Notas Sueltas es un espacio de opinión sobre diversos problemas de carácter social, económico y político de interés general. Los comentarios pueden enviarse a: jdarredondo@gmail.com

lunes, 1 de julio de 2013

Cuando calienta el sol

Bueno, pues ya se supo cuál es el posicionamiento oficial de las autoridades yaquis respecto al apasionado apoyo de algunos miembros de esa etnia al movimiento de los agricultores ricos cajemenses contra el acueducto Independencia. Que nada tiene que ver con apoyos a los mismos que los han robado por décadas y ahora, como novedosa forma de infamia, usan como grupo de choque contra la obra de infraestructura hidráulica que llevaría agua a Hermosillo.

Así las cosas, el bloqueo de la carretera federal 15 y vías alternas solamente puede ser atribuible a los facinerosos agricultores nylon que tiran la piedra y esconden la mano tras la humanidad del grupo yaqui que les sirve de comparsa. “Es una mentira lo que promueven los ricos del valle a través de periódicos controlados por ellos y yaquis sobornados, ningún yaqui en su sano juicio cree que los ricos del valle le cederán el agua que ellos mismos les habían despojado”, señala para el Diario del yaqui (29 de junio 2013) el secretario y vocero de la tribu, Francisco Antonio Delgado Romo, y puntualiza que mientras que los productores del valle siembran 228 mil hectáreas más los dobles cultivos, los yaquis solamente siembran 17 mil hectáreas.

Entre la legítima aspiración de los yaquis de tener más disponibilidad de agua para sus labores agrícolas y la no menos legítima de los hermosillenses de contar con el preciado líquido para beber, está la nefasta insidia de los ricos de Cajeme con toda su insólita prepotencia, que pone a la sociedad entera al borde de un conflicto que puede tener consecuencias graves al estar violentando la legalidad, como ocurre a tener tomada una vía general de comunicación con las consecuencias económicas que ya estamos padeciendo. No cabe duda que la ambición y codicia de unos cuantos pone de cabeza a una mayoría muchas veces mal informada e incluso manipulada. No hace mucho conversaba con alguien que ignoraba que el agua viene del norte y tenía la firme creencia de que la presa que alimentará el acueducto estaba en el Valle del Yaqui. Los reclamos de que se les quitará el agua a los buenos agricultores de Cajeme son falsos, una verdadera tomadura de pelo.

Más allá del engaño y la insidia de los ricos cajemenses debemos señalar la falta de claridad con que se ha manejado este asunto. Desde el inicio del conflicto debió estar presente la autoridad federal  competente y conjuntamente con las estatales debieron haber planteado a la opinión pública los aspectos técnicos y económicos del proyecto. Se debieron detallar los aspectos relativos al origen del recurso hídrico, el impacto regional y local del flujo disponible y el balance del recurso tanto en su punto de origen como en el trayecto hacia el sur.

Si la región de Cajeme no se verá afectada por la obra, resulta curiosa la oferta del gobernador Padrés de subsidiar el agua a los consumidores de Ciudad Obregón. Si la obra representa una solución viable para Hermosillo y no afecta a otros municipios de la entidad, por qué no aclarar a tiempo y lograr el consenso de los presidentes municipales y los representantes de los distritos de riego, en el marco del derecho, sobre todo el reconocido por la comunidad internacional referido a la prioridad que tiene los seres humanos en el acceso al agua.

¿Por qué el señor gobernador Padrés dedicó su tiempo a viajar por Europa y hacer tratos ventajosos para el capital extranjero al poner maquiladoras en suelo sonorense, en vez de estar al frente de su gobierno viendo la forma de evitar que el conflicto llegara a los extremos que ha llegado?

¿Qué economista en su sano juicio puede ser capaz de recomendar la instalación de maquiladoras y el apoyo económico y logístico a esta forma de actividad, en vez de alentar la producción local y el desarrollo de instalaciones industriales de capital nacional y local? ¿Qué clase de absurda colonización estatal por la vía de la maquiladora pretende apoyar el gobierno de Padrés?


