notas sueltas

Notas Sueltas es un espacio de opinión sobre diversos problemas de carácter social, económico y político de interés general. Los comentarios pueden enviarse a: jdarredondo@gmail.com

jueves, 22 de enero de 2026

TERROR NARANJA

 “Todo ha perdido el loco menos la razón” (G. K. Chesterton).

 

Suenan tambores de guerra, o más bien, estampida de bueyes al borde de un ataque de nervios. La manada europea tiembla tras el biombo de la OTAN y la civilización occidental que revela herrumbre y caos.

Suenan plañideras las voces de las abuelas de posguerra, los tratados y acuerdos de una repartición del mundo que se recuerda con nostalgia donde, por un lado, se encuentra la poderosa América y, por otro, la sufrida Europa, atosigadas por el Este y una recién reconocida vocación parasitaria.

Tras el cese de las hostilidades inicia la rentabilización de las mismas, aunque el discurso dominante es el de la paz y la concordia, la goma de mascar y las nuevas fotos tomadas con cámaras Kodak en medio de una euforia que hace que el escenario huela a decadencia y miedo.

Tras el olor a pólvora, vienen las barrigas más ilustres del panorama financiero y militar e inauguran las instituciones de Bretton Woods, con el acompañamiento de la OTAN, para salvaguardar la “paz” y los intereses del capital.

El idioma inglés se hace indispensable para escribir y rescribir la historia como un guion cinematográfico que deviene doctrina de fe y manual de buenas costumbres. Hollywood magnifica las maravillas de América y maquilla a una Europa cuya virginidad cultural recibe reconstrucción y tratamiento psiquiátrico.

Así, economía, política y cultura pasan por el filtro de la novedad trasatlántica en un ambiente de desconfianza que se cultiva bajo la premisa de que donde hay malos tiene que haber buenos, y que el bien está definido por las nuevas reglas de moral que impone el dinero y el interés bancario respaldados por el poderío de los arsenales y la contundencia de la tecnología nuclear americana.

La competencia comercial que se inaugura es la guerra por otros medios y el maquillaje perfecto que oculta las imperfecciones de los vencedores y el papel lastimero de los vencidos, en una envoltura de unidad que luce bonita en las películas y fatal en las conciencias despiertas porque las cosas no son lo que parecen.

Europa se americaniza mediante las infaltables expresiones transculturales que impulsan los medios de comunicación, de entretenimiento, de información, el dólar y la crisis de identidad se resuelve aumentando la dependencia en economía y defensa.

El sentido común, el instinto de supervivencia, la moral y la autoestima resultan ser artículos de lujo, cuando no una carga onerosa y políticamente incorrecta a los ojos del gringo que llegó para salvar, quedarse, administrar y dirigir la empresa nacional, replantear la moral y la identidad europea desde una ignorancia prejuiciosa e imperativa.

 Pero las iniciativas no faltan: recién concluida la guerra, occidente (Inglaterra-Europa-EEUU) decide la creación del estado de Israel mediante la torcedura inmobiliaria de brazo de la historia y a costa de la milenaria realidad étnica y cultural de Palestina.

Surge floreciente la industria del Holocausto donde el polo triunfador juzga como “antisemita” a quien se oponga al expansionismo genocida de Israel, apoyado por Estados Unidos en una lucha donde los verdaderos semitas son masacrados por los impostores europeos asquenazí.

Mundo al revés donde el viejo orden internacional se mueve al ritmo de zapateado que baila sobre el tablero del derecho internacional la matonería y la extorción norteamericana mientras sodomiza a Europa, deshilacha la paz mundial y acomoda a su gusto los supuestos de la doctrina Monroe hasta convertirla en un esperpento pestífero al servicio de la oligarquía naranja. El derecho a extorsionar, bombardear e invadir hace su entrada en el escenario mundial contemporáneo.

Bajo esta babeante deformación política, la geografía hemisférica pasa a ser el patio de recreo de un energúmeno y el escenario de gritos y susurros de la población nativa convertida en el público de una obra circense dominada por sociópatas, donde algunos de los enanos del coro de la periferia imperial lucen galas presidenciales o ministeriales.

