Notas Sueltas es un espacio de opinión sobre diversos problemas de carácter social, económico y político de interés general. Los comentarios pueden enviarse a: jdarredondo@gmail.com

domingo, 25 de septiembre de 2022

Todo es cuestión de apariencias

 

“La manipulación mediática hace más daño que la bomba atómica, porque destruye los cerebros” (Noam Chomsky).

 

Estamos en una sociedad en la que la autopromoción suple el reconocimiento ajeno, de manera que basta hacer campaña en redes sociales, en los medios digitales de consumo masivo para construir de la nada un nombre y un prestigio.

Cualquier pelmazo con iniciativa puede lanzarse a la tarea de convertirse en “influencer”, mediante el fácil expediente de la sobreexposición mediática, estar jodiendo tode el santo día ventilando babosadas en YouTube, Instagram y lo que resulte, con la mirada fija en cosechar seguidores y proyectar una imagen deseable cuando no se tiene una propia.

Si el hecho se reduce a las trapacerías adolescentes de chicos con afán de lucimiento social, pues bueno; el problema empieza y se profundiza cuando personas no tan jóvenes encaramados en algún ladrillo público (gobierno, empresa, medios) buscan afanosamente que el mundo sepa que están ahí.

En lo personal me importa un rábano que se tomen por asalto los medios, porque parto del supuesto que la sociedad tiene las pantallas que merece, y que es el pueblo informado quien debe oponerles la razón y la objetividad para desenmascararlos.

Cualquiera sabe que la publicidad y la propaganda tienen la misión de manipular la voluntad de la gente, sea para comprar, vender, convencer, adoctrinar, encabronar, disuadir, confundir, atemorizar, predisponer y cualquier otra operación de manipulación de la emotividad humana.

No es raro que repentinamente surjan personalidades poco antes desconocidas, currículo repentinamente espolvoreado con polvos mágicos que lo engordan prestigiosamente; o, por el otro lado, figuras anodinas, pero con apellido conocido que aparecen colocadas en una posición prestigiosa en el arranque de su currículo laboral, como diciendo que aquí mis chicharrones, o los de papi, truenan.

Los “alguien” y los trepadores de ocasión se enzarzan en una lucha por el reconocimiento social que de comedia pasa a tragedia cuando los minutos u horas nalga del espectador se transforman en decisiones que pueden mover los engranajes de la maquinaria social.

Así, la figura antes desconocida pasa a ser el cuate de todos, el hijo del vecino, el amigo de la infancia, el compañero de estudios o de militancia partidista, en un reacomodo de piezas que resuelven el tránsito de la inexistencia social al podio de los ganadores del trienio o del sexenio.

En este sentido, cuántos oscuros burócratas de partido buscan sus minutos de gloria en las plataformas de medios más populares, en el periodismo de gacetilla, de inserción pagada que ser resuelve públicamente como noticia que busca “informar a usted de la actualidad local y nacional”.

Cuántos funcionarios encaramados en algún puesto de elección popular cacarean sin pudor los “logros” de su primer año, o segundo, o tercero…  con ánimo de milagrosa solución a los problemas añejos que los políticos de su propio partido provocaron, como si el pasado se borrara con saliva y sobreexposición mediática.

Cuántos negocios se ocultan tras la fachada de “mejoras en el servicio”, “ahorro de recursos”, “modernización del equipo”, “actualización de tarifas”, entre otras medidas posibles.  

Le confieso que estoy hasta el gorro de ver y oír a un sujeto aparecer en YouTube y declarar: ¡Soy Toño Astiazarán…! Me enferma la repetición machacona de lo mismo, de pedir el aplauso antes de que la obra termine, anticipando el éxito de lo que se espera aterrice en el resto del trienio y que la población juzgará con objetividad al constatar la utilidad de la obra pública y de las mejoras administrativas.

El discurso de autopromoción suena bofo, tanto como las explicaciones o pretextos del desprecio a los trabajadores que se disfraza de “beneficios”, aún por parte de su propio sindicato.

