notas sueltas

Notas Sueltas es un espacio de opinión sobre diversos problemas de carácter social, económico y político de interés general. Los comentarios pueden enviarse a: jdarredondo@gmail.com

viernes, 13 de febrero de 2026

ATRACO MUNDIAL

 “Hasta que la dignidad de haga costumbre” (Propósito político nacional).

 

A veces creo que el mundo es víctima del síndrome de Estocolmo, porque le sigue el rollo a su opresor, al cabrón energúmeno que tunde a tal o cual país como si fuera saco de boxeo o pera loca, pero que decide hacer cómplice a su victima mediante acuerdos, tratados y cualquier otro instrumento de dominación agazapado bajo el disfraz de la seguridad o del libre comercio.

El miedo es la sensación común entre quienes justifican su blandura y condición timorata de víctimas a destajo, aunque ciertamente algunos prefieren llamarla precaución, prudencia, madurez, cabeza fría y otras joyas de la negación y autocomplacencia política.

El miedo inducido, aceptado, adquirido, es como un vicio que pretende suplir la responsabilidad sobre el pellejo propio, a costa de depender explicativamente de la opinión ajena e, incluso, acatar los objetivos de “defensa” de EUA a costa de las prioridades militares nacionales (https://goo.su/8Frp0te).

Las palabras “socio”, “amigo” y “vecino” suplen con eficiente desparpajo otras que caracterizan mejor el ultraje a las víctimas geopolíticamente circunstanciales, en tanto que los actos de sodomía y humillación entre dominantes y dominados se visten de “cooperación” y “colaboración”, mientras se prodigan sonrisas frente a los medios informativos.

La herida emocional se reabre cada tanto porque sería fatal para el sistema que se diera un proceso de cicatrización que deviniera en curación y ruptura de la dependencia, así que se lanza una batería de medidas preventivas en forma de aranceles, reclamos y chantajes que tienen como telón de fondo enjambres de drones y algún portaviones cargado de misiles y mierda uniformada.

Tan funciona el aparato disuasorio que, ante alguna alternativa viable de emancipación, las propias autoridades se afanan en construir la explicación de la pasividad políticamente correcta (por ejemplo, ante la posible alianza comercial y estratégica con Asia, mejor nos quedamos como estamos porque ni nodo de dejar “solito” a Estados Unidos en su competencia con China), consagrando la alienación como argumento político.

Así pues, ni con las patadas que Mr. Trump asesta en el culo hispanoamericano, nos animamos a avanzar en la necesaria defensa del trasero regional. Muy al contrario, hay naciones que sirven de cárcel a los inmigrantes del sur mediante una cuota compensatoria y una palmada en el lomo, mientras que otras sirven de asiento de bases militares y policía auxiliar regional. En este contexto, lo cierto es que el abuso se mantiene con la complicidad de todos.

Pero en Europa el sadomasoquismo no hace malos quesos, considerando cuán gastados tienen los pantalones de tanto estar de rodillas los mandatarios arracimados en la OTAN (burdel militar que sirve de asiento al miedo regional y a la política de asalto y extorción de EUA), aunque cabe esperar alguna suerte de cambio, al menos declarativo, a partir de revelaciones como la de Emmanuel Macron, presidente de Francia: “la estrategia de doblegarse ante Estados Unidos no da resultados” (https://shre.ink/A6pc).

El caso es que la soberanía se convierte en una expresión hueca, chiste mamón, recurso demagógico y tapadera para vergüenzas políticas cuando no de traiciones solapadas, cuando vemos que del dicho al hecho sigue habiendo mucho trecho.

El marco de referencia es amplio y profundo, porque va desde expresiones memoriosas de empañadas hazañas y viejas derrotas como las ocurridas en el México de 1848, a los tiempos de los presidentes que resultaron agentes de la CIA (actuando en su momento con la clave Litempo); o los aplaudidores de la buena nueva neoliberal inaugurada con el TLC y continuada con el T-MEC, que pone de relieve cuán parecido es un tratado a la declaración firmada de subordinación y soberanía subrogada, limitada por las leyes que la hegemonía impone al mercado y donde la libertad nacional se convierte en utopía.

El pretexto para bajarse los calzones puede ser el gusano barrenador, los tomates, los aguacates, la vaquita marina, la protección al ambiente, la lucha contra el narco, el agua y la inevitabilidad de una frontera compartida que, por razones de “seguridad nacional”, nos lleva a medidas más estrictas de control aduanal y la “necesidad” de compartir datos biométricos de connacionales, así como servir de comparsa en los ejercicios militares conjuntos.

