Conspiración en Pémex

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viernes, 31 de julio de 2015

Ausencia cuestionable

                                            
                                             “Sólo es hombre bueno el que lo es para todos” (Publilio Siro).

Hermosillo se pone en el mapa del vandalismo público y privado como nunca en nuestra historia reciente. La ciudad se cae a pedazos mientras el municipio queda bajo amenaza de envenenamiento colectivo gracias al patrocinio de Grupo México y el apoyo complaciente del gobierno en sus tres modalidades y competencias, dado que el derrame tóxico debe interesar tanto al federal como al estado y, desde luego, al municipio, lo cual no necesariamente ocurre en sentido que la población demanda.

Tenemos una cada vez mayor incidencia de problemas de salud personal y social, debido al aporte significativo de la delincuencia organizada o espontánea que dan cuenta de la cara fea y ridícula de una sociedad en crisis. ¿Qué conducta se puede esperar de quienes apenas sobreviven con trabajos eventuales, sin empleo o condenados a una vida de privaciones formalizada en menos de tres salarios mínimos? ¿Cuál es la respuesta de un padre de familia agobiado por la lejanía inaccesible de los bienes de consumo familiar? ¿Qué debemos esperar de una madre atenida a las condiciones de vida miserables e inseguras de un matrimonio juvenil hecho al “ai se va”. ¿Cuánto dura el amor y el respeto cuando no hay qué comer porque no hay empleo e ingreso disponible? 

Ahora que ha llovido con cierta frecuencia y copiosidad, Hermosillo se revela como una ciudad expuesta a los eventos naturales y el municipio acusa una vulnerabilidad preocupante en cuanto la calidad de vida y el suministro de los bienes naturales y sociales que requiere para su existencia y desarrollo. El agua y la delincuencia se convierten en preocupaciones centrales de las que el único que aparenta ser inmune es el gobierno, gracias al expediente facilón de que “ya se van”. Pero, a pesar de que los días del gobierno se agotan, las acciones no parecen estar encaminadas al cumplimiento del mandato sino a cubrir huellas sospechosas que quedan como manchas indelebles, magnificadas por el desorden estatal que asombra por su viciosa rapiña.

La prensa nos informa que el parque vehicular de la policía y tránsito se encuentra prácticamente abandonado, convirtiéndose en chatarra día con día por “falta de mantenimiento”; que sale muy caro dar mantenimiento al parque recreativo de La sauceda, así que el gobierno espera concesionarlo a particulares mientras que opta por su abandono. Los robos, asaltos y asesinatos llenan las páginas de los periódicos y dan de qué hablar en las reuniones sociales y los encuentros casuales en vía pública; el tema de conversación recurrente es la amenaza que se cierne sobre Hermosillo debido a los contaminantes que arrastran las aguas y depositan en la presa El Molinito, proveedora de agua al municipio, así como los crímenes que se cometen y que van de asaltos en cajeros automáticos hasta asesinatos por riñas, violencia intrafamiliar, asuntos ligados al crimen organizado, rencillas personales, o simples arrebatos de frustración que estallan sobre la cara maquillada de una economía en colapso.

Cansa. Verdaderamente harta saber que se investiga a tal o cual funcionario por manejo indebido de recursos públicos, de enriquecimientos sexenales o trianuales, pero que no terminan de ser juzgados conforme a derecho; enerva y crispa recordar que la impunidad puede ser transexenal, independientemente de que el gobierno sea del PRI o del PAN, como es el caso del obsceno aval de políticos del PRI a la “solvencia moral e intachable conducta” de los dueños de la guardería ABC aun gozando de obscena impunidad. Desespera la manipulación de la información sobre el daño ecológico y los riesgos y peligros que enfrentan los pobladores del río Sonora, Bacanuchi y San Miguel por la absurda complacencia de las autoridades, que ante los excesos y abusos  contra los pobladores rivereños y del área rural de Hermosillo, salen a dar explicaciones que solamente cubren la apariencia de comunicación siendo opaco e impenetrable el escudo protector contra los delincuentes que lo mismo contaminan el agua y la tierra que inundan y arruinan el patrimonio de las familias.

Mientras que en Sonora nos desayunamos con las noticias de los fraudes perpetrados por las figuras del gobierno en turno, los cortes de energía que sufre Cananea gracias a que la Comisión Estatal del Agua no ha cubierto su adeudo a CFE, rumiamos el dato de que Pemex ha sufrido pérdidas por $84 mil millones de pesos acumulados en el segundo trimestre del año, y que la CFE ha perdido $35 mil millones de pesos en este año. 

El deterioro de la economía productiva y la ambiental viene acompañado de la destrucción del tejido social, de la unidad familiar, del conjunto de valores que nos unen y protegen como conjunto humano, y aun así, muchos de nosotros no somos conscientes de que los problemas solamente pueden aumentar y que una solución no se va a dar mientras sigamos “resolviendo” los problemas de la misma manera. La evidencia más clara es que cada elección seguimos votando por los mismos, en una curiosa relación de dependencia que borda en los terrenos del sado-masoquismo y escribe con letras de sangre la oscura pulsión suicida de la parte inconsciente y apática del pueblo mexicano. Tan es cuestionable la ausencia de gobierno como lo es la cómoda y facilona complicidad social.  


Para concluir este comentario, ¿de verdad queremos cambiar? ¿Nuestras quejas y lamentaciones son auténticas y llevan consigo el ánimo de resolver, o solamente expresan algún tipo de reacción que permanece dentro de los límites de lo políticamente correcto sin ir más allá de formar una nueva ola de opinantes molestos pero alineados? Usted dirá…

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