Conspiración en Pémex

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jueves, 18 de marzo de 2010

La banca comercial

La banca comercial (como si hubiera de otra) se dedica a hacer dinero fácil mediante sus operaciones, apoyada por el marco jurídico que permite el robo a los usuarios de los servicios bancarios. La calidad de cliente condena al usuario a pagar cifras exorbitantes por conceptos tales como “interés gravable”, “interés exento”, “interés moratorio gravable”, “interés moratorio exento”, “comisión por falta de pago”, “IVA por intereses total” e “IVA por comisiones total”, todo ello en una sola cuenta, de manera que la suma de todos los cargos que se da el lujo de aplicar la banca, constituyen una cantidad exageradamente mayor que la que pudiera legítimamente cobrar por los servicios prestados.

La práctica del anatocismo en México es obviamente inmoral, pero el Estado a través de la Suprema Corte de Justicia, da por legal este abuso, creando las condiciones para el robo auspiciado por las propias autoridades contra el patrimonio de los clientes bancarios.

La banca en México es capaz de cobrar por los servicios mucho, pero mucho más de lo que les cobra a sus clientes en otras partes del mundo, incluidas sus matrices, debido a que el gobierno se ha puesto a favor de los excesos perpetrados contra la población por parte de la banca parásita que representa un brazo neocolonial de explotación, habida cuenta el origen extranjero de las instituciones que operan en territorio nacional, así como la política de liquidación a precios de barata de las que antes fueron nacionales y ahora propiedad de extranjeros, que usan y abusan de sus prerrogativas corporativas y de la escasa cuando no ausente moralidad y patriotismo de las autoridades hacendarias.

México es un botín del saqueo extranjero, a ciencia y paciencia de las autoridades gubernamentales. Este hecho contrasta con la defensa que en otros países de América realizan los gobiernos en favor del consumidor y de la propia banca nacional. Pero nosotros somos una excepción que permite suponer que los tiempos de la colonia no se han ido del todo, que la presencia de extranjeros haciendo los negocios de su vida depende de la escasa voluntad política de proteger lo nuestro, a la par que sostener relaciones económicas y financieras justas y equitativas con el resto del mundo.

En este como en otros renglones, el gobierno de derecha neoliberal que azota a México, ha fracasado rotundamente. La economía está deprimida, nulificada la capacidad del aparato productivo para absorber fuerza de trabajo, hecha añicos la capacidad adquisitiva de la moneda, perdida la posibilidad de obtener salarios remuneradores y evaporada la expectativa de ahorro de la gran mayoría de los trabajadores.

Los hechos demuestran la urgente necesidad de un cambio radical en el modelo económico y la no menos apremiante necesidad de la renuncia de Calderón a la titularidad del espuriato presidencial. Así sea.

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