Así pues, la historia devino farsa y la verdad en rumor malicioso. La diplomacia se redujo al absurdo de manera que ya es más que evidente la urgencia de recuperar la dignidad y el sentido común y enfrentar a quien debe considerarse el enemigo común. 

La insolencia gringa debe parar. Las mentiras prudentes y los eufemismos deben cesar. La complicidad por omisión o cobardía debe terminar, y la unidad nacional y de toda Iberoamérica debe hacerse realidad en un frente común sin dudas ni fisuras, de cara a la historia de lucha independentista que nos es común.

Europa debe reaccionar en beneficio de su propia integridad y autoestima, salvo que decida renunciar a su legado y compromiso histórico y convertirse en una vetusta parcela de la periferia imperial.

México debe oponerse a la debacle trumpista, a la miseria anglosionista, a ese extraño enemigo que profana con su planta nuestro suelo, nuestros intereses y nuestra pertenencia latinoamericana, a la realidad que tenemos y la que queremos porque, entiéndase bien, seamos rojos, blancos o azules, la patria es una sola y se defiende.  



viernes, 16 de enero de 2026

SEGURIDAD NACIONAL

 Vale más solo que mal acompañado” (Refrán popular).

 

Como usted sabe, nuestros vecinos del norte poseen una gran capacidad de respuesta emocional ante el estímulo y los retos de la realidad, de suerte que su mejor empeño es ignorarla o deformarla.

La realidad, sea en el plano del derecho internacional, en materia de economía y finanzas, en el terreno de la ética y la moral, la memoria histórica o en sus relaciones con otros países, parece que les produce urticaria, ataques de ansiedad o una suerte de incredulidad que los hace refugiarse en los mitos, la simple y llana mentira o la agresión como forma de discurso y recurso.

La sola conciencia de ser un país canalla, en plan de matón y extorsionador choca con la idea puritana de ser “la casa en la colina”, “la nueva Jerusalén”, “el país indispensable”, “la tierra de los libres y el hogar de los valientes”. La diferencia entre ser un país terrorista que patrocina e impulsa golpes de Estado e inestabilidad internacional, y la de una nación defensora de la libertad y los derechos humanos que exporta ideas democráticas y progresistas, se resuelve mediante la contemplación onanista de una realidad que se ajusta al gusto y capricho de su cúpula dirigente y la intelectualidad que la sirve.

La verdad, la realidad como tal, son materia prima de la orfebrería conductual que se hace en las cloacas académicas al servicio del sistema. Aquí la sociología, la política y las ciencias y técnicas de información y comunicación se reinventan en la construcción de una realidad paralela que se sostiene con armas, drogas y dinero, de ahí que la violencia, el engaño y la corrupción sean esenciales para la preservación del sistema.

Mucha de la basura conductual que se vierte en los países de la periferia proviene de los recursos legales del imperio, como son las interpretaciones y reinterpretaciones de normas válidas en otro tiempo y contexto, la obligatoriedad de los tratados y acuerdos leoninos, la intervención y aplicación de normas extraterritoriales, la colocación de agentes desestabilizadores en países con recursos deseables y la exigencia de acatar normas, interpretaciones y conductas ajenas a la historia, derecho e intereses de los afectados.

Se parte de una visión del mundo no sólo pueril sino absurda, porque viola el derecho de los demás a ser y actuar según su naturaleza: al mundo musulmán, por ejemplo, se le mete al saco de la “civilización occidental”, sus valores y supuestos, amén de la recurrente costumbre de disponer de sus recursos materiales, culturales y estratégicos, y salir con la excusa del bien del pueblo, la colaboración internacional, la democracia y, por supuesto, las libertades. Ahí tiene, entre otros, a Panamá, Granada, Afganistán, Irak, Libia, Nigeria, Gaza, Cuba, Nicaragua, Venezuela y los que se le ocurra.

¿Usted cree que la doctrina Monroe justifica el asalto, hostigamiento, saqueo e invasión de un pueblo y pisotear su soberanía e integridad? ¿Está de acuerdo en que Mr. Trump se encarame en la silla presidencial de una nación ajena, o que disponga de sus recursos petroleros? ¿Cree razonable y permisible que recorra el mar Caribe en plan de pirata que reparte bombazos y metralla a discreción? ¿Piensa que el argumento de la “seguridad nacional” legitima el abuso, la intimidación y el saqueo?