Y qué decir de la apertura de áreas estratégicas (minería, petróleo, agroquímicos, salud, electricidad entre otras) al inversionista extranjero, y además comprometernos con el norte a garantizar su disponibilidad de minerales como cobre, cobalto, litio, tungsteno y el etcétera que resulte. Aquí vale mencionar planes internacionales recientes como el llamado “Pax Silica” (https://goo.su/yEuC ), liderado por EUA con acento en el desarrollo de la Inteligencia Artificial, y la exigencia de ponerse flojito y cooperando.

¿Será que la cesión del espacio económico nacional es una facultad soberana cuya finalidad es garantizar la superioridad estratégica de EUA, a quien no debemos dejar “solito” frente a los actos asiáticos de libre comercio? Es decir, ¿estamos con el culo al aire porque así lo decidimos soberanamente?, ¿debemos negociar con EUA el ejercicio de nuestra soberanía, por ejemplo, en los envíos de petróleo a Cuba, en el comercio mundial, el destino de nuestros minerales, del agua, los cambios constitucionales o en el ingreso a los BRICS?

Para concluir, creo que la 4T debe ser congruente consigo misma, con su oferta de regeneración nacional, honrar sus compromisos con el pueblo de México, con la solidaridad latinoamericana, haciendo frente al abuso y patanería del norte y entendiendo la ruptura geopolítica mundial en la que estamos y, como consecuencia, la necesidad de replantear nuestra relación y alianzas internacionales. Espero que así sea… por el bien de todos. Empecemos por dejar de apoyar el atraco mundial perpetrado por el Norte.


jueves, 5 de febrero de 2026

SOBERANÍA RASURADA

 “Hechos, no palabras” (frase latina).

 

En su visita a Sonora, la jefa del Ejecutivo Federal anunció con sonrisas de determinación soberana la modernización (otros dirían la puesta al día y la vanguardia) del puerto de Guaymas, mediante las obras que le darán mayor capacidad logística para la recepción y envío de mercancías a los mercados internacionales.

Aquí destaca la inversión milmillonaria para la construcción de una planta de licuefacción de gas que haría lo mismo que la del cuestionado proyecto en Puerto Libertad: licuar gas texano y enviarlo a Asia. Aquí la novedad es que se importaría el gas por vía de las tuberías transfronterizas que desembocarán en el tramo Naco - Hermosillo.

Llama la atención de que las objeciones ambientales válidas y sostenibles para el Mar de Cortés en el caso de Puerto Libertad no se mencionen para Guaymas, y todo quede en una agilización de trámites que la doctora Sheinbaum prometió realizar.

El caso es que Sonora sigue siendo una de las entidades más vendidas al capital extranjero, gracias a la diligencia del señor gobernador Durazo y el (obviamente soberano) acoplamiento federal con los intereses geoestratégicos del vecino del Norte.

Desde luego que el progreso de Guaymas es un asunto muy serio y de alta sensibilidad, más si se recuerda que el puerto tiene bastante tiempo en la mira de los gringos. Baste recordar que durante el tiempo del gobernador Beltrones, Arizona babeaba de codicia al considerarlo (a Guaymas, no a Beltrones), como su puerto de salida al Pacífico.

Según se ve, las expectativas expansionistas del capital gringo se verán más que satisfechas al poder transportar gas texano a las costas sonorenses y de ahí al mercado asiático, en el marco de la guerra de hidrocarburos que Mr. Trump libra contra Rusia.

Considerando los costos de transporte, los texanos consideran que es mayor la distancia de la costa atlántica al mercado asiático que cruzando por México hasta el Pacífico, pasando por Sonora y, de paso, sentando un precedente geopolítico fácilmente reclamable como área de interés estratégico del vecino del norte.

De acuerdo a lo anterior, el codiciado Mar de Cortés pasa a formar parte de los objetivos de inspección y vigilancia militar, a partir de la necesaria protección del capital gringo invertido en el proyecto y su posterior operación.

La utilización productiva del traspatio mexicano (petróleo, puertos, Litio, oro, plata, tierras raras y otros minerales estratégicos) será una realidad no sólo económica sino política, gracias a la obsequiosa colaboración del gobierno estatal y la decidida, pero soberana, alineación del gobierno federal con los planes transnacionales de Mr. Trump.

La coincidencia con EUA en las alineaciones nacionales se ve documentada en otra decisión soberana referida a los envíos de petróleo a Cuba, donde el gobierno mexicano los ha suspendido a cambio de ayuditas humanitarias de ocasión, mientras el asunto se negocia con quien controla el golfo de México y el Caribe.

