Conspiración en Pémex

Notas Sueltas es un espacio de opinión sobre diversos problemas de carácter social, económico y político de interés general. Los comentarios pueden enviarse a: dalmx@yahoo.com

martes, 11 de agosto de 2015

Tras lo barrido, regado.

                                                                  "El que desee ser engañado, que sea engañado."

Nuevamente nos maravillamos con la aparentemente ilimitada capacidad de incumplimiento de obligaciones que exhibe con singular desparpajo tanto el gobierno del Estado como el municipal de Hermosillo, unidos en santa cruzada que ondea la bandera albiceleste y que honra la consigna de “el deber es lo primero”.

Nuestros pitufos en el gobierno y la administración pública local parecen competir por un premio regional de incumplimiento de pagos al Congreso del Estado, a los titulares de los derechos del agua que alimenta el Acueducto, a los transportistas agrupados en Sictuhsa, a la empresa del seguro que respalda al predial, y a una nutrida tropa de prestadores de servicios que, en estos momentos, deben estar ensayando tonadas ante el hecho, casi consumado, de que se quedarán chiflando en la loma debido a que las promesas de cumplimiento de pago no constituyen una equivalencia del mismo.

En este contexto, las reuniones protocolarias de los equipos de transición suponen algún tipo de intercambio de cortesía y señales de posibles componendas, ya que sin elementos de juicio sólidos en forma de dictámenes y reportes sustentados en la documentación oficial correspondiente, abren la puerta a sospechas de simulación y complicidades. ¿Para qué sirven las preguntas protocolarias sin datos duros que sustenten sus respuestas? Sin embargo, cabe acreditar que del lado del equipo entrante se cierne la sombra de una realidad que en simples palabras se puede expresar así: "¡Sonora está quebrado!"

Por más que se quieran minimizar los daños y adoptar una conducta políticamente correcta, la realidad de nuestra ciudad capital y la entidad en su conjunto colma la prudencia y la contención ciudadanas, de suerte que la expresión “estamos hasta la madre” pudiera ser suficientemente descriptiva del ánimo de cada vez más ciudadanos en posición de ejercer sus derechos cívicos y políticos.

Desde inicios del siglo actual, cada seis años a la población se le engaña con el expediente del cambio, asumiendo que la alternancia resolvería los crecientes problemas de la entidad. Actualmente se sigue ignorando voluntariamente que la experiencia nacional indica que tanto el PRI como el PAN se han complacido en exhibir las recetas del buen gobierno de manera acrítica y sin tener voluntad de aplicarlas en beneficio del país.

La creciente corrupción se ha visto acompañada con pérdida de soberanía, aumento de la delincuencia asociada a una mayor presencia militar y de inteligencia por parte de EE.UU., mayor inseguridad tanto social como pública ligada a las reformas “estructurales” que ambos partidos han impulsado a cualquier costo, aumento creciente de la contaminación ambiental y agresiones a los pueblos originarios conectados al saqueo de recursos naturales y concesión de su explotación a trasnacionales, privatización de los servicios de salud, educación, seguridad, administración de justicia (hay cárceles privadas), entre otros aspectos, en un afán enfermizo por imponer un modelo económico y político probadamente inútil para generar progreso y bienestar para la población nacional. 

En Sonora, la relación con el vecino del norte se ha traducido siempre en una mayor cesión del espacio económico y político mexicano. No hace mucho, funcionarios del gobierno local proclamaban que Guaymas se constituiría en el “puerto comercial de Arizona”, en el marco de una relación subordinada a sus intereses. Ahora se sigue deseando servir de tapete económico al progreso extranjero so pretexto de las relaciones bilaterales armónicas.

Nuestro estado ha sufrido verdaderas calamidades por falta de un espíritu nacionalista que anime a empresarios y gobernantes, que haga frente a los fenómenos ligados a la “globalización” con la mira puesta en obtener  realmente beneficios y no volver a un pasado colonial que debe quedar en la historia. Lamentablemente no hay funcionarios de peso que aspiren a impulsar progreso con soberanía desde las oficinas de la ciudad y el estado.

A lo anterior se añade una incapacidad patológica para impulsar proyectos locales con capital nacional que generen empleo digno e ingreso decoroso para los trabajadores, de generar atenuantes en la aplicación de las absurdas reformas que, como la laboral, agreden profundamente a los trabajadores y afectan la armonía social, en el marco de la soberanía restringida de la entidad federativa. No hay gobierno que actúe de acuerdo al concepto de “estado libre y soberano” sino en el marco de una absurda subordinación ligada a un esquema de recompensas y favores entre los dos partidos dominantes.


Hoy, mientras se juega a la transición, el pueblo de Sonora sufre las consecuencias del derrame tóxico producto de la negligencia criminal del grupo México. Si al sospechosamente mal desempeño administrativo del gobierno actual se le añaden las consecuencias ecológicas, económicas y sociales del derrame, y no sólo el descuido sino la abierta complicidad y ganas de dar carpetazo al asunto por parte del gobierno estatal y federal, entonces se cuenta con razones más que suficientes para sumarse al paro nacional del 14 de octubre próximo. 

No hay comentarios: