Notas Sueltas es un espacio de opinión sobre diversos problemas de carácter social, económico y político de interés general. Los comentarios pueden enviarse a: jdarredondo@gmail.com

viernes, 28 de abril de 2023

UN LARGO CAMINO POR RECORRER

“No cambias las cosas combatiendo la realidad existente. Cambias algo construyendo un nuevo modelo que hace el modelo existente obsoleto” (Buckminster Fuller).

 

Las buenas conciencias empresariales (y otras que no lo son) aplauden que se aprueben normas que favorecen a los trabajadores, siempre y cuando no repercutan en los costos y productividad en sus negocios.

Mientras nos quedemos en el capítulo de los logros laborales y las bondades del sistema económico, todo está bien. La bronca empieza donde acaba el cachondeo mediático y la obligación de pagar tiempo extra se convierte en realidad.

La reducción de la jornada laboral legal de 48 horas a 40 supone un quebradero de cabeza para el empresario que acostumbra convertir en dinero la sangre, el sudor y las lágrimas de sus empleados, bajo la cobertura social de generar empleos, pagar salarios y contribuir a la economía formal mediante el pago de los impuestos correspondientes.

¿Se imagina el ocio a costa de las ganancias del patrón? ¿Qué harán los trabajadores acostumbrados a sólo un día de descanso con un día adicional? ¿Será que ya estamos en el comunismo y van por nuestras empresas? Seguramente los vicios y perversiones propios de las clases bajas estallarán en la cara de la gente decente, emprendedora y generadora de empleos… ¿a dónde iremos a parar?

Para colmo de males, se sabe que avanza la liquidación del INSABI (1), relevo del aún llorado Seguro Popular, para ser sustituido por el programa IMSS-Bienestar, asiento de la política “populista y destructiva” de las oportunidades de enriquecimiento de las empresas ligadas a la industria farmacéutica y de suministros médicos, las subrogaciones y el intermediario que obra el milagro de la multiplicación de los precios, sin siquiera tocar ni la cantidad ni la calidad de los fármacos y productos, equipos y materiales sanitarios.

¿Se imagina una economía “libre” que no sea favorecida a costa del erario y las concesiones gubernamentales?, pero el horror de ver desaparecer por el resumidero a las instituciones de salud favorables al interés privado no viene solo.

Ahora vemos que se avanza “contra la ciencia en México”, así como antes se intentó dar un golpe “contra la democracia” en el INE. El Conacyt va a ser reformateado para evitar duplicación de funciones, dispendio y simulación (los elementos clave para una burocracia con becarios y proveedores felices) para poner el acento en el carácter transformador y humanista del conocimiento (2).

El replanteo de las instituciones colonizadas por la simulación y el privilegio es parte de los cambios que algunos sectores no entienden: Así como “el INE no se toca” en defensa de Lorenzo Córdova y sus obscenos ingresos, ahora hay alaridos, llanto y rechinar de dientes “en defensa de la salud y la ciencia”, como también los hay ante la posible desaparición del INAI, cuyas funciones bien pueden pasar a la Secretaría de la Función Pública, con el consecuente ahorro presupuestal.

En materia de salud, es claro que la actual política pretende la cobertura más amplia de los servicios, sin dejar de lado la coordinación institucional con un claro enfoque social-distributivo, que reivindica la obligación del Estado de garantizar la salud y el bienestar ciudadano mediante un diseño que le dé eficiencia, eficacia y transparencia. 

Al respecto, cabe señalar la iniciativa nacional de unir esfuerzos con otros gobiernos de Latinoamérica a fin de abaratar costos en medicamentos, producir los fármacos necesarios y hacer un frente común ante eventualidades sanitarias como la Pandemia, sin depender de la buena o mala voluntad de los proveedores internacionales que, fácilmente, se convierte en elemento de presión política.

Tal es el sentido de la asociación que se encuentra en marcha entre México, Colombia y Cuba, la Agencia Reguladora de Medicamentos y Dispositivos Médicos de Latinoamérica y el caribe, AMLAC, que se extenderá a otros países en el marco de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños, CELAC (3).

Es claro que los cambios propuestos y en marcha no se van a entender sin una visión integral de los problemas que pretenden atacar. En este sentido, la oposición parte, quizá, de un concepto aislado y estático de sociedad, donde parece haber las mismas soluciones para problemas cambiantes. Y la cosa no es así.

