Notas Sueltas es un espacio de opinión sobre diversos problemas de carácter social, económico y político de interés general. Los comentarios pueden enviarse a: jdarredondo@gmail.com

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domingo, 7 de junio de 2026

SEAMOS REALISTAS

 “Seamos realistas, pidamos lo imposible” (mayo francés, Herbert Marcuse).

 

Al momento de redactar esta nota, el sindicato STAUS citaba a una asamblea extraordinaria en la que se revisaría la situación de sus demandas y los ofrecimientos de la administración universitaria.

Como antecedente inmediato, tenemos un exhorto por parte de una corriente sindical que pide, palabras más o menos, valorar los impactos de la huelga en la sociedad y la propia institución universitaria, cuestión que ha sido interpretada por algunos como esquirolaje.

Sin el ánimo de lanzar críticas facilonas a la postura claudicante de cierto sector universitario, cabe considerar que las luchas más trascendentes de la sociedad han sido cuesta arriba, en medio de los obstáculos que interpone el sistema a cualquier iniciativa de cambio, a cualquier intento de cambiar las condiciones de vida y pensamiento de los trabajadores, convertidos en actores sociales y políticos en lucha.

El choque entre quien representa el capital frente al trabajo siempre ha sido duro, peligroso y arriesgado, y la clase explotada no puede ni debe dejar de lado la evidencia de que la base tecnológica de la sociedad es un elemento condicionante de la acción humana, es decir, un elemento mediatizador de la voluntad de cambio que se convierte, paradójicamente, en obstáculo del progreso social y el crecimiento político frente a las tendencias disruptivas en el sistema.

En otras palabras, las expectativas de cambio siempre van a estar condicionadas a la capacidad de respuesta de los trabajadores y su resistencia a los embates de la reacción institucional-sistémica.

Así pues, pretender ser un movimiento sindical defensor de los derechos de los trabajadores que al mismo tiempo esté dispuesto a ceder ante los imperativos de la parte patronal por razones de imagen, es una contradicción no sólo profunda sino una negación de la razón que asiste a los trabajadores y. por ende, de la razón existencial e histórica de los sindicatos.

Siendo realistas, y siguiendo las pautas históricas y contextuales de las luchas obreras, las transformaciones legales e institucionales se dan justamente por proteger la producción y la imagen institucional y axiológica del sistema. El sistema tiende a adecuarse a las nuevas condiciones y genera reformas legales que marcan los nuevos límites de la acción. Las leyes laborales se reforman, los usos y costumbres de adecuan a los cambios, el lenguaje cambia porque las nuevas conceptualizaciones cambian. Y no hay cambio sin acción humana organizada, sin horizonte programático, sin orientación ideológica y política.  

El hecho de echarse a temblar porque la universidad se ve mal ante la sociedad consumidora de imágenes idílicas de lo que es esencialmente móvil y contradictorio, paradójico y transformador es absurdo. También lo es la claudicación como respuesta a las amenazas reales o virtuales del sistema representado por el gobierno en turno.

La lucha de los trabajadores sindicalistas es por sí misma un acto emancipador, si se sostiene por la necesidad de progreso y bienestar para sus agremiados y, por ende, de la clase trabajadora en su conjunto.

Abandonar la lucha por aquello de la imagen, es una acción no solo cobarde sino sepulturera del sindicalismo democrático e independiente. Pero así estamos… La moneda caerá del lado en que la clase trabajadora consciente de su destino y misión transformadora decida. O deje de hacerlo.



martes, 19 de mayo de 2026

ESTAMOS EN HUELGA

 “Huelga es la suspensión temporal del trabajo llevada a cabo por una coalición de trabajadores” (Artículo 440, Ley Federal del Trabajo).

 

Tras la huelga del STEUS, tenemos un antecedente verdaderamente preocupante y revelador: un juez puede mandar archivar el expediente y declarar que la huelga no existe, dando permiso para que la parte patronal pueda iniciar el proceso de despido de los huelguistas. Formalidades más o menos, lo que queda claro es que a la Ley Federal del Trabajo se le puede torcer el brazo y usar a los tribunales como garrote neoporfiriano contra quienes demandan justicia laboral.

Sabemos que la historia se repite, primero como tragedia y después como farsa. Pero, en nuestro caso, la vez que el expediente de la huelga del STEUS se archivó fue una farsa. El juez hizo lo que pudo por desacreditar la carrera judicial y lo logró.

En el caso del STAUS, el juez sin aprender nada de decencia y sin sentir vergüenza alguna, ordena archivar el expediente, lo que de por sí constituye una tragedia legal que marca una repetición de eventos con olor claramente neoliberal y antagónico a los derechos conquistados por los trabajadores y consagrados en la legislación vigente.

El acto de archivar el expediente de la huelga, primero del STEUS, fue una farsa, y su repetición, con el STAUS, es una tragedia.

Con este absurdo nos podemos dar cuenta de los alcances de la política de “paz laboral”, a como dé lugar, que guía las acciones y criterio del aparato de justicia bajo la mirada de Alfonso Durazo, gobernador de Sonora.

El argumento estelar de la represión y negación de los derechos laborales es que una huelga aleja las inversiones, como si el cargo de gobernador fuera equivalente a promotor de inversiones, a facilitador de espacios de control financiero, comercial y territorial para el capital extranjero, por aquello de fortalecer la “megarregión Sonora-Arizona”, a contrapelo con la política nacionalista de recuperación de espacios de participación económica y política regional que supuso la llegada de Morena al poder.

Así, frente al discurso de corte neoliberal que privilegiaba las inversiones extranjeras directas privadas, se levantó la promesa de regenerar el tejido nacional a partir de privilegiar lo propio sobre lo ajeno. El gobierno declaró el fin del neoliberalismo y se reformó el Poder Judicial, antes instrumento del capital contra el trabajo.

Sin embargo, los cambios esperados quedan en promesas que el pragmatismo ordena archivar, porque quizá su cumplimiento moleste a los inversionistas, a las ratas talqueadas de siempre, a los depredadores que pululan en las antesalas y los despachos del poder.

La Universidad de Sonora está en huelga, y se archiva el expediente primero como farsa y ahora como tragedia. Antes como experimento, ahora como certeza de que la política laboral del régimen tiene más parecido a la emprendida por Miguel Alemán en los años 40 del siglo pasado, que con la emprendida con López Obrador en 2018.

La huelga universitaria de hecho, vive y se desarrolla por su verdad y justicia, al margen del ejercicio del poder que quita y pone a capricho, y que en cada acción corrompe, confunde y decepciona.  

Nos queda claro que la política de justicia e inclusión de la Cuarta Transformación aún no llega a Sonora, porque, aunque hay voluntad popular, sobran chapulines y burócratas fariseos. Viva la huelga. Viva la Universidad de Sonora.  




 

martes, 21 de abril de 2026

LA HUELGA DEL STEUS

 Nuevamente la Universidad de Sonora se encuentra luchando contra sí misma, debatiéndose en su seno los supuestos de la democracia y la legalidad que reconocen derechos y obligaciones de sus servidores frente a los obstáculos que impone el poder estatal y el presupuesto.

