Notas Sueltas es un espacio de opinión sobre diversos problemas de carácter social, económico y político de interés general. Los comentarios pueden enviarse a: jdarredondo@gmail.com

sábado, 16 de octubre de 2021

Los cambios de lugar

 “Aparentar tiene más letras que ser” (Karl Kraus).

 

En estos tiempos se supone que cambiar es progresar, pero la realidad no se conforma con buenas intenciones ni ocurrencias. Se requiere que la naturaleza de los cambios incida en la modificación de la realidad para el bien común.

En este supuesto, las transformaciones nacionales cuyo punto de partida sea la administración federal deberán tener sentido y dirección; es decir, ser necesarias y basadas en un plan que conduzca hacia la mejora de su funcionamiento y eficacia.

Como se sabe, uno de los cien compromisos asumidos por el actual gobierno fue el de descentralizar algunas dependencias del Ejecutivo federal.

Así pues, el presidente dice que la Secretaría de Agricultura y Desarrollo Rural (Sader) se va a Cd. Obregón, Sonora, Petróleos Mexicanos (Pemex) a ciudad del Carmen, Quintana Roo, Secretaría de Educación Pública (SEP) a Puebla, la Secretaría del Bienestar a Oaxaca y la Secretaría de Salud (Ssa) a Acapulco, Guerrero (El Imparcial, 14.10.21).

Hasta la fecha no queda muy clara la necesidad de trasladar las Secretarías de Estado fuera de la Ciudad de México siendo que el problema mayor está en la operación. Si el cambio es solamente de lugar, los futuros viajes para efecto de trámites burocráticos serán a Puebla, Quintana Roo, Guerrero, Sonora, o a tal o cual entidad federativa en vez de a la capital de país.

Se dice que es por la descentralización, pero mover una dependencia de un lugar a otro no hace la diferencia ni responde al concepto y, en todo caso, servirá simplemente para descongestionar un poco el centro político y administrativo de la nación, para congestionar otros. Pero eso no es descentralización.

Lo que sí parece una buena decisión en términos de descentralización es la de eliminar a los llamados “superdelegados” y, en todo caso, dejar a los gobiernos estatales las responsabilidades y los apoyos necesarios para su cumplimiento, justamente para evitar la duplicidad de funciones y el exceso de oficinas, representaciones y costos.

Lo importante, en este caso, es el cumplimiento de las funciones y objetivos de cada dependencia así como la coordinación entre el gobierno federal y el estatal, sin sobrecargar las nóminas y los costos de operación de las diversas oficinas.


Otro asunto que llama la atención es el de la aprobación de un crédito por 180 millones de pesos, y que la autoridad municipal de Hermosillo se ponga a solicitar 6 mil millones de pesos como “apoyo para la pavimentación”.

Hermosillo es el tercer municipio más endeudado del país, y se espera que en vez de aumentar la deuda se pongan a trabajar en serio en la revisión de la plantilla de personal, los aviadores, los sueldos, los gastos personales a cargo del erario, los gastos superfluos, el mejoramiento de la recaudación en el predial, el agua y otros rubros que requieren de urgente mejora y transparencia.   

Pero, hablando de salud y seguridad social, urge que los organismos afiliados al Isssteson respondan al rezago que tienen en materia de aportaciones. Considere usted lo complicado de la situación si a los trabajadores se les descuentan cuotas y los organismos retenedores no reportan los fondos al Instituto.

La recuperación de los adeudos y de los fondos robados en las pasadas administraciones debe ser prioritario, como también lo es la austeridad y transparencia en el gasto, la reducción del costo de la nómina eliminando plazas que no estén justificadas, el control y la legalidad del monto de las pensiones asignadas, en referencia a aquellas demasiado altas como para ser sostenibles.

La ciudadanía requiere una relación directa con el Isssteson, sin intermediarios ni riesgo de manipulación política o mediática; es decir, que la atención al derechohabiente sea directa, eficiente y responsable, tan sencilla como acudir a la ventanilla correspondiente y salir con una respuesta acorde a la necesidad planteada.