Independientemente de la existencia de errores y omisiones en la marcha de la cosa pública, es claro que los cambios se están dando, generalmente de cara a una oposición activa, aunque decadente, y que los esfuerzos por mejorar la salud y la vida de los mexicanos va en serio, a pesar de las camisas de fuerza generadas por complicidades y las malas decisiones inspiradas en el pensamiento e intereses neoliberales, aún vivos y actuantes.

Sin duda, hay un largo camino por recorrer, lo cual no sería posible sin una ciudadanía comprometida y participativa, capaz de ejercer con lealtad la crítica y la autocrítica, en favor de las mejores soluciones posibles.

  

(1)   https://www.jornada.com.mx/notas/2023/04/25/politica/diputados-aprueban-en-lo-general-desaparicion-del-insabi/   

(2)   https://www.publimetro.com.mx/noticias/2023/04/26/diputados-de-morena-aprueban-desaparicion-del-conacyt/

(3)   https://www.elsoldemexico.com.mx/mexico/sociedad/mexico-colombia-y-cuba-acuerdan-crear-agencia-reguladora-de-medicamentos-9980632.html



domingo, 23 de abril de 2023

PENA AJENA

 “Son moderados todos los que tienen miedo o los que piensan traicionar de alguna forma” (Ernesto Che Guevara).

 

Llama la atención que Morena trate de corregirle la plana al presidente AMLO al proponer que, en vez de 30 años, las concesiones mineras sean por 80, quitando solamente 20 años a la escandalosa duración actual, además de poner orden en materia de concesiones y uso del agua (La Jornada, 21-04-2023).

El intento de fortalecer la soberanía y el dominio nacional sobre los bienes patrimoniales parece no estar en la mente de los opinantes “de casa”, quizá influenciados por la lógica de las negociaciones y concertacesiones del pasado (sic) salinista.

Posiblemente jueguen al regateo y el trato cachondo con los adversarios para avanzar, pero nomás poquito, en los propósitos de la llamada Cuarta Transformación. Algo así como cambiar, pero sin necesariamente hacerlo; es decir, un gatopardismo con guiño de complicidad con la oposición “pedorra… y moralmente derrotada”.

A propósito de enchiladas suizas, los adversarios políticos (y económicos) del gobierno se rasgan las vestiduras (¿Armani, Prada, Chanel?) por los viajes privados familiares del general secretario Cresencio Sandoval, en un acto de chismorreo mediático de jabonosa comprobación. ¿Qué sentirán las huestes del Claudioequisismo? ¿La 4T será algo así como una obsesión pasional? ¿Un fetiche de inconfesable lubricidad?

Por otro lado, cada vez hay más elementos que apuntalan el supuesto de que la senadora por Sonora Lilly Téllez padece de algún raro tipo de fruncimiento cerebral, dado sus rabiosas y estridentes participaciones en el senado, sus declaraciones y placeo que llaman a gritos, por lo menos, a algún especialista en fenómenos de transformismo político. Muchos sonorenses simplemente rechazan cualquier tipo de relación o identificación con la legisladora de marras: “no nos representa”.

En materia económica e independencia política, el camino de la recuperación parece plagado de escollos legislativos y judiciales, así que tenemos dos poderes contra el Ejecutivo, en una lucha donde el presidente cuenta, porque puede hacerlo, con una mayoría ciudadana que empuja el proyecto nacional, a contrapelo de las expectativas y marrullerías de legisladores, jueces y magistrados dedicados a sembrar minas en el terreno de las decisiones nacionales.

Los jaloneos judiciales y la guerra mediática creciendo en intensidad parece fortalecerse con los ataques hipócritamente disimulados por la “cooperación”, “preocupación” y “acompañamiento” del vecino del norte, y su cauda de personeros de este lado del Río Bravo.

Así que llueven demandas de allá y acá, de fuera y dentro, en nado que se sincroniza en detrimento de la paz social y la integridad nacional. Sin duda, para que el enemigo avance debe contar con agentes internos que promuevan tanto inestabilidad política como inseguridad pública, magnificada por una prensa mercenaria y apátrida. La prostitución que pontifica sobre lo moral y políticamente correcto.

Lo que es evidente es que la seguridad pública es cada vez más distinguible como un elemento central de la seguridad nacional, sin embargo, la Suprema Corte apunta hacia soluciones viejas en contextos nuevos, hacia el discurso civilista en medio de una guerra por posiciones nacionales e internacionales donde el año 2024 tiene un lugar central en la panorámica geopolítica.

