
Como se sabe, el próximo domingo 24, desde las 8 de la mañana, estarán dispuestas casillas de votación donde usted y yo podremos decidir si cedemos el petróleo a los extranjeros o si asumimos la responsabilidad histórica de defenderlo para su mejor uso y destino.
El patrimonio nacional no está a la venta, o no debería estarlo; el dominio de la nación sobre los recursos naturales no está en discusión, o no debería estarlo; nuestra identidad nacional y el orgullo de ser mexicano, no están en duda, o no deberían estarlo. Nuestra capacidad de desarrollar tecnología propia y emprender un camino autosuficiente en lo científico y tecnológico, no está en entredicho, o no debería estarlo.
Todo ello debido a una razón muy simple y elemental: un país es colonia mientras no se industrialice, y México decidió, desde 1810, ser una nación independiente y soberana. No hay nada que alegar, discutir o negociar. Nuestro destino es claro, salvo que lo neguemos y pretendamos dar marcha atrás a la historia. Avancemos, digamos NO a la entrega del petróleo.
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