¿Le parece bien que se ponga en plan de autoridad facultada para certificar y sancionar la política antidrogas del continente? Cabe recordar que la historia de las drogas en América y Asia está ligada a los intereses imperiales de EUA, que la producción, distribución y consumo de opiáceos tiene como referente la expansión militar de EUA y el sostenimiento emocional de sus soldados, tanto como la enajenación de sus ciudadanos.


Daría risa si no fuera trágico y altamente ofensivo el discurso de Mr. Trump y lacayos, sobre las exigencias a México en materia de drogas; Suenan de una estupidez vacuna las amenazas y recomendaciones desde la altura de un trono imperial cimentado en mierda, y una vomitiva y retorcida superioridad que se sostiene con amenazas, armas y caudales de dinero destinados a la corrupción, la manipulación mediática y conductual de pueblos que, sin embargo, tienen la obligación histórica de ser libres.

Pero, lo verdaderamente desquiciante es la mansedumbre y aceptación de una condición subalterna que no tenemos. ¿Por qué darle explicaciones, informes y justificaciones al imbécil que mancilla nuestra patria con su piojosa petulancia? ¿Para qué mantener un discurso nacionalista mientras se concede y permite la subordinación nacional a otros intereses?

No estaría mal que el país abandonara la terca adhesión a un tratado comercial que significa una camisa de fuerza no sólo económica sino política, y que representa el mayor logro del neoliberalismo en México.

Tampoco estaría mal si decidiéramos centrar la atención en la recuperación del espacio económico nacional, la capacidad productiva y el fortalecimiento del mercado interno, lo que implicaría, entre otras cosas, fomentar la agricultura y un manejo eficiente del agua y los recursos de que disponemos.

Hora de dejar la absurda mentalidad de dependencia hacia el norte. Hora de rascarnos con nuestras propias uñas y emprender nuevas relaciones económicas y culturales menos tóxicas. Rompamos el yugo del neoliberalismo desde su raíz gringo-dependiente.       

Agradezcamos a Mr. Trump por mostrarnos la cara verdadera de la relación con el norte, su sebosa mezquindad y el obsceno desparpajo de un imbécil forrado en dólares. Nos dice que no necesita ni de México ni de Canadá. Gracias por ser tan claro en su invitación a nuestra independencia comercial y por mostrarnos en los hechos en qué consiste en realidad el inmundo garrote de la “seguridad nacional”. Gracias.



viernes, 19 de diciembre de 2025

LA OBLIGACIÓN BIOMÉTRICA

“No vive el que no vive seguro” (Francisco de Quevedo).

 

Las autoridades dicen que la nueva CURP Biométrica dará certidumbre en la identificación y que es importante para localizar a los desaparecidos, sin embargo, las Madres Buscadoras niegan que el nuevo y poderoso instrumento pueda contribuir en algo a sus afanes.

Ven con desconfianza la nueva obligación que empezó a ser promovida como “voluntaria” para pasar a ser el pasaporte de entrada a los trámites que por necesidad u obligación debe emprender cualquier ciudadano en este país.

Consideran que la entrega de datos personales pone en riesgo su integridad personal y patrimonial y que en nada o muy poco contribuye a apoyar su de por sí penosa y arriesgada labor.

Parten de la idea de que si alguien desaparece por obra de la delincuencia o por razones de índole político (casi es lo mismo), el acopio de datos no se convierte necesariamente en un protocolo mágico que permita a los investigadores dar con el paradero de la víctima: la CURP Biométrica “no sirve para encontrar desaparecidos” (https://shre.ink/qaak).  

El complejo entramado de las redes criminales o los recursos de un criminal ocasional no se pueden contener de forma precisa y oportuna en una base de datos. No basta tener una batería de computadoras en una sala refrigerada al estilo de las series gringas, donde un par de clics resuelve la investigación. La realidad fluye al margen y por encima de las series de televisión.

Sin embargo, tiene sentido el acopio de datos personales biométricos para efecto de satisfacer la solicitud gringa de “compartir” esta información con las autoridades fronterizas migratorias, de investigación criminal, de seguridad nacional y similares.