En el contexto hemisférico, la permanencia del Luis Almagro a la cabeza de la OEA (líos de faldas aparte) demuestra que los cambios progresistas no están en la agenda de sus patrocinadores, que las naciones de Latinoamérica y el Caribe deben sacudirse el yugo del norte global y decidir su destino. Cosa parecida ocurre en la Unión Europea, secuestrada por EU y la OTAN, donde se ve una curiosa réplica continental del síndrome de Estocolmo.

Mientras los gringos hacen cuentas de los recursos y posición estratégica de México, mientras ejercen el viejo deporte del espionaje y la insidia transfronteriza, el presidente López Obrador señala que no aceptamos ni intervenciones ni ayudas no pedidas del extranjero, que somos libres e independientes (El Imparcial, 21-04-2023). ¿Se llegará a entender?

¿Lo tendrán claro los diputados, senadores, magistrados y jueces que forman parte de la batería opositora? ¿Sabrán lo que hacen los legisladores morenistas (sic) que prefieren recuperar el espacio económico minero nacional pero nomás poquito, sin pisarles los callos a las empresas extranjeras, responsables de la depredación y daño ecológico que azota a la nación? ¿Tendrán idea de la importancia de recuperar y priorizar el derecho humano al agua?

Tanta “moderación” resulta, por lo menos, sospechosa y, en serio, dan pena ajena.



PONER ORDEN EN EL NOTARIADO

 Cuando conozco a alguien no me importa si es blanco, negro, judío o musulmán. Me basta con saber que es un ser humano” (Walt Whitman).

                                                                                                                                   

Es conocida la importancia de la función notarial que da fe pública a los actos donde la voluntad de los particulares se formaliza y adquiere estatus legal.

Hasta la fecha, los puestos de notario podían ser manejados de forma discrecional, torciendo la lógica de los merecimientos y la capacidad profesional de quienes los ejercen. Bastaba un acto de autoridad del gobernador en turno para que algún cercano colaborador aterrizara cómodamente en la titularidad de una notaría.

No era necesario tener experiencia, estudios específicos de derecho notarial, trayectoria en el ejercicio del derecho que acreditara probidad y confiabilidad. Bastaba estar bajo el ala protectora del primer funcionario del Estado.

Alfonso Durazo decidió dar un manotazo y romper la inercia de excepciones y privilegios que anidó en la función notarial y darle algo de la dignidad perdida por los vaivenes de la política entendida como sistema de recompensas y premios a los más cercanos.

Lo esencial del cambio parece apuntar en dirección de eliminar alguno de los privilegios que adornaban la investidura del gobernador. Ya antes se había señalado y criticado la facultad de conceder pensiones a discreción y el deber de acatar las normas de la ley del ISSSTESON. Ahora llega el caso de las notarías.

Poner orden en la casa, revisar, corregir y aumentar la utilidad y pertinencia del marco normativo sonorense es, de por sí, meritorio, y más si responde al ánimo de cortar de tajo prerrogativas claramente contradictorias al espíritu de justicia que debe animar el quehacer público.

El legislar y acatar la norma legal es un acto socialmente exigible y democrático, si se piensa en la importancia de los méritos y la trayectoria profesional en la toma de decisiones para cubrir puestos vacantes ligados al servicio público.

Por otra parte, el saber que existe un Cártel Inmobiliario donde algunos notarios y miembros del Poder Judicial han sido cómplices de tiburones urbanos y rurales y que, con las manos embarradas de lodo y a veces sangre, han logrado amasar fortunas indignantes, basta para desear que la función notarial sea saneada y vigilada adecuadamente.

Recientemente, el secretario de gobierno ha explicado a la presa el inicio del proceso legislativo que hará realidad esta iniciativa. También reveló que en Sonora hay 117 notarías, habiendo dos vacantes, una en Cananea y otra en Agua Prieta, “que serán ocupadas por mujeres por equidad de género para fortalecer su participación en este sector” (El Imparcial, 20-04-2023).

Respecto a esto último, me parece que las mujeres tienen igual capacidad que los hombres para ejercer cualquier puesto o responsabilidad, sin dejar de considerar la condición esencial de que exista igualdad de oportunidades.