El poder estatal en cuanto que recita el mandamiento sexenal de la paz laboral, la calma que se impone por razones de imagen y prestigio personal de quien gobierna. El presupuesto en cuanto que cada derecho reconocido supone la asignación de los recursos correspondientes, de acuerdo al catálogo de puestos, las categorías laborales y las prestaciones que se conceden en los contratos colectivos de trabajo.

En esta ocasión nos encontramos con la novedad de que un juez puede añadir requisitos más allá de lo dispuesto en la legislación vigente, tras haber dado entrada al emplazamiento sindical y, en seguida, declarar que el expediente se archiva y el emplazamiento no existe.

La medida del juez no sólo es caprichosa sino absurda. Primero le dan entrada al documento y después pretenden nulificar el derecho de los trabajadores bajo el supuesto de una irregularidad o falta de precisión respecto al espacio, es decir, qué campus de la UNISON estarían cerrados durante la huelga.

El juez de la ocurrencia parece ignorar que la UNISON es la institución empleadora de los trabajadores sindicalistas que emplazan a huelga, que es una sola institución que tiene campus en el norte, centro y sur del estado, que tiene una organización académica y administrativa formalizada en su ley orgánica y que goza de autonomía y plena capacidad para darse sus propios reglamentos, estructura y mecanismos de relación entre sus diversos integrantes.

La exigencia de precisar a cuántos campus se refiere el emplazamiento es una auténtica tontería y un pretexto ridículo para obstaculizar el ejercicio de un derecho.

En medio de este desorden, resulta preocupante que la propia representante legal de la institución universitaria, la señora rectora, actúe como si diera por buena la arbitraría decisión del juez laboral y llama a reconsiderar la oferta que de manera extemporánea se les hizo a los trabajadores del STEUS, actualmente en lucha.

Los huelguistas han recibido la solidaridad del sindicato académico STAUS y la simpatía de quienes siendo en algún momento parte de la institución universitaria recuerdan los tiempos en los que se respetaban los derechos laborales y se procuraba mantener un sentido de pertenencia y orgullo en la planta laboral.

Tiempos difíciles para el sindicalismo, momentos oscuros y amenazantes para quienes defienden sus derechos laborales y luchan por la mejora de sus condiciones de vida.

Lo bueno es que ya no estamos en el marco del neoliberalismo; lo bueno y esperanzador es que la justicia laboral y el bienestar social son un compromiso público exigible, desde que las condiciones políticas nacionales cambiaron… ¿o acaso fue una broma urdida por los prianistas que se disfrazaron de Morena y nos están viendo la cara de tontejos? Esperemos que las echadas sean menos que las ponedoras. La lucha sigue. Viva la huelga. 


        

jueves, 15 de mayo de 2025

RELÁMPAGOS DE MAYO

 

“No todo lo que brilla es oro” (frase del dominio popular).

 

Al inicio del mes de las flores, los aromas de una clase trabajadora marchita y deshojada marcharon luciendo y gritando su desencanto por las calles de la ciudad, con ruta hacia el templete donde se encontraban sentados a dos nalgas los representantes del poder burocrático local.

Fueron gritos de agravios almacenados gracias a la maravilla de la resiliencia, la madurez y prudencia de los trabajadores y la guía de los liderazgos que invitan a la superación personal con eso de que el cambio empieza en cada uno de nosotros, de que es cosa de echarle ganas, de que el que se arrana es porque quiere, de que el sistema es bueno si nosotros nos esforzamos en seguir los buenos ejemplos y actitudes empáticas y simpáticas, de que hay que empezar el día con una sonrisa, sin importar por qué o para quién.

El “buenaondismo” laboral es la clave de una sociedad sin huelgas ni sobresaltos, la paz social empieza con los trabajadores y acaba con las metas de producción y ganancias empresariales logradas. Por ello, el sindicalismo debe ponerse en modo “desfile”, con pancartas y consignas, para que el resto del año se avoque solamente a la lucha por las migajas contractuales, que para eso están organizados.

La catarsis anual refleja el fracaso de las gestiones que las dirigencias hacen pasar con vaselina como avances democráticos, y el escaso respeto que sienten hacia sus bases aborregadas y clientelares. La flor de la lucha tiene aroma artificial.

En este contexto de aranceles anunciados, cumplidos y replanteados, de soberanías nacionales puestas en pública almoneda, de discursos patrioteros sin anclaje en la verdadera fuerza nacional, sin rumbo propio y dependiendo de las agruras y antojos del vecino norteño que se siente tocado por la mano de Dios y su juego planetario, nuestra república y región suspiran en espera de un milagro, algo así como la cristalización de las intenciones planteadas en la encíclica Rerum Novarum de León XIII (1810-1903).

Mayo nos trae nuevos aires vaticanos con la elección de un nuevo Obispo de Roma, este nacido en América del Norte, pero con inclinación hacia un proyecto del que el Papa Francisco daba señales. Veremos si las ganas se emparejan con los hechos y si el hábito hace al monje.

En México suenan fuerte los reclamos de los maestros de la CNTE, quienes se dispone a dar una nueva clase de civismo y autoestima: las demandas del magisterio y, en general, de quienes están en el apartado B de la Ley Federal del Trabajo, se mantienen firmes, como firmes son los señalamientos de la urgencia de desparasitar al gobierno y abrogar las normas legales que representan la visión neoliberal de la vida pública.

Eliminar la reforma punitiva en educación, pagar las pensiones en salarios mínimos en vez de UMA, recuperar el sistema solidario de reparto pensionario, abrogar la reforma del IMSS de 1997 y la del ISSSTE de 2007, sin parches ni remiendos, sin pretextos ni dilaciones, sin corridas financieras ni cálculos de cuenta chiles sexenales.

En el contexto de las protestas y manifestaciones, también hay que señalar enérgicamente el absurdo de defender la integración de América del Norte bajo un modelo inequitativo, groseramente imperial que pasa por ser un tratado comercial cuando es una camisa de fuerza para el desarrollo nacional y una cadena al cuello de nuestra independencia. El tratado no puede ser más revelador de la esencia del neoliberalismo de guarache, periférico y subordinado pues es la carta de navegación de un perfecto traspatio.

En la clase política como entre los ciudadanos ha faltado conciencia, decisión política, iniciativa y rumbo hacia un desarrollo soberano e independiente, ha faltado compromiso real con el Sur Global, voluntad para reconocer y ser parte esencial de Latinoamérica y honrar nuestro deber para con nuestros hermanos de historia, cultura y valores frente al imperialismo del norte.

Este mayo debe ser de recuperación del sentido de la dignidad obrera, de la unidad de los trabajadores, de la toma de conciencia de que el neoliberalismo está, como gusano, en la entraña nacional. Está en el gobierno, en los partidos, en la mente de los simples consumidores de noticias y, por legítima defensa, hay que erradicarlo cueste lo que cueste.

En otro asunto, suena absurdo acabar con áreas verdes para poner plastas de cemento, como en el caso del Parque Madero y ahora el Bulevar Hidalgo en Hermosillo. Es tan absurdo y criminal como lo fue la desaparición del vivero de Villa de Seris para construir el elefante no tan blanco de MUSAS. El gobierno, graduado de tontejo, se empeña en elevar la temperatura ambiente creando islas de calor, así como impulsar proyectos irracionales como la construcción de tres presas que servirán de tapón para evitar la recarga de los mantos acuíferos de la región. Lo que no suena lógico, suena metálico. 