Hasta ahora la nueva directiva ha dado pasos alentadores en la gestión de medicamentos y materiales de curación y en el pago puntual de las pensiones, pero la sociedad espera que ahora sí haya estricta vigilancia en su operación diaria y que finalmente sea posible que la honestidad se haga costumbre.


viernes, 8 de octubre de 2021

De medallas y apagones

 “La vida social ya se ha transformado en una vida electrónica o cibervida” (Zygmunt Bauman).

 

Como se sabe, la maestra Ifigenia Martínez, exdirectora de la Escuela (hoy Facultad) de Economía de la UNAM ha merecido la medalla Belisario Domínguez del Senado de la República. Se rinde homenaje a una mujer de palabras y acciones, economista impulsora de su ciencia que ha tenido un papel relevante en el acontecer político y académico nacional, progresista sin amaneramientos, seria y puntual en sus opiniones y, sin duda, una profesional de la Economía con trayectoria ejemplar.

El presidente López Obrador había anunciado que no acudiría a la entrega por razones plenamente justificadas: la amenaza de agresiones y sainetes por parte de la turba opositora encabezada por Lilly Téllez, la mediática señora que entró al Senado por la puerta de Morena para luego formar parte del rebaño azul y estar dedicada obsesivamente a abanderar el lado más perverso y vulgar de la política de oposición.

Como ciudadano perteneciente al gremio de los economistas aplaudo el reconocimiento a la maestra Martínez y la prudencia del presidente, siempre asediado por la estupidez convertida en libertinaje declarativo, sebosamente mediático y vacío de contenido útil para la marcha del país, el lado opuesto a los hechos y las palabras de mujeres honestas y congruentes como la homenajeada con la Medalla Belisario Domínguez.

El lunes 04 de octubre tuvimos un apagón de redes sociales, resultando que WhatsApp, Facebook e Instagram dejaron de funcionar y hubo fallas en Twitter. Muchos usuarios alrededor del planeta se sintieron momentáneamente mudos, ciegos y huérfanos, sin un objetivo real en la vida, abandonados a la realidad cotidiana y las acechanzas de los medios de información y comunicación convencionales.

La ducha fría, el azote de la desesperación por la interrupción comunicacional con los contactos y amigos, paralizó la ocupación diaria y continua de muchos opinantes gratuitos sobre todos los temas imaginables, paralizó foros, chats, grupos y expectativas de ser y existir de los fanáticos de la opinión anónima, de los cangrejos digitales que navegan por el mundo del algoritmo sin cara ni nombre, instalados en la comodidad del anonimato declarativo, pero con filias y fobias que abren los caminos de la vacuidad instantánea.

El lado bueno del apagón consiste en haber dejado en claro que el Internet no es infalible ni seguro, además de no ser tan abierto, ni tan democrático, ni tan accesible a todos los contenidos.

De repente, salta a la vista el carácter privado de las redes “sociales”, la preeminencia de intereses económicos y políticos de los grandes grupos empresariales que controlan el espacio cibernético, y la existencia de una especie de centro de control cuyos dominios son la opinión, las modas, el comportamiento social y las prioridades que la gente común considera como propias, además de las causas que deben ser defendidas, y la interpretación “correcta” de los hechos locales y mundiales.

Su opinión y la mía necesitan, para ser conocidas, de la anuencia de alguien ajeno y distante, cargado de dinero y tecnología, que dispara proyectiles de persuasión masiva capaces de destruir las resistencias culturales, morales e intelectuales de sus víctimas, de los más colonizables política y culturalmente.

El apagón deja en claro qué tan dependientes somos de algo que es, esencialmente una herramienta de manipulación masiva, y qué tanto ha avanzado el proceso de domesticación de la humanidad llevado a cabo por el capital internacional y sus sicarios informáticos.

No sería raro que surgieran iniciativas para el desarrollo de redes nacionales libres, ajenas al interés privado que rescataran el sentido de pertenencia nacional, que honraran la cultura y valores de cada nación, sin intromisiones ni deformaciones emanadas de la inmensa cloaca de los intereses transnacionales que, como queda demostrado, se creen con el derecho de marcar la ruta económica, cultural, política e ideológica del mundo.

En otro asunto, ¿el problema del Isssteson se debe a la obsolescencia de la ley, a los sindicatos, a los derechohabientes, o a los avances de la privatización de la seguridad social mediante subrogaciones de servicios y compras con sobreprecio, a la corrupción y al saqueo constante de sus recursos y, en particular, del fondo pensionario?