En este sentido, la paridad de género señalada debiera entenderse justamente como el piso parejo para cualquier aspirante, y no el acto simple forzado y forzoso de incorporar mujeres por el hecho de serlo.

Creo que más que razonamientos aritméticos debiera darse importancia a la capacidad y la trayectoria profesional, la probidad y la reputación de los aspirantes, independientemente de su sexo.

A partir de la experiencia acumulada, queda claro que tanto los hombres como las mujeres pueden ser capaces de logra una meritoria trayectoria pública o privada, que unos y otros pueden, también, ejemplificar lo peor de la sociedad en cualquier campo del delito y el crimen organizado, así que la virtud y el defecto no son patrimonio de unos u otras.

Si se quiere una sociedad verdaderamente incluyente y democrática debe empezarse por darle el peso que les corresponde a los aspectos propios del logro y aportaciones personales de quienes aspiren a tal o cual cargo público, y no a sus atributos físicos, su apariencia o sus enchufes con el poder.

Cualquier ciudadano (hombre, mujer o lo que crea ser) tiene derecho a ser tomado en cuenta, tratado con respeto y dignidad, ser incluido, votar y ser votado, y recibir el premio o el castigo por sus aciertos o errores. En caso contrario, simplemente estaremos modernizando la discriminación, el sectarismo y las formas de dominación social que deciden los centros de poder y los fenómenos de transculturación propios de la globalización impulsada por el norte.

En lo particular, no tengo ni he tenido ningún problema en votar y apoyar a quien tenga los méritos, la capacidad y la voluntad para ejercer cualquier encargo. Para ser claro, me importa un rábano el hecho de que sea hombre o mujer, lo importante es la integridad y la voluntad de servir. La discriminación (positiva o negativa) ya debiera ser considerada cosa del pasado, residuo cultural del neoliberalismo, el clasismo y el atraso. Un trapo sucio y pestilente que ya no admite lavadas ni remiendos. Superémoslo.


 

viernes, 14 de abril de 2023

LA VIDA ES UNA TÓMBOLA

 

“La libertad de expresión es decir aquello que la gente no quiere oír” (George Orwell).

 

Como se sabe, fueron elegidos por la suerte y aceptados por los legisladores los nuevos consejeros del INE, gracias a que la ley es la ley y que la oposición se negó a aceptar la reforma propuesta por el presidente de la república.

Como se ve, la democracia finalmente se juega en un volado, a águila o sello o cara o cruz, como prefiera, añadiendo un sentido de incertidumbre temporal a quienes se integran al juego electoral gracias a la consigna de “el INE no se toca”. Agua pasada, dirán algunos; tema candente, dirán otros…  

Lo cierto es que las agruras y diarreas estrujan las entrañas de los claudioequisistas rosados, que buscan sacarle jugo a la sucesión en el INE mediante recursos jurídicos prostibularios, uniéndose al coro de la infodemia que celebra un nuevo lanzamiento en Latinus, gracias a la oportuna aparición de Lenchito Córdova como video-columnista estrella.

Queda visto que Córdova pasa a reforzar la labor informativa (sic) de Loret de los Montajes y de Brozo, el payaso mentiroso, vistiendo las galas de académico universitario, exconsejero presidente y, de repente, millonario electoral metido a comunicador.

En otro campo de las lides informativas y de opinión, se ve y se siente la censura en plataformas como Facebook y Twitter, que corrigen la plana de las opiniones libres mediante mensajes y advertencias sobre el uso de ciertas expresiones o publicaciones distintas a las que siguen la narrativa oficial occidental sobre conflictos o situaciones en espacios no controlados por los vecinos del norte y aliados.

La libertad de expresión y de información queda reducida a lugares comunes y anodinos o a simples calcas de lo que, a juicio de los dueños del medio, deba flotar en la nube informativa convertida en instrumento de manipulación y de formateo de mentalidades.

Queda claro que en el occidente colectivo la libertad de expresión es tan mal chiste como el de la democracia y el libre comercio, a juzgar por las evidencias cada vez más resistentes al cerco informativo que, a su nombre, hacen los gobiernos aliados a Estados Unidos, la OTAN y la propia Unión Europea, declarada colonia del Tío Sam.

En otro asunto alejado de la política internacional llama la atención que, para celebrar los arranques turísticos playeros, en Huatabampo les cortan el aguijón a las mantarrayas “para que no piquen a los turistas”, y que vayan a freír espárragos los bichos afectados en su capacidad de cazar y defenderse.