Finalmente, saludo respetuosamente a la familia y cercanos del excelente economista Mario Humberto López Sosa, amigo entrañable, casi-hermano y en un tiempo compañero de afanes profesionales, quien abandonó el plano terrenal tras una larga enfermedad el pasado martes 6.

Mario fue un talentoso servidor público y luego agente libre que dejó una huella importante en las labores de planeación del desarrollo municipal y de asesoría en esta materia. Un amigo inolvidable y un profesional respetable. Descanse en paz.

 


miércoles, 2 de abril de 2025

EL AGUA Y LA RECTORÍA UNIVERSITARIA

 

  “Qué cosas tiene la vida, Mariana” (canción de Alberto Cortez).

 

Durante la visita a Sonora de la señora titular del Poder Ejecutivo, representantes del Movimiento en defensa del agua, el territorio y la vida, le entregaron un escrito donde manifiestan su rechazo a la construcción de tres presas que, además de representar un jugoso negocio para las constructoras bendecidas con la asignación de las obras, además de los provechos inmobiliarios que algunos disfrutarían, por ejemplo, los ganones que le tienen el ojo puesto a los terrenos de la presa A. L. Rodríguez, suponen un serio problema ambiental e hidrológico para múltiples poblaciones que verían disminuido su acceso al agua.

Desviar un río no es cosa fácil ni inocua. Siempre hay consecuencias para la flora, la fauna, los productores locales y las actividades productivas de las que depende la vida de los pueblos cercanos y lejanos a tales obras. El caudal normal del río deja de fluir, el terreno se seca y la vida carece de sustento. Algunos ganan porque la obra no está pensada para otro productor o beneficiario que no sea el capitalista de turno, el empresario seboso y bien enchufado, el político amigo de las obras faraónicas que salen bien en la foto. El pueblo no pinta, no figura, no cuenta.

Parece que, si a un político con ideas geniales le sale de las narices desviar un río o alterar su cauce del tamaño de una obra de infraestructura hidráulica, sin consenso entre los supuestos beneficiarios y sin el tan traído y llevado estudio de impacto ambiental, pues que se chinche la ecología, el acceso al agua de los rivereños y la economía rural.

La habitante de Palacio Nacional les ha dicho sonriente que antes de protestar se debe estar enterado del proyecto, mismo que parece estar bajo el colchón del Ejecutivo estatal, mientras en las conferencias de prensa mañaneras se celebran las mega obras que vestirán bonito el sexenio de la transformación local y nacional.

Es razonable considerar que la transformación no sólo es cosa de discursos fervorosos de un nacionalismo que de tanto exhibirse se desgasta, sino de obras ligadas al beneficio del pueblo y, en el caso de Sonora, tenemos acciones que ponen seriamente en duda el aterrizaje del movimiento que sacó al Prian de Los Pinos al impulsar obras que carecen del apoyo de los supuestos beneficiarios. Por otra parte, expresar una crítica u objeción no significa estar en contra de Morena, sino reconocer sus posibilidades de corregir para mejorar.

Otro asunto duro de celebrar son las obras para conducir gas texano a través de nuestro país y cruzar Sonora hasta Puerto Libertad, a orillas del Golfo de California, sin pensar en el tamaño de los posibles impactos en la biodiversidad marina y el perjuicio a las comunidades pesqueras, además de las consecuencias de abrirle la puerta al interés geoestratégico del vecino del norte, es evidentemente irresponsable.

Tal cuestión va en sintonía con el supuesto peregrino de que “tenemos que estar unidos para hacer frente a la competencia comercial de China”, en forma de un bloque de ser posible continental, pasándose por el arco del triunfo la soberanía nacional y las correspondientes a los países de Centro y Sur América, pone a rebotar la idea de que se defiende la soberanía.  ¿Acaso nuestro gobierno tiene la idea de que el progreso depende de reforzar y ampliar el patio trasero de EUA, y trabaja para lograr el objetivo de Make America Great Again? No lo creemos, pero algo apunta en esa dirección.

En otro asunto, mientras el sindicato STAUS se empeña en deshacerse de su delegación de Pensionados y Jubilados porque “nos cuesta mucho”, “porque no participan”, “porque ponen en riesgo la existencia del sindicato”, entre otras serias y sesudas consideraciones de alto perfil estratégico y democrático, que dan continuidad a la reciente eliminación estatutaria del derecho de voto que hasta el pasado junio tenían los académicos desde la creación de su delegación en 2014.

Restringir y nulificar derechos adquiridos de los viejos sindicalistas que dieron vida y sostén al sindicato, parece ser la sagrada misión de la actual dirigencia que ahora lucha por hacerse con la rectoría de la UNISON, ya que el que fuera secretario general ahora se empeña en la lucha por llegar a ser el rector de la máxima casa de estudios de Sonora. De ser sindicalista y defensor (se supone) de los derechos de los trabajadores, trata de saltar a la representación patronal universitaria. ¿En serio? ¿La rectoría bien vale tan radical cambio de camiseta?

Y hablando de la lucha por el puesto, suena curioso que los precandidatos y candidatos perdedores por decisión de las bases universitarias votantes, aleguen que no es democrática la mayoría lograda por la ganadora, Dena Camarena. Que la votación “no es vinculante”, que “representa al grupo de siempre” y que ahora corresponde al Colegio Universitario (máximo órgano de decisión) dar muestras de qué tan democrático es, dando el gane a alguno de los que perdieron en la votación universitaria. ¿Será cosa de Kafka, o el café tenía algo raro?

El agua y la democracia fluyen mejor sin las barreras de presas producto de la ambición, el dinero, la parcialidad y la ambición sectaria. Pero así estamos.

 

     

viernes, 28 de marzo de 2025

ENTRE GRITOS Y SUSURROS

 “Se hace camino al andar” (frase popular).

 

Tiempo de votaciones con estreno de procedimiento por obra de la ley orgánica de la Universidad de Sonora. Al momento de redactar (sic) este comentario, de los seis candidatos originales solamente quedan tres: Dena Camarena con 7292 votos (39.55%), Cuauhtémoc González con 4990 votos (28.70%) y Aarón Grajeda con 2949 votos (19.56%).

Dena Camarena logró la mayoría de los votos en cada uno de los tres sectores de votantes: manuales y administrativos, académicos y estudiantes.

Cabe recordar que Cuauhtémoc González recientemente se desempeñaba como secretario general del STAUS, organización que, como se sabe, aglutina a los trabajadores académicos universitarios, los que, sin embargo, no otorgaron el apoyo que se esperaba a su anterior representante, a pesar de que la dirigencia sindical se puso en el plan de comité de apoyo electoral para que arribara a rectoría, es decir, la parte patronal y contraparte legal en el diálogo entre patrón y trabajadores universitarios.

El salto político y estructural del sindicalismo universitario que aspira a ser la parte patronal marca un hito en la historia de las luchas por los derechos laborales, y qué decir de la idea que cualquier ciudadano medianamente informado tiene de lo que es, o debiera ser, la organización de los trabajadores.