El gobernador Durazo dijo que no va a patear el bote como las administraciones anteriores, pero no estaría de más que aparte de reconocer los abusos del pasado se establecieran las responsabilidades administrativas y penales de los causantes del daño patrimonial, en vez de buscar culpables entre los directamente afectados.

Recordemos que la seguridad social es un derecho laboral y social cuya tutela corresponde al Estado, por lo que la situación crítica actual no puede ni debe resolverse con el simplismo de los palos de ciego, de los simples juegos numéricos, de las nuevas y viejas complicidades, y el absurdo de dejar al mercado la responsabilidad de la asignación de recursos y soluciones a un problema que estrictamente corresponde resolver a la autoridad estatal. Hora de ponerse las pilas.


Un camino lleno de baches

 “Los resultados de los cambios políticos rara vez son los que sus amigos esperan o que sus enemigos temen” (Thomas Henry Huxley).

 

Se han cumplido dos semanas del inicio del nuevo gobierno, y se han encontrado retos descomunales: tenemos un Estado financieramente tronado, con una deuda que rebasa los 22 millones de pesos, lo cual es suficiente razón para apoyar un esfuerzo importante y congruente de austeridad y control del gasto, además de una fuerte gestión de recursos emergentes para “detener el cerco” mientras se controla el desastre heredado de las administraciones anteriores, con especial mención de las dos últimas.

Remendar la ruta hacia el progreso de Sonora no es cosa fácil, pero tampoco imposible. Se requiere un gobierno que no desperdicie recursos, que tenga el hábito de justificar cada gasto, que responda a las demandas de transparencia y austeridad, que sea capaz de reestructurar la administración pública para evitar la duplicación de funciones, la exageración y opulencia de sueldos y compensaciones, bonos, premios y prebendas a cargo del erario.

La realidad exige que se gaste con sentido social, que se privilegie la utilidad pública y se evite a toda costa el beneficio privado a costa del público, de suerte que sea un gobierno para todos y bajo la vigilancia de todos.

Lo anterior sugiere que la aplicación de auditorías y el establecimiento de responsabilidades es parte del quehacer obligado para romper inercias y complicidades perversas.

Frente a este panorama resulta preocupante ver que en el carro de la recuperación de Sonora aparezcan como pasajeros algunas muestras de la pedacería política del pasado reciente, o con perfiles sin relación con las altas funciones del Estado, pero ungidos gracias a su aparente proximidad con alguna autoridad emanada de la coyuntura del 2018; sin embargo, es de esperar que la mano amiga del presidente apoye los esfuerzos de poner orden en la casa, ahora a cargo del gobernador Durazo.

La reciente visita del primer mandatario de la nación puso el acento en la reconciliación y la justicia para la tribu yaqui, restituyendo las tierras que les había concedido por decreto el presidente Cárdenas, así como el distrito de riego que hará posible su progreso.

La bronca estará en qué tanto aprovecharán los yaquis auténticos estos beneficios y qué harán para evitar que los agricultores del valle sigan colgándose de las tierras y el agua de este pueblo para sus negocios particulares, o sus manipulaciones políticas a nombre de los pueblos originales.

El parasitismo político, el rentismo, la ignorancia y en buena medida la indolencia de los propios afectados ha sido la clave de la bonanza de ciertos agricultores gandallas, que aplaudieron a rabiar la petición que hizo Cuauhtémoc, el decrépito hijo del general Cárdenas, en su visita a la entidad, en el sentido de cancelar el Acueducto Independencia y dejar chiflando en la loma a Hermosillo.

El presidente AMLO fue prudente y dejó claro que existen formas de resolver el problema del agua sin dejar desprotegidos a los hermosillense. Para el presidente, la cancelación del acueducto no es de “obvia y urgente resolución”, y que bien que piense así.

Hablando de Hermosillo, la capital de los baches, tenemos que fue creado un nuevo organismo que, de funcionar, conjuntaría los esfuerzos ciudadanos con los del autoridad municipal para resolver problemas concretos en los barrios y colonias.

Hablamos de los comités vecinales que puso en marcha el nuevo presidente municipal donde la participación ciudadana será la clave del éxito, rescatando así el sentido de la institución municipal.

