
La práctica del anatocismo en México es obviamente inmoral, pero el Estado a través de la Suprema Corte de Justicia, da por legal este abuso, creando las condiciones para el robo auspiciado por las propias autoridades contra el patrimonio de los clientes bancarios.
La banca en México es capaz de cobrar por los servicios mucho, pero mucho más de lo que les cobra a sus clientes en otras partes del mundo, incluidas sus matrices, debido a que el gobierno se ha puesto a favor de los excesos perpetrados contra la población por parte de la banca parásita que representa un brazo neocolonial de explotación, habida cuenta el origen extranjero de las instituciones que operan en territorio nacional, así como la política de liquidación a precios de barata de las que antes fueron nacionales y ahora propiedad de extranjeros, que usan y abusan de sus prerrogativas corporativas y de la escasa cuando no ausente moralidad y patriotismo de las autoridades hacendarias.

En este como en otros renglones, el gobierno de derecha neoliberal que azota a México, ha fracasado rotundamente. La economía está deprimida, nulificada la capacidad del aparato productivo para absorber fuerza de trabajo, hecha añicos la capacidad adquisitiva de la moneda, perdida la posibilidad de obtener salarios remuneradores y evaporada la expectativa de ahorro de la gran mayoría de los trabajadores.
Los hechos demuestran la urgente necesidad de un cambio radical en el modelo económico y la no menos apremiante necesidad de la renuncia de Calderón a la titularidad del espuriato presidencial. Así sea.
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