Es claro que, en esta idea, la naturaleza debe estar al servicio del turismo que ahora presume de internacional gracias a la venta de la imagen local como tierra de oportunidades playeras y hoteleras donde el fuerte olor del dinero vale más que el simple aroma de la brisa y la visión del paisaje natural, por lo que aquí la vida animal es lo de menos: basta con despedir al funcionario corta-aguijones de turno y a otra cosa.

Tras los días de cuaresma en los que asciende la espiritualidad de la mano del aburrimiento colectivo, la Semana Santa supone recogimiento y mucha cerveza, placeres mundanos en forma de ocio turístico y consumo playero y, en muchos casos, citadino. El ingrediente esencial es el tiempo, y pasar el tiempo sin dinero es como quedarse congelado, privado del placer de gastar ingresos y ahorros, de comer pescados y mariscos “en el lugar de los hechos” y lucir la epidermis sin recato no recortes… o casi.

Tras las breves vacaciones, todo mundo regresa a la rutina, al tiempo medido, al gasto medido, a la conducta estereotipada relacionada con el empleo, la sociabilidad, la inclinación política, la pequeña muerte de cada día aderezada por las noticias y comentarios que reparten los medios que le dicen a su auditorio cómo pensar, cómo actuar y hasta cómo votar en 2024.

Los Lenchos Córdova, los Loret y los Brozos, más Azteca y Televisa, o el Reforma, Universal o Proceso, el New York Times o CNN, por decir algunos grandes, además de la infaltable cauda de pigmeos informativos, le dirán cuál es el camino a las estrellas… vacías.

Tras las breves vacaciones primaverales, la suerte está tan echada en la carrera por el desgaste político electoral de la derecha encaramada en el dinero y los medios chayote-dependientes: el pueblo manda en la calle y en las urnas.

 La novedad será la puerilización del Poder Legislativo al incorporar a chicos de 18 años, edad en la que el acné y las fantasías habitan el cerebro y los jóvenes elegibles aún son física y mentalmente adolescentes. Aquí, como en otros campos, la madurez parece ser una condición pasada de moda y el olor a manipulación perfuma la política.   

Así la cosas, de cualquier forma, se ve que claudiequisismo y sus membretes partidistas huelen a marisco en descomposición, muy propio de los recientes días vacacionales y cuyas consecuencias digestivas están próximas a manifestarse.

 

    

domingo, 26 de marzo de 2023

¡A QUEMAR A LA BRUJA!

 

“Cuando el fanatismo ha gangrenado el cerebro, la enfermedad es casi incurable” (Voltaire).

 

Los afanes del siglo XVII colonial parece que reverdecen laureles cada que se presenta la ocasión en los Estados Unidos. Los recuerdos perfumados de chamusquina humana llenan el aire, como una nueva primavera que resuma chovinismo, xenofobia y ganas de joder.

Al grito de “Make America great again”, los vecinos del norte se ponen emprendedores con un entusiasmo equiparable al de los viejos colonos puritanos del siglo XVII persiguiendo brujas y discípulos del diablo en Salem, Massachussets.

En ese tiempo de fe homicida, en la Norte América colonial se buscaban los signos de posesión o contubernio diabólico en vecinos y gente de paso, temerosos de la contaminación luciferina, con el infaltable linchamiento público para tranquilidad de las piadosas almas aldeanas que acudían extasiadas a la quema de brujas.

Las mujeres eran las candidatas perfectas para colmar las expectativas sádicas y homicidas de los buenos ciudadanos puritanos, quienes podían participar con honores en el encausamiento de sus malquerencias femeninas y, de paso, desfogar los deseos y pensamientos sexuales reprimidos.

Aquí se tiene claro que la insidia, la venganza, el odio y la calumnia pueden lograr el milagro de la pureza de la imagen personal y el celo ciudadano en la defensa de las buenas costumbres y la moral pública. Acusar es doblemente meritorio y útil: echar al hoyo al enemigo y lavarse la cara y las manos a los ojos de los demás, ocultando la propia miseria moral. La hipocresía en la sociedad estadounidense en ciernes alcanza promisorias alturas reivindicatorias. 

