Conspiración en Pémex

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domingo, 9 de enero de 2011

Seguridad y visión de negocios

Las novedades son una versión pesadillesca de lo que ya se sabe: el crimen organizado cobra nuevas víctimas en una cosecha que parece no acabar. Si los asesinatos dan la nota principal en los diarios, la permanente inacción de las autoridades resulta ser el corolario perfecto para la ecuación que se formula en la mente de los ciudadanos. Sin embargo, la presidencia de la república nos ofrece una explicación con propiedades mágicas, consistente en decir que los asesinatos, mutilaciones, secuestros y atentados son, ni más ni menos, manifestaciones del nerviosismo de la criminalidad ante los sustanciales avances del gobierno para poner fin a sus acciones.


La criminalidad mexicana, nerviosa como está, resuelve sus tensiones por el expediente de salir a matar a diez o veinte personas, como dosis indicada para el alivio. Habría que ver en qué facultad de medicina estudió el facultativo que así prescribe las recetas que se surten a costa de la demografía nacional, en una parodia neomalthusiana que baja las cifras de la población y aumenta los “daños colaterales” de una guerra cuyas victorias resultan pírricas.

La terapia de muerte se establece como la práctica cotidiana mexicana, que permite la prosperidad de las agencias funerarias y la especialización en remiendo y maquillaje de cadáveres, debido a las huellas cada vez más frecuentes de tortura y mutilación que reportan los medios informativos. Las nuevas oportunidades de negocios que rozan el umbral de la escatología se asumen con discreto jolgorio, con recatada competencia entre iguales, pero con la persistencia del vendedor de puerta en puerta que sabe que las comisiones no le van a caer del cielo y que debe buscarlas con denuedo.

Desde el punto de vista del sistema, la economía se abre a los negocios imaginativos, que cubren las nuevas necesidades de la sociedad. No nos debe extrañar que las universidades incorporen a su oferta de estudios superiores licenciaturas en Seguridad Pública, como también especializaciones en tanatología, manejo del duelo y demás. Sin duda prosperarán los estudios en medicina legal y la antigua práctica del embalsamamiento de cadáveres verá tiempos mejores. Los anteriores se pueden considerar nichos de mercado que los siempre atentos emprendedores sabrán aprovechar como corresponde, porque la economía de mercado responde a la nueva demanda de bienes y servicios como lo hace un perro al silbido del amo.

Desde luego que los fenómenos asociados a la oferta y demanda de bienes y servicios no carecen de intencionalidad; es decir, no necesariamente se dan de manera espontánea y bien pueden ser inducidos por alguna mente visionaria. Supongamos que en un país se crea la necesidad de reforzar su equipamiento para combatir el crimen organizado, debido a que la delincuencia experimenta una acelerada actividad que es magnificada por la prensa internacional y las declaraciones de preocupación de las potencias proveedoras de armas, tecnología y asesoría especializada.

Que le cuelguen el sambenito de “estado fallido” no le hace gracia a nadie, menos a los países que deben hasta la factura del acta de independencia a los conglomerados económicos que “cooperan” en la promoción de programas para su seguridad y bienestar, de ahí que la inseguridad real o virtual se convierte en argumento de venta que hace posible la canalización de recursos a cambio de soberanía nacional. El negocio de la inseguridad paga altos rendimientos y las economías periféricas son clientes naturales de los nuevos productos del centro.

Un atentado por aquí, una decapitación por allá, un secuestro acullá, más una campaña publicitaria que toque las fibras sensibles del régimen político y sus clientelas, permiten persuadir a la sociedad de lo inútil que puede ser la autogestión de la seguridad pública, para dar paso a la transnacionalización de la misma y la derrama inagotable de recursos políticos y económicos a la salud de los nuevos contratistas y asesores que hacen lo que los gobiernos locales supuestamente no pueden hacer. El terror se instala como nueva actividad comercial que linda entre lo políticamente correcto y la necrofilia como la nueva cara del neoliberalismo rampante.

En estas condiciones, los escenarios de los nuevos negocios trasnacionales pasan por las invasiones a países soberanos por quítame estas armas de destrucción masiva, los usos independientes de la energía nuclear, el aprovechamiento soberano de los recursos naturales, el espacio potencialmente urbanizable, la ubicación geoestratégica, la logística policiaca y los argumentos siempre novedosos de la seguridad nacional. Lo anterior, desde luego, no tarda en abarcar su colonia, su barrio, su calle, su casa, que deberán ser protegidos mediante un moderno e indispensable dispositivo de seguridad que podrá contratar marcando al 01-800-TUPELLEJO-VALEMAS. Las oportunidades de negocios surgen y se fortalecen gracias al concurso de gobiernos que, como el nuestro, no se niegan a la cooperación internacional. Para prueba, ahí tiene la Iniciativa Mérida, tan bien lograda por los Estados Unidos que hace gala de imaginación mercadológica al adecuarla a distintos escenarios de América Latina.

En un mundo con economía y cultura globales, las diferencias están en la forma en que usted almacena sus esqueletos en el clóset. Lleve la delantera con el novedoso sistema Guardamás (01-800-GUARDAMAS) y venza a la competencia.

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