Se habla mucho sobre la protección que merecen los pobres y marginados, la seguridad de las familias, el reconocimiento a los derechos adquiridos y, sin embargo, en el aquí y ahora tenemos grupos de jubilados y pensionados que luchan contra la arbitraria cancelación de sus derechos, y el ejemplo más claro es el de los extrabajadores del Ayuntamiento de Hermosillo que gozaban de ciertas prestaciones importantes para su calidad de vida y ahora no las tienen, gracias a una dirigencia sindical cuestionable y a un gobierno que prefiere buscar ahorros antes que cumplir con sus obligaciones.

Si el gobierno golpea a los trabajadores mediática y jurídicamente, lanzándolos a un litigio que puede durar años, está pateando el bote sin pudor alguno, y esto es engañar y manipular la opinión pública mediante la distorsión o el ocultamente de hechos, que los propios jubilados se encargan de restregar en la cara al indolente gobierno municipal, mediante manifestaciones ruidosas frente al edificio que lo alberga.

Se requiere un gobierno del pueblo y para el pueblo, sin disimulos ni exhibicionismos baratos. Ojalá lo veamos en el trecho que queda por recorrer.

 

sábado, 17 de septiembre de 2022

La importancia de las normas

 

“Al margen de la ley, nada; por encima de la ley, nadie” (AMLO).

 

Según la enciclopedia en línea Concepto, “las normas jurídicas son los mandatos, reglas o prescripciones emanadas de una autoridad legal o judicial. Asignan deberes, confieren derechos o imponen sanciones a los individuos que viven en una sociedad, otorgándoles un marco común por el cual juzgar sus acciones, o sea, por el cual ejercer la justicia.”

La misma fuente nos dice que las normas tienen tres características. Son heterónomas, porque es la comunidad quien las impone al individuo; son coercibles, porque es el estado quien vigila su cumplimiento, y son bilaterales, porque involucran a dos partes, el individuo sujeto a la norma y la autoridad que vigila su cumplimiento.

Habiendo normas se inhiben las conductas arbitrarias y caprichosas, permitiendo el desarrollo del todo de manera armónica y discernible, donde los individuos puedan desarrollar sus capacidades en un ambiente que los proteja y estimule su desarrollo sin lesionar a otros.

La idea anterior se rescata con precisión y contundencia en la frase “Al margen de la ley, nada: por encima de la ley, nadie”.

En este sentido, pensar que las normas o reglas afectan el “libre desarrollo de la personalidad” es tan absurdo como tratar de volver a los tiempos idílicos de la comunidad primitiva, cuyas diferencias, prioridades y valores estaban basadas únicamente en el sexo, la fortaleza física y ciertas habilidades benéficas para la sobrevivencia del grupo.

Seguramente los defensores del “libre desarrollo de la personalidad”, siendo congruentes, verían con buenos ojos que alguien ajeno llegara a su casa y les birlara lo que se le antojara; o que, en plena calle alguien se pusiera a aliviar los intestinos sin importar lo desagradable de la exhibición, o que las futuras generaciones fueran depredadoras o autodestructivas, sin respeto ni empatía por los demás.

La explicación de “tuve ganas” o “necesitaba hacerlo” no encaja en los supuestos de una conducta que atienda la importancia de respetar el derecho ajeno porque, simplemente, ignora ese derecho en aras de cumplimentar el deseo personal.

Es importante subrayar la diferencia entre el hedonismo y el “libre desarrollo de la personalidad”, habida cuenta que, para lograr tal desarrollo, el individuo debe aprender a conducirse socialmente, valorar el código moral y ético de la sociedad donde vive, entender y aceptar la importancia de las reglas en la formación de su personalidad.

Actualmente, el “libre desarrollo de la personalidad” sirve de argumento estelar para dar legitimidad y legalidad al capricho, a la simple percepción personal, echando por tierra aquello que se le oponga, es decir, las normas, reglas o disposiciones que emanen de la autoridad, sea gubernamental, escolar o familiar; como si en ausencia de reglas la gente fuera más libre y menos responsable de sus actos. Lamentablemente, en la sociedad humana eso no es posible.

Pretender que una sociedad moderna, producto y a su vez creadora de instituciones, carezca de reglas de comportamiento, sin una guía que oriente la conducta personal en el entorno social es, por lo menos, absurdo porque priva de autoridad a las instituciones y traslada el poder de decisión al individuo.