En la actualidad, los representantes de Satanás en la tierra son el comunismo (comodín ideológico útil para los nostálgicos de la guerra fría), el carácter terrorista atribuido al narcotráfico (rollo estelar de los adictos posibilistas), Rusia y China (por razones de comercio y hegemonía), en orden de la relevancia mediática utilizada para aderezar los discursos patrióticos y de defensa de los intereses y “seguridad nacional”, proclamado por quienes se pudieran considerar los herederos del infame reverendo Samuel Parris, cazador de brujas de Salem.

Las soluciones a estos problemas varían en creatividad e intensidad porque van de las amenazas puramente retóricas a la implementación de sanciones y acciones que huelen a sabotaje, donde la inteligencia y la “buena fe” se demuestra mediante el uso de explosivos, sin olvidar los cercos financieros, comerciales y mediáticos que dificultan la vida del enemigo.

La quema de brujas moderna tiene como componente esencial el patrocinio de grupos apátridas y entreguistas en el país objetivo, lo que recuerda fuertemente a los Claudios X, con sus llamados a la oposición que, en el lenguaje corriente, es pedorra y traidora, y que de muchas y variadas formas tiene un papel instrumental en la estrategia del país hegemónico: son los llamados luchadores por la democracia, por la libertad, entre otras expresiones frente a la de “bad hombres” del expresidente Trump.

No es de extrañar que el Poder Judicial de un país amenazado con una posible intervención militar se ponga en el plan de batear todas las iniciativas del mandatario en turno, o que en un arranque de estupidez se use al espantajo llamado Corte Penal Internacional para declarar reo de herejía al presidente de Rusia como un apoyo ciego a la beligerante Ucrania, o que se declare subversiva y satánica la aplicación  TikTok, ahora peligroso medio chino de espionaje y manipulación de las conciencias limpias y puras de los usuarios occidentales.

La bruja es Huawei, TikTok, la soberanía rusa, cubana, venezolana, iraní, siria y el etcétera que se le ocurra, incluyendo la mexicana al no permitir que los gringos decidan sobre su política exterior y su comercio.

Hoy como ayer, la democracia y la libertad se toman como franquicias administradas por Washington mediante su red de agencias vigilantes del “American way of life” (CIA, DEA, NSA) y las expectativas de la industria armamentista y de “seguridad nacional” que lucra con la miseria y el temor que se induce a través de los medios de información corporativos.

Por otra parte, ¿no le ha llamado la atención el bloqueo, restricciones y advertencias en redes sociales a medios como RT o Sputnik y programas como “¡Ahí les va!” o los reportes y comentarios geopolíticos de Liu Sivaya, entre otros?

El caso es que EUA y sus instrumento políticos y militares ONU-OEA- OTAN elevan el tono de la inseguridad internacional con cada vez más acentuados colores imperiales, frente a una prensa daltónica y sumisa. Es claro que el cerco informativo y las restricciones informativas navegan por aguas de las redes sociales, y que los reportes independientes son sofocados por la versión unipolar de los hechos y que la mentira y la manipulación informativa nos regalan cada día los frutos podridos de la infodemia.

México y Latinoamérica debieran refugiarse al menos en el escepticismo cuando no en la razón y la justicia, y no bajo la capa hedionda del inquisidor occidental, del fanático autocomplaciente que sangra al mundo con la quema de las nuevas brujas. Ya basta.

 

 

martes, 21 de marzo de 2023

CUANDO MANDA EL HÍGADO

 “La guerra no es un fenómeno independiente, sino la continuación de la política por otros medios” (Carl von Clausewitz).


Me gustaría ver una película o serie de televisión donde un gringo (o alguno que asuma esa cultura como propia) no vomite a las primeras de cambio cuando se asuste, vea un muerto, se frustre, se agite, se estrese, se impacte con una noticia o se vea envuelto en algún tipo de escenario conflictivo.  

El vómito como pauta emocional supone un gran reto para el entendimiento de cualquier ser normal sobre la tierra, salvo para quienes viven en la anglosfera o su periferia cultural que lo asumen como algo no sólo correcto sino prácticamente obligado. ¿Qué sería de un drama cotidiano sin una buena vomitona?

Me da la impresión de que la cultura política está influida por la del vómito, que parece estar ligado fatalmente con la visceralidad que coloquialmente se representa por el hígado. Así las cosas, el hígado puede dictar la política exterior estadounidense, su idea de mundo y, desde luego, su idea de futuro. En este tenor, no es raro que los asuntos normalmente entendidos como propios de los demás pasen a ser de “seguridad nacional” para el hígado gringo.

