
Pues resultó ser un "catarrito" bastante potente el que atosiga las narices y resto de la anatomía nacional, de manera que la enfermedad aporta elementos difíciles de rebatir por el optimismo médico de los señores gobernantes emanados de las filas del neoliberalismo guarachudo y enano que campea en estas tierras, otrora fértiles en argumentos persuasivos para una ciudadanía más dada a la complacencia amodorrada que, gracias a la crisis, se revuelve entre las sábanas y endereza poco a poco la figura.
Los indicadores económicos tienen una serie de explicaciones encaminadas a la disminución de los efectos, pero que caen en el descrédito ante las evidencias empíricas de que éstas son falsas y que los hechos son manifestaciones de algo que no se puede ignorar: la economía está hecha caca, el gobierno no sirve para nada y el sistema económico está agotado al llegar a su nivel de incompetencia.
Calderón y pandilla, pueden echarse un clavado y jalarle.
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