Considerando lo anterior, nos encontramos en una coyuntura histórica en la que las palabras no coinciden con las acciones y las acciones van a contrapelo de la tradición política y diplomática mexicana.

En este caso, habría que pensar en la conveniencia de revalorar y resignificar el concepto de soberanía nacional, en atención a la congruencia declarativa frente a la incongruencia ejecutiva.

Por fortuna, en los tiempos del relativismo y la dilución de la frontera entre realidad y ficción, entre compromiso y apariencia, se vale presentar una cara patriótica y nacionalista mientras se busca algún lubricante anal que permita conciliar la colaboración bilateral con la subordinación unilateral.

 Otro ejemplo para recordar es la petición de Kristi Noem (secretaria de Seguridad Nacional de EUA) al inicio del actual gobierno, de compartir datos biométricos, que serían necesarios para identificar amenazas fronterizas, así como personas desaparecidas y víctimas de secuestro, aunque las Madres Buscadoras hayan declarado que tal medida sirve para maldita la cosa.

Sin embargo, se aprueba soberanamente la “CURP biométrica” y los datos ponto estarán salvando vidas (sic), para satisfacción de las exigencias imperiales y tranquilidad de nuestro gobierno, empeñado en ser un socio seguro y confiable en la lucha de EUA contra el comercio multilateral.    

Resulta que en política las relaciones sadomasoquistas están de moda, lo que recuerda el caso Epstein y su cauda de abusos y encubrimientos desde el poder.

Así que, si “decidimos” ceder soberanía a cambio de evitar aranceles, entonces la prostitución y el lenocinio resultan ser un emprendimiento comercial como cualquiera y, desde luego, algo que encaja a la perfección con el sistema económico y la exaltación del individualismo sobre el interés colectivo…. Y la dignidad nacional.

Pero, mientras avanza la cadena de presiones y cesiones, agradezcamos a Mr. Trump por mostrarnos la verdadera cara del libre comercio, los tratados comerciales y la buena vecindad, sin olvidar el ridículo de la política y el discurso nacional cuando se hacen de los dientes para afuera y carecen de asidero con la realidad. Por otra parte, no sería la primera vez que alguien vendiera su primogenitura por un plato de lentejas, desacreditando el proyecto transformador por el que votamos.



sábado, 31 de enero de 2026

ARDUA LABOR

 “La Patria es primero” (Vicente Guerrero).

 

Se sabe que Mr. Trump se encuentra muy ocupado viendo como administra el mundo, lo que abarca la geografía, los recursos materiales, la política, los negocios, la moral y la idea que los pueblos tienen de la democracia y el derecho.

No son pocos los esfuerzos del nuevo dictador planetario para controlar los destinos del racimo de países que integran el hemisferio que, desde su óptica, resulta patrimonio de la nación que preside, lo cual no es obstáculo para que los bienes terrenales de la periferia obren en el inventario de adquisiciones logradas o por lograr en aras de la “seguridad nacional”.

Como hemos visto, la poca cultura e ilustración de Mr. Trump le permite ver con ojos pueriles y golosos el patrimonio ajeno, sin que haya pudor declarativo ni escrúpulos ejecutivos en el saqueo, extorción y secuestro que comete por razones de estado mental más que por facultad legal.

Según ha dicho, la única fuerza capaz de detenerlo es su propia moral, su propia mente, no aquello que rige las relaciones internacionales del resto de los países. Con ello, se declara vigente el corolario Trump de la doctrina Monroe y el engendro resultante norma de validez extraterritorial para cualquier efecto.

Es decir, aquí no vale la razón, el sentido común, las leyes, tradiciones y costumbres en materia de relaciones internacionales, sino lo que le sale de los cojones.

Vamos, ni siquiera vale su propia historia nacional, el respeto a sus monumentos y símbolos, como se puede ver tras la decisión ejecutiva de derribar el ala este de la Casa Blanca para hacer un gran salón de baile, emprender persecuciones policiacas a ojos vistas contra sus propios connacionales, y ataques contra académicos y estudiantes que ahora caen en la categoría de “extremistas radicales de izquierda” o “terroristas domésticos” … y recibir un balazo en la cara o una lluvia de balas estando desarmado y en el suelo.