Al parecer en Sonora no existe planeación del desarrollo sino ocurrencias donde participan como beneficiarios los inversionistas (de preferencia extranjeros) y los siempre dispuestos gestores locales a cambio de comisiones y prebendas.  Con un gobierno de prendida de foco es casi natural que haya conflictos serios completamente evitables, pero que llegan a mayores gracias a la ausencia de quienes deben por ley atenderlos con rapidez y eficiencia. Lo bueno es que ya falta menos para que termine la actual gestión sexenal.

lunes, 17 de junio de 2013

Bullying en Hermosillo

Al parecer ingresamos por la puerta grande a la estupidez convertida en moda, lugar común conductual o simple compulsión hacia la imitación de usos y costumbres del hombre blanco y barbado que reparte pornografía y armas en el mundo. De nueva cuenta nuestra vocación de colonizados emerge poderosa y se manifiesta en forma de ataques de babeante irracionalidad contra niños y jóvenes en las escuelas. Ahora toca el turno de los ataques y provocaciones contra personas en el aula donde una niña ha sido la víctima.

Como usted estará informado, recientemente una niña fue atacada por un chico y terminó privada del conocimiento en el suelo de su salón de clases, ante la ausencia de maestros o empleados que pudieran poner fin a la irracionalidad de un muchachito alentado por sus compañeros por ser “el hombre” y ni modo que le fuera a ganar una mujer. Los perpetradores en grado de complicidad grabaron las escenas y las subieron a internet, de suerte que se pueden apreciar en youtube, con toda su deleznable carga de subdesarrollo emocional ( http://www.youtube.com/watch?v=LHc_yRxFR6s ). La filmación ha sido vista por un número creciente de personas que por morbo o simple deseo de informarse acuden a las redes sociales con más asiduidad que a votar en las elecciones o participar en las manifestaciones ciudadanas en vivo y a todo calor por las calles de Hermosillo. Las autoridades usualmente incompetentes y declarativas prometen investigar lo que es visto por miles gracias a la filmación hecha mediante teléfono celular, lo que corrobora la ignorancia sistemática de que adolecen los burócratas de turno.

Otro hecho que se ha repetido lo suficiente para dejar de ser un caso aislado es el de los piques entre chicas a la salida de la escuela secundaria, donde se desgreñan a placer rodeadas de una pequeña multitud de babeantes animadores, que ven extasiados los golpes y arañazos que se propinan dos mujercitas que se disputan los favores de algún galancete con espinillas y hormona alborotada en un cuerpo adolescente y típicamente tercermundista. La audiencia vociferante revela otra faceta de la dilución de valores que no hace muchas generaciones eran incuestionables: “a la mujer se le respeta”; “delante de una dama no se dicen majaderías”; “el hombre no lo es tanto si se atreve a lastimar a una mujer o faltarle al respeto de alguna manera”. “Las mujeres van a la derecha de los hombres en las banquetas; las damas son primero”; hay diferencia entre hombre y macho, donde el segundo se distingue por basarse solamente en sus atributos físicos, mientras que el primero pone por delante su conciencia. Ahora, con el pretexto de una igualdad bárbaramente entendida, los chicos hablan y gritan estupideces delante de las chicas y éstas lo celebran y eventualmente imitan; así las cosas, son comunes los juegos de manos entre jóvenes de diferente sexo e incluso las agresiones se toman como manifestaciones lícitas de la libertad e igualdad entre sexos. Las consecuencias sociales y familiares están a la vista.

No hace mucho, me tocó presenciar un altercado entre dos mujeres automovilistas. En un crucero, una de ellas cortó levemente la circulación de otra, que se estacionó para bajarse e insultar a la culpable del incidente y que, prudente, aguantó en su carro la andanada de groserías, a la par que ofrecía disculpas. Me llamó la atención el desaguisado porque suponía que las mujeres podían tener una mejor actitud, más prudente en comparación de la masculina. La realidad me sacó del error, en medio de un caudal de vulgaridad y patanería. Hay quienes consideran la vulgarización femenina como expresión de su liberación, pero ¿de qué supuestamente se libera sino de su feminidad?

