Conspiración en Pémex

Notas Sueltas es un espacio de opinión sobre diversos problemas de carácter social, económico y político de interés general. Los comentarios pueden enviarse a: dalmx@yahoo.com

jueves, 9 de septiembre de 2010

Las bondades del miedo

Hablando con un amigo, me decía que ya no sale de noche por el temor de los retenes y demás efectos especiales de lo que se ha dado en llamar política de seguridad pública. La tecnología se ve favorecida por las necesidades de protección y de represión de las conductas delictivas, tanto en el nivel municipal como en los otros órdenes de gobierno, debido a que aparatos como los alcoholímetros, los sensores de velocidad y el armamento que de ligero pasa a otros niveles que contundencia, permiten tener la ilusión de que servirán de valladar infranqueable contra la delincuencia.


Mención especial merecen los retenes, que bajo el mando militar o civil, intentan filtrar la aguja en el pajar con las consecuencias que ya sabemos: familias enteras acribilladas por errores atribuibles al miedo, al nerviosismo que emerge como respuesta a la inseguridad cuando no a los instintos homicidas que se escudan tras un chaleco protector, un arma en las manos, una misión preventiva o una tarea disuasiva.

En el juego de las autoridades contra la delincuencia el concepto de daño colateral inventado por los gringos cobra vigencia y generalidad. La idea dominante es justificar las malas acciones de las autoridades por aquello de que estamos en una guerra y en toda guerra hay bajas, “desgraciadamente”. Dicho de otra manera, las ráfagas de las metralletas, de los fusiles de asalto, de toda la utilería militar, sustituyen el buen juicio y la certeza de las acciones. No hace falta la puntería cuando puedes matar a alguien simplemente oprimiendo el gatillo expulsando 50, 100 o más proyectiles en menos de lo que se dice ¡alto, policía!

Nuestro país cuenta con cifras escalofriantes de muertes atribuidas al combate contra el narcotráfico: más de 28 mil; pero también cuenta con más de 7 millones de jóvenes que ni trabajan ni estudian. La SEP se complace en emplear los servicios de empresas privadas para cumplir con algunas de las funciones que debiera desempeñar, como son las de proveer exámenes de selección o de admisión en determinados niveles académicos, llegando a convertirse en decisores, por las consecuencias de sus recomendaciones entidades, privadas que logran el negocio de su vida en cada ciclo escolar. En Sonora se tiene la reciente experiencia del examen para ingresar al bachillerato, con consecuencias absurdas cuando no trágicas, aunque en cualquiera de los casos, altamente perjudiciales para el futuro de muchos de los jóvenes aspirantes y sus familias.

En este contexto, constituido por variables como el desempleo, el narcotráfico, su combate, la expulsión de población por falta de oportunidades, la reducción de la matricula por convertir la educación en oportunidad de negocios, la segregación social y marginación económica, no debe extrañarnos que se abran nuevas empresas dedicadas a el blindaje de autos y la seguridad electrónica en casas, edificios, negocios e instalaciones de diverso tipo.

Otro detalle ligado a la lógica del miedo es la presencia cada vez más frecuente de personalidades del crimen organizado en las páginas periodísticas. Las primeras planas y los segmentos de vida social y espectáculos resultan ser ahora de los más favorecidos. La exclusividad de la nota roja o policiaca se pierde en la medida en que la política y los negocios se mezclan con los aspectos otrora acotados por las consideraciones legales que marcaban el territorio oscuro y marginal de los delincuentes.

En otro nivel de relaciones, la política exterior está influida por imperativos policiales implicando otra manera de subordinar países por parte de las potencias económicas y militares. Estados Unidos se atreve con singular desparpajo a calificar a México, el resto de América Latina y el Caribe, en razón al grado de obediencia que demuestren a las políticas de control e intervención que se les ocurra en Washington. Así como hay un plan Colombia, debe haber uno dedicado a México, a Costa Rica, etcétera. La asistencia ofrecida reporta mecanismos de control de la intimidad nacional y el futuro de la seguridad y la paz social termina en manos extranjeras.

Para muestra, la afirmación de la conocida cornuda que está al frente del Departamento de Estado, Hillary Clinton, que acaba de declarar la preocupación de su gobierno por lo que acontece en México, comparando la situación con la que presentaba Colombia hace 20 años. El elemento más alarmante de su desparpajada declaración fue el incluir la palabra “insurgencia” en el contexto del combate a la delincuencia, y la disposición de EEUUA de intervenir “en apoyo” al gobierno mexicano.

Si esta declaración se pone en el contexto de otras declaraciones que permiten suponer una intención más allá de la simple cooperación internacional, entonces estamos ante la evidencia de una posible intervención armada del gobierno de Obama contra un país precariamente soberano que es el nuestro: la política xenofóbica de algunos estados fronterizos entre los que destaca Arizona, la militarización de la frontera con nuestro país, la exacerbación del discurso racista y la sobrevaloración de los hechos violentos en nuestro territorio, disimulan cuando no ignoran la responsabilidad de Estados Unidos en la demanda de drogas, el tráfico de armas, los apoyos logísticos que reciben así como la inteligencia de que son provistos. Lo anterior es parte de la política gringa de control extranjero por vía de generar inseguridad, desestabilización de los gobiernos y la creación de condiciones que sirvan de pretexto para una eventual invasión. Pero no es novedad. Revise la prensa y note la intencionalidad de las declaraciones y comentarios.

Lo que sigue siendo fácil de advertir es la prepotente amenaza de la Clinton hacia el resto del continente, cuando no del mundo, quien insiste en que el “destino manifiesto” de Estados Unidos, “debe ser y será” el de mantener un liderazgo sin disputa, gracias a la vocación lacayuna de los gobiernos periféricos.

No hay comentarios: