Notas Sueltas es un espacio de opinión sobre diversos problemas de carácter social, económico y político de interés general. Los comentarios pueden enviarse a: jdarredondo@gmail.com

domingo, 23 de agosto de 2015

De la "carrilla" al bullying

                                                              
                                                                            ¡Oh tiempos, oh costumbres! (Cicerón)

El día martes 18 de este mes, en Navojoa, una joven saltó de un templo con el ánimo de suicidarse. No lo consiguió. Ahora está en manos de los médicos para atender sus heridas físicas, mientras que las psicológicas tendrán que esperar un tiempo. A la fecha son varios los opinantes especializados que dejan ver la posibilidad de algún problema de relaciones no resuelto. Se especula que puede ser alguien víctima de acoso escolar o del consumo de substancias que afectan la conducta. Palos de ciego, escopetazos teóricos que buscan academizar un problema humano que estalló en mera jeta de un buen número de mirones dispuestos a tomar con sus celulares el momento preciso en que la chica se lanzara al vacío. El campanario de la iglesia, en Navojoa, fue el escenario terrorífico que convocó morbosidades pueblerinas y dejó fuera al exorcista de los demonios adolescentes: párroco, bomberos y policías miraron durante 45 minutos el espectáculo, sin poder hacer algo.

Las razones o sinrazones de la chica importan cuando se trata de situaciones que conmueven a la sociedad sonorense porque tras el hecho hay una persona que sufre. Las explicaciones son inútiles cuando se trata de simplemente documentar el “caso” y se deja fuera al ser humano actor y víctima del drama. El asunto cuenta con la atención de muchos gracias a la prensa y las redes sociales, pero en la mayoría de las veces, el silencio social cubre los gritos individuales y los convierte, si acaso, en anécdota compartida en la sobremesa, en el café o la cantina.

El caso de Jazmín, la suicida frustrada, sirve de ejemplo de cuán solos están los jóvenes en una sociedad altamente comunicada, con redes sociales y medios audiovisuales al alcance de todos, pero en igual forma despersonalizada y ajena. El acceso a internet hace posible estar en sintonía con una multitud de personas en cualquier parte, de suerte que se crea la ilusión de la relación interpersonal afectiva prescindiendo de la presencia física y la cercanía con el interlocutor se reduce a pixeles, a bites que pululan en el ciberespacio. El calor humano es sustituible por un producto tecnológico al alcance de las mayorías, con lo que el mundo queda expuesto en la pantalla de mi compu. Así las cosas, ¿para qué sufrir las molestias de la relación humana en vivo, próxima y física? ¿Qué necesidad de oler y sentir aromas y texturas que quizá me sean indeseables? ¿Por qué discutir con otros cuya opinión me puede importar un rábano? ¿Qué caso tiene soportar interlocutores a veces groseros y que son capaces de interrumpir mis dichos? La solución radical a este tipo de inconvenientes comunicacionales la da el internet ya que aísla a los sujetos en una burbuja protectora de su intimidad, o justamente todo lo contrario cuando los datos personales son asunto de cualquiera y, por ello, objeto de los comentarios, críticas y burlas ajenas.

Poner la vida personal en el escaparate de las redes sociales resulta ser altamente antisocial por su vertiente  destructiva: saber de deseos, inquietudes, temores, angustias y expectativas del otro, supone una oportunidad dorada para resolver el propio conflicto mediante la burla, agresión y acoso. Así, la disminución del otro actúa como compensación de mi propia enanez.  

Pero volviendo al asunto, el acoso escolar puede ser causa de muchas desgracias para quien lo sufre, porque supone la relación no deseada de víctima y victimario. El abuso trasciende las fronteras de la broma, de la simple “carrilla” entre compañeros como forma jocosa de resaltar el error ajeno, como forma de relación en la cual la comicidad es involuntaria y los comentarios y risa provocada son transitorios y terminan diluyéndose sin más problema ni daño a la dignidad de quien fue su objeto.

¿Quién no fue el centro de cotorreos y burlas eventuales por errores o accidentes jocosos en la escuela? Todos cuantos sufrimos alguna vez este tipo de respuesta sobrevivimos sin trauma, será porque la “carrilla” era inocua, pasajera, lúdica.

Muy otra cosa es el acoso escolar que se sufre por obra de compañeros con cierto ingrediente de sadismo en sus acciones. La broma se convierte en una forma de agresión que se vuelve prolongada y cruel. El deseo no es divertirse sino afectar de la peor manera posible al compañero en el papel de víctima, como si la vejación infligida hiciera crecer la autoestima del agresor. El victimario es un enfermo que afecta la salud física y mental de la víctima por su reiterada manifestación de desprecio y agresividad. La humanidad de uno resiente la inhumanidad del otro, con lo que se desarticula la idea de mundo y de relación social de los actores. Naturalmente, quien lleva el rol pasivo acaba por desear el fin, a como dé lugar, del martirio, muchas veces mediante la auto-aniquilación.