Para desgracia de los impulsores de las modas sobre los roles sexuales o “de género” como tramposamente se les llama (como si el género a que pertenecemos no fuera el humano y las diferencias físicas y mentales no obedecieran al sexo de cada cual, con las consiguientes diferencias en la química cerebral y el la conducta familiar y social que se asume, según el caso), hay diferencias que no se van a eliminar con discursos sobre igualdad que dejan de lado la equidad y la propia naturaleza humana. En este punto de nuestro desarrollo social, o subdesarrollo según se vea, cabe pararse a reflexionar sobre lo que estamos haciendo con nuestros hijos, parientes, vecinos; pacientes o alumnos. ¿Dónde quedó la responsabilidad familiar, escolar y social sobre la educación y la salud de los jóvenes? ¿Cuántos videojuegos permitimos que se cuelen en la mente de los chicos, con su enorme carga de sexo y violencia? ¿Qué valores estamos ejemplificando e instilando a través de la crianza y la formación escolar?

Ahora se insiste en la no discriminación, en el respeto a la diversidad con mayor acento en la sexual, nos solazamos con ello pero parece que dejamos de lado lo esencial: acabamos por diluir diferencias que son esenciales para la identidad de los chicos y su convivencia civilizada en una sociedad cada vez más compleja. En una sociedad plural y creciente en número de integrantes, la palabra respeto debe acompañarse de tolerancia, lo que no es posible si está en cuestión la identidad de los sujetos. Dicho de otra manera, a partir de la conciencia de lo que somos, podemos entender y respetar a los que son diferentes. Una sociedad sin elementos parametrales de conducta es presa de la confusión de papeles y el desastre social empieza con la agresión escolar y termina con la familiar y social, aunque el origen de cualquier manera lo encontramos en dos dimensiones: familia y escuela.


Las agresiones escolares son inadmisibles. Las familias y las instituciones educativas deben actuar enérgicamente y buscar mecanismos para lo que debe ser una buena educación. En cuanto a los jóvenes culpables, quizá sea más afortunado llamarlos víctimas de una sociedad que ha descuidado su patrimonio moral y ético. Estamos a tiempo de enmendar errores. Seamos consecuentes y hagamos de la familia una escuela de vida.

lunes, 27 de mayo de 2013

Para documentar el pesimismo

Como se sabe, Sonora no es buen lugar para campañas altruistas al aire libre, fuera de los cómodos salones donde pulula la prensa y donde los elogios menudean pringando los oídos de los asistentes reales o virtuales. El ejercicio de la libertad de expresión y las campañas que tiendan a poner músculo o simple voluntad de por medio a los problemas que aquejan a la comunidad, están condenadas a salir en los periódicos como nota anecdótica o, a veces, luctuosa que llama al morbo antes que a la conciencia.

Así, por ejemplo, no basta con ser experto ciclista para arrostrar con éxito las carreteras y caminos de Sonora. El caso de Mauro Talini, italiano en campaña de concienciación sobre la Diabetes, cayó bajo las ruedas de un pesado tractocamión en Trincheras, tras un recorrido desde Argentina que ya cifraba 20 mil kilómetros, truncando abruptamente su camino a Alaska. Las autoridades competentes (sic) desde luego dicen que investigan el suceso y podremos esperar algún resultado más allá del clásico “usted dispense” a sus familiares en algún punto de este siglo.

Queda más que demostrado que en nuestra entidad el peatón o ciclista es lo de menos cuando debiera ser más lo importante en la vida citadina, lo importante es el pago de planas y artículos periodísticos que reseñen los éxitos del gobierno, las maravillas de la economía que prospera y se fortalece gracias a boletines de prensa y gacetillas que se pagan con prodigalidad, favoreciendo las finanzas de los periódicos y la evaporación del rubor público y privado.

Sin embargo, Sonora no se queda a la zaga en materia de maquiladoras que empobrecen el ambiente y enriquecen a alguna famosa trasnacional en busca de nuevos espacios que aprovechar bajo las premisas de la impunidad ambiental, laboral y política. Tan así es que el gobierno se empeña en anunciarnos cada tanto que llegan “nuevas inversiones que generarán” cientos o miles de empleos temporales y fijos que, de acuerdo a los usos y costumbres, van a explotar al máximo el potencial productivo de personas, animales o cosas por un salario irrisorio, sin prestaciones laborales y sin la posibilidad de crear antigüedad, debido a las maravillas de la tercerización, subcontratación u outsourcing  que galopa por tierras sonorenses, sin dejar sentidas a las otras entidades que conforman el espacio  que aun llamamos México.