Al menos en la parte enunciativa, parece haber coincidencia con lo dicho por el gobernador cuando establece que el gobierno será “al ras de tierra”, es decir, en comunicación constante y propositiva con los ciudadanos.

Tenemos algunos asuntos pendientes, como son los relativos al estado y funcionamiento del Isssteson, tradicional caja no tan chica de los gobiernos anteriores, tanto como, por ejemplo, el DIF estatal o municipal, coto de caza de parientes y amigos de quien ejerce la autoridad ejecutiva.

Habría que revisar algunas leyes y adecuarlas a los propósitos transformadores nacionales y locales, sin caer en las simplezas de moda, sin hacer del Poder Legislativo la caja de resonancia de arrebatos pueriles y de dudosa urgencia y obviedad en su resolución. Se requiere y exige seriedad legislativa.

Seguramente merece revisión puntual la Ley Minera y la Ley de Aguas, facilitadoras de la entrega de los recursos nacionales (y locales) a la voracidad de las empresas trasnacionales, sobre todo canadienses, estadounidenses y otros depredadores del mundo anglosajón con pujos neocoloniales, lo cual adquiere particular relevancia a la luz de las existencia de Litio en nuestro territorio.

En ese mismo tenor, se debe abandonar la absurda idea de servir de reserva estratégica a los estados fronterizos del vecino del norte. Dejémonos de pamplinas tales como la “megarregión” y centrémonos en el desarrollo del estado y la región e impulsemos proyectos de integración, pero con el lado mexicano.

Hagamos crecer y desarrollarse a la entidad y la región, pero no a costa de nuestro futuro y soberanía. Querer es poder.


 

sábado, 25 de septiembre de 2021

En alas del progreso

 “Las personas no son ridículas sino cuando quieren parecer o ser lo que no son” (Giacomo Leopardi).

 

Pues la Suprema Corte de Justicia de la Nación declara inconstitucional cualquier ley u ordenamiento que penalice con cárcel a quien de manera voluntaria se practique un aborto.

El magistrado presidente, Arturo Zaldívar Lelo de Larrea, declaró con tono solemne que “A partir de ahora no se podrá, sin violar el criterio de la Corte y la Constitución, procesar a mujer alguna que aborte, en los supuestos que ha considerado válidos este tribunal constitucional. A partir de ahora se inicia una nueva ruta de libertad, claridad, dignidad y respeto a todas las personas gestantes, pero sobre todo a las mujeres” (La Jornada, 08.09.21).

Todo bien y en estricto apego a los derechos formalizados en las leyes, ya que una violación o una malformación del producto que ponga en peligro la vida e integridad de la mujer no puede ser penalizado sin cometer un acto de grosera crueldad y violación de un derecho humano esencial, considerando, desde luego, que hay reglas y límites de acuerdo con el conocimiento médico de la salud reproductiva.

La medida es clara y seguramente irá en beneficio de las mujeres en el trance de tomar esta decisión ahora sin trabas legales, de acuerdo con el criterio de la SCJN, y resulta aventurado pensar que alguna se espere a que se cumplan las 12 semanas de gestación para empezar a pensar en promover el procedimiento, considerando el desarrollo del producto y el riesgo que supone para la propia mujer.

Lo que no parece estar del todo claro es eso de “a todas las personas gestantes, pero sobre todo a las mujeres”. Veamos, ¿usted conoce alguna persona gestante que (apariencia aparte) anatómica y fisiológicamente no sea mujer?

Se entiende que ahora con la ideología de género una cosa es el sexo y otra el género como constructo social y político, pero un embarazo se da por razones estrictamente naturales relacionadas con los órganos reproductivos, independientemente de la identidad que la persona imagine o quiera que sea la propia.

Ningún hombre puede embarazarse y parir, por más que una ley pueda dotarlo de una identidad “de género” distinta, porque finalmente su realidad está determinada por su anatomía y fisiología, no por lo que desee o imagine, o algún tribunal decida.

Estaremos de acuerdo en que la identificación de mente y cuerpo no siempre van por el mismo camino, pero hay que llamar las cosas por su nombre, independientemente de modas, tendencias o imposiciones culturales. A la hora de embarazarse el sexo se revela tal cual es, donde siempre hay una parte masculina y otra femenina, independientemente que la ley permita la modificación del acta de nacimiento y ahora el matrimonio homosexual.