Las autoridades y padres de familia se preguntan qué hacer frente este problema y sólo atinan a buscar una solución jurídica en forma de una “ley antibullying”. No estaría mal revisar si en el seno del hogar existe comunicación entre padres e hijos, si la situación económica obliga a que ambos progenitores trabajen y dediquen poco tiempo a la vida familiar, si la permanencia frente a la computadora, particularmente las redes sociales, ocupa la mayor parte del tiempo, si la violencia forma parte importante del entorno social, si hay violencia intrafamiliar, si se supervisa lo que ven los hijos en la televisión o en línea, si hay un ambiente de exclusión en el hogar y en el entorno escolar; si los maestros vigilan el comportamiento y las interacciones de sus alumnos, si están dispuestos a asesorarlos y, eventualmente, aconsejarlos sobre asuntos escolares y extracurriculares. Muchas de las soluciones se encuentran en nuestras manos, frente a nosotros. No perdamos de vista que los problemas humanos se deben abordar con humanidad, no con el garrote legal. ¿Por qué no recuperar el sentido común y el respeto entre semejantes? ¿Por qué no replantear las relaciones de trabajo, la dignidad de la educación y los valores familiares? 

lunes, 17 de agosto de 2015

Chiflando bajo la lluvia.

                                                                      La naturaleza aborrece el vacío (Descartes).

Tiempo en el que la anatomía de los ciudadanos siente el sofoco de la meteorología que anuncia bajas presiones y corrientes de chorro, tanto como anticiclones y otras menudencias que se cruzan en las etéreas regiones de un lenguaje técnico que sirve para persuadirnos de algo esencial: se siente un calorón de los mil demonios y amenaza lluvia. Como confirmación del evento anunciado, la noche del domingo cayó un verdadero torrente de agua con sus respectivos truenos y relámpagos, apoyados por vientos huracanados que contribuyeron a azotar las gotas de lluvia contra edificios, puertas y ventanas con furiosa determinación. 

Quienes veíamos alguna película en la tele nos quedamos a medias gracias al apagón que acabó anticipadamente con el espectáculo y sumió tanto la tele como el resto de la habitación en una oscuridad digna del apocalipsis. La oscuridad reinó en las casas y calles, dejándonos a merced del espectáculo dantesco que debieron observar los sonorenses de los siglos previos al XIX, de una naturaleza amenazante y terrible. La corriente eléctrica se restableció hasta las 5:20 horas del lunes, dejándonos con un “ya para qué” en la boca, pero con el consuelo de poder seguir con la rutina diaria.

El sol del nuevo día limó las asperezas de una noche de sudor, gruñidos de protesta y maldiciones entre dientes, a cambio de otros motivos de disgusto e indignación. Sucede que Hermosillo es la ciudad de los baches, hundimientos, colapso de casas y drenaje desbordado; carros atascados, hospitales donde llueve más dentro que fuera, cines con ventanales que ceden como si fueran de cartón, vialidades caóticas y árboles diezmados sea por la mano del hombre o por azares de la naturaleza que se manifiesta con violencia.

La ciudad capital lame sus heridas y recoge los trastos rotos, en un ritual que se repite cada vez que alguna lluvia grande, mediana, larga o corta, se precipita sobre las cansadas calles, plazas, casas y ciudadanos de paso o residentes. Cada temporada el gobierno hace como que se prepara para afrontar lo que ya sabe que ocurrirá y, sin embargo, seguimos padeciendo apagones, inundaciones, baches, derrumbes, caos vial, accidentes y destrucción de vehículos y otros eventos atribuibles a contingencias meteorológicas.

Las ráfagas de viento y agua siguen azotando cada vez los locales comerciales, las casas particulares, el transporte público y privado, que falla junto con el sistema eléctrico y los servicios de televisión y telefonía, en una película que solamente sufre pequeñas modificaciones de acuerdo al envejecimiento del equipamiento urbano y al crecimiento poblacional. Mientras tanto, el gobierno da muestras de un autismo que se agrava por temporadas pero que promete estar en busca de soluciones en beneficio de los habitantes.

Sin embargo, el asunto del drenaje tanto como el de los baches siguen siendo temas de temporada, como lo son los relativos a la inoperancia del sistema de cableado aéreo tanto eléctrico como de los servicios de televisión, teléfono e internet. Queda visto que la necesidad de actualización no tiene el peso suficiente en las decisiones que toman las instituciones que prestan estos servicios.

En este contexto, cabe suponer que la prioridad de quienes participan en la política electoral se reduce a contemplar la cara fotogénica de la vida citadina y las posibilidades de lucimiento, antes que resolver los problemas de infraestructura (¿queda claro, Peña Nieto?) y otros aspectos que no salen en la foto.