Por lo pronto, la operación de identificación ciudadana está en marcha y, por una u otra causa, la obtención de datos biométricos como el iris y la huella digital (sea en trámites del SAT o los bancos) se vuelve cada vez más frecuente.

Seguramente la exigencia de datos personales sirve para tener control sobre la población, saber cómo luce tal o cual persona, si cruza o no la frontera, si realizó tal o cual trámite, si es causante cumplido o es un don Ricardo cualquiera, pero difícilmente podrá arrojar información sobre dónde quedó el cadáver y las circunstancias de su desaparición y muerte.

Las Madres Buscadoras ponen el dedo en la llaga geopolítica que confirma o corrobora cuán dependiente es nuestro país respecto al vecino. Sudamos las calenturas del norte, importamos tecnología israelí, servimos de filtro de seguridad fronteriza, aportamos elementos uniformados que disuaden la inmigración y satisfacemos la paranoia policiaca de un norte que emana soberbia y podredumbre.

La exigencia de los datos biométricos deja de lado la perspicacia y experiencia de los investigadores, el sentido común y el conocimiento del terreno para centrarse en las maravillas de los sistemas informáticos, la pantalla que pulsa al ritmo del consumo energético y los programas de factura gringa o israelí.

Lo anterior supone un avance desde la perspectiva del consumo tecnológico, de la importancia de las redes digitales en un mercado que invade cada vez más el ámbito económico, político y personal del ciudadano, su intimidad, expectativas de vida y progreso, y su papel en la maquinaria de una sociedad dependiente y periférica.

Nos asimilamos a la adoración de un fetiche tecnológico que suplanta las funciones de la inteligencia y la calidez del trato personal con el pretexto de la seguridad. El problema está en la cada vez mayor dependencia energética con sus impactos en la calidad de vida y la salud del ambiente.

No estaría de más pensar en qué tanto se protege el ambiente y se procura el equilibrio ecológico con la digitalización del gobierno, en qué tanto impacta el cada vez mayor consumo eléctrico, la mayor necesidad de agua para enfriar los centros de datos que requiere el sistema.

Aquí la vida se aleja de su propia realidad y queda como un holograma en un sistema donde lo humano es una variable más en la matriz de relaciones programables. El problema está en que la eficacia del sistema reducido a gigabytes o terabytes no sustituye la vida real ni es capaz de reproducir, entender o corregir las complejas motivaciones y las consecuencias de las acciones humanas.

El gobierno digital supondrá progreso burocrático, pero en la carga ambiental y la seguridad ciudadana no necesariamente se revela una mayor inteligencia.

 

 

 

    

lunes, 1 de diciembre de 2025

LAS ACECHANZAS DEL NORTE

 “La soberanía no se vende, se defiende” (frase política actual).

 

Mucho se habla sobre la defensa del patrimonio y la soberanía. Mucho se espera del gobierno que ha prometido la regeneración nacional sobre la base de un apoyo popular amplio y convencido, independientemente de los prietitos en el arroz nacional.

La afirmación de que “nosotros no somos iguales”, de que no somos los mismos a pesar de que la “mismitud” a veces requiera de ciertas puntualizaciones y no pocas aclaraciones coyunturales, que se vierten en las playas y médanos informativos para jolgorio y consumo de creyentes y descreídos.

Así que, entre dimes y diretes, construimos diariamente la epopeya nacional que cruza el océano informativo, rasca en la memoria y vierte tanto veneno como mieles en la conciencia ciudadana. Lo esencial es no perder la noción de ser y estar en movimiento, dejando huellas y pistas que nos definen y en cierto modo nos determinan.

Nuestros vecinos güeros y problemáticos luchan por ser ese personaje avezado y ambicioso que con mirada iluminada reparte golpes, se apodera de lo que se le antoja, rompe reglas e impone otras, funciona por capricho o porque tiene la convicción de que fue tocado por Dios mismo, igual que el llamado pueblo judío, para regir América y gobernar el mundo.