Tenemos una Europa dispuesta a bajarse los calzones y una América amedrentada que están por continuar y fortalecer tratados y acuerdos que los subordinan económica y políticamente al imperio, que fortalecen la dependencia so pretexto de la integración económica en la babeante fantasía de que debemos hacer frente a la competencia asiática al lado de Estados Unidos, sin considerar la urgente necesidad de diversificar mercados y fortalecer el aparato productivo propio, pero aun así hablamos de “soberanía”.

Nos empeñamos en vivir la fantasía mediática de la colaboración bilateral, la coordinación y el apoyo con el mantra de la “no subordinación” y la soberanía; nos empeñamos en creer que somos exportadores y que la economía nacional se fortalece, pero no hablamos de que los productos exportados son producidos por empresas trasnacionales establecidas en México, que aprovechan los bajos costos de producción y las facilidades de exportación gracias al “libre comercio” y a la proximidad con los centros de consumo.

Se nos olvida (o de plano ignoramos) que un verdadero proyecto nacional parte de nuestra propia capacidad productiva y se complementa con acuerdos económicos que tengan evidentes ventajas y que generen ingresos para México. Muy otra cosa es entregar patrimonio nacional para que su explotación y aprovechamiento genere recursos al extranjero y una palmada en el hombro de los gobiernos “amigos y socios”.

Se nos ha hecho creer que la relación bilateral obliga a comprometer recursos propios dando participación al extranjero, incluyendo minería, petróleo y electricidad, entre otros, y que las empresas del Estado deben ceder espacio al capital privado. Tal supuesto ha demostrado su falsedad y poca pertinencia, habida cuenta de que la única entidad capaz de grandes inversiones sin comprometer el dominio y la soberanía nacional es el propio Estado mexicano.

En el modelo de economía mixta participan el sector privado, el público y el social, pero el interés nacional se guarda mediante la rectoría del Estado, porque el Estado es quien rige constitucionalmente el desarrollo y actúa mediante las acciones del gobierno en el marco del derecho vigente. Queda claro que la defensa del interés nacional no supone autoritarismo ni exclusión del interés privado, o social, sino el estricto cumplimiento de las normas que rigen la relación económica sectorial de acuerdo a nuestro proyecto de nación.

Hablar de “extrema izquierda” respecto a un modelo de desarrollo que defiende y privilegia el interés nacional sobre el extranjero es, en términos coloquiales, una auténtica pendejada y, lamentablemente, el imperialismo gringo juzga y condena a quienes sostiene la idea de independencia y libertad como inherente a su soberanía e identidad nacional.

Si la tarea de Mr. Trump es la de bailar un zapateado sobre los valores e intereses nacionales de otros países, la nuestra como mexicanos y latinoamericanos, ardua y absolutamente irrenunciable, es la de defender lo propio, a pesar de que los nuevos Miramones y Mejías insistan en que bajarse los calzones es lo mejor para la nación. Pues que se pudran.



jueves, 22 de enero de 2026

TERROR NARANJA

 “Todo ha perdido el loco menos la razón” (G. K. Chesterton).

 

Suenan tambores de guerra, o más bien, estampida de bueyes al borde de un ataque de nervios. La manada europea tiembla tras el biombo de la OTAN y la civilización occidental que revela herrumbre y caos.

Suenan plañideras las voces de las abuelas de posguerra, los tratados y acuerdos de una repartición del mundo que se recuerda con nostalgia donde, por un lado, se encuentra la poderosa América y, por otro, la sufrida Europa, atosigadas por el Este y una recién reconocida vocación parasitaria.

Tras el cese de las hostilidades inicia la rentabilización de las mismas, aunque el discurso dominante es el de la paz y la concordia, la goma de mascar y las nuevas fotos tomadas con cámaras Kodak en medio de una euforia que hace que el escenario huela a decadencia y miedo.

Tras el olor a pólvora, vienen las barrigas más ilustres del panorama financiero y militar e inauguran las instituciones de Bretton Woods, con el acompañamiento de la OTAN, para salvaguardar la “paz” y los intereses del capital.

El idioma inglés se hace indispensable para escribir y rescribir la historia como un guion cinematográfico que deviene doctrina de fe y manual de buenas costumbres. Hollywood magnifica las maravillas de América y maquilla a una Europa cuya virginidad cultural recibe reconstrucción y tratamiento psiquiátrico.

Así, economía, política y cultura pasan por el filtro de la novedad trasatlántica en un ambiente de desconfianza que se cultiva bajo la premisa de que donde hay malos tiene que haber buenos, y que el bien está definido por las nuevas reglas de moral que impone el dinero y el interés bancario respaldados por el poderío de los arsenales y la contundencia de la tecnología nuclear americana.