Independientemente del fuerte sentido gremialista que cabría esperar en una organización que no se cuece al primero hervor, o quizá gracias a eso, los académicos (junto con los trabajadores manuales y administrativos y los estudiantes) voltearon para otro lado en esta elección crucial que define, no el rumbo de la institución, sino del sindicalismo universitario.

Por el lado de Aarón Grajeda, cabe recordar que no hace mucho firmaba como secretario de educación y cultura del gobierno de Alfonso Durazo, y de regreso a su plaza de maestro intentó brincar al gobierno universitario sin el favor de ninguno de los sectores de votantes.

Así pues, tenemos una candidata que estaba en el ejercicio de sus funciones académicas y otros dos que prácticamente acababan de regresar a las aulas, tras haber estado ocupados en otras actividades propias de sus ambiciones y oportunidades, lo que no se cuestiona, aunque llama la atención el repentino interés por ocupar la representación legal de la universidad sin haber rehecho los lazos académicos que legitiman ante la comunidad sus aspiraciones rectorales.

En otro asunto, aún resuenan las voces de los maestros de que luchan por la abrogación de la ley del ISSSTE y su rechazo a cualquier parche que deje intacta la esencia regresiva y neoliberal de dicha ley, así como la eliminación del pago de pensiones en UMA, en vez de salarios mínimos, como dispone la ley.

En su mitin frente al palacio de gobierno, establecieron su postura con firmeza, con la autoridad moral y política que tiene el magisterio en lucha. Ahí dieron espacio y honraron la participación de sus jubilados y pensionados, dieron voz quienes tienen experiencia y son historia viva en el seno de sus organizaciones, y que respondieron con convicción solidaria a la causa de los maestros en activo.

Lo anterior recuerda y contrasta con otros sindicatos que, como el el académico universitario, emprenden reformas estatutarias a fin de excluir a sus jubilados y pensionados, privándolos del derecho a votar y participar como miembros de su sindicato, en ruta a eliminar y enterrar sus compromisos con quienes hicieron posible la existencia del sindicato.

Aquí, no faltan los lideres que apuñalan y desconocen a los académicos retirados mientras presumen de los logros y conquistas en favor de ese sector, como si fuera un favor personal, como si la palabra solidaridad intergeneracional no existiera entre los trabajadores, como si la jubilación no fuera producto y consecuencia de una larga trayectoria laboral, como si las leyes nacionales e internacionales no protegieran ese derecho, como si las organizaciones de trabajadores no tuvieran memoria.

Pero, visto en contexto, la desmemoria y la pérdida de los objetivos fundacionales de los sindicatos produce espectáculos tan lamentables e incongruentes como la renuncia de un dirigente sindical para pasar a ser el representante patronal, y que el propio comité ejecutivo lo apoye en su campaña.

Tamaño despropósito se complementa con el desprecio y la exclusión de quienes representan la memoria y la conciencia crítica del sindicato: los jubilados.

Pero, entre gritos y susurros, la lucha por la universidad científica y popular y el sindicalismo democrático e incluyente sigue, como siguen vigentes los reclamos de los jubilados y pensionados y las marchas y protestas contra la obscena carga normativa neoliberal, ahora puesta en evidencia por el magisterio en marcha. Ni un paso atrás.


 

viernes, 21 de marzo de 2025

LA ACTUAL LUCHA MAGISTERIAL

 “El maestro luchando también está enseñando” (Consigna de lucha magisterial).

 

Pues los maestros vuelven a tomar las calles y plazas para gritar a voz en cuello que la pestilencia neoliberal sigue tan campante en las leyes, decretos y procedimientos normales (sic) del sector oficial de esta tan democrática, incluyente, soberana y orgullosa de sí misma república en la órbita del imperialismo gringo.

Sí. Lo decimos con todas las letras: la soberanía no se negocia, como tampoco los derechos y libertades de la ciudadanía en general y de la clase trabajadora en particular y, sin duda alguna, la CNTE es un referente de estas luchas soberanistas en medio del vocerío chapucero y ladino de una oposición cerril alimentada por la USAID y un sector oficialista nutrido por el entusiasmo de haber sacado al PRIAN de Los Pinos, aunque dejado a salvo al sistema que nos perfora la soberanía.

Los maestros agrupados en la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE) reclaman puntualmente que la reforma neoliberal de 2007 sea abrogada, que se pague en salarios mínimos y no en UMA, que se jubile por años de servicios y no por edad, que se recupere el sistema de reparto solidario y cancele el jugoso negocio de las Afores. En simples y llanas palabras, que el Estado asuma su responsabilidad y deberes con los servidores públicos.

Se había lanzado una iniciativa de reforma a la ley del ISSSTE que actuaría como un parche a la de 2007. Una iniciativa enana que para nada tocaba el contenido neoliberal de la aún vigente, demostrando que Lampedusa y el gatopardismo siguen en el entramado mediático de lo nuevo con olor a viejo.

Como era de esperarse, las huestes magisteriales democráticas e independientes de pensamiento, palabra y obra, se manifestaron en contra, y el gobierno, sensible y oportuno, retiró el emplaste legislativo, cumpliendo una demanda de los maestros en lucha.

Es claro que la democracia sin huaraches se espina cuando camina por los abrojos de un sistema que ha hecho de la farsa la consagración de los farsantes, venidos a reformadores, pero no transformadores de un sistema opresivo y dependiente que se resiste a cambiar escondido tras capas de maquillaje acumuladas desde los años 80.

Es obvio que la iniciativa presidencial hubiera sido aprobada sin más si la CNTE se hubiera tardado en llamar la atención de que el neoliberalismo en educación sigue cosechando triunfos y adhesiones entre las masas huérfanas de cultura política y ávidas consumidoras de detritus informativos envasados en Latinus y otras cloacas mediáticas similares.

Pero, los maestros toman las calles y manifiestan que no están locos no son cómplices de simulaciones y pendejadas aderezadas por la emoción de formar parte de algo capaz de llenar el Zócalo y las esperanzas de muchos. La CNTE también es pueblo, pero un pueblo informado y que informa a la sociedad del contenido neoliberal de lo que rechaza con franqueza y determinación.

 Apoyar a la CNTE en su lucha por una reforma a la ley del ISSSTE que realmente represente no sólo la ruta al reconocimiento de la dignidad del trabajador federal sino la recuperación del sistema pensionario solidario y distributivo, la justicia social y la transparencia operativa y declarativa del ISSSTE y sus trabajadores y derechohabientes, es un asunto prioritario frente a la inercia neoliberal, la simulación y la cobardía que evade responsabilidades y protege por omisión a depredadores privados a costa del sector público.  

Y sí, el apoyo a la CNTE y las luchas de los trabajadores académicos federales es en favor de México, porque dignifican el servicio civil, honran al país y ponen el ejemplo a las generaciones presentes y futuras de servidores públicos con visión nacionalista y compromiso social. Ni un paso atrás.



viernes, 1 de noviembre de 2024

JUEGO DE ROLES

 Ya ve usted que ahora los roles, o papeles, o cometidos, parecen estar en razón directa a la acción o pasión de los actores de esa cosa amorfa que algunos llaman política.

Celebramos la llegada de una mujer a la presidencia de la república, como antes los sonorenses lo habíamos hecho con Claudia Pavlovich, como gobernadora de la entidad. Ahora, en la liga universitaria, ya tenemos a Rita Plancarte, la primera rectora del Alma Mater.