Lamentablemente, en la ciudad y el estado, los problemas sin resolver tienden a agravarse y terminan estallando en forma de paros, bloqueos carreteros o toma de instalaciones, demostrando que resulta bastante peregrino pretender gobernar con base en discursos y proclamas, poses ensayadas, desplantes televisivos, pago de desplegados y maniobras de acarreo y recompensa.


La lluvia en Hermosillo nos dejó a oscuras, mojados, sin televisión o señal de internet, pero nos ofreció la oportunidad de situarnos en la realidad en que vivimos, de ponernos durante horas frente al caos, de cara a las fuerzas de la naturaleza en una ciudad en la que no pasa el tiempo de los pretextos, de las explicaciones ridículas que parecen negarse a dar paso a las soluciones, a las acciones de mediano o largo plazo que nos garanticen una vida más segura  y más digna. Así, los discursos de los que se van y los que llegan coinciden en la alcantarilla de la decepción ciudadana que, por no haber otra cosa, espera mejores tiempos mientras chifla bajo la lluvia. 

martes, 11 de agosto de 2015

Tras lo barrido, regado.

                                                                  "El que desee ser engañado, que sea engañado."

Nuevamente nos maravillamos con la aparentemente ilimitada capacidad de incumplimiento de obligaciones que exhibe con singular desparpajo tanto el gobierno del Estado como el municipal de Hermosillo, unidos en santa cruzada que ondea la bandera albiceleste y que honra la consigna de “el deber es lo primero”.

Nuestros pitufos en el gobierno y la administración pública local parecen competir por un premio regional de incumplimiento de pagos al Congreso del Estado, a los titulares de los derechos del agua que alimenta el Acueducto, a los transportistas agrupados en Sictuhsa, a la empresa del seguro que respalda al predial, y a una nutrida tropa de prestadores de servicios que, en estos momentos, deben estar ensayando tonadas ante el hecho, casi consumado, de que se quedarán chiflando en la loma debido a que las promesas de cumplimiento de pago no constituyen una equivalencia del mismo.

En este contexto, las reuniones protocolarias de los equipos de transición suponen algún tipo de intercambio de cortesía y señales de posibles componendas, ya que sin elementos de juicio sólidos en forma de dictámenes y reportes sustentados en la documentación oficial correspondiente, abren la puerta a sospechas de simulación y complicidades. ¿Para qué sirven las preguntas protocolarias sin datos duros que sustenten sus respuestas? Sin embargo, cabe acreditar que del lado del equipo entrante se cierne la sombra de una realidad que en simples palabras se puede expresar así: "¡Sonora está quebrado!"

Por más que se quieran minimizar los daños y adoptar una conducta políticamente correcta, la realidad de nuestra ciudad capital y la entidad en su conjunto colma la prudencia y la contención ciudadanas, de suerte que la expresión “estamos hasta la madre” pudiera ser suficientemente descriptiva del ánimo de cada vez más ciudadanos en posición de ejercer sus derechos cívicos y políticos.

Desde inicios del siglo actual, cada seis años a la población se le engaña con el expediente del cambio, asumiendo que la alternancia resolvería los crecientes problemas de la entidad. Actualmente se sigue ignorando voluntariamente que la experiencia nacional indica que tanto el PRI como el PAN se han complacido en exhibir las recetas del buen gobierno de manera acrítica y sin tener voluntad de aplicarlas en beneficio del país.

La creciente corrupción se ha visto acompañada con pérdida de soberanía, aumento de la delincuencia asociada a una mayor presencia militar y de inteligencia por parte de EE.UU., mayor inseguridad tanto social como pública ligada a las reformas “estructurales” que ambos partidos han impulsado a cualquier costo, aumento creciente de la contaminación ambiental y agresiones a los pueblos originarios conectados al saqueo de recursos naturales y concesión de su explotación a trasnacionales, privatización de los servicios de salud, educación, seguridad, administración de justicia (hay cárceles privadas), entre otros aspectos, en un afán enfermizo por imponer un modelo económico y político probadamente inútil para generar progreso y bienestar para la población nacional. 

En Sonora, la relación con el vecino del norte se ha traducido siempre en una mayor cesión del espacio económico y político mexicano. No hace mucho, funcionarios del gobierno local proclamaban que Guaymas se constituiría en el “puerto comercial de Arizona”, en el marco de una relación subordinada a sus intereses. Ahora se sigue deseando servir de tapete económico al progreso extranjero so pretexto de las relaciones bilaterales armónicas.

Nuestro estado ha sufrido verdaderas calamidades por falta de un espíritu nacionalista que anime a empresarios y gobernantes, que haga frente a los fenómenos ligados a la “globalización” con la mira puesta en obtener  realmente beneficios y no volver a un pasado colonial que debe quedar en la historia. Lamentablemente no hay funcionarios de peso que aspiren a impulsar progreso con soberanía desde las oficinas de la ciudad y el estado.