Considero que el progreso o el cambio verdadero no está en la sola aceptación de una ley como sustituto de la realidad para establecer la identidad de las personas y sus derechos, (lo que no quita que el respeto a la diferencia y la consideración deba ser la regla de oro de nuestro trato con los demás) sino en la aceptación de la realidad y los mecanismos que hacen posible su mejor comprensión y aprovechamiento.  

Pero estamos en una sociedad histérica, frágil y sumamente influenciable, una especie de cascarón vacío de contenido y que se puede llenar con cualquier cosa. Pongo por caso el pánico al contagio con el coronavirus de Covid-19.

Todo mundo acepta cualquier medio para evitar la enfermedad sin reflexionar sobre su verdadera utilidad y oportunidad. El miedo y la imaginación hace que se tomen ciertas medidas preventivas inútiles, como los tapetes “sanitizantes” y las aspersiones en lugares públicos, siendo que el contagio es por vía respiratoria y que para que sea posible es necesario el contacto cercano.

Se toma la vacunación como una obligación y una exigencia para el ingreso a determinados establecimientos, se presiona a la gente para que se vacune, y ahora se promueven amparos para que los menores reciban el pinchazo.

Parece que el calendario de vacunaciones establecido por las autoridades sanitarias y el conocimiento clínico en que se apoya pueden menos que el apresuramiento de algunos padres de familia deseosos de inmunizar a sus vástagos. Promueven amparos y exigen su acatamiento.

¿Usted cree que una autoridad jurisdiccional puede y tiene más capacidad para juzgar la necesidad y pertinencia de las vacunas que las autoridades de salud? ¿La política de prevención de los contagios se decide en los tribunales o en la Secretaría de Salud?

Aquí llama la atención la conducta oportunista de algunos abogados que hacen su agosto encaminando la paranoia de las familias a un gasto que no es propiamente urgente, sin considerar que los recursos de salud están sujetos a los procedimientos que la propia autoridad sanitaria establece.

La irresponsabilidad desborda la cloaca de una sociedad mazapán, o de cristal si prefiere, donde la verdad tal cual resulta ofensiva, escandalosa, condenable y un impedimento al “libre desarrollo de la personalidad”. Los cascarones montados en la histeria debieran entender que sólo la verdad es transformadora, pero así estamos.


lunes, 20 de septiembre de 2021

200 años de independencia

 “El pasado está escrito en la memoria y el futuro presente en el deseo” (Carlos Fuentes).

 

Ya ve usted cómo pasa el tiempo, tan rápido, tan sorpresivamente. Pues ya tenemos 200 años desde el fin de la guerra de independencia, que se refrenda en 1824 con la promulgación de la primera constitución federal.

Si, como dice el tango, 20 años no es nada, 200 son un nada incrementado, una extensión de las aspiraciones que se congelaron en el tiempo. Nos independizamos de España pero en el trayecto del siglo XIX al XXI reorientamos la dependencia a otra hegemonía, la del capital extranjero, incluido el español (Iberdrola, BBVA Bancomer, Santander, entre otras), que nos convierte en una nueva colonia de explotación.

La inversión extranjera directa privada tiene una estrella en el paseo de la fama neoliberal y ahora se entiende como algo que garantiza la viabilidad nacional, como si en México no hubiera grandes capitales que, incluso, figuran como generadores de empleos en otras naciones, pero parece que la función de nuestra iniciativa privada es la de servir a intereses ajenos, regatear impuestos y evadirlos en la primera oportunidad.

Resulta fácil imaginar qué tanta iniciativa pudiera haber tenido el sector privado sin el Fobaproa y si no se le hubiera dado a precio de remate Teléfonos de México, Televisa, Canal 13, los bancos y la cauda de empresas estatales que fueron privatizadas con el fin de “modernizarnos”, donde destacan obviamente las concesiones mineras, Pemex y CFE, por vía de las reformas a las leyes que abrieron las puertas al capital extranjero para tener todo o parte de los sectores estratégicos nacionales.

