Conspiración en Pémex

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martes, 24 de marzo de 2015

Cosas del agua y la política

                                                                   Temeritas est damnare quod nescias
                                                         (Es una temeridad condenar aquello que ignoras)
                                                                                   Séneca


Sumario: 
1. El agua y el fracking. 
2. La huelga de la Universidad de Sonora.


1.
Como sabe el informado lector, el pasado domingo 22 se celebró el día mundial del agua, en medio de serias advertencias sobre los peligros del uso abusivo del vital líquido y la necesidad de ser racionales en su gasto y gestión. El pronóstico para el año 2025 no puede ser más alarmante: muchos sufrirán de escasez, por lo que es imperativo su cuidado (http://www.expreso.com.mx/notas-sonora/del-editor/101525-este-domingo-se-celebra-el-dia-mundial-del-agua.html ).

En México, la suprema sabiduría de los diputados parece inclinarse por poner en manos “de los que sí saben” los recursos hidráulicos del país, es decir, abrir la puerta de la cadena productiva y distributiva a la iniciativa privada trasnacional, con el fin de que su sabia y provechosa administración maneje cuencas, decida redes de distribución y fije los precios correspondientes, en el entendido de que así se generarán los empleos “que el país necesita” y se librará nuestro gobierno de la dura tarea de ser el responsable de este valioso recurso, ahora desperdiciado por ingentes poblaciones que creen que el agua es para beberla cada que se les ocurre.

Desde luego que no faltan las veces críticas a tan previsora medida. Ahí tiene usted al Papa Francisco, que se pone en plan populista al declarar que el agua es de quien tiene sed y que es pecaminoso su acaparamiento. “A nadie se debe privar de agua”, es la condena terrible a los afanes neoliberales de convertir el líquido en mercancía. El Papa sostiene que es un derecho humano (http://www.expreso.com.mx/mobile-mundo/101531-el-papa-exige-que-nadie-sea-excluido-del-derecho-al-agua.html). Los diligentes emporios como Nestlé y Coca-Cola ven con temor tan aventurada afirmación del jerarca vaticano.

A pesar del entusiasmo de los señores diputados que aprobaron la ley de aguas en comisiones y que no la presentaron al pleno por ahora, existen evidencias científicas avaladas por geólogos y ecólogos que señalan con dedo flamígero el potencial peligro que existe en la actual iniciativa de ley, ya que, a pesar de las diatribas de los diputados de “lento aprendizaje”, quedó claro que se trata de una iniciativa privatizadora, que excluye a las comunidades interesadas y que niega el derecho de hacer investigación sobre esta materia, con lo que se incorpora el elemento de opacidad y secretismo a la operación de las futuras administradoras trasnacionales del recurso. A lo anterior se le añade el problema de que el agua se podría canalizar al servicio de las empresas energéticas que a la sombra protectora de la reciente reforma, se van a dar a la tarea de extraer gas lutita o shale mediante el nefasto y ecocida método de la fractura hidráulica, o fracking, ampliamente desacreditado en los países donde se ha aplicado, incluyendo EEUU (http://www.sinembargo.mx/22-03-2015/1285959).


El caso es que el día del agua es una fecha mundial para expresar los buenos deseos de sustentabilidad que los señores legisladores mexicanos no comparten, tan es así que legislan a espaldas de las instituciones científicas y las organizaciones civiles interesadas en la defensa de los recursos naturales, así como las comunidades agrícolas usuarias del recurso. Se pretende tomar por asalto un bien cada vez más escaso y, por ende, más valioso, a pesar de las experiencias internacionales que desaconsejan su privatización, en oposición a la línea del FMI, y otros espantajos financieros internacionales.

La relación entre la reforma energética y la de aguas es cada vez más evidente y terriblemente amenazadora para enormes sectores de población que se verían seriamente afectados por la privatización hidrológica, ya que limitaría sus expectativas de desarrollo agrícola, su calidad de vida y su salud. Lo sensato es actuar en oposición a los intentos legislativos que parecen en sintonía con las trasnacionales, y que afectan no sólo la salud rural y urbana, sino que socaban la soberanía y el dominio nacional sobre los recursos naturales.


2.
En otro orden de ideas, Los sindicatos de la Universidad de Sonora han emplazado a la administración de esta casa de estudios, de tal suerte que si no hay respuesta razonable a sus demandas, estallaría la huelga el día 16 de abril, a las 17 horas. Para no variar, a la mayoría de las demandas sindicales, la administración ha contestado que no.

A propósito de lo anterior, el coro de plañideras ha dado la voz de arranque a sus críticas y lamentaciones en contra de la huelga y a favor del resignado aguante de los trabajadores: el señor Arzobispo de Hermosillo, Ulises Macías, se pone la camiseta de experto en educación y dice categórico que la huelga perjudica la preparación de los estudiantes porque el tiempo perdido se traduce en un deficiente perfil de egreso: “…imagínense los profesionistas que van a egresar”, dice en tono chismoso don Ulises. Por su parte, Xóchitl Lagarda Burton, vocera educativa de Coparmex señala que las huelgas impactan en la educación y “en el resultado final de alumnos formados con calidad” (Expreso, 23/03/2015).

Con más de 30 años de experiencia en educación superior a cuestas, me llama la atención este tipo de afirmaciones, por ser falsas, manipuladoras y evidentemente políticas. Reflejan de manera lamentable una postura patronal, inhumana, de franca oposición al ejercicio de los derechos laborales que dan una mala señal a los estudiantes y a sus familias porque, como se vea, ponen frente a los derechos laborales el sofisma de la buena o mala preparación.

Lo cierto es que el derecho a la educación no se ve afectado en absoluto, subsiste mientras el estudiante reúna los requisitos para permanecer en la universidad, de acuerdo a lo establecido en el Reglamento Escolar. La suspensión de actividades no es factor de retraso en el aprendizaje, por la simple y sencilla razón de que no es un proceso de almacenaje de conocimientos, sino de procesamiento y apropiación de los mismos que no sigue la lógica lineal de una cadena de producción por que depende más bien del nivel de significancia que tenga el conocimiento adquirido. Muchas veces no se aprende en el aula, sino cuando se recrea la lección y se analiza en la serenidad del hogar. La huelga, de haberla, puede ser aprovechada para que los jóvenes se pongan a leer, a repensar los temas, a apropiarse del conocimiento. Esto no ocurre al mismo ritmo o la misma intensidad.


Tanto el Arzobispo, la funcionaria patronal, como el gobernador del Estado,  que recientemente declaró ver “un trasfondo político en la huelga”, están trágicamente equivocados. Lo razonable es que no se metan en asuntos que ignoran ya que, en todo caso, sus opiniones revelan en efecto un “trasfondo político” francamente porfiriano, antisindical, contrario a la propia legalidad de las acciones de los trabajadores organizados en sindicatos (http://www.expreso.com.mx/notas-sonora/del-editor/101613-movimiento-de-huelga-si-tiene-tintes-politicos-staus.html). ¿Podrán algún día superar su trauma autoritario prerrevolucionario? ¿Tendrán idea del contenido social de la Constitución y la legislación que de ella emana? ¿Alcanzarán a imaginar que los trabajadores universitarios son cabeza de familia de muchos estudiantes que merecen mejores condiciones de vida? ¿Sabrán que los actuales estudiantes son los trabajadores del mañana? Es claro que si lo saben les importa un rábano. 

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