La libre determinación de los pueblos se ve con sospecha, con la rencorosa percepción de que alguien está mandándose solo y que puede ser con el fin de afectar la deseada y tranquilizante unipolaridad mundial que necesitan desesperadamente, dado que ven a las naciones que ejercen su soberanía como potencialmente dañinas, frustrantes y opuestas a sus intereses.

¿Cómo permitir que los demás puedan decidir y resolver sus propios problemas sin la tutela de quien se siente el dueño del circo mundial? ¿Cómo aceptar que los recursos naturales de otros no puedan ser administrados y aprovechados por ellos? Las afirmaciones de la general Laura J. Richardson, comandante del Comando Sur de EU dan muestra clara de cómo piensan y del “trabajo” que tiene que hacer el país del norte al respecto (1).

El inicio de la primavera marca el de la invasión a Irak hace 20, basada en una idea falsa, ridícula y desproporcionada que provocó la alarma de un país que ve la guerra como medio de equilibrar su economía y garantizar su control político mundial (2).

Ante el temor de que Irak tuvieras armas de destrucción masiva procedieron a atacar masivamente a Irak y destruir todo lo que estuvo a su alcance, saqueando su patrimonio cultural y echando mano de sus recursos. Hasta la fecha, el caos y la incertidumbre son la “nueva normalidad” del pueblo iraquí, una víctima más de la “liberación” occidental.

En un mundo cambiante y diverso cualquier atisbo de inteligencia y pensamiento independiente puede desencadenar la vomitona militar y económica del Tío Sam, con salpicaduras de sanciones, acuerdos pandilleros de contención y represión que, como en el caso de la OTAN y EU frente Rusia, cuestan mucho más que trabajar por la paz y el entendimiento internacional en condiciones de igualdad, equidad y respeto.

Parece que los elementos esenciales de la política exterior de los vecinos del norte son la amenaza militar, económica, política y mediática, ante cualquier sentimiento de “decepción” y “frustración” por causa de enfrentar a un pueblo con dignidad y sentido de la historia, como ocurre en medio oriente, África, el Caribe y Latinoamérica, agredidos y en eventual resistencia contra el intervencionismo yanqui.

La cultura del vómito y la preeminencia del hígado convierten en peligro a países como Cuba, Venezuela, Rusia y China, o algún ignoto planeta que se manifieste en nuestras inmediaciones planetarias, según suponga la NASA y el Pentágono con el apoyo de la obsequiosa prensa aliada, presta a justificar cualquier intervención a nombre de la “democracia” y la “libertad”.

El hígado puesto en acción puede declarar objetivo militar tanto a una nación que presuntamente viola derechos humanos pero que cuenta con petróleo, uranio o litio, como a otra que supuestamente protege a narcotraficantes (que alimentan sus vicios), pero que casualmente también tiene recursos naturales apetecibles.  

Es totalmente factible que la sola posibilidad de actividad en algún lejano planeta presuntamente habitado represente una amenaza para la “seguridad nacional” de EU, ahora guardianes de la galaxia, y que, por razones de defensa, se intensifique la demanda de petróleo, litio y otros metales de importancia estratégica para la “paz mundial” (y universal) defendida por ellos (3).

En el juego político internacional que lideran los vecinos, las primeras en ser sacrificadas son la razón, la libertad y la democracia, ya que el cerebro queda subordinado a las decisiones del hígado y se confirma que el vómito se lleva mejor con sus expectativas militares.

 

(1) https://deverdaddigital.com/comando-sur-de-eeuu-por-la-boca-muere-el-imperio/

(2) https://www.jornada.com.mx/2023/03/20/mundo/025n1mun

(3) https://heraldodemexico.com.mx/tendencias/2023/3/16/una-nave-nodriza-alienigena-habria-enviado-recientemente-sondas-la-tierra-pentagono-489679.html

 


viernes, 17 de marzo de 2023

¿EL PAÍS ESTÁ SEGURO?

 

“Nada es más valioso que la independencia y la libertad” (Ho Chi Minh).

 

Con frecuencia leemos que una persona o incluso una familia son atropellados por un carro que se da a la fuga. El exceso de velocidad y una jodida ausencia de empatía, además de una mentalidad enajenada e individualista, hacen posible que se cometa un crimen que puede pasar por accidente.  