La competencia comercial que se inaugura es la guerra por otros medios y el maquillaje perfecto que oculta las imperfecciones de los vencedores y el papel lastimero de los vencidos, en una envoltura de unidad que luce bonita en las películas y fatal en las conciencias despiertas porque las cosas no son lo que parecen.

Europa se americaniza mediante las infaltables expresiones transculturales que impulsan los medios de comunicación, de entretenimiento, de información, el dólar y la crisis de identidad se resuelve aumentando la dependencia en economía y defensa.

El sentido común, el instinto de supervivencia, la moral y la autoestima resultan ser artículos de lujo, cuando no una carga onerosa y políticamente incorrecta a los ojos del gringo que llegó para salvar, quedarse, administrar y dirigir la empresa nacional, replantear la moral y la identidad europea desde una ignorancia prejuiciosa e imperativa.

 Pero las iniciativas no faltan: recién concluida la guerra, occidente (Inglaterra-Europa-EEUU) decide la creación del estado de Israel mediante la torcedura inmobiliaria de brazo de la historia y a costa de la milenaria realidad étnica y cultural de Palestina.

Surge floreciente la industria del Holocausto donde el polo triunfador juzga como “antisemita” a quien se oponga al expansionismo genocida de Israel, apoyado por Estados Unidos en una lucha donde los verdaderos semitas son masacrados por los impostores europeos asquenazí.

Mundo al revés donde el viejo orden internacional se mueve al ritmo de zapateado que baila sobre el tablero del derecho internacional la matonería y la extorción norteamericana mientras sodomiza a Europa, deshilacha la paz mundial y acomoda a su gusto los supuestos de la doctrina Monroe hasta convertirla en un esperpento pestífero al servicio de la oligarquía naranja. El derecho a extorsionar, bombardear e invadir hace su entrada en el escenario mundial contemporáneo.

Bajo esta babeante deformación política, la geografía hemisférica pasa a ser el patio de recreo de un energúmeno y el escenario de gritos y susurros de la población nativa convertida en el público de una obra circense dominada por sociópatas, donde algunos de los enanos del coro de la periferia imperial lucen galas presidenciales o ministeriales.

Así pues, la historia devino farsa y la verdad en rumor malicioso. La diplomacia se redujo al absurdo de manera que ya es más que evidente la urgencia de recuperar la dignidad y el sentido común y enfrentar a quien debe considerarse el enemigo común. 

La insolencia gringa debe parar. Las mentiras prudentes y los eufemismos deben cesar. La complicidad por omisión o cobardía debe terminar, y la unidad nacional y de toda Iberoamérica debe hacerse realidad en un frente común sin dudas ni fisuras, de cara a la historia de lucha independentista que nos es común.

Europa debe reaccionar en beneficio de su propia integridad y autoestima, salvo que decida renunciar a su legado y compromiso histórico y convertirse en una vetusta parcela de la periferia imperial.

México debe oponerse a la debacle trumpista, a la miseria anglosionista, a ese extraño enemigo que profana con su planta nuestro suelo, nuestros intereses y nuestra pertenencia latinoamericana, a la realidad que tenemos y la que queremos porque, entiéndase bien, seamos rojos, blancos o azules, la patria es una sola y se defiende.  



viernes, 16 de enero de 2026

SEGURIDAD NACIONAL

 Vale más solo que mal acompañado” (Refrán popular).

 

Como usted sabe, nuestros vecinos del norte poseen una gran capacidad de respuesta emocional ante el estímulo y los retos de la realidad, de suerte que su mejor empeño es ignorarla o deformarla.

La realidad, sea en el plano del derecho internacional, en materia de economía y finanzas, en el terreno de la ética y la moral, la memoria histórica o en sus relaciones con otros países, parece que les produce urticaria, ataques de ansiedad o una suerte de incredulidad que los hace refugiarse en los mitos, la simple y llana mentira o la agresión como forma de discurso y recurso.

La sola conciencia de ser un país canalla, en plan de matón y extorsionador choca con la idea puritana de ser “la casa en la colina”, “la nueva Jerusalén”, “el país indispensable”, “la tierra de los libres y el hogar de los valientes”. La diferencia entre ser un país terrorista que patrocina e impulsa golpes de Estado e inestabilidad internacional, y la de una nación defensora de la libertad y los derechos humanos que exporta ideas democráticas y progresistas, se resuelve mediante la contemplación onanista de una realidad que se ajusta al gusto y capricho de su cúpula dirigente y la intelectualidad que la sirve.

