escuelas y que se había estado asumiendo como una realidad en este estado de inmigrantes que en el siglo XIX fue parte de México, con lo que se pretende borrar burocráticamente la cultura de origen de los estudiantes y sus familias.

El gobernador Padrés, al parecer, está metido en un problema de disonancia cognitiva, donde es una la realidad que reconoce y otra la que expresa mediante dichos y hechos, como se evidencia en el llamado a turistas arizonenses a pesar de que los gringos vecinos aporrean el orgullo nacional y meten el dedo pecoso de su desprecio en la herida de nuestro regionalismo.

La costumbre de ir al otro lado no significa lo mismo si se ve desde la perspectiva de los sobrinos del tío Sam, sabedores de que pueden pisar el suelo mexicano sin más requisito que las ganas y el dinero que abre los ojos de nuestras carencias, para poner la alfombre roja de la hospitalidad agachona y las precariedades de una oferta de bienes y servicios que ya se está incrementando al incorporar el gobierno la salud como mercancía al alcance del extranjero.

En cambio, nosotros somos candidatos a la cárcel por ser, en primero lugar, morenos y hablar ese idioma que sugiere complicidades narcóticas y precariedades sin límite. A pesar de que Arizona recibe una importante aportación económica del comercio fronterizo, puede más el desprecio paranoide del racismo, de donde surge la paradoja típica del esquizoide gringo: “bienvenido su dinero pero los cafecitos que se vayan al demonio”.

En este evidente problema de dignidad nacional, llama la atención que el señor gobernador tiemble y se apachurre ante la sola idea de encabezar un boicot a Arizona, así que ni tardo ni perezoso preside la exhibición de equívocos carteles publicitarios que promueven el turismo arizonense, con tanto éxito que ya el sheriff
Arpaio ha declarado que la mejor respuesta es un ¡boicot a Sonora! Arpaio reacciona ante la supuesta amenaza a la seguridad de los ciudadanos de Arizona por parte de ese horrible enemigo y amenaza alienígena que representa Sonora.

Pero, mientras siga siendo tomada por política de buena vecindad la genuflexión, la proclividad a agacharse para recibir piquetes de buena vecindad, seguiremos abonando en la cuenta de la prepotencia de los vecinos del norte.

Sonora debe contemplar seriamente el boicot al comercio gringo. No es argumento sostenible el alegar los bajos costos, cuando está en juego nuestra autoestima y respeto como nación. También es necesario dejar de lado nuestra dependencia y buscar en el mediano o largo plazo implementar una política que permita la sustitución de importaciones, el necesario impulso a la industrialización, al desarrollo de tecnología propia, así como una revaloración del potencial de nuestras instituciones educativas oficiales y autónomas y, por fin, convertirlas en una palanca de progreso científico y económico al servicio del desarrollo regional y nacional.

Lamentablemente, en la actualidad el gobierno da mucho juego a la educación superior privada, se le otorgan posiciones de asesoría en materia de desarrollo económico, de planeación pública, de impulsores de proyectos productivos, de alianzas estratégicas internacionales, con lo que la inteligencia sustentada en el nacionalismo es prácticamente ignorada, con los altos costos que representa para la vida económica y política del país. Pero, cabe señalar que lo hasta ahora emprendido por los privados metidos a públicos, ha fracasado estrepitosamente. No saben cómo hacerlo.

Es urgente que el gobierno se vaya enterando de lo que es y que la administración esté en manos de profesionales, no de apellidos y circunstancias personales que hacen daño y empobrecen al estado.

Para terminar, la búsqueda de turistas y la solapada o abierta promoción de inversiones arizonenses, revela pobreza de miras, una chambona gestión y una impresionante falta de sensibilidad. ¿Habrá alguien pensante en el gobierno que atine a presentar propuestas pertinentes y de mayor alcance?