De repente, el barrio o la colonia se convierte en una zona de guerra donde se lucha por el mercado de la droga, por el coto de caza del delincuente con sentido territorial, o del vecino violento que descarga su estupidez en el vecindario, o el melómano expansivo que comparte a toda bocina las exquisiteces de su selección musical con olor narcótico, o los grupos de jóvenes que protagonizan el abuso y la agresividad como signo de reafirmación hormonal.

Las calles sudan miseria cívica en forma de un valemadrismo de proporciones épicas, de repercusiones formativas que impactan en las nuevas generaciones, con el agravante de que la contaminación conductual se ve reforzada por la sebosa manipulación mediática y la impudicia que campea en las redes sociales, resumidero de frustraciones convertidas en espectáculo.

El mantra social del “libre desarrollo de la personalidad” suena bien y resuena mejor, pero tras el discurso y la plataforma legal de las libertades se esconde un gusano que parasita la inteligencia y destruye el sentido de pertenencia, la responsabilidad social y la identidad, en un gran ejercicio de ingeniería social que incluye la adopción de nuevos valores y modelos de comportamiento.

En este tenor, tenemos ciudadanos que atienden más a los dichos y los hechos de los diarios, los programas televisivos, y a los opinantes gringos antes que a los connacionales, por lo que los actores políticos buscan afanosamente la visibilidad en foros extranjeros y las protestas locales miran hacia el norte.

La idea de que lo mejor está fuera de nuestro país refuerza la dependencia política e ideológica que se une a la económica, en una especie de camisa de fuerza mental que los medios se encargan de magnificar.

Así pues, no faltará quién aplauda el impulso intervencionista de nuestros vecinos en materia migratoria, seguridad pública, ambiental o de seguridad alimentaria y riesgos fitosanitarios, porque allá “hay legalidad y justicia”, lo que explica que siendo un país soberano nuestras decisiones internas tiendan a pasar por la consideración y simpatía del vecino.

Pero nuestros vecinos tienen más de 800 bases militares alrededor del mundo y el presupuesto de defensa esperado por el presidente Biden rebasa los 835 mil millones de dólares, en una cifra cuyos alcances bien pudieran resolver la pobreza y marginación existente en su propio país y seguramente sería un alivio para el resto del continente.

Es decir, tienen secuestrado militarmente a una buena parte del mundo, controlan las principales vías del armamento y patrocinan a incontables organizaciones cuyos fines no están necesariamente claros aunque con un carácter intervencionista  que se manifiesta en los momentos políticos importantes de los países anfitriones, e intervienen en todas las guerras y conflictos internacionales y pretenden imponer su modo de vida y costumbres, que para eso sirve el dinero y la amenaza armada.

Y qué decir respecto al tráfico de drogas, donde las agencias gubernamentales y los delincuentes tienen una historia común en aras de preservar “la paz y el orden internacional” de acuerdo a las reglas del vecino del norte, lo que permite la intervención en países soberanos pero dependientes.

La violencia que se exporta gracias a los mecanismos de “asistencia y cooperación internacional” impulsados desde occidente explica la compra del equipo y armamento, sea para policías o militares, para el crimen y para quienes lo combaten, en un círculo vicioso en cuyo centro brillan las barras y las estrellas.

Así pues, en el barrio, la ciudad, el estado o el país, en la región o el mundo, la vida gira en torno a la lucha entre nuestra moral, memoria e identidad frente a las de ellos, que insisten groseramente en reescribir nuestra historia, porque creen tener el derecho de hacerlo, y pasan por encima del derecho internacional e ignoran o manipulan los acuerdos y tratados, como recientemente los de Minsk, en el caso de Rusia y Ucrania.

Ya en el plano nacional, es claro que el T-MEC actúa como la cadena, como el cerco político que limita y condiciona nuestra soberanía y, paradójicamente, como la barrera real y evidente que limita nuestro derecho a decidir qué y a quién comprar o vender. Una verdadera negación al libre comercio, además de ser una limitante al ejercicio de la soberanía nacional.

Sin duda, la herencia neoliberal sobrevive gracias a los opositores al cambio, incrustados en el actual gobierno, en eventual coincidencia con los intereses del vecino país que decide, desde su óptica, qué debemos entender por democracia y libertades. Es claro que mientras las cosas no cambien, ni el barrio, la ciudad, el estado, el país o el mundo estarán seguros. Pensemos y actuemos en términos de libertad, dignidad y justicia.