Aquí resulta imposible no traer a colación al sistema Conasupo, la red de mercados en favor de las clases populares, empresas como Diesel Nacional o Síntex, empresa mexicana líder mundial en la síntesis orgánica de hormonas esteriodales, entre otras que fueron liquidadas por la ola privatizadora.

Desde la segunda mitad de los años 70 y, sobre todo, a partir de los años 80 se desacreditan los supuestos del modelo de sustitución de importaciones y se liquida la salida económica soberana del país, en un extraño acatamiento a los impulsos de Estados Unidos y socios en favor del gran capital como beneficiario de la llamada globalización. Las políticas promovidas por presidente Ronald Reagan marcan la línea económica del mundo.

La renuncia al espacio de decisiones nacionales acaba con un mundo pluriparticular y da paso a la unipolaridad, al achaparramiento de las culturas, valores y tradiciones en aras de la uniformidad y la subordinación a un centro hegemónico que lo mismo financia al terrorismo y la delincuencia que anuncia iniciativas para combatirlos.

Ahora, las modas sociales, el lenguaje y las actitudes, incluso las leyes, están determinadas por las tendencias dominantes y lo que se decide en otras partes del mundo, particularmente las originadas en Estados Unidos y Europa Occidental.

Así pues, no tenemos conflictos armados que llaman al heroísmo patriótico, no se habla de nacionalismo ni de identidad cultural que hay que defender de las acechanzas del enemigo extranjero que ataca nuestras fronteras, ahora se habla de pactos y tratados comérciales y migratorios, de oportunidades de inversión, de alianzas estratégicas, de “megarregiones”, entre otras trampas semánticas que apenas cubren la verdadera cara de la dominación del capital por mecanismos que incluyen la transculturación, el menosprecio a la propia identidad nacional, a sus valores, costumbres y tradiciones.

Por más increíble que parezca, nos acostumbramos a ver como un logro el aumento en el ingreso nacional por concepto de remesas, siendo que las remesas son los envíos que hacen los trabajadores expulsados de su país por razones de pobreza y falta de oportunidades en sus lugares de origen. ¿Es un triunfo económico la pobreza?

Nos volvemos cínicos cuando en el discurso político figuran las prioridades que impone la agenda extranjera, y ajustamos nuestras leyes para dar satisfacción a lo que está de moda y es políticamente correcto más allá de nuestras fronteras.

A 200 años de la independencia formal del país, la transculturación celebra su avance y oportunidades de uniformar el criterio nacional al muy anodino pensamiento extranjero, con su pesada carga de trivialidad, su ausencia de autocrítica y su oportunismo enano.

Si celebramos la independencia de México, quizá lo hagamos en nombre y memoria de la posibilidad aún no llevada a cabo, de la esperanza del cambio auténtico, propio y verdadero, pero mientras no se recupere el espacio económico nacional y la soberanía política plena, habrá que conformarse con el folclor y la pirotecnia.

La situación es compleja aunque hay ciertos avances prometedores tras la larga y negra noche del neoliberalismo explícito; sin embargo, recordemos que si un país libre y soberano no protege sus valores familiares, su patrimonio material y cultural y deja que otros decidan el rumbo, deja de ser soberano.

Por lo que somos y lo que vendrá, ¡viva México!


 

sábado, 11 de septiembre de 2021

Pensionados a la deriva

 “Mientras la pobreza, la injusticia y la desigualdad social persistan en nuestro mundo, ninguno de nosotros realmente puede descansar” (Nelson Mandela).

 

Los jubilados y pensionados del Isssteson son los más afectados por el problema no resuelto de la mala administración y el saqueo de recursos que ha sufrido el Instituto que, por ley, debiera encargarse de los servicios de salud y seguridad social de los trabajadores del Estado y organismos afiliados.

Las pensiones debieron ser pagadas el lunes 6 y el martes 7, sin embargo todavía el viernes 10 una buena parte de ellas no habían sido cubiertas, dejando a los trabajadores retirados y sus familias en total indefensión.

Sin embargo, el gobierno de Claudia Artemisa Pavlovich Arellano de Torres se prepara a irse tan campante, con viento fresco y con el discurso del deber cumplido, frente a una deuda pública que ha crecido desmesuradamente.