La verdad, la realidad como tal, son materia prima de la orfebrería conductual que se hace en las cloacas académicas al servicio del sistema. Aquí la sociología, la política y las ciencias y técnicas de información y comunicación se reinventan en la construcción de una realidad paralela que se sostiene con armas, drogas y dinero, de ahí que la violencia, el engaño y la corrupción sean esenciales para la preservación del sistema.

Mucha de la basura conductual que se vierte en los países de la periferia proviene de los recursos legales del imperio, como son las interpretaciones y reinterpretaciones de normas válidas en otro tiempo y contexto, la obligatoriedad de los tratados y acuerdos leoninos, la intervención y aplicación de normas extraterritoriales, la colocación de agentes desestabilizadores en países con recursos deseables y la exigencia de acatar normas, interpretaciones y conductas ajenas a la historia, derecho e intereses de los afectados.

Se parte de una visión del mundo no sólo pueril sino absurda, porque viola el derecho de los demás a ser y actuar según su naturaleza: al mundo musulmán, por ejemplo, se le mete al saco de la “civilización occidental”, sus valores y supuestos, amén de la recurrente costumbre de disponer de sus recursos materiales, culturales y estratégicos, y salir con la excusa del bien del pueblo, la colaboración internacional, la democracia y, por supuesto, las libertades. Ahí tiene, entre otros, a Panamá, Granada, Afganistán, Irak, Libia, Nigeria, Gaza, Cuba, Nicaragua, Venezuela y los que se le ocurra.

¿Usted cree que la doctrina Monroe justifica el asalto, hostigamiento, saqueo e invasión de un pueblo y pisotear su soberanía e integridad? ¿Está de acuerdo en que Mr. Trump se encarame en la silla presidencial de una nación ajena, o que disponga de sus recursos petroleros? ¿Cree razonable y permisible que recorra el mar Caribe en plan de pirata que reparte bombazos y metralla a discreción? ¿Piensa que el argumento de la “seguridad nacional” legitima el abuso, la intimidación y el saqueo?

¿Le parece bien que se ponga en plan de autoridad facultada para certificar y sancionar la política antidrogas del continente? Cabe recordar que la historia de las drogas en América y Asia está ligada a los intereses imperiales de EUA, que la producción, distribución y consumo de opiáceos tiene como referente la expansión militar de EUA y el sostenimiento emocional de sus soldados, tanto como la enajenación de sus ciudadanos.


Daría risa si no fuera trágico y altamente ofensivo el discurso de Mr. Trump y lacayos, sobre las exigencias a México en materia de drogas; Suenan de una estupidez vacuna las amenazas y recomendaciones desde la altura de un trono imperial cimentado en mierda, y una vomitiva y retorcida superioridad que se sostiene con amenazas, armas y caudales de dinero destinados a la corrupción, la manipulación mediática y conductual de pueblos que, sin embargo, tienen la obligación histórica de ser libres.

Pero, lo verdaderamente desquiciante es la mansedumbre y aceptación de una condición subalterna que no tenemos. ¿Por qué darle explicaciones, informes y justificaciones al imbécil que mancilla nuestra patria con su piojosa petulancia? ¿Para qué mantener un discurso nacionalista mientras se concede y permite la subordinación nacional a otros intereses?

No estaría mal que el país abandonara la terca adhesión a un tratado comercial que significa una camisa de fuerza no sólo económica sino política, y que representa el mayor logro del neoliberalismo en México.

Tampoco estaría mal si decidiéramos centrar la atención en la recuperación del espacio económico nacional, la capacidad productiva y el fortalecimiento del mercado interno, lo que implicaría, entre otras cosas, fomentar la agricultura y un manejo eficiente del agua y los recursos de que disponemos.

Hora de dejar la absurda mentalidad de dependencia hacia el norte. Hora de rascarnos con nuestras propias uñas y emprender nuevas relaciones económicas y culturales menos tóxicas. Rompamos el yugo del neoliberalismo desde su raíz gringo-dependiente.       

Agradezcamos a Mr. Trump por mostrarnos la cara verdadera de la relación con el norte, su sebosa mezquindad y el obsceno desparpajo de un imbécil forrado en dólares. Nos dice que no necesita ni de México ni de Canadá. Gracias por ser tan claro en su invitación a nuestra independencia comercial y por mostrarnos en los hechos en qué consiste en realidad el inmundo garrote de la “seguridad nacional”. Gracias.



viernes, 19 de diciembre de 2025

LA OBLIGACIÓN BIOMÉTRICA

“No vive el que no vive seguro” (Francisco de Quevedo).