A lo anterior se añade una incapacidad patológica para impulsar proyectos locales con capital nacional que generen empleo digno e ingreso decoroso para los trabajadores, de generar atenuantes en la aplicación de las absurdas reformas que, como la laboral, agreden profundamente a los trabajadores y afectan la armonía social, en el marco de la soberanía restringida de la entidad federativa. No hay gobierno que actúe de acuerdo al concepto de “estado libre y soberano” sino en el marco de una absurda subordinación ligada a un esquema de recompensas y favores entre los dos partidos dominantes.


Hoy, mientras se juega a la transición, el pueblo de Sonora sufre las consecuencias del derrame tóxico producto de la negligencia criminal del grupo México. Si al sospechosamente mal desempeño administrativo del gobierno actual se le añaden las consecuencias ecológicas, económicas y sociales del derrame, y no sólo el descuido sino la abierta complicidad y ganas de dar carpetazo al asunto por parte del gobierno estatal y federal, entonces se cuenta con razones más que suficientes para sumarse al paro nacional del 14 de octubre próximo. 

viernes, 31 de julio de 2015

Ausencia cuestionable

                                            
                                             “Sólo es hombre bueno el que lo es para todos” (Publilio Siro).

Hermosillo se pone en el mapa del vandalismo público y privado como nunca en nuestra historia reciente. La ciudad se cae a pedazos mientras el municipio queda bajo amenaza de envenenamiento colectivo gracias al patrocinio de Grupo México y el apoyo complaciente del gobierno en sus tres modalidades y competencias, dado que el derrame tóxico debe interesar tanto al federal como al estado y, desde luego, al municipio, lo cual no necesariamente ocurre en sentido que la población demanda.

Tenemos una cada vez mayor incidencia de problemas de salud personal y social, debido al aporte significativo de la delincuencia organizada o espontánea que dan cuenta de la cara fea y ridícula de una sociedad en crisis. ¿Qué conducta se puede esperar de quienes apenas sobreviven con trabajos eventuales, sin empleo o condenados a una vida de privaciones formalizada en menos de tres salarios mínimos? ¿Cuál es la respuesta de un padre de familia agobiado por la lejanía inaccesible de los bienes de consumo familiar? ¿Qué debemos esperar de una madre atenida a las condiciones de vida miserables e inseguras de un matrimonio juvenil hecho al “ai se va”. ¿Cuánto dura el amor y el respeto cuando no hay qué comer porque no hay empleo e ingreso disponible? 

Ahora que ha llovido con cierta frecuencia y copiosidad, Hermosillo se revela como una ciudad expuesta a los eventos naturales y el municipio acusa una vulnerabilidad preocupante en cuanto la calidad de vida y el suministro de los bienes naturales y sociales que requiere para su existencia y desarrollo. El agua y la delincuencia se convierten en preocupaciones centrales de las que el único que aparenta ser inmune es el gobierno, gracias al expediente facilón de que “ya se van”. Pero, a pesar de que los días del gobierno se agotan, las acciones no parecen estar encaminadas al cumplimiento del mandato sino a cubrir huellas sospechosas que quedan como manchas indelebles, magnificadas por el desorden estatal que asombra por su viciosa rapiña.

La prensa nos informa que el parque vehicular de la policía y tránsito se encuentra prácticamente abandonado, convirtiéndose en chatarra día con día por “falta de mantenimiento”; que sale muy caro dar mantenimiento al parque recreativo de La sauceda, así que el gobierno espera concesionarlo a particulares mientras que opta por su abandono. Los robos, asaltos y asesinatos llenan las páginas de los periódicos y dan de qué hablar en las reuniones sociales y los encuentros casuales en vía pública; el tema de conversación recurrente es la amenaza que se cierne sobre Hermosillo debido a los contaminantes que arrastran las aguas y depositan en la presa El Molinito, proveedora de agua al municipio, así como los crímenes que se cometen y que van de asaltos en cajeros automáticos hasta asesinatos por riñas, violencia intrafamiliar, asuntos ligados al crimen organizado, rencillas personales, o simples arrebatos de frustración que estallan sobre la cara maquillada de una economía en colapso.

Cansa. Verdaderamente harta saber que se investiga a tal o cual funcionario por manejo indebido de recursos públicos, de enriquecimientos sexenales o trianuales, pero que no terminan de ser juzgados conforme a derecho; enerva y crispa recordar que la impunidad puede ser transexenal, independientemente de que el gobierno sea del PRI o del PAN, como es el caso del obsceno aval de políticos del PRI a la “solvencia moral e intachable conducta” de los dueños de la guardería ABC aun gozando de obscena impunidad. Desespera la manipulación de la información sobre el daño ecológico y los riesgos y peligros que enfrentan los pobladores del río Sonora, Bacanuchi y San Miguel por la absurda complacencia de las autoridades, que ante los excesos y abusos  contra los pobladores rivereños y del área rural de Hermosillo, salen a dar explicaciones que solamente cubren la apariencia de comunicación siendo opaco e impenetrable el escudo protector contra los delincuentes que lo mismo contaminan el agua y la tierra que inundan y arruinan el patrimonio de las familias.