La peregrina idea de ser el único país indispensable y asiento privilegiado de la democracia y las libertades ya es de por sí revelador de una mentalidad acrítica, paranoide y mitómana, porque es autocomplaciente e incapaz de juzgar ética y moralmente sus actos debido a esa supuesta superioridad.

El lameculismo de muchos países de América y el mundo es patético y revelador de las bajuras de un sistema basado en la depredación, el chantaje y la violencia; sin embargo, seguimos alimentando la idea de la superioridad extranjera en el supuesto de que estando alineados tenemos la posibilidad de progresar y ser libres. Nada más falso.

El objetivo imperial es apoderarse de los recursos naturales y ventajas geográficas de la periferia, así como decidir el rumbo de sus asuntos económicos y políticos, mediante la coacción económica, política, militar y una presión mediática continua sobre la identidad cultural.

Lo más grave es que países como México acepten limpiarse con la soberanía nacional, aceptando proyectos cuyo beneficio claro y evidente es para Estados Unidos, a costa de nuestra salud ambiental, dignidad y desarrollo económico.

Pongo por ejemplo el “Proyecto Saguaro Energía”, que traería gas texano desde la frontera y cruzaría México hasta la costa sonorense, desembocando en el mero golfo de California, sueño húmedo de los gringos (https://shre.ink/qjsr).  Otro caso es el de la posible planta desaladora en Puerto Peñasco que surtiría agua a Arizona, vaciando los residuos salinos también en el golfo de California (https://shre.ink/qjpU).

Aquí Sonora permitiría el acceso extranjero al golfo y quedaría como omiso en la protección de su biodiversidad y como reserva de recursos para Estados Unidos, incurriendo en una grave violación a la Constitución.

Es claro que el objetivo del norte es meter un pie en el golfo de California, proyecto acariciado desde hace tiempo por Washington, como una especie de mar interior (cabe recordar que los gringos consideran Puerto Peñasco como la playa de Arizona), con lo que se generaría un área de interés estratégico para su aparato militar y actuaría como elemento de presión bajo el supuesto de la seguridad nacional.

Resulta verdaderamente alarmante que la doctora Claudia Sheinbaum no vea el riesgo que corre el país al dar entrada a estos proyectos basándose únicamente en vagas consideraciones técnicas, sin reparar en el hecho de que aquí de lo que se trata es de un juego de poder geoestratégico en el que México no debe ser un patio de maniobras logísticas al servicio de intereses extranjeros.

Suena escandaloso que las costas sonorenses pasen a formar parte del inventario de recursos de una potencia caracterizada por su inescrupulosa y abusiva relación con quien se deja abusar, y que tal aberración se pretenda justificar con ridículos argumentos de posibles beneficios comerciales.

Si realmente “a México se le respeta”, y “no somos piñata de nadie”, empecemos por poner un límite o, más bien, hacer valer el límite que la propia Constitución pone a los avances del extranjero, y las aguas del Mar de Cortés son aguas interiores mexicanas.

Más allá de la viabilidad técnica de los proyectos, el meollo del asunto está en las experiencias históricas de México en su relación con el norte. Está en el espíritu y la letra de la Constitución. Está en la defensa irrenunciable a la integridad territorial y la defensa de la soberanía nacional.

Es importante no perder el rumbo y mantener firme una posición soberanista antes que globalista. Es absolutamente necesario reivindicar la inviolabilidad del territorio y los intereses nacionales, por más que haya proyectos ecocidas y coloniales que indebidamente hagan cuentas de recursos que no son suyos porque son nuestros.



martes, 25 de noviembre de 2025

EL ASUNTO DEL AGUA

 Agua que no has de beber, déjala correr… si aún queda (dicho popular actualizado).

 

Socialmente, se fortalece la percepción de que la construcción de las presas “para garantizar el abasto de agua a Hermosillo por los próximos 30 años” es una broma pesada, o un plan con dedicatoria minera.

Se tiene claro que el desperdicio en Hermosillo es de más del 50 por ciento del agua que ingresa a la red distribuidora, y que la inversión de 7,500 millones de pesos para las obras anunciadas en el Plan Hídrico serán, en estas condiciones, un gasto inútil y en resumidas cuentas un desperdicio.