 

Las autoridades dicen que la nueva CURP Biométrica dará certidumbre en la identificación y que es importante para localizar a los desaparecidos, sin embargo, las Madres Buscadoras niegan que el nuevo y poderoso instrumento pueda contribuir en algo a sus afanes.

Ven con desconfianza la nueva obligación que empezó a ser promovida como “voluntaria” para pasar a ser el pasaporte de entrada a los trámites que por necesidad u obligación debe emprender cualquier ciudadano en este país.

Consideran que la entrega de datos personales pone en riesgo su integridad personal y patrimonial y que en nada o muy poco contribuye a apoyar su de por sí penosa y arriesgada labor.

Parten de la idea de que si alguien desaparece por obra de la delincuencia o por razones de índole político (casi es lo mismo), el acopio de datos no se convierte necesariamente en un protocolo mágico que permita a los investigadores dar con el paradero de la víctima: la CURP Biométrica “no sirve para encontrar desaparecidos” (https://shre.ink/qaak).  

El complejo entramado de las redes criminales o los recursos de un criminal ocasional no se pueden contener de forma precisa y oportuna en una base de datos. No basta tener una batería de computadoras en una sala refrigerada al estilo de las series gringas, donde un par de clics resuelve la investigación. La realidad fluye al margen y por encima de las series de televisión.

Sin embargo, tiene sentido el acopio de datos personales biométricos para efecto de satisfacer la solicitud gringa de “compartir” esta información con las autoridades fronterizas migratorias, de investigación criminal, de seguridad nacional y similares.

Por lo pronto, la operación de identificación ciudadana está en marcha y, por una u otra causa, la obtención de datos biométricos como el iris y la huella digital (sea en trámites del SAT o los bancos) se vuelve cada vez más frecuente.

Seguramente la exigencia de datos personales sirve para tener control sobre la población, saber cómo luce tal o cual persona, si cruza o no la frontera, si realizó tal o cual trámite, si es causante cumplido o es un don Ricardo cualquiera, pero difícilmente podrá arrojar información sobre dónde quedó el cadáver y las circunstancias de su desaparición y muerte.

Las Madres Buscadoras ponen el dedo en la llaga geopolítica que confirma o corrobora cuán dependiente es nuestro país respecto al vecino. Sudamos las calenturas del norte, importamos tecnología israelí, servimos de filtro de seguridad fronteriza, aportamos elementos uniformados que disuaden la inmigración y satisfacemos la paranoia policiaca de un norte que emana soberbia y podredumbre.

La exigencia de los datos biométricos deja de lado la perspicacia y experiencia de los investigadores, el sentido común y el conocimiento del terreno para centrarse en las maravillas de los sistemas informáticos, la pantalla que pulsa al ritmo del consumo energético y los programas de factura gringa o israelí.

Lo anterior supone un avance desde la perspectiva del consumo tecnológico, de la importancia de las redes digitales en un mercado que invade cada vez más el ámbito económico, político y personal del ciudadano, su intimidad, expectativas de vida y progreso, y su papel en la maquinaria de una sociedad dependiente y periférica.

Nos asimilamos a la adoración de un fetiche tecnológico que suplanta las funciones de la inteligencia y la calidez del trato personal con el pretexto de la seguridad. El problema está en la cada vez mayor dependencia energética con sus impactos en la calidad de vida y la salud del ambiente.

No estaría de más pensar en qué tanto se protege el ambiente y se procura el equilibrio ecológico con la digitalización del gobierno, en qué tanto impacta el cada vez mayor consumo eléctrico, la mayor necesidad de agua para enfriar los centros de datos que requiere el sistema.

Aquí la vida se aleja de su propia realidad y queda como un holograma en un sistema donde lo humano es una variable más en la matriz de relaciones programables. El problema está en que la eficacia del sistema reducido a gigabytes o terabytes no sustituye la vida real ni es capaz de reproducir, entender o corregir las complejas motivaciones y las consecuencias de las acciones humanas.

El gobierno digital supondrá progreso burocrático, pero en la carga ambiental y la seguridad ciudadana no necesariamente se revela una mayor inteligencia.

 

 

 

    

lunes, 1 de diciembre de 2025

LAS ACECHANZAS DEL NORTE

 “La soberanía no se vende, se defiende” (frase política actual).

 

Mucho se habla sobre la defensa del patrimonio y la soberanía. Mucho se espera del gobierno que ha prometido la regeneración nacional sobre la base de un apoyo popular amplio y convencido, independientemente de los prietitos en el arroz nacional.