Mientras que en Sonora nos desayunamos con las noticias de los fraudes perpetrados por las figuras del gobierno en turno, los cortes de energía que sufre Cananea gracias a que la Comisión Estatal del Agua no ha cubierto su adeudo a CFE, rumiamos el dato de que Pemex ha sufrido pérdidas por $84 mil millones de pesos acumulados en el segundo trimestre del año, y que la CFE ha perdido $35 mil millones de pesos en este año. 

El deterioro de la economía productiva y la ambiental viene acompañado de la destrucción del tejido social, de la unidad familiar, del conjunto de valores que nos unen y protegen como conjunto humano, y aun así, muchos de nosotros no somos conscientes de que los problemas solamente pueden aumentar y que una solución no se va a dar mientras sigamos “resolviendo” los problemas de la misma manera. La evidencia más clara es que cada elección seguimos votando por los mismos, en una curiosa relación de dependencia que borda en los terrenos del sado-masoquismo y escribe con letras de sangre la oscura pulsión suicida de la parte inconsciente y apática del pueblo mexicano. Tan es cuestionable la ausencia de gobierno como lo es la cómoda y facilona complicidad social.  


Para concluir este comentario, ¿de verdad queremos cambiar? ¿Nuestras quejas y lamentaciones son auténticas y llevan consigo el ánimo de resolver, o solamente expresan algún tipo de reacción que permanece dentro de los límites de lo políticamente correcto sin ir más allá de formar una nueva ola de opinantes molestos pero alineados? Usted dirá…

sábado, 25 de julio de 2015

Hablemos de rescates.

                                                "Gobernarás a muchos si la razón a ti te gobierna" (Séneca). 

La representación Shriners en Hermosillo parece ser bastante nueva ya que el representante estatal de esa organización acusa desconocimiento de su existencia, de suerte que todo puede esperarse cuando una entidad fantasmal gestiona una obra del tamaño de un hospital especializado a construir en un terreno de 35 mil metros cuadrados cuyo dueño original es el ayuntamiento, mismo que fue “donado” para los fines arriba señalados a esa organización filantrópica sin que mediara solicitud autorizada. Es decir, el presidente municipal planteó al cabildo de Hermosillo la donación argumentando el interés de la organización Shriners de construir un hospital, pero los representantes legales en el estado no cuentan con la información respectiva, no estaban enterados del proyecto y ni siquiera de la intención, no han hecho ninguna solicitud y no conocen a la persona que se dice representante en Hermosillo.

Las preguntas obligadas: ¿por qué el alcalde López Caballero da curso formal a una solicitud que no fue hecha por los conductos oficiales normales? ¿Dónde está el oficio donde Shriners manifiesta oficialmente su intención de construir un hospital en Hermosillo y solicita la donación del terreno? ¿En qué momento se dio el contacto de Shriners hacia el ayuntamiento y en qué forma se llevaron a cabo las negociaciones propias de una desincorporación inmobiliaria de ese tamaño? ¿Hay actas de estos encuentros formales? Mientras avanzan los pocos días restantes del trienio, bien se puede especular e incluso fantasear acerca del trasfondo de una gestión por lo menos extraña.

No menos intrigante es la posible aunque negada venta del delfinario por parte del gobierno del estado, a fin de paliar el enorme hueco que tiene el fondo de pensiones y jubilaciones del Isssteson. Como se sabe, en ese lugar se proporcionan terapias gratuitas que han beneficiado a muchas personas con problemas de motricidad. La eventual pérdida significaría dejar de oportunidades de recuperación a un número considerable de pacientes.

Por otra parte, en el nivel del gobierno federal del priista Peña, las cosas no son de color de rosa. Coneval reporta que durante los dos primeros años de gobierno aumentó en dos millones el número de pobres, lo que significa que uno de cada dos mexicanos es pobre. De todo el universo poblacional, solamente el 20.5 por ciento (24.6 millones de mexicanos) no están en pobreza y tienen cubiertas sus necesidades (La Jornada, 23/07/2015). A pesar de que “numerito habla”, la administración insiste en su labor depredadora y la desnacionalización de los activos energéticos parece ser prioritaria, aun teniendo en contra el nivel desfavorable de los precios del petróleo y el más elemental sentido común y la defensa de los recursos nacionales. A contra lógica, la titular de Sedesol, Rosario Robles, presume que no hay por qué cambiar porque “vamos por el camino correcto.”


Al parecer, los genios económicos del régimen no toman en cuenta la triste realidad y las consecuencias de la estrecha dependencia de nuestra economía con el dólar y los intereses energéticos de EE.UU. Cuando la lógica sugiere diversificar fuentes energéticas, mercados y desarrollar tecnología propia, fortaleciendo la educación, la investigación y la industria nacional, el gobierno se muestra terco en aumentar la dependencia, acabar con la planta productiva nacional y ser un consumidor modelo, un país maquilador, dependiente hasta en la impartición de justicia y en los modelos de seguridad social.