Salvo error u omisión, estas llegadas femeninas a los puestos de representación de las instituciones han sido logrados gracias a la voluntad de los electores, siendo la participación de los hombres definitiva y definitoria. Pongo por caso la elección presidencial, donde el 62 por ciento de los votos afirmativos fue del sector masculino.

Quien llega a los cargos que se votan lo hace porque el grueso del electorado así lo decide democráticamente y, se puede afirmar, que tal decisión obedece a la convicción y afiliación política al proyecto que se abandera.

Aquí, la decisión popular nada tiene que ver el sexo sino la adhesión a un proyecto que se considera transformador, por más que se pueda decir lo contrario. En todo caso, quien llega al cargo debe dirigir, coordinar, representar, encabezar o gobernar procesos, programas y propósitos que abarquen la totalidad de la masa electoral, llegar al ciudadano de a pie, bicicleta, vocho o limusina, y trabajar para el pueblo, porque ese es su rol por voluntad electoral. No se puede gobernar para una parte habiendo llegado por el voto de todos.

El papel y la defensa de los principios democráticos para nada excluyen a nadie por razones de sexo, edad o condición social, así que cualquier condicionamiento al ejercicio de derechos ciudadanos es, será, simple y llanamente un acto autoritario y excluyente, contrario a la ley y la justicia.

Se ve claro que el rol o papel que tiene los actores sociales y políticos está determinado por las normas legales y las expectativas sociales vigentes y no por actos de voluntarismo coyuntural, dado que las acciones que se emprendan o se dejen de emprender siempre reportan consecuencias que afectan al conjunto social y, de paso, al partido, idea, proyecto u opción electoral.

Mientras que en la administración pública la moneda electoral ya se decidió, en el terreno de las opciones electorales en instituciones educativas, caso Universidad de Sonora, saltan a la vista algunas aristas que vale la pena considerar.

Tenemos que la administración de la máxima institución educativa de Sonora no ha mostrado su mejor cara, ya que el examen de sus finanzas ofrece resultados reprobatorios, incluso se señala que en materia de sueldos las altas esferas de su burocracia rebasan los supuestos de la austeridad republicana que establece la ley.

Recientemente se acusó a la rectora Plancarte de tener un sueldo por encima del asignado a la presidencia de la república, a lo que la propia afectada respondió en una defensa no tan republicana al remitir las intenciones del periodista acusador, Demian Duarte, al terreno de la misoginia y la violencia de género, como si el señalamiento financiero tuviera que ver con su condición de mujer y no con lo establecido en la nómina a la luz de la ley vigente.

Es claro que los privilegios y las excepciones nada tiene que ver con el libre ejercicio de los deberes y obligaciones que marcan las leyes para tal o cual cargo. Las interpretaciones y mecanismos de defensa de la persona que ocupa cierta posición no necesariamente deben pasar por supuestos ataques sexistas, ni que el hecho de ser mujer sea factor para la victimización por default. Aquí, como en muchas cosas de la vida, papelito habla y la nómina de la administración puede más que cualquier alegato “por razones de género”.

En otro matiz de la vida universitaria, algunos se aprestan a lucir sus mejores galas en la pasarela con rumbo a rectoría, ya encaramados en una especie de movimiento al que llamaron Unidad Alternativa Universitaria y, en curiosa imitación a escala del proceso electoral interno de Morena, eligieron a un coordinador: Cuauhtémoc González Valdez, a la sazón secretario general del STAUS con licencia temporal para estos fines preelectorales.

Como estamos en la época de las “primeras veces”, ahora tenemos a un dirigente sindical que pretende brincar a la cabeza de la administración de la UNISON, con lo que se abre la posibilidad del establecimiento de puertas giratorias entre la administración universitaria y la representación sindical, allanando el camino para concluir que los intereses opuestos no lo son tanto, y que la apariencia puede ser una categoría política que debemos ver con seriedad.

El rol político, económico o social que tengan los actores en tiempos de la transformación institucional, más allá de las frases, consignas y tratamientos de moda, debiera venir con un manual para el usuario que facilite su comprensión, aunque seguramente las nuevas oleadas de neologismos, actitudes, conductas y expectativas tendrán como eje la libre expresión de las diferencias y el libre desarrollo de la personalidad que sus actores.

En ausencia de una idea clara de los objetivos y compromisos institucionales, la nueva tierra de nadie se construye con roles intercambiables, incluso adecuaciones y rectificaciones de las bases normativas institucionales y todo aquello que favorezca expectativas y aspiraciones personales o de grupo. Así las cosas, el sentido de la pertenencia va de lo político e ideológico a la apariencia, al sexo y la temporalidad.



martes, 16 de abril de 2024

HUELGA... ¿Y QUÉ MÁS?

 

“La justicia es la constante voluntad de dar a cada uno su derecho” (Justiniano).

 

La Unison está en suspensión de labores, las banderas rojinegras de huelga se pusieron en punto de las cinco de la tarde el día lunes 15 de este mes por parte de los trabajadores del STEUS, organización gremial de los trabajadores manuales y administrativos al servicio de la Universidad de Sonora.

La situación ha llamado la atención de los diversos medios informativos y la tropa variopinta de comunicadores y opinólogos está en pleno despliegue de sus habilidades descriptivas e interpretativas, puliendo las respectivas bolas de cristal para desentrañar el rumbo de conflicto, el encuentro de culpables, la naturaleza y monto de las afectaciones, la posible acción de las autoridades involucradas o por involucrar en términos de su competencia.

Por su parte, los estudiantes sin clases levantan la voz a favor o en contra de la huelga, siendo la segunda opción la que comúnmente termina siendo privilegiada por la prensa seria e institucional de siempre.

Los liderazgos estudiantiles de coyuntura, como es natural, claman por la solución del conflicto y acuden a las instancias y espacios propios del caso, como fue la conferencia de prensa del gobernador del Estado el día martes 16, que se convirtió en una cuenta más del rosario argumental del derecho constitucional de los estudiantes a la educación, frente al propio de los trabajadores a la huelga.

En realidad, no hay oposición o contradicción entre un derecho y otro, ya que corren por carriles distintos, por su naturaleza y alcances. En este sentido, resulta artificial y mal intencionado buscar su contraposición.

Por fortuna hay estudiantes que entienden la situación de los trabajadores y el derecho a la huelga como un recurso extremo para el logro de sus demandas, así que no es raro el apoyo estudiantil a los trabajadores. Recordemos que el estudiante de hoy es el trabajador de mañana.

Resulta probable que nadie les haya explicado que el derecho a la educación, así como su gratuidad, deriva de la obligación constitucional a la misma, pero en el nivel básico educativo a cargo del Estado. La educación superior es protegida e impartida por el Estado, pero no es obligatoria, sino opcional.

En cambio, el derecho de los estudiantes universitarios deriva del Reglamento Escolar, que establece los requisitos de ingreso, permanencia y egreso de los alumnos. En este sentido, en caso de huelga, el derecho a la educación subsiste y se reactiva en el momento en que la institución vuelve a la normalidad operativa, y se hace una recalendarización de los cursos en respuesta al tiempo requerido para su culminación.

