Conspiración en Pémex

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lunes, 23 de abril de 2012

Triste papel...

Como ustedes saben, los sindicalistas universitarios invitaron a las autoridades de la institución a sentarse a la mesa de la discusión sobre las posibles alternativas de solución al conflicto que tiene paralizada desde el jueves 19 a la Universidad de Sonora. La cita fue el sábado 21, a las 11 horas en la explanada del Museo y Biblioteca. El resultado fue la ausencia de éstos y la noticia de que, a pesar de los intentos de comunicación por parte del Secretario General del STAUS, el rector Grijalva no se digna en recibir sus llamadas, y en cuanto se da cuenta que al otro lado de la línea hay un representante sindical que desea hablarle, de inmediato cuelga.


Por alguna extraña asociación de ideas viene a mi mente aquello de “ni los veo no los oigo”, que marca el estilo de cierto presidente (neoliberal) de la república especialista en concitar aversiones. El rector es, finalmente, un personaje cuya imagen depende de lo mucho o poco que realiza en su período de gestión y su nombre trasciende los límites de su fecha de caducidad en la medida en que responda de manera congruente a las obligaciones y deberes de su cargo. Lo mismo puede decirse, toda proporción guardada, del gobernador del Estado.

El ignorar a la representación sindical cuando lo que se requiere es una mayor comunicación es, francamente, una manifestación de torpeza inexplicable que pone entre signos de interrogación la capacidad negociadora que se espera en el representante legal de la institución. El berrinche y la maledicencia ratonera de las sesiones entre cuates, no resultan apropiadas cuando se trata de un interlocutor legal y legítimo como es el Secretario General del STAUS.

Ha trascendido que a esa misma hora, el rector derramaba explicaciones ante una importante organización patronal, los cuales de inmediato estuvieron de acuerdo en que el aumento ofrecido a los académicos era “aceptable”. Lo anterior permite constatar, más allá de toda suspicacia, que en la agenda del rector primero están los patrones y luego los trabajadores académicos de la Universidad de Sonora. A ellos les ofrece explicaciones y les cuenta sus cuitas, al STAUS, solamente el “clic” y el silencio irritante de la llamada cortada.

Mientras los medios institucionales proclaman la seriedad de la oferta a los sindicalistas, éstos señalan que el rector miente, que aceptó el miércoles por la noche una propuesta de solución y que al día siguiente dijo que no, de manera que en la asamblea general del jueves 19, la suerte estaba echada y la discusión previa a la votación simplemente fue la crónica de una huelga anunciada. La seriedad en los desmentidos parece reñir con la ligereza en los ofrecimientos.

Por el lado del gobierno las cosas no andan mejor. Gracias al viejo truco de la “reconducción presupuestal” se ejerce el presupuesto del año pasado ya que el actual no ha sido aprobado por la ridícula razón de que la fracción panista, siguiendo las instrucciones del gobernador, no asiste a las sesiones donde se contemple el punto del presupuesto en el orden del día. Seguramente usted sabrá que el nuevo presupuesto contempla los ajustes necesarios correspondientes a los recursos que las instituciones necesitan para funcionar, y que una de las más importantes para el futuro de la entidad es la Universidad de Sonora.

En ese sentido tenemos dos personajes que no dialogan, que cierran las puertas a quien consideran afecta sus intereses, por lo que la comunidad universitaria y la ciudadanía sonorense bien pueden ir a freír espárragos.

Quizá sería una buena idea que usted y yo nos pronunciáramos por el rescate de la institucionalidad que, al parecer, se está perdiendo por motivos que el pueblo debe conocer, aunque duela. Lo invito a que mande una carta, correo, paloma mensajera o simples señales de humo, tanto al rector de la UNISON como al gobernador del Estado, para que respiren hondo y se animen a cumplir de una vez por todas con sus deberes legales. En la universidad, diálogo franco y sin complejos con los ojos puestos en una solución digna de ser universitaria; en el gobierno, altura de miras y espíritu republicano, pero sobre todo que el gobernador saque las manos del Congreso. Con eso, seguramente el presupuesto se aprobará y la UNISON abrirá sus puertas con el espíritu generoso que siempre la ha animado.

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