Pero, como en todo, la moneda tiene dos caras y cada vez resultan más notorias las diferencias entre la bonanza proclamada y los estragos de una economía neocolonial por la vía financiera y tecnológica: tenemos cada vez más indigentes en las calles. El abandono social se deriva de la desprotección económica y política que padecen cada vez más ciudadanos. Las familias luchan cada día por mantener el alma pegada al espinazo, viéndose incrementadas las dificultades para satisfacer medianamente sus necesidades vitales.  En este sentido, ¿a quién puede extrañar que deambulen por las calles tantos indigentes o candidatos a serlo?

Si nos declaramos una sociedad insensible al dolor de nuestros conciudadanos, ajena a las tragedias de los demás, indolentes cívicamente y acomodaticios políticamente, entonces seguramente no nos indignarán las planas completas que se pagan todos los días a favor de un modelo económico y de un desempeño gubernamental fracasado y pernicioso. Sólo en este contexto de cinismo prostibulario la declaración de que “la economía sonorense va bien”, así como la demencial presunción de que el futuro económico de Sonora se basa en la instalación de maquiladoras extranjeras, encajan perfectamente.


Por si el horror de una economía local de ficción fuera poco, a eso agréguele el impulso apátrida de la reforma al artículo 27 constitucional por parte del diputado Beltrones.  ¿La venta de playas a extranjeros no pone en riesgo la soberanía nacional? ¿En qué universo paralelo un legislador impulsa reformas que agreden frontalmente la integridad territorial y jurídica del país? No hay duda de que la sociedad sonorense presencia una peligrosa coincidencia política entre el neoliberalismo priista y el panista, con el apoyo de un importante segmento perredista.

domingo, 12 de mayo de 2013

Ecos del 10 de mayo

Como cada año, el comercio organizado se aprestó a hincharse de dinero con el afecto que no se compra pero que si se convierte en argumento de venta para un sinfín de artículos que van desde flores, artículos electrodomésticos y dispositivos electrónicos, hasta terrenos campestres y residenciales. La mercadotecnia afinó sus tiros al corazón del consumidor, valiéndose de alusiones maternas que solamente en estas fechas parecen estar libres de albures y llenos de buenas intenciones comerciales.

En los cruceros menudearon los vendedores de flores y las esquinas fueron tomadas como almacén transitorio de su oferta vegetal, llenando de aromas más o menos naturales el ambiente de fiesta por las expectativas de borracheras conmemorativas del milagro de la maternidad. Hijos, nietos y demás consanguíneos cuentan con la licencia socialmente avalada para dar rienda suelta a la hilacha presupuestal que nos acerca a los bares, restaurantes, antros o simplemente al expendio más cercano al hogar. Al parecer, el amor materno se aceita con alcohólicos efluvios en estas arideces culturales que conforman nuestro entorno.

Si la madre es el pretexto para derramar afecto, el comercio obra el milagro de materializarlo, de darle precio y código de barras, de colocarlo en anaqueles y exhibirlo con llamativos colores y frases edulcoradas que llaman al coma diabético cuando no al colapso de las neuronas que ceden ante los embates de la más babeante cursilería. El resto del año deben buscarse otros reclamos y festividades, otros argumentos para demostrar el poder de la firma del consumidor, la solvencia de su quincena y las virtudes de los abonos chiquitos. En esta trama, el comercio demuestra que lo que nos sobra de madre le falta al salario de ese poder remunerador que la leyenda oficial atribuye a la económica mexicana.

En Sonora, por ejemplo, no falta el cateto que diga que la economía del estado ya bien, volteando hacia el lado del gobernador en turno cuando debiera hacerlo hacia las calles pobladas de indigentes, las plazas colmadas de menesterosos que disputan los espacios a los perros callejeros, en una difícil competencia por sobrevivir a una economía “ejemplar”, que logra sus mejores golpes a fuerza de complacencias y venalidades oficiales y la infaltable codicia e irracionalidad privada. La mitología neoliberal supone atributos mágicos a la acción privada y más si ésta se confunde con la pública, porque se da el caso de que, desde el poder público, se mercantilice la acción gubernamental en aras del bienestar de quien lo ejerce.