Cada tanto se advierte del fracaso económico nacional y de los peligros de la dependencia, pero parece que el éxito de otros países latinoamericanos no nos llega a la conciencia, no significa un ejemplo a seguir; por ejemplo, Argentina, Venezuela, Bolivia, Ecuador, Cuba, que han tenido que poner cara al asedio internacional por atreverse a ser libres y soberanos. Vemos el ejemplo de países que se negaron a ser rehenes del Fondo Monetario Internacional (FMI) y, con los trabajos del caso, lograron salir adelante, más allá de “rescates” perversos que solo significan más deuda y sacrificios para el pueblo. Recientemente Evo Morales, presidente de Bolivia, decía satisfecho que está mejor un país cuando no tiene que nada que ver con el FMI.

Al respecto, el pueblo griego se ha preparado para resistir un segundo paquete de reformas, tras la oprobiosa aceptación por parte del gobierno de las condiciones impuestas por el Banco Central Europeo (BCE) y el FMI, que se traducen en más austeridad, menos salario, menos seguridad social, menos pensión y más tiempo de jubilación, lo que en conjunto significa menos democracia, menos calidad de vida y más inestabilidad política y social.

El “rescate” griego pinta de cuerpo entero la absurda política financiera internacional impuesta por EE.UU. a la periferia y cuán hipócrita y falso puede ser el discurso de la democracia y los derechos humanos. A Grecia se le forzó al endeudamiento, se le obligó a aceptar préstamos para hacer pagos a sus acreedores; los “rescates” recientes del BCE sólo sirven para seguir pagando abonos al propio BCE y al FMI.

Grecia presentaba al mundo la oportunidad de romper las cadenas de la opresión y acabar con el sistema  financiero, pero el gobierno de Tsipras no aguantó la presión. En la carrera de los cambios mundiales, un eslabón de resistencia que se rompe fortalece la dictadura del FMI. De ser una esperanza de cambio pasó a ser un ejemplo de cómo la coacción y el chantaje de los organismos financieros internacionales viola la soberanía de las naciones y cancela la democracia y toda posibilidad de vida digna. En este contexto queda claro qué tan vulnerable pudiera ser el tirano, así como qué tan fuerte debe llegar a ser el país puesto en la posición de víctima.


México ha sido víctima pasiva del FMI, víctima colaboradora de su propio martirio, por eso el ciudadano común no se entera de su influencia en los salarios de hambre, en el desempleo, en el aumento de la pobreza, en la inseguridad pública, en el achicamiento de la seguridad social, en la obscena dependencia que invade todas las esferas de actividad nacional, y sólo sufre y lamenta sus efectos. Las reformas “estructurales” son la prueba más clara de que lo que ocurre en Grecia ya asaltó, desde el gobierno neoliberal, los sueños de nuestros jóvenes, los hizo añicos, y transformó sus valores en cinismo, en una farsa ridícula que parece interminable.

martes, 21 de julio de 2015

Lo que se dice... y lo que es

Curioso asunto el de la donación de un terreno para la construcción de un hospital Shriners en Hermosillo. Interesante aspecto de la vida citadina en tiempos del PAN. Las buenas intenciones del alcalde López Caballero de favorecer la construcción del nosocomio especializado en tratamiento de pacientes quemados mediante la generosa dotación inmobiliaria, se vino abajo al revelarse que Shriners no tiene intención de establecer tal unidad en la capital de Sonora. Es decir, se aprobó por el Ayuntamiento la donación de un terreno de 35 mil metros cuadrados en el Parque Industrial Norte, para nada. Desde luego, alguien investiga.

Lo que parece ser una chamaqueada a costillas de los serios y formales regidores y, por extensión, los ciudadanos de esta Nobilis Urbe, está lejos de ser una broma estudiantil, habida cuenta que la desincorporación ese terreno corre el riesgo de caer en manos de algún particular con buenas conexiones y pocos escrúpulos, lo cual no debe permitirse. La experiencia hermosillense habla del saqueo inmobiliario por parte de personas y empresas cercanas al poder, donde destaca el caso de los terrenos del vaso de la presa A. L. Rodríguez, la superficie que se ha convertido, de la noche a la mañana, en fraccionamiento de lujo, así como dolor de cabeza y amenaza de expropiación para los vecinos de La Victoria y El Tazajal que ven con temor las avenidas del río San Miguel.