La cosa se pone aún más triste si se considera que el río Sonora no tiene un flujo que le permita llegar al mar, porque desde su nacimiento es mermado por múltiples concesiones en beneficio de la explotación minera.

A esto hay que agregar que la calidad del agua que corre por el río Sonora es mala porque transporta una buena cantidad de metales pesados producto del derrame tóxico de agosto de 2014, originado en la presa propiedad de Grupo México en Cananea.

En otras palabras, el agua que recorre la cuenca del río Sonora incluida la ciudad de Hermosillo está contaminada. Cabe recordar la alarmante incidencia de cáncer en pueblos ribereños como, por ejemplo, Ures.

Ha habido promesas y compromisos de remediación del río, así como instalación de plantas potabilizadoras, hospitales y consultas especializadas en el tratamiento de víctimas de envenenamiento por metales pesados, pero a poco más de una década, nadita de nada.

Así pues, la inversión milmillonaria anunciada para “dar agua a Hermosillo” carece de seriedad si se mira en su contexto. Tenemos un río que corre precaria e intermitentemente, presas vacías y una población que sufre los efectos de la desertificación que deriva de la construcción de presas, más los efectos de la contaminación.

Sin embargo, a contrapelo de la realidad que viven los supuestos beneficiados, el gobierno insiste en dar cauce a los proyectos (con especificaciones aún desconocidas) de la construcción de las presas, por lo que tenemos el extraño caso de unas obras de infraestructura hidráulica que ya tienen presupuesto, pero carecen de los estudios técnicos integrales que las sustenten, desde el estudio hidrológico y de suelos hasta el impacto ambiental y social en la cuenca.     

Se habla de una consulta pública, pero los pobladores ribereños ya han manifestado su firme oposición al proyecto debido a la experiencia que tienen sobre los impactos de las presas, porque la cortina impide el flujo el agua y, en consecuencia, no hay posibilidades de recarga de los mantos acuíferos, se presenta la desertificación y es inviable la actividad agrícola.

Señalan que el panorama aguas abajo de la presa el Molinito demuestra lo anterior y que actualmente no se recomienda la construcción de presas por los daños ambientales que ocasionan, según criterio internacional.  

Al poner un tapón (porque eso es una presa) a la corriente del río, se impide la recarga de los mantos acuíferos y la perforación de pozos tiene que ser más profunda, lo que conlleva mayor acumulación de sustancias minerales (como cobre y arsénico, entre otras) que contaminan el agua y, consecuentemente, disminuyen su calidad y potabilidad.

El movimiento ciudadano de defensa del río Sonora y la vida, sustenta su oposición en la experiencia y en la opinión de especialistas independientes y universitarios, quienes señalan la urgencia de remediar la contaminación del río, instalar servicios de salud y potabilizadoras, así como rehabilitar la red de distribución de agua en Hermosillo, así como controlar la extracción para permitir la recuperación de los mantos acuíferos que surten la ciudad capital del Sonora, donde hay sobreexplotación del recurso.

Lo que se sabe hasta ahora, es que las mineras (Grupo México y algunas extranjeras) tienen el 55 por ciento del agua concesionada, sin que el desastre ambiental de 2014 haya afectado para nada su situación privilegiada, frente a muchas comunidades originarias de la región que padecen de falta de agua y contaminación.

El desestimar la protesta y los argumentos de los pueblos del río Sonora bajo el supuesto de que son simples opiniones si conocimiento del “proyecto”, ignorando el hecho de que las objeciones están fundamentadas en la experiencia y recursos técnicos tanto de productores locales y expertos universitarios como de especialistas independientes con conocimiento directo del terreno es, por decir lo menos, temerario y desafortunado.      

Estamos ante una buena oportunidad para que el gobierno federal y el estatal honren la promesa de cambio en la orientación de la administración pública, y acatar el mandato popular que la hace posible. Recordemos que “con el pueblo, todo; sin el pueblo, nada”.

En este sentido, el gobierno de la Cuarta Transformación debe tener sensibilidad y poner mucha atención en no dar respiración artificial a los carroñeros de una oposición dispuesta a descarrilar cualquier proyecto transformador, pese estar "política y moralmente derrotada".



viernes, 21 de noviembre de 2025

ATACAN LOS PITUFOS

 “¡Viva México, cabrones!” (expresión popular).

