Conspiración en Pémex

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viernes, 12 de agosto de 2011

Colaboracionismo criminal

Caballo de Troya (Rocha)
La prensa ha dado cuenta de una traición más al sufrido país que es México. Se sabe que la CIA, DEA y Pentágono, con el pretexto de coordinar la lucha contra el narcotráfico, se han instalado en algún puesto militar del norte del país, mientras que en Paseo de la Reforma 225, Colonia Juárez, DF, se traman las acciones policiales que obedientemente los cuerpos de seguridad han de ejecutar bajo la supervisión de los gringos que se ocultan tras pasamontañas y uniformes nacionales. Así las cosas, la soberanía nacional queda como una referencia histórica a lo que pudo haber sido y no fue del Estado mexicano. Un Estado que no tiene el atributo de la soberanía no lo es tanto y sí una colonia que orbita su metrópoli, en este caso Estados Unidos.


Quizá sea del agrado de algunos que los gringos vengan a “poner orden” y garanticen la legalidad, la seguridad y el progreso del país. Probablemente los buenos mexicanos que sólo desean paz y tranquilidad no quieran comprometerse con su país y prefieran dejar que otros hagan su trabajo ciudadano. Pudiera ser que las autoridades federales y estatales, siguiendo la lógica empresarial que nos ha arruinado, supongan que es mejor importar que producir, así que compran servicios que bien pudieran fortalecer en el interior, comprometiendo de pasada la capacidad nacional de tomar decisiones en asuntos que son (o debieran ser) de nuestra exclusiva competencia.

Justiciero
Quizá piensen que los gringos son la modernidad encarnada y que su sentido de la justicia es garantía de orden y progreso, pero no toman en cuenta que las más grandes acciones genocidas del siglo XX y lo que va del presente son obra de ese “justiciero” que busca chivos expiatorios del fracaso estrepitoso de su modelo económico, de la profunda corrupción de sus instituciones políticas y económicas y de la muy negociable administración de justicia, que obedece al interés económico más que al legal.

Los panegiristas del vecino del norte ven sin fijarse las grietas del sistema por razones de corrupción. Pretenden ignorar que las grandes corporaciones manipulan al gobierno y lo lanzan cada que se les ocurre a aventuras militares que rinden grandes ganancias, mientras que siembran el hambre y la desolación en países enteros, como es el caso de Afganistán e Irak, cuando no intervienen para quitar y poner gobiernos a su gusto en estados soberanos, como Guatemala, Chile, entre muchos otros.

Estados Unidos ha impulsado brotes de disidencia y fomentado la desestabilización de muchos gobiernos en América Latina, financiando grupos estudiantiles y militares, empresariales y periodísticos, en favor de la subversión y ruptura del orden legal para imponer a sus títeres.

Por otra parte, el empresariado nacional, salvo excepciones, han optado por ser gerentes de las corporaciones gringas, y ponen a su servicio las estructuras productivas de la nación con el resultado de una mayor dependencia y escasa generación de empleo permanente.

El gobierno nacional convertido en colonial, trabaja para agudizar el ambiente de intranquilidad y generar las condiciones para la suspensión de garantías y el control militar de la vida ciudadana. Es un golpe de Estado desde el gobierno, contra la sociedad y el estado de derecho.

Los señores legisladores fingen desconocer el alcance de los acuerdos tomados entre el Ejecutivo y Washington, hacen aspavientos y reclaman la investigación que aclare la naturaleza de ellos y sus alcances, con lo que se apuntala la noción de “Estado fallido” que no hace mucho vendió a los medios informativos el Departamento de Estado, bajo el mando de Hillary Clinton, encargada del tránsito de aguas negras de Washington hacia el resto del mundo.

El modelo colombiano parece ser una de las guías en las operaciones “en favor de la democracia y el libre comercio”, ahora complementadas con la logística de Afganistán e Irak, a lo que llaman “inteligencia” que se comparte con México en la turbia guerra contra el narcotráfico apoyada por Calderón e instrumentada por las agencias gringas señaladas al principio de este artículo.

Estados Unidos es un país que ha demostrado su ineptitud en materia de deuda pública, su corrupción escandalosa en el rubro empresarial y su peligrosidad genocida en el escenario mundial militar. Son un peligro para el mundo, y aun así el gobierno mexicano se pone de alfombra para que pase un loco derrochador, pendenciero y amoral. ¡Vaya negocio!

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