Sexenio mediático dedicado a proporcionar generosas cantidades de atole con el dedo, de fotos graciosas donde se inauguran tramos de calles pavimentadas, entrega de obras municipales y otras menudencias que debieran ser acreditadas a las gestiones de los alcaldes o al gobierno federal.

Sentimos que se gobernó de los labios para afuera, como si por el simple hecho de ser mujer las cosas iban a ser distintas, como si el PRI pudiera romper la cadena de despropósitos y agandalle del PAN, su cogobernante.

Bueno, pues a la hora de redactar este comentario no se había depositado la pensión mensual completa de la nómina de los pensionados.

Algunas organizaciones por su cuenta o por convocatoria del Movimiento 30 de Julio, se hicieron presentes para esperar el arribo del presidente López Obrador en los espacios cercanos al nuevo Hospital General, esgrimiendo pancartas y buenas razones que fundamentan su protesta.

El reclamo ciudadano es por definición justo, y debe atenderse con prontitud: pago puntual de las pensiones, atención médica oportuna y abasto de medicamentos, equipos y materiales de curación en clínicas y hospitales.

Queda claro que el desabasto de medicamentos es producto de una mala administración de los recursos, del avance de las subrogaciones y la absurda dependencia de proveedores con una agenda centrada en el lucro y no en la atención de la salud.

Los negocios e intereses privados han tomado de rehén a la seguridad pública, se han servido del erario, inflando precios y generando escasez selectiva cuando les conviene, con la consecuente derrama de estímulos y compensaciones a sus cómplices en la administración pública.

La experiencia del Isssteson y su ruta hacia el fracaso debe mover a la reflexión, a la toma de decisiones donde el objetivo central no puede ser otro sino el rescate por parte del Estado de la seguridad pública y los derechos de los pensionados y jubilados reconocido nacional e internacionalmente.

La receta más simple y efectiva debe ser la total transparencia del origen y la asignación de los recursos, la austeridad y la priorización del gasto, el total compromiso con los derechohabientes más vulnerables que son los trabajadores retirados y sus familias, el garantizar el cumplimiento del compromiso y la responsabilidad del gobierno para con ellos, ya que su vida laboral estuvo dedicada al servicio del Estado y las instituciones afiliadas.

En consecuencia, se debe refrendar y hacer visible la obligación del gobierno de responder solidaria y subsidiariamente ante cualquier problema o quebranto financiero que sufra el Isssteson, tal como lo señala la Ley orgánica del Instituto.

Hoy los trabajadores activos y los jubilados marchan y protestan contra la irresponsabilidad de las autoridades, dedicadas a poner parches donde se requieren medidas de mayor calado en el rescate de la seguridad social de Sonora.

Esperemos que el nuevo gobierno cumpla su compromiso de campaña y, en efecto, “meta las manos a fondo en el caso del Isssteson” y garantice el cumplimiento de la ley y actúe honrando los deberes y valores sociales y políticos que emanan de la filosofía de la 4T.

Los trabajadores jubilados y pensionados viven de su pensión. Merecen y reclaman respeto y consideración, porque el recibo de la luz, del agua y demás no se pagan solos.

Se espera una respuesta que en realidad lo sea, porque los hechos pueden más que las palabras.


sábado, 4 de septiembre de 2021

Los aires de septiembre

 

“Cuando despertó, el dinosaurio seguía allí” (Augusto Monterroso).

Como se sabe, ya tomaron posesión de sus curules los nuevos diputados, integrantes de la LXIII Legislatura estatal. Fue muy temprano, como queriendo evitar las inclemencias de la exposición solar porque, según se sabe, la luz puede afectar a las pieles sensibles.

Dura prueba para quienes acostumbran a vivir sin los rigores de una agenda, o sin la monserga de tener que estar a tiempo y sujetos al público escrutinio. Bueno, pues ahora son personas públicas, se subieron a un ladrillo que los hace algo visibles al ojo ciudadano.

Algunos seguramente entienden el papel del legislador, y por ello serán cautos en las propuestas y la aprobación de las leyes, cuidando la utilidad y la pertinencia de las normas; otros van de paseo, como turistas legislativos gracias a la beca que les concedió su partido, a esa oportunidad dorada de figurar y hacer historia sin casi despeinarse, sin más trabajo que repetir frases de cliché y bordar en los lugares comunes, o en el tema de tendencia que se pinta de progresista; otros están con el ánimo de pagar facturas, de operar consignas, de hacer activismo donde se debe hacer política.