Así tenemos escuelas que se caen a pedazos, que no tienen agua, drenaje funcional y problemas de pago en el fluido eléctrico; pizarrones de la edad del gis, profesores mal pagados, que soportan el peso de una responsabilidad que no viene acompañada de los recursos para cumplirla; trámites engorrosos para cualquier cosa y una burocracia que se siente benefactora de la humanidad por el solo hecho de atrincherarse tras un mostrador, ventanilla o un escritorio y atender de mala manera al sufrido ciudadano que llega a ponerse enfrente. Sin embargo, el gobierno declara que Sonora es una maravilla en cuestiones de educación y la reforma padresista va que vuela para ser ejemplo nacional y más allá.

La aparente sintonía entre el gobierno federal y el local pudiera, en otro contexto, suscitar ciertas dudas si no fuera por una razón bastante elemental: su base ideológica es la misma; es decir, son tan neoliberales uno como el otro, de suerte que la diferencia de colores partidistas es irrelevante ante la solidez monolítica de sus objetivos, de ahí que decir que “la economía de Sonora va bien, muy bien”, no suene fuera de lugar en los absurdos y torcidos términos de los supuestos neoliberales que disponen  de la herramienta de la privatización y el lucro privado para logar dislocar la realidad y transformar la pulverización de lo público en una mina de oro privada, local o transnacionalizada.

La enajenación del espacio público supone la renuncia a ciertas facultades y responsabilidades que están determinadas por las leyes bajo el supuesto del bien común. Desde luego que el gobierno puede modificar el texto legal, pero lo que no cambia con acuerdos y corruptelas es la ilegitimidad de las normas al servicio de unos cuantos.

El 10 de mayo fue motivo de salutaciones con diversos acentos en cuanto a afecto o afinidad, que fueron de parientes y amigos hacia la madre, pero también por parte de ciudadanos que, agraviados, dieron en convertir la fiesta materna en una sonora y masiva mentada de madre al titular del Ejecutivo federal, vía redes sociales. “La voz del pueblo es la voz de Dios”, o ¿es cosa de unos cuantos resentidos electorales? Si esto fuera así, tendríamos que un alto porcentaje de la población voto por otra opción, lo cual nos sugiere preguntar ¿cómo llegó Peña a Los Pinos? La respuesta es de Perogrullo.


Si los clavos que unen al ciudadano a su cruz no fueran suficientes, se agrega la burla: “en cuatro meses se verán los resultados de la campaña contra el hambre”, en el escenario onírico de Hermosillo y Etchojoa, con lo que la celebración del día de las madres tiene connotaciones lúdicas cuando se esgrime la felicitación materna como herramienta de rechazo, protesta y reclamo. La mentada de madre es, sin duda, un arma de civilidad masiva. 

domingo, 28 de abril de 2013

Apuntes sobre la protesta ciudadana y el COMUN.


Como usted ya sabe, los diputados del PAN y fauna de acompañamiento asestaron puñalada trapera al pueblo de Sonora mediante la aprobación del impuesto llamado COMUN, o de la tenencia disfrazada. Sucede que la única novedad en este caso fue el desperdicio de la oportunidad de que dicho partido se posicionara como congruente entre lo que promete y lo que cumple, y decidió fallar.

La fracción panista en el Congreso más fauna panalista enriquecida con una diputada perredista, de cuyo nombre no quiero acordarme, le hicieron el caldo gordo al señor gobernador. Las instrucciones precisas del Ejecutivo estatal pudieron más que los intereses de los representados, de esos tristes votantes que cada tres o seis años ponen sus esperanzas en las urnas electorales, ahora transformadas por obra del PAN en mortuorias. Aquí yace, pues, la expectativa de un cambio democrático en favor de las familias sonorenses.

