Conspiración en Pémex

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lunes, 25 de enero de 2016

Ciudadanía activa

La política es quizás la única profesión para la que no se considera necesaria ninguna preparación” (Stevenson).

Sigue trabajando el módulo de Ciudadanía Activa en la promoción del amparo contra el alza en la tarifa del agua potable. Diligentes ciudadanos se han apostado frente a Palacio Municipal y con ánimo resuelto informan a los interesados acerca del objeto del movimiento y los requisitos del trámite. La tarea requiere de paciencia y la convicción de que el abuso del gobierno dirigido por personas sin interés ni empatía por los habitantes de Hermosillo no debe prosperar.

La semana pasada deambulé por la Plaza Zaragoza, en buena medida atraído por el aviso de que, en ese lugar, de 3 a 7 de la tarde, se instalaría una mesa de información y trámite del recurso legal, y me encontré con un pequeño grupo de personas dispuestas a trabajar por los intereses de la comunidad, en cumplimiento de un deber cívico que a estas alturas muchos agradecen, aunque otros tantos no acaban de entender. ¿Será posible que haya gente que sacrifique tiempo y esfuerzo por causas de beneficio colectivo? Parece ser que así es.

La charla que se entabló me dejó claro que, después de todo, no estamos tan jodidos moralmente y que hay ciudadanos que sí entienden el valor de la acción solidaria ante problemas o situaciones que afectan a todos. Desde luego que a toda acción corresponde una reacción y por supuesto que los críticos, más que los apoyadores, no pierden tiempo para intentar desacreditar las acciones e intenciones de quienes se oponen al absurdo y abusivo gravamen que pende sobre las cabezas de las familias. La crítica ratonera es compañera inseparable del trabajo social.

Pero, más allá del morbo que despiertan las críticas en forma velada y las insinuaciones de posibles cuadros de corrupción y juego de intereses, se levanta un grupo que llama a la defensa de la economía familiar y el respeto a la dignidad ciudadana. ¿Por qué hacer pagar a los hermosillenses por obras de claro interés privado? ¿Tiene sentido en el plano de la política pública sangrar el bolsillo de cientos de miles de personas que no van a ser usuarias de la planta tratadora contratada por Javier Gándara con empresarios españoles? ¿Por qué se privilegian los intereses de un sector empresarial y se desestiman los de la inmensa mayoría que trabaja, produce y paga impuestos?

¿Entenderá el actual gobierno municipal el significado de la equidad y proporcionalidad impositiva? ¿Habrán leído y entendido lo dispuesto en el artículo 31 fracción IV de la Constitución federal, referido a que todos los ciudadanos tienen la obligación de contribuir para los gastos públicos de la manera “proporcional y equitativa” que dispongan las leyes? ¿Quedarán dudas acerca del significado de “proporcional y equitativa”? ¿Tendrán claro el significado de “gastos públicos”? ¿Entenderán las responsabilidades legales que se adquieren en el ejercicio de las funciones públicas?

Como señaló alguno de mis interlocutores en esa tarde soleada frente al edificio municipal: ¿En qué estará pensando el “Maloro”, si apenas va llegando y ya quiere subirnos los impuestos?

Como quiera que se vea, la comunidad hermosillense está doblemente amenazada: por una parte, el obsceno tratamiento que el gobierno le ha dado al grave problema de la contaminación producto del derrame tóxico de Buenavista del Cobre, de Grupo México, cuyos efectos ya están presentes en habitantes del norte de la ciudad capital, según ha documentado la investigadora Reina Castro Longoria. Por otra parte, la terrible falta de responsabilidad y oficio político del nuevo presidente municipal que dirige la cosa pública como si el municipio fuera una simple delegación del gobierno del Estado.

Al parecer, ni en el ámbito municipal ni el estatal existe noción de lo que es la autonomía y la soberanía, ya que se gobierna sin conciencia de las responsabilidades locales y simplemente se sigue torpemente el ridículo patrón establecido por el gobierno federal, en clara contradicción con el marco legal aún vigente en México.


Los habitantes de México, Sonora y Hermosillo sufren las consecuencias de un gobierno de imitación, hueco y, por decirlo con propiedad, más holográfico que real. En este contexto, la esperanza y eventual salvación está en la acción consciente y decidida de los ciudadanos. Sólo el pueblo puede salvar al pueblo. 

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