Llama la atención que el gobernador haya hecho un recuento de las huelgas habidas en la UNISON para decir que nos alejan de la “excelencia”, como si la calidad formativa de la institución dependiera de negar el derecho de los trabajadores.

Insinuar que la calidad educativa depende de la ausencia de conflictos laborales, es tanto como condenar a los trabajadores a la inexistencia social y política que nuestras leyes plenamente les reconocen tras el triunfo de la Revolución sobre el Porfiriato, lo que es, por lo menos, un despropósito y un absurdo.

También lo es afirmar que “el estatuto sindical” establece como requisito que estalle la huelga para iniciar negociaciones, porque parece ignorar que los estatutos de los sindicatos se refieren básicamente a los principios que crean y justifican al sindicato, sus órganos de decisión, sus funciones y los derechos y obligaciones de los miembros, y que los aspectos y procedimientos laborales corresponden, como es lógico, a la ley de la materia.

Por otra parte, considerar que un sindicato que no se va a la huelga es “maduro”, es caricaturizar los intereses laborales, ya que las huelgas no son producto de la “inmadurez” sino de la ausencia de condiciones que permitan llegar a acuerdos y evitar echar mano de este recurso legal y legítimo de la clase trabajadora. Así las cosas, parece que el gobernador está mal informado.

En otro asunto, los trabajadores pensionados y jubilados afiliados al ISSSTESON siguen esperando que “les haga justicia la transformación”, en forma del pago retroactivo del incremento a sus pensiones. Se sabe que este gobierno ha sido sensible a las carencias de este sector de la sociedad, pero la única forma de remontar el rezago es… remontándolo.

 

 

 

viernes, 4 de agosto de 2023

EL LIBRO ES EL MENSAJE

 

“La ignorancia es el peor enemigo de un pueblo que quiere ser libre” (Jonathan Hennesse).

 

Tremendo revuelo ha causado el asunto de los libros de texto de la Nueva Escuela Mexicana, modelo educativo que conecta historia y propósitos de futuro para las generaciones.

Ya ve usted que uno de los oráculos noticiosos de la actualidad nacional ha propuesto quemar a la bruja para evitar la propagación del “virus comunista” y conservar la salud del sistema que sostiene e inspira la inmovilidad social como la mejor respuesta a los problemas de la misma.

La televisora del señor Salinas Pliego en voz e imagen de su bigote mejor recortado nos ha revelado la virulencia de la posesión y lectura de los libros (vehículos del mal y la depravación), por parte de maestros y alumnos con rumbo a un destino incierto: lograr un pensamiento crítico y una identidad basada en el conocimiento de la historia comunitaria y el desarrollo de su sociedad.

Sin duda los horrores de la realidad se complementan con la conciencia de que existen desigualdades, que hay clases sociales, que la distribución del producto social depende de factores ajenos al esfuerzo productivo, que la escasez puede ser intencional, que la enfermedad y muerte son producto muchas veces de la marginación y del atraso, y que éstas a su vez obedecen a los imperativos del sistema económico y el entramado político que lo defiende.

Para ciertos personajes la sola mención de conceptos como oligarquía, clase social, explotación, desigualdad, marginación, disidencia, represión, pueden ser tan irritantes como una mentada de madre en ayunas, y qué decir de las explicaciones sobre los factores causantes de los males sociales así conceptualizados en las ciencias sociales pero dejados en la vitrina de la educación libresca y anacrónica, anodina y neutra tan favorecida por la ciencia “seria y objetiva” que cotiza alto en la meritocracia universitaria.

Parece que el conocimiento para mantener las cosas como están es más tranquilizante que aquél que apunta hacia la transformación disciplinar y social, muy a pesar del discurso progresista que emite la inmovilidad institucionalizada.

Los nuevos libros de texto tienen una visión muy distinta a la tradicional porque pasan del lenguaje y contenidos lineales y momificados a aquellos que aterrizan en la cotidianidad, en la desacralización de las formas en beneficio de la interacción colectiva con la realidad que construimos y que podemos cambiar. Son, para hablar claro, un reto para los docentes, una nueva exigencia de preparación académica, de conocimiento contextual, de creatividad, iniciativa y habilidades áulicas.

Ciertamente llama la atención el lenguaje, más coloquial, un tanto despegado de la corrección gramatical en aras de darle vida y color a la comunicación, aunque sin negar los modos y formas convencionales. Aquí como en el resto la labor del maestro es fundamental, porque el libro es solamente una guía y no un recetario o manual de procedimientos. Orienta, pero no dirige; señala un derrotero, pero abre el espacio de decisión y diálogo a docentes y estudiantes en el marco de los intereses comunitarios.

Declarar que el contenido de los libros de texto gratuitos es un virus comunista huele a macartismo trasnochado, no sólo a lucha inquisitorial por el dominio del conocimiento y la conducta de los sujetos en formación, empeñado en crear camisas de fuerza que limiten las posibilidades de conocimiento de la realidad y, desde luego, de sus posibilidades de transformación.

Los libros de texto nos ponen frente a la historia contemporánea pura y dura, frente a la realidad social que nos empeñamos en ocultar o maquillar. Toda una bofetada a la hipocresía.

En este contexto, vemos con asombro el levantamiento de nuevas fogatas expiatorias del pecado de tener juicio crítico, de quemar y destrozar el texto herético, según proponen tanto Marko Cortés como Javier Alatorre, en una parodia que prospera en las coordenadas de la novela Fahrenheit 451, que bien pudiera sorprender al mismo Ray Bradbury por su cruda estupidez.

Las parvadas de “expertos”, de padres de familia “preocupados”, de organizaciones y capillas piadosamente defensoras del sistema dominante, de buenas conciencias ancladas en la fobia política de la derecha nopalera que ahora llega a extremos protagónicos de rancia intolerancia al cambio y defensa aceda al viejo discurso educativo aséptico, individualista, anodino y autocomplaciente.

Si antes fue el INE no se toca, la SCJN no se toca, ahora los gritos y pedorretas son “con los niños no”, o si se quiere, los libros de texto no se tocan, en una nueva versión del fascismo alemán de los años 30, que quema y destruye libros creyendo que mata conciencias.

Con el rechazo de la nueva producción editorial se defiende la pureza de lo acedo y el valor de lo rancio, de aquello que de tanto conservarlo sólo se parece a los sueños indigestos de la oligarquía pedorra que respira su propia flatulencia.

Aquí no les importa el beneficio de un cambio de enfoque que incorpore historia y señale problemas actuales, que trate de fortalecer la identidad del grupo, que reconozca y acepte la diversidad étnica y cultural, que motive a aceptar la pluralidad social, que construya desde el aula los cimientos conceptuales de la nueva sociedad, del proyecto que todos compartimos, de la utopía que abrazamos.

La lucha por la educación es, por mucho, la lucha por el país. Esa es su importancia.

 

 

sábado, 20 de mayo de 2023

AQUÉLLOS VIEJOS MAESTROS

 “La educación es un acto de amor, por tanto, un acto de valor” (Paulo Freire).

 

Aún está fresca la tinta empleada y la saliva esparcida en elogio al magisterio, a las esforzadas huestes del saber y la cultura que, desde las aulas, el laboratorio, el seminario o coloquio forman las generaciones del futuro nacional.