La afirmación de que “nosotros no somos iguales”, de que no somos los mismos a pesar de que la “mismitud” a veces requiera de ciertas puntualizaciones y no pocas aclaraciones coyunturales, que se vierten en las playas y médanos informativos para jolgorio y consumo de creyentes y descreídos.

Así que, entre dimes y diretes, construimos diariamente la epopeya nacional que cruza el océano informativo, rasca en la memoria y vierte tanto veneno como mieles en la conciencia ciudadana. Lo esencial es no perder la noción de ser y estar en movimiento, dejando huellas y pistas que nos definen y en cierto modo nos determinan.

Nuestros vecinos güeros y problemáticos luchan por ser ese personaje avezado y ambicioso que con mirada iluminada reparte golpes, se apodera de lo que se le antoja, rompe reglas e impone otras, funciona por capricho o porque tiene la convicción de que fue tocado por Dios mismo, igual que el llamado pueblo judío, para regir América y gobernar el mundo.

La peregrina idea de ser el único país indispensable y asiento privilegiado de la democracia y las libertades ya es de por sí revelador de una mentalidad acrítica, paranoide y mitómana, porque es autocomplaciente e incapaz de juzgar ética y moralmente sus actos debido a esa supuesta superioridad.

El lameculismo de muchos países de América y el mundo es patético y revelador de las bajuras de un sistema basado en la depredación, el chantaje y la violencia; sin embargo, seguimos alimentando la idea de la superioridad extranjera en el supuesto de que estando alineados tenemos la posibilidad de progresar y ser libres. Nada más falso.

El objetivo imperial es apoderarse de los recursos naturales y ventajas geográficas de la periferia, así como decidir el rumbo de sus asuntos económicos y políticos, mediante la coacción económica, política, militar y una presión mediática continua sobre la identidad cultural.

Lo más grave es que países como México acepten limpiarse con la soberanía nacional, aceptando proyectos cuyo beneficio claro y evidente es para Estados Unidos, a costa de nuestra salud ambiental, dignidad y desarrollo económico.

Pongo por ejemplo el “Proyecto Saguaro Energía”, que traería gas texano desde la frontera y cruzaría México hasta la costa sonorense, desembocando en el mero golfo de California, sueño húmedo de los gringos (https://shre.ink/qjsr).  Otro caso es el de la posible planta desaladora en Puerto Peñasco que surtiría agua a Arizona, vaciando los residuos salinos también en el golfo de California (https://shre.ink/qjpU).

Aquí Sonora permitiría el acceso extranjero al golfo y quedaría como omiso en la protección de su biodiversidad y como reserva de recursos para Estados Unidos, incurriendo en una grave violación a la Constitución.

Es claro que el objetivo del norte es meter un pie en el golfo de California, proyecto acariciado desde hace tiempo por Washington, como una especie de mar interior (cabe recordar que los gringos consideran Puerto Peñasco como la playa de Arizona), con lo que se generaría un área de interés estratégico para su aparato militar y actuaría como elemento de presión bajo el supuesto de la seguridad nacional.

Resulta verdaderamente alarmante que la doctora Claudia Sheinbaum no vea el riesgo que corre el país al dar entrada a estos proyectos basándose únicamente en vagas consideraciones técnicas, sin reparar en el hecho de que aquí de lo que se trata es de un juego de poder geoestratégico en el que México no debe ser un patio de maniobras logísticas al servicio de intereses extranjeros.

Suena escandaloso que las costas sonorenses pasen a formar parte del inventario de recursos de una potencia caracterizada por su inescrupulosa y abusiva relación con quien se deja abusar, y que tal aberración se pretenda justificar con ridículos argumentos de posibles beneficios comerciales.

Si realmente “a México se le respeta”, y “no somos piñata de nadie”, empecemos por poner un límite o, más bien, hacer valer el límite que la propia Constitución pone a los avances del extranjero, y las aguas del Mar de Cortés son aguas interiores mexicanas.

Más allá de la viabilidad técnica de los proyectos, el meollo del asunto está en las experiencias históricas de México en su relación con el norte. Está en el espíritu y la letra de la Constitución. Está en la defensa irrenunciable a la integridad territorial y la defensa de la soberanía nacional.

Es importante no perder el rumbo y mantener firme una posición soberanista antes que globalista. Es absolutamente necesario reivindicar la inviolabilidad del territorio y los intereses nacionales, por más que haya proyectos ecocidas y coloniales que indebidamente hagan cuentas de recursos que no son suyos porque son nuestros.