Lo que queda es la inconformidad popular que seguramente no se va a conformar con paliativos verbales o descalificaciones sociales debidamente inducidas por “intelectuales orgánicos” o directamente por personeros de las autoridades.

Lo curioso del caso es que ciertos opinantes bien intencionados contribuyen a la cancelación de las vías de manifestación ciudadana al ver prietitos partidistas en el arroz ciudadano: así se dice que hay elementos del PRI en las protestas, que se ve la mano de intereses electoreros de la oposición, que se sospecha de manipulación del movimiento, entre otros señalamientos que, objetivamente, trabajan para Padrés, el panismo legislativo y sus iniciativas al cuestionar la protesta por la posible intromisión de adversarios del panismo en el poder.

Vale la pena reflexionar sobre estos aspectos y reconocer que no existen, ni existirán, movimientos ciudadanos químicamente puros en la política real sonorense y mexicana, lo cual no les quita su validez y legitimidad. En lo personal me parece irrelevante que el movimiento ciudadano contra los impuestos tenga puntos de coincidencia con el PRI, porque por sentido común, la convergencia de ideas puede ser posible en lo concerniente a las demandas y luchas sociales. ¿No es legítimo defender la economía familiar sólo porque a la mejor hay priistas incorporados a la lucha? Aquí la disyuntiva no es dejar de participar por aquello de que el movimiento pueda estar manipulado, sin estar consciente de que es correcto, válido y urgente salir a la calle a reclamar un derecho.

Si existen “compañeros de viaje” en las organizaciones y los movimientos, lo que queda por hacer es vigilar que no ocurran desviaciones que pongan en peligro los objetivos a alcanzar, y en el caso del COMUN, lo que se persigue es derogarlo mediante la resistencia civil y la organización cada vez más disciplinada y organizada de los inconformes. A la luz de la conciencia ciudadana y el buen juicio económico, el imponer más gravámenes en un contexto de crisis es absurdo y criminal. Las consecuencias siempre son negativas para la salud económica y la estabilidad política de la entidad.

Los puristas de la protesta debieran aterrizar en la realidad sonorense y entender que la luna no es de queso. En un movimiento ciudadano siempre hay, o puede haber,  coincidencias con las organizaciones políticas formales, ya que los propios integrantes pueden ser de tal o cual partido o simplemente no pertenecer a ninguno, ya que somos una sociedad política donde la afiliación es un derecho que muchos ejercen, independientemente de que por ese hecho no sean del todo afines a las ideas o estrategias de su organización. Un militante no es necesariamente un robot o zombi carente de voluntad propia y al servicio de intereses oscuros e inconfesables.

Es este orden de ideas, considero que cualquier cosa que contribuya legítimamente al logro de los objetivos del movimiento debe ser bienvenida. Lo contrario es asumir una posición inmovilista bastante irreal e incongruente con los propósitos que se pretenden lograr, salvo que sean los de sabotear y nulificar la acción ciudadana.


Espero que los integrantes del movimiento en contra de los impuestos padresitas no sólo crezcan sino que se fortalezcan con nuevas ideas que le permitan cumplir con sus objetivos. La lucha puede ser larga y tortuosa, pero es legítima e irrenunciable.

martes, 9 de abril de 2013

De la huelga y otros desaires

Una ojeada por la prensa local nos persuade de su esencia pueblerina, preñada de lugares comunes, y quejosa de aquello que no entiende. Desde luego que uno de los temas de moda es el referido al emplazamiento a huelga de la Universidad de Sonora.

No hay duda de que las condiciones son adversas debido, entre otras cosas, a la falta de claridad en el manejo de los recursos por parte del gobierno del Estado, declarado deudor por incumplimiento de obligaciones elementales entre poderes y hacia los particulares que son proveedores de bienes y servicios. Digo esto porque el apoyo que eventualmente pudiera solicitarse al señor gobernador Padrés pudiera tener el mismo efecto que asomarse a un recipiente de basura en busca del billete de lotería premiado. Sé que el ejemplo es exagerado, pero fue incontenible la tentación de subrayar lo crítico de la situación y lo alarmante del incumplimiento padresista en asuntos de entregar recursos a quien corresponde.