 

Pues hemos tenido un mes movido gracias a la aparición de marchas y mini marchas que han adornado el panorama político nacional, con elementos liliputienses y pinceladas de caricaturas azules que se pronuncian como si tuvieran vida propia.

El ataque de los pitufos en modo Inapam con brochazos juveniles, con olor a acarreo o inducción fueron las delicias de los espectadores políticos nacionales y extranjeros, que pensaban que podría darse una versión autóctona de las mareas de colores que en modo generacional impactaron Nepal, quitando un gobierno democrático para propiciar la reinstalación de uno monárquico. Como vemos, no todo cualquier tiempo pasado fue mejor.

Sin embargo, la labor y presencia callada pero constante y virulenta de nuestro vecino del norte, representada por un exmilitar boina verde y agente de la CIA, ahora disfrazado de embajador, da garantías a los nuevos Miramón y Mejía de una posible vuelta al pasado en el corto o mediano plazo, de un reciclamiento presidencial o de una amable componenda que propicie la instauración formal del estatus colonial del país.

Seguramente la colección de personalidades disfuncionales que representan la derecha neoliberal en México, memoriosa de un pasado donde los tuertos eran reyes y los ciegos optometristas y donde la cultura y la conducta socialmente aceptable era predominantemente dictada por Hollywood, deben saber que los brotes de insurrección popular deben partir de una real y efectiva inconformidad popular, y que los símbolos, consignas, vestimentas y sombreros deben tener un asidero real y funcional para prosperar.

Desde luego, nadie puede decir que aquí todo es miel sobre hojuelas, pero los ¡fuera Morena!, ¡Fuera Claudia!, y ¡abajo el narco-gobierno!, debieran tener una base de inconformidad popular capaz de darles legitimidad, y qué decir de los adjetivos destemplados lanzados contra la actual titular del Ejecutivo federal, que chorrearon mal gusto, patanería y desesperación.

La violencia verbal y la exhibición de estupidez con marros, cuerdas y piquetas, con pasamontañas, paliacates, gorros y sombreros, solamente sirvió para justificar el sueldo de la embajada, la eyaculación precoz de la derecha nativa con aires de empresario libertario, la emoción de estar posando para Washington y las chinches besuconas de Europa, particularmente en los mingitorios españoles y las mansiones donde el autoexilio resulta de opereta.

Así pues, días memorables de tragedias políticas que vuelven como comedia, de acciones y declaraciones que pintan un escenario no sólo risible sino patético. A nadie le gusta realmente ver a la oposición extranjerizante mostrando el culo y lanzando flatulencias en grado de autogol.

Sin duda el gobierno de México debe rescribir su propia historia de la mano del pueblo que lo eligió. Debe cumplir sus promesas de diálogo, de obediencia al Soberano, de defensa de la dignidad nacional y ser capaz de poner un alto real y permanente a los avances extraterritoriales del vecino norteño.

Debe trabajarse por hacer realidad las condiciones de paz y estabilidad que nos permitan progresar con desarrollo y equidad. Debe recuperar su carácter de arquitecto del desarrollo sectorial y regional mediante una planeación democrática e incluyente, de acuerdo al interés de municipios, estados y regiones, en un todo integrado y congruente.

Debe recuperarse la capacidad de producir alimentos, maquinaria y equipo, medicamentos y tecnología; debe apoyarse la educación y dejar de lado modas y tendencias ajenas a nuestra identidad e intereses. Debe ser nacionalista y respetuosa de nuestra historia y tradiciones. Debe, en fin, ser un gobierno de, para y por el pueblo.

Es tiempo de corregir el rumbo, de dejar de lado la influencia nefasta del imperialismo gringo, las fantasías sociológicas de un occidente prostituido y contaminante, y rescatar los valores nacionales de cara a un mundo multipolar y en proceso de cambio. Sobre todo, es tiempo de llamar a las cosas por su nombre.



miércoles, 12 de noviembre de 2025

WALDO´S

 “Si cree que no le va a pasar a usted, busque a la persona que le pasó” (frase sobre seguridad).