Aún queda el eco de los encendidos discursos, de las bienaventuranzas del aumento salarial conmemorativo, de cuánto le debemos al docente (sobre todo el del nivel básico), a quien conserva la memoria de lo que fuimos, del conocimiento acumulado por la humanidad, del celoso vigilante de las formas, del que rescribe sin faltas de ortografía los dichos y los hechos de la epopeya nacional.

Tras la gratitud conmemorativa se desvanecen los globos y las serpentinas, las comidas y los brindis onomásticos, los recuentos del antes y el después en materia de salario y seguridad social, los avances que hablan de justica social y reconocimiento tabular a quienes viven y mueren el 15 de mayo, gloria efímera al servicio de la ocasión.

Con el ascenso de la ola del día, los sindicatos repintan blasones y se cuentan a sí mismos los logros, las conquistas y las luchas denodadas de las siempre atentas y oportunas dirigencias, de la egregia integridad del líder, de su esfuerzo incansable por permanecer a la vanguardia en beneficio de los trabajadores, con independencia de la voluntad de éstos.

El magisterio real, vivo y actuante sabe de que existen diferencias sustanciales que no se han podido o querido remontar en la distribución y acceso a las plazas, en el ascenso escalafonario, en la llamada carrera magisterial donde la hegemonía del documento pasa sin ver las trayectorias vitales, el trabajo en el aula, los esfuerzos vertebradores de identidades y acentos culturales regionales.

Si en el nivel básico se acrisola el futuro de muchos, en el superior se construye el de pocos, en una marea selectiva donde no es de extrañar la preeminencia del apellido, la colocación de la familia en la cadena alimenticia, sus intereses y conexiones, incubados en la institución de egreso y determinadas empresas.

Ante el achaparramiento de la licenciatura, viene el auge comercial del postgrado, de la calidad prestigiosa del Alma Mater, para algunos preferentemente privada y dadora de lustre de importación al apellido y especialidad del egresado.

Por otra parte, la universidad pública se debate entre la amenaza de la masificación y la selectividad interna donde se tejen las redes del futuro y el éxito de no pocas carreras docentes y de investigación. Como en muchas partes, se crean y prosperan familias a la sombra del presupuesto educativo.

Pero, más allá de posibles casos de influyentismo o nepotismo, parte del inventario de las mil y una formas de corrupción existentes, no estaría mal hablar de los maestros, de aquéllas personas cuya cercanía e influencia marcó con fuego el futuro de otros.

A reserva de considerar otros recuerdos y contextos, la fecha conmemorativa del 15 de mayo me hace ir a la primaria, donde de primero a cuarto brilla con luz propia Tita Luna, notable en el difícil arte de enseñar las primeras letras.

Don Luis Durazo Moreno, maestro de quinto y sexto en el Colegio Central de Comercio frente al Parque Madero. El profesor Luis Durazo Moreno fue más allá de lo estrictamente obligatorio al también enseñar locuciones griegas y latinas, ajedrez, redacción y, sobre todo, un sano ejercicio de convivencia imaginativa y colaborativa entre sus alumnos.

En la Secundaria de la UNISON fue relevante el papel de la maestra Guadalupe Gómez de González, al lado de Aureliano Corral, Carlos Gámez, Armando Quijada y Amadeo Hernández Coronado, entre otros muy estimados docentes. La maestra Guadalupe, seria y disciplinada, nos abrió las puertas de la Historia y la cultura universal a golpes de gis y constancia.

En la preparatoria, va mi gratitud y reconocimiento al Ingeniero Alejandro Dueñas Durán y al Dr. Mario Padilla Chacón, dos gigantes de sapiencia y humanidad sin regateos.

En la carrera, imposible no rendir un emocionado homenaje a Francisco Xavier Navarrete Santana, sociólogo cuantitativo y excepcional analista, formador de generaciones de practicantes de la Ciencia Económica; en el mismo sentido al maestro Humberto Carlos Mur Gutiérrez, boliviano exiliado político y académico de la UNAM, así como al politécnico Ramón Figueroa Rendón.

En los estudios de Especialización, merece mención particular la maestra María Teresa González Saavedra, abogada y dueña de un criterio social y jurídico admirables. 

En la Maestría se agradece el conocimiento y la entrega de Guillermo Aullet Briviesca, investigador politécnico sobre Historia de la Ciencia en México y notable expositor en temas de Historia y Filosofía de la Ciencia.

En el doctorado, imposible dejar de reconocer la capacidad didáctica y el conocimiento experto de Arturo Guzmán Arredondo, cuyo manejo notable de los enfoques cualitativos en investigación me sigue marcando rumbos y descubriendo escenarios; y qué decir de Armando Flórez Arco, matemático cubano de grandes prendas intelectuales.

Este 15 de mayo, más allá de la figura abstracta e idealizada del maestro, sirvió para recordar a quienes, desde su trinchera, las más de las veces modesta, poco reconocida y a veces ninguneada, hacen el trabajo heroico de moldear la mente y fortalecer el espíritu de los futuros profesionistas mexicanos, con amor al conocimiento, con lealtad a la patria, con visión de futuro y respeto profundo e informado sobre nuestro pasado e identidad.



domingo, 2 de octubre de 2022

La reforma universitaria

 

“La universidad, en el fondo, es tremendamente conservadora, aunque dentro de ellas todos nos consideramos muy progresistas” (Clara Eugenia Núñez).

 

En los últimos tiempos ha sido recurrente el tema de la reforma a la Ley 4, orgánica de la Universidad de Sonora, conocida como Ley Beltrones y vigente desde los años 90.

Dicha ley se ha caracterizado por hacer posible el crecimiento de un enorme aparato administrativo y múltiples instancias de gobierno que reducen a polvo la idea que privaba antes de su promulgación sobre un tipo de gobierno universitario paritario que permitía la participación de maestros, estudiantes y empleados en la toma de decisiones importantes, entre ellas la elección de rector, en el seno del Consejo Universitario, donde estaban representados los sectores antes aludidos.

El problema que vio la clase política fue que la vieja ley prácticamente permitía que la universidad se mandara sola, lo que dificultaba el deseo de imponer rectores a modo y creaba un ambiente demasiado politizado como para ser tolerado por el poder reacio a la idea de la “autonomía universitaria”.

La Ley Beltrones borró la participación paritaria y, a cambio de la supuesta politización nos dio una buena dosis de burocratización, con una relativa bonanza presupuestal por el lado administrativo en comparación con el académico propiamente dicho.

Así, plazas que debieron ser académicas pudieron pasar olímpicamente a la administración, y decisiones que pudieron haber sido tomadas en los órganos paritarios pasaron a alimentar un aparato obeso y reumático cuya esencia centralista no se justifica.

Sin embargo, tampoco resulta un argumento aceptable la antigüedad de la ley para cambiarla, sino los efectos que tiene en el crecimiento y desarrollo de las funciones universitarias que, como está dicho, pudieron haber tenido mejor fortuna.

Existen varias iniciativas de reforma que bien debieran analizarse y debatirse, en caso de que la discusión de algo tan importante merezca distraer la atención de las diversas fuerza e intereses dentro y fuera de la Institución universitaria.