De seguro que los sindicatos universitarios tienen una idea clara de cómo están las cosas, pero tienen la obligación de seguir el curso legal de la defensa de sus derechos aunque su contraparte no sirva ni para tibiar agua. Lo triste del caso es que las autoridades universitarias se han contentado con ponerse al lado de las correspondientes al gobierno local y federal y simplemente han reproducido la cadena de “no” que acostumbran los gobiernos neoliberales de los últimos 30 años, afectos a los recortes de personal, contención salarial y encarecimiento de vida.

Las demandas de mejoramiento de las condiciones salariales y contractuales enarboladas por los sindicatos, actúan como ajo y luz solar en las vampíricas pupilas y epidermis de los administradores, sean empresariales o académicos y, en este caso, el rector actúa como patronzuelo de una institución que debiera ser apoyada no sólo de palabra sino también de obra, tanto por el gobierno federal como por el estatal. Paradójicamente, los presupuestos universitarios han retrocedido ante los embates de la inflación, la demanda estudiantil y los compromisos acumulados, con la consiguiente disminución de su capacidad de satisfacer las necesidades formativas de un número cada vez mayor de jóvenes aspirantes.

Sonora es un estado que deja de lado en la escala de sus prioridades la educación, muy a pesar de las planas de periódico que se pagan para decir lo contrario, con lo que caemos en el profundo bache de la demagogia a cargo del erario mientras que la realidad educativa se vuelve cada vez menos favorable para el progreso del estado y el país. La gran bronca es que la posición oficial se inclina hacia el modelo de educación privada al renunciar a obligaciones y dejar en manos de los negocios educativos el destino de la formación de los futuros y los recientes ciudadanos, con lo que se acelera el proceso de “changarrificación” y el impuso a los esquemas de atención al “cliente”, abandonando la tradicional atención responsable y cercana al estudiante, con esto convertido en número de expediente que hay que administrar.

A pesar de la evidente falta de recursos para educación superior, en Sonora se escatiman esfuerzos por apoyarla, se rehúye la responsabilidad legal del gobierno de proveer lo necesario para la buena marcha de las instituciones, lo cual se agrava si lo ponemos en perspectiva: el gobierno neoliberal de Peña Nieto acaba de dar al traste con la educación pública al, prácticamente, eliminar la obligatoriedad del texto constitucional y dar manga ancha al capital privado en ese rubro altamente sensible para nuestro futuro.

La posible huelga universitaria a los ojos del periodismo de gacetilla, se convierte en un acto no sólo condenable sino siniestro por el ejemplo que ofrece a los sectores sociales poco dispuestos a permitir atropellos y abusos por parte del gobierno en turno. Por eso se presentan las noticias universitarias chambonamente editadas en favor de las autoridades y en contra, siempre, de los trabajadores, con el infaltable lloriqueo que alude a estudiantes perjudicados y el retraso posible de sus trayectorias académicas, sin tomar en cuenta de que los jóvenes son cada vez más conscientes de que las luchas que ahora ven serán las suyas dentro de muy poco tiempo.

El petate del muerto en forma de suspensión de actividades no llega a asustar a los estudiantes porque éstos saben que nadie ha perdido años o semestres en ninguna huelga universitaria, ya que el calendario se ajusta para garantizar el cumplimiento de los programas. Tampoco es cierto que el prestigio de la institución sufra por paros o huelgas, ya que depende de lo que claramente dice el lema universitario: “El saber de mis hijos hará mi grandeza”, lo cual nada tiene que ver con caprichos o berrinches burocráticos ni trapacerías demagógicas de autoridades poco responsables, o maniobras terroristas de un periodismo cada vez menos confiable.

La huelga universitaria, de estallar, sería un eslabón más en la cadena de movimientos laborales y sociales que se escenifican en la cada vez más árida superficie de Sonora; una gota más que se suma al caudal de inconformidades que arrastra el gobierno de Padrés en su cauce hacia lo incierto. Queda a los ciudadanos ver, analizar y decidir su participación en defensa de nuestro patrimonio familiar y social, y marchar codo con codo con los trabajadores sindicalizados, en busca de mejores condiciones para el trabajo académico que son, sin duda, en beneficio de los estudiantes.