 

Las empresas de Hermosillo buscan la rentabilidad, la utilidad y ganancia, no el beneficio social y el desarrollo de la comunidad. El dolor por la pérdida de vidas humanas es claramente colateral al progreso de la empresa, es decir, el aumento de los recursos en cuenta corriente siempre va a estar por encima de cualquier otra consideración, si no en el discurso socialmente correcto, sí en la realidad del negocio.

La empresa Waldo´s publicó recientemente un comunicado donde da cuenta de las medidas que está tomando para evitar sucesos como el del pasado 1 de noviembre. Bien por ellos, pero el foco sigue estando puesto en la falta de infraestructura comercial adecuada y segura.

La realidad es que el comercio del centro funciona con infraestructura del siglo pasado y opera como si fuera un conjunto de trampas mortales para consumidores y mirones precarios y optimistas, demostrando que lo barato cuesta caro.

Si bien es cierto que las empresas tienen una parte importante en el reparto de responsabilidades, no se le pueden pedir perlas al olmo, habida cuenta que la empresa privada, cualquiera que ésta sea, tiene objetivos económicos y no es, ni será, una hermanita de la caridad.

El gobierno municipal en primer lugar y luego el estatal tienen bastante que ver con las condiciones en las que los consumidores intercambian sus devaluados pesos por chatarra plastificada, ilusiones comestibles o promesas untables.

La magia del acto de compra responde al deseo de posesión más que a la satisfacción de necesidades vitales, de suerte que el comercio se constituye en el centro de la precariedad tanto nutricional como de vestuario. Así, azúcares, grasas y sal van a la bolsa del mandado tanto como las prendas de vestir que todo mundo usa en el colmo de la originalidad por formato.

La estandarización del aspecto tiene que ver con la de la idea de mundo, valores y derechos, como si la flauta de Hamelin sonara desde las cuevas urbanas que llamamos tiendas, como si las medidas de prevención y actuación en caso de accidente fueran tan audibles como pedo de muerto en medio de la música ambiental de los establecimientos, acabando con la individualidad y las buenas maneras y reduciendo las neuronas a simples manchas proyectadas en la bóveda craneana.

La tragedia de Waldo´s es tema para alguna película oportunista donde el achicharramiento colectivo será el pretexto para las lágrimas de cocodrilo de un empresariado que saliva al descubrir un nuevo nicho de mercado, en el contexto de la precariedad salarial y emocional que nos invade junto con las nuevas series de televisión woke.

Por otra parte, el gobierno que todo lo vigila y que todo lo sabe, que impulsa grandes inversiones en infraestructura hidráulica que, en el caso de los pueblos ribereños del río Sonora nadie pidió, salvo los alucinados aplaudidores del régimen neoliberal, que, vestido de pueblo sin rubor y sin despiste, se niega a poner orden en el desbarajuste urbano, en la densa maraña de intereses donde la tierra, el agua y la vida se miden en la balanza de la oferta y la demanda.


Los organismos que inspeccionan y vigilan el comercio, la seguridad pública, la protección civil son a la carabina de Ambrosio lo que las promesas de mejoramiento urbano al gobierno municipal. Juegan el juego de la seducción mediática, y practican tiro de saliva en la diana de la credibilidad pública.

El incendio de Waldo´s da en el blanco de una definición sin máscaras del estado de indefensión ciudadano, que, en otro caso, equivale al emprendimiento de obras públicas sin sentido y sin consenso. Es el Estado el que hace y deshace, el que afirma y el que niega, en que nos necesita y el que nos desprecia.

Así pues, en el neoliberalismo con maquillaje, tenemos la vida colgada de una ilusión de futuro, en la delgada tela de la confianza pública, con remiendos de partido político, de la seguridad precaria de ciudades donde la infraestructura urbana sólo se renueva cuando sirve al interés privado, y pone al consumidor en la cola de las prioridades, y un incendio se cura con declaraciones lacrimales y promesas de buen comportamiento.

Las víctimas, una vez más, representan la ingenua precariedad de los ingresos modestos, el sudor y las lágrimas de un proletariado aún sin cabeza, la esperanza del cambio, la certeza de una lucha que sigue con rumbo al futuro, que aún no sabe a conquista sino a promesa.