En mi opinión, la lucha por una reforma con la premisa de “democratizar” la institución nos aleja del objetivo de una reforma universitaria que pueda ser relevante para el progreso de Sonora.

Para empezar, la universidad es y ha sido una institución organizada jerárquicamente: antes que el poder burocrático debiera estar el poder académico, es decir, del conocimiento y la autoridad del título.

Siendo una comunidad del conocimiento organizado en estructuras que hacen posible su difusión, sea en escuelas, departamentos o institutos, la vigencia del que sabe más como guía del que sabe menos hace necesario separar los aspectos sustantivos (docencia, investigación y extensión) del andamiaje administrativo, que debe estar al servicio de aquellos.  

En ese sentido, la democracia debe funcionar de manera que no haya sesgos hacia los aspectos puramente aritméticos de la población. Lo anterior sugiere que la paridad debe obedecer a criterios de equidad; es decir, de ponderación y proporcionalidad.

Me parece que la vieja Ley 103 resolvía de buena manera este problema de la representatividad, y que hubiera sido afortunado simplemente actualizar algunos aspectos de la administración en respuesta a las nuevas realidades académicas, determinadas por el contexto local y nacional.

En cualquier caso, una reforma universitaria debe responder a la intención de dotar a la institución de una estructura orgánica que responda a sus objetivos y propósitos sustantivos ligados al progreso social de la entidad federativa y la región, que facilite las transformaciones y que garantice el progreso institucional.

Lo anterior carecería de sentido si no se partiera del análisis crítico del actual modelo de universidad, y definiera con claridad qué tipo de universidad queremos, es decir, qué modelo de universidad responde a las necesidades del Estado de Sonora y la región, en materia de desarrollo científico, técnico, económico, social y político.

Así pues, sin modelo transformador no puede haber ley que valga la pena, porque la ley simplemente sirve para formalizar y hacer operativo el modelo.

Primero debe estar definido el modelo y, una vez logrado, se debe proceder a la formulación de la estructura normativa que lo haga posible, es decir, la ley. Lo demás es fantasía, y mucho me temo que solamente se ha visto una parte accesoria del problema, porque la universidad no es una isla, un partido político o un club de iluminados, sino que debiera ser la parte pensante y propositiva de la sociedad, y proveedora de las herramientas técnicas y científicas para su progreso. Esperemos que las propuestas de cambio tengan que ver con la realidad que debemos modificar, por el bien de todos.

  


viernes, 29 de abril de 2022

Ahora la Leona Vicario

 

“No perdamos nada del pasado. Sólo con el pasado se forma el provenir” (Anatole France).

 

La escuela Leona Vicario de Hermosillo es un monumento histórico, una joya arquitectónica que fue abandonada por (al menos) dos años gracias a la pandemia y, sobre todo, a la negligencia de las autoridades correspondientes.

Recordemos: En junio de 1909 el gobernador (interino) del Estado, Alberto Cubillas Loustaunau, celebró contrato con el Ing. Felipe Salido para la construcción de la escuela, que fue inaugurada el 5 de febrero de 1910, para celebrar el centenario de la Independencia y el 53 aniversario de la Constitución de 1857.

La escuela originalmente era para niñas aunque al soplar los aires del cambio para la nación y fortalecerse la idea del acceso a la educación para todos, se convirtió en una escuela mixta al servicio de nuestra ciudad y el Estado.

En los días que corren, los padres de familia de dicho plantel de educación básica han salido a las calles exigiendo que sus hijos vuelvan a las aulas de su escuela, tras haber sabido de intentos de reubicación y de un nuevo uso de las instalaciones, ahora en forma de museo (Expreso, 28-04-2022).

¿Por qué convertir en museo un lugar pletórico de vida, como es la escuela? ¿Por qué no rescatar el inmueble, rehabilitarlo y cuidarlo para que siga cumpliendo sus funciones educativas? 

Sucede que la escuela no es simplemente un edificio sino un referente social y familiar que une a muchas generaciones de hermosillenses en torno a los importantes procesos de construcción de ciudadanía, de historia que se comparte y que trasciende la simple obra material que la representa.

Las autoridades (esperemos que competentes) debieran abandonar el cálculo de cuentachiles y centrar su atención en la dimensión social y emocional de estar recibiendo clases en un lugar centenario, verdadero templo del saber y de formación ciudadana, en contraposición al criterio pragmático de quitar y poner, como si fuera cartera de huevos.

Pero lo grave del caso es que no es único. ¿Cuántas escuelas han sido abandonadas al tiempo y las circunstancias en la ciudad en los últimos años? ¿Dónde está el amor a la educación y a la construcción de la identidad, el apego a las tradiciones, a la carga simbólica que nos conecta con el pasado y se proyecta al futuro con el impulso de lo nuevo y renovado?

Parece que esa idea de lo desechable se convierte en el mantra de la modernidad, recurriendo a los cambios de fachada, de lugar, de función, que desconectan el conjunto social en aras de la relativización del compromiso de la educación con el enfoque nacionalista que garantiza la identidad institucional en el contexto de las reivindicaciones sociales emprendidas por el actual gobierno.

Lo declarado desechable sin tener sentido tiene el propósito de borrar la memoria antes que fortalecer la identidad, es crear “no-lugares” como expresión material de los cambios.

En este caso, la lucha de los padres de familia de la escuela Leona Vicario merece total atención y respaldo ciudadano.

También la merecen los pensionados y jubilados del Ayuntamiento, en lucha por recuperar lo que les corresponde en justicia. Las prestaciones de las que gozaban y que se convirtieron en derechos adquiridos, ahora son cuestionados y regateados por las actuales autoridades municipales, que refieren el litigio en tribunales antes que conceder la razón a quienes la tienen.

El desprecio por lo viejo, la negación de la historia y la babeante adoración de lo nuevo hacen que lo que antes era respetable y trascendente se convierta en objetivo a destruir.

Ahora se abandona o retiran de sus funciones a edificios venerables, se desconocen derechos sociales adquiridos por los trabajadores y el pragmatismo más ramplón se instala en las oficinas públicas, en abierta contradicción de las ideas y propósitos de la dignificación y rescate de los valores nacionales emprendida por el actual Ejecutivo Federal.

Mientras tanto, las calles son tomadas por familias, extrabajadores, maestros, derechohabientes de la seguridad social estatal, entre otros que forman la compleja trama de un reclamo social que se reitera, fortelece y se transforma con las nuevas y siempre vigentes demandas de una sociedad en movimiento.

Pero, la raíz de todas las causas termina siendo el sistema económico y sus expresiones políticas, ideológicas y culturales. Por eso el fenómeno de la corrupción es tan ubicuo, tan cambiante y generalizado como debiera ser su combate y prevención.

En otras palabras, si el abordaje de los problemas no se ve desde una perspectiva que vaya de lo particular a lo general y otra vez a lo particular, no se podrá apreciar su contexto, su verdadera cara, y menos encontrar la respuesta que sea más pertinente para arreglarlos. 

Así que los problemas por un cambio de escuela, las demandas de un grupo de jubilados o cualquier conjunto de intereses afectados, no se van a arreglar con medidas unilaterales, autoritarias o pragmáticas. La sociedad va más allá de las recetas, las ocurrencias o las salidas simplonas de fácil exposición mediática. Por eso… más seriedad.