El hambre de terrenos prácticamente gratuitos acompañados de total impunidad operativa, hacen posible que el sueño de muchos urbanistas de ocasión se vuelvan realidad, sabedores de que el ciudadano común se refugia en las redes sociales, asiste quizá a una o dos marchas, mientras la maquinaria del gobierno y particulares VIP sigue construyendo bordos, nivelando terrenos, desmontando y rediseñando por las vías de hecho la topografía hermosillense todos los días, de cara al pueblo que ve inundados sus hogares, sus derechos violados, su patrimonio arruinado, sus esperanzas perdidas. La legalidad, cuando aparece, parece estar reñida con la justicia.

Por el lado del palacio de gobierno, cerca de dos millares de burócratas ponen a crujir sus huesos y a rechinar sus dientes, ante la cada vez más cercana fecha del cambio de poderes. El 13 de septiembre inicia un capítulo si no nuevo si distinto en la sucesión de gobernantes neoliberales en Sonora, lo que siempre es tema de conversación en los corrillos de quienes viven del presupuesto. Los niveles de mando que arrancan con el de subdirector y termina con el de secretario ya ponen sus barbas a remojar en la tradicional poda sexenal, mientras que los trabajadores de base denuncian trampas porque algunos funcionarios son bajados de nivel para no ser considerados de confianza, es decir, “despedibles”. No estaría mal que la próxima administración revisara los expedientes y considerara la trayectoria de los que se quedan, aunque también de los que se van, si a pluralidades vamos. Ocurre que muchos funcionarios se han profesionalizado en el servicio público y, en consecuencia, han acumulado experiencia e información que puede ser valiosa para el nuevo gobierno. Aquí cabe considerar que tanto es desperdicio no aprovechar la experiencia como atenerse a las recomendaciones, sugerencias o negociaciones de incorporar a sujetos con apellido pero sin asunto en el gobierno.

Por el lado del sector salud, crece el clamor en las redes sociales acerca de la inminente privatización del IMSS e ISSSTE, en el sentido de que sus servicios serán reducidos al nivel básico, dejando a las empresas médicas privadas la atención de enfermedades crónico-degenerativas, cáncer, artritis reumatoide y padecimientos renales, entre otros. Diversas autoridades han salido a desmentir la noticia, asegurando que de lo que se trata es de proporcionar un mejor servicio. Lo cierto es que médicos y enfermeras alertan acerca de este grave asunto y denuncian por los medios a su alcance que la privatización avanza.

Mientras las autoridades intentan desmentir estos cambios, en los hospitales ya se han retirado los equipos de hemodiálisis, se ha convertido en negocio privado el servicio de ambulancias y es inminente la subrogación de los servicios de imagenología (conjunto de las técnicas y de los procedimientos que permiten obtener imágenes del cuerpo humano con fines clínicos o científicos).

Como se puede ver, el gobierno sale a desmentir lo que en los hechos realiza y expresa su política de privatización y destrucción del sector salud. La seguridad social en México está siendo sacrificada en aras de convertir en negocio privado un bien público, un derecho humano internacionalmente reconocido, ahora convertido en una mercancía más a la que muy pocos enfermos pueden tener acceso gracias al nivel de ingresos de la mayoría de los mexicanos y, por otra parte, a la dudosa calidad y responsabilidad de los agentes privados. No es lo mismo lo que se dice y lo que se hace. El ciudadano mexicano es víctima permanente del engaño y la manipulación mediática.

En este contexto, ¿qué ocurre con los funcionarios públicos estatales y municipales? ¿Qué pasa con los integrantes de la cámara de diputados y la de senadores? ¿A qué hora dejaron de ser representantes del pueblo para convertirse en gestores de negocios privados? ¿Cuándo terminaron como viles empleados de las trasnacionales?

La nación, la entidad y el municipio requieren de un replanteamiento de los por qué, los para qué y los cómo del servicio público. Urge recuperar el sentido de las proporciones, el sentido común, la autoestima, el significado profundo del deber y la satisfacción de su cumplimiento. Cosa de esforzarse…

lunes, 13 de julio de 2015

Cortinas de humo

                                                                             En río revuelto ganancia de pescadores.

La población sonorense acostumbrada a la lectura lineal de las noticias, tiene en los hechos actuales una excelente oportunidad para aprender a releer las notas informativas, reflexionar sobre su contenido y sacar conclusiones que pueden ilustrar convincentemente los siempre presentes y, a veces creativos, mecanismos de la manipulación.

La fuga del chapo Guzmán parece representar una nueva posibilidad de especular libremente acerca del bien y el mal del sistema, de los insondables misterios de la componenda, el acuerdo soterrado y la complicidad de funcionarios mayores y menores con la delincuencia organizada, o dicho con propiedad, con el lado visible y confeso de la misma.

A estas alturas, la posición del gobierno de Peña frente a la opinión pública es precaria, si se le puede llamar así a la imagen impresentable que se ha venido deteriorando en la medida en que toma decisiones, hace declaraciones, asiste a actos protocolarios, representa al país en el extranjero, viaja y ostenta el poder presidencial. Si empezó el gobierno bajo la sospecha del fraude, compra de votos, excesos financieros y mecanismos ilegales cobijados por la autoridad electoral, ahora parece haber consenso en que la salida puede y debe ser por “motivos de salud”.