Es probable que algunos hayan aprovechado algún cursillo referido a la función legislativa y reparen en el hecho de que las leyes deben estar al servicio del pueblo, para el mejoramiento de la sociedad y no para su sometimiento. Sin embargo, algunos pueden confundir esto con las agendas personales o de grupo.

En este mes de la Patria, se inaugura un nuevo gobierno, con una pesada herencia de corrupción, de manoseo del erario, de deuda que creció indebidamente, de rezagos en materia de seguridad pública, de asistencia y justicia social, de infraestructura, de empleo y distribución del ingreso.

Se puede suponer que el nuevo gobierno, más que tratar de reinventar el hilo negro, se dedicará a analizar el estado de cosas estatal y corregir lo urgente y necesario, bajo los principios de la austeridad, la transparencia y el combate a la corrupción sin excepciones.

Aquí es inevitable pensar en los sueldos de los altos funcionarios del gobierno y de los mismos diputados y burocracia que engorda en el Congreso, y sin duda resulta imperativo eliminar los candados puestos por el gobierno saliente respecto a las facultades del Congreso, echando para atrás la absurda “reforma constitucional” de Claudia Pavlovich para inhibir el trabajo legislativo.

Asimismo, se deberán analizar con cuidado los bienes y concesiones del Estado, el monto y valor de los recursos naturales, empezando con los mineros, el agua y la cuestión inmobiliaria dentro del ámbito de competencia de la entidad federativa y con la coordinación de la autoridad federal correspondiente.

Por otra parte, es de elemental justicia que se garantice el buen funcionamiento del Isssteson, que depende tanto de su correcta administración como de la oportunidad y honestidad con que se le entreguen los recursos que le corresponden por concepto de cuotas y aportaciones por parte de los organismos afiliados y sus derechohabientes.

Es urgente revisar la figura de las subrogaciones y evitar la dependencia externa del Isssteson para el cumplimiento de sus funciones, habida cuenta que un organismo público que cumple una función social esencial no debe ni tiene porqué privatizarse. Aquí llama la atención la existencia de los Seguros de Gastos Médicos Mayores, el gran negocio de las aseguradoras, siendo que el Isssteson debiera estar para atender integralmente la salud de sus derechohabientes.

En ese sentido, resulta absurdo plantear la posible creación de una “afore”, siendo que la realidad nacional e internacional demuestra que sólo sirven para el enriquecimiento de bancos y otras corporaciones con fines de lucro. La seguridad social es un derecho reconocido mundialmente y una obligación ineludible del Estado, por lo que las leyes deben estar en esa sintonía.

Cabe recordar que la reforma de 2005 a la Ley 38 orgánica del Isssteson, impulsada por el gobierno de Eduardo Bours, tuvo un fuerte carácter recaudatorio porque elevó las cuotas y aportaciones y la edad de retiro, con lo que es mayor el tiempo de cotización sin que operara un cambio en favor de la atención a los derechohabientes.

Por el contrario, se abrió la puerta al manejo privado y la subrogación de los servicios, donde se incluye la farmacia y otros de carácter operativo. La falta de control, la opacidad y las complicidades hicieron posible que el quebranto financiero de más de seis mil millones de pesos haya ocurrido y permanezca hasta la fecha impune.

Para concluir, es claro que la opacidad, el tortuguismo y la falta de honestidad en el manejo de los recursos son parte de una herencia que debe atacarse con firme determinación, por la salud de los trabajadores y sus familias.

En este contexto, el Estado debe mantener el carácter solidario y distributivo de la seguridad social y responder a las necesidades de los trabajadores y sus familias, sin caer en la estrechez del criterio actuarial ni las recetas del período neoliberal.

Si ya se subieron al ladrillo de la función pública, los diputados y el Ejecutivo deben actuar bajo los supuestos políticos que los llevaron al gobierno, sin mareos por la altura, sin pedantería y siempre escuchando al pueblo, porque sólo a él deben servir y representar con puntualidad y honestidad republicana. Ni más ni menos.