En medio del desbarajuste provocado por un manejo desaseado en materia electoral, sobresale el pobre desempeño económico y la inoperancia del modelo adoptado como dogma de fe por el gobierno nacional. Se han profundizado las asimetrías y contradicciones de nuestra economía, y las llamadas reformas estructurales que han dado continuidad al proyecto entreguista de Salinas de Gortari, han demostrado con suficiencia su fracaso y los efectos perniciosos están a la vista. Las expectativas de crecimiento han tenido que bajar a menos de dos puntos porcentuales del PIB.

Viendo cómo se despedaza el país, todavía nos recetan la ridícula e infundada cantinela de que todo está bien y que “ya se ven los resultados de las reformas”, queriendo significar su acierto y carácter progresivo. Con esto, muchos ciudadanos se debaten entre la náusea y la risa loca.

Pero volviendo a la nota que ocupa la atención de todos los medios y todos los lectores casuales y consuetudinarios, llama la atención la oportunidad de la fuga, estando el país en medio de la debacle económica, broncas laborales y un cambio alarmante hacia la privatización de los servicios de salud y, por ende, el fin de la seguridad pública.

Al respecto, en estos últimos días hemos tenido noticias que, por una u otra razón, nos remiten al sector salud pública, como es el caso de los errores médicos tanto en el IMSS como en el ISSSTE. Así se tiene el caso del bebé al que le fue extirpado un ojo sano, el extravío de un riñón que iba a ser trasplantado de madre a hija, y el escandaloso y luego desmentido asunto de la amputación del pene de un bebé recién nacido al ser “confundido con el cordón umbilical”. La mayoría de los lectores, muchos de ellos usuarios de los servicios de salud pública, pueden justamente sentirse ofendidos y alarmados por estas situaciones, agravadas por anécdotas de malos tratos y malas experiencias en los hospitales y clínicas.

Se genera un ambiente algunas veces fundado en la experiencia pero no necesariamente generalizable, no siempre veraz ni justo, porque también se tiene casos de atención esmerada a pesar de las precarias condiciones de prestación del servicio, de la ausencia de estímulos al personal, de la carencia de camas, materiales de curación, de instrumental quirúrgico, de medicamentos, de las mínimas condiciones de mantenimiento de maquinaria y equipos por razones de presupuesto, lo que se agrava con los ajustes periódicos que se hace a los recursos destinados a la salud y púbica y seguridad social. No es exageración afirmar que el sector salud funciona y resuelve problemas gracias a la voluntad de sus trabajadores, a pesar de las cada vez más precarias condiciones de trabajo, de los cambios en la legislación que desprotege al trabajador porque repercuten en los contratos de trabajo, porque se ha incorporado la subrogación a la vida cotidiana de los hospitales mientras que médicos, químicos y personal de enfermería ven evaporarse sus prestaciones y una jubilación digna y justa.

Sin embargo, a los esfuerzos del sector salud no se le da tanta importancia como a sus fallos. Pareciera que se trata de generar sentimientos adversos entre el público, ya que se prioriza la descalificación y el desprestigio. Se promueve sigilosamente la privatización de los servicios de salud dando paso a la práctica privada, a convertir en negocio los servicios, a transformar al paciente en “cliente”, y a la institución de y para el pueblo mexicano en “empresa”.

Con esto, agregado a las reformas laboral, educativa y energética, se cancelarían las condiciones de progreso y bienestar plasmadas en la Constitución del 17, se eliminaría el compromiso del gobierno de trabajar por el desarrollo integral de la nación en beneficio del pueblo, caducaría el contenido social de nuestra Ley Suprema, toda vez que el paquete de reformas “estructurales” con su carácter neoliberal nopalero, nos convierte en un país maquilador, en un simple reservorio de biodiversidad, recursos mineros, agua y petróleo que no necesita de soberanía nacional ni de diseño de política económica propio.

El gobierno convertido en un gestor de las empresas trasnacionales no necesita de educación, ciencia y tecnología, salud, seguridad social y empleo digno porque no son sus prioridades en el proceso de entrega de los recursos nacionales al capital extranjero. Así las cosas, la corrupción es necesaria y la simulación y la manipulación de la información adquieren una importancia estratégica. Por consecuencia, las cortinas de humo se convierten en una necesidad urgente para hacer avanzar el modelo, para tener distraída a la población, para desviar la atención de los grandes y prioritarios problemas nacionales.


El análisis y la posición crítica frente a la masa informativa y los estímulos en forma de escándalos, chismes palaciegos, asuntos de nota roja y temas carcelarios, debe prevalecer y poner las cosas en su justa dimensión. Hay que aprender  a leer y procesar las noticias en legítima defensa de nuestra integridad social y personal. Nuestra seguridad social y el país en general están de por medio.