Pero, ni siquiera en los tiempos idílicos del Jardín del Edén, sus habitantes pudieron violar la regla sin castigo. La sociedad y la sociabilidad contemporánea nacen de reglas de conducta, de pactos sociales, de la ubicación del individuo en un contexto histórico y cultural determinado que, si bien es cierto que es cambiante, en ningún caso es errático o anárquico. En sentido estricto, la sociedad no cambia ni por capricho ni por azar.

En conclusión, el argumento del “libre desarrollo de la personalidad” que no toma en cuenta los elementos sociales y culturales que la conforman, queda en una caricatura conductual del progresismo infantil que niega sin entender las leyes del desarrollo social.

Ignorar el papel socializador y formativo de las normas o reglas sociales no pasa de ser una patética manifestación del esnobismo más vulgar que, por su contenido, no tiene nada que ver con ninguna posición política que sea creíble como de izquierda.

De hecho, las posiciones de la pequeña burguesía posibilista y del activismo aldeano y voluntarista coinciden bastante bien con la agenda “transformadora” del neoliberalismo globalista. Un canto de sirenas más en la larga trayectoria del sistema que enajena y mediatiza a la sociedad.

En otros asuntos, seguimos esperando justicia para los jubilados del Ayuntamiento de Hermosillo, y recuperación de las instalaciones de la escuela Leona Vicario por parte de sus alumnos.

Celebramos que no hubo pirotecnia en la ceremonia del grito, en beneficio de la paz y seguridad de los habitantes humanos, caninos y felinos.

Para concluir, le recomiendo la película “El gran reinicio” cuya liga va a continuación:  https://odysee.com/@thebigreset:1/20220831_TBR_ESP:1  Da para pensar y juzgar de manera libre e informada sobre la actualidad mundial. Usted dirá.

 

 

lunes, 12 de septiembre de 2022

Muere la reina

 “El derecho a cambiar el gobierno por las urnas y no por el cañón de una pistola; quizá la mejor definición de una democracia” (Isabel II).

 

El jueves 8 de nuestro mes patrio se recibió la noticia del fallecimiento de la reina Isabel II, a los 96 años. Su deceso abre la puerta a nuevas inquietudes en el contexto de crisis que sufre el Reino Unido y Europa en su conjunto.

En Europa el posible cierre de plantas acereras por problemas en el abasto de energía, subidas extraordinarias del precio de la electricidad, el gas y las gasolinas, además de las consecuentes alzas en el precio de los productos de consumo familiar e industrial que, por decirlo en breve, afectan al conjunto de la geografía mundial.

Planeta convulso que se retuerce con ésta y muchas otras muertes por causas y efectos variados y muchas de ellas evitables, salvo que se trate de bajar las cifras de población por aquello de la mezquindad económica y política que mueve a ciertas naciones a producir y exportar armas de cualquier calibre y potencia imaginable, entre ellos Inglaterra.

Seguramente el nuevo rey Carlos III y la primera ministra, Liz Truss, tendrán que afinar bien su sentido de la geopolítica y tratar de atemperar la estridencia antirrusa que Estados Unidos y socios europeos han emprendido usando a Ucrania como pretexto para ampliar la capacidad de la OTAN, brazo armado de nuestros vecinos en Europa y, según se ve, fuera de ella.

Hasta la fecha, las sanciones aplicadas a Rusia por parte de EEUU y aliados europeos han dado por resultado que la inflación que iba en ascenso alcance pronósticos catastróficos, que la carencia de insumos y alimentos sea una realidad que cambiará los patrones de consumo y la idea de bienestar, muy en contra de la estabilidad económica y política de los autores y promotores de las sanciones.

Por el lado mexicano, el embajador de EEUU, Ken Salazar, presiona para cerrar las puertas a las inversiones de origen euroasiático, haciéndole el fuchi a los chinos y asegurando que el bienestar viene de América y sólo de América. Aquí la pregunta obligada es ¿y qué pasa con el libre comercio y el derecho soberano de los pueblos de comerciar con quién se les antoje? ¿Qué puede no explicar sino justificar la injerencia del embajador en nuestros asuntos? 

A pesar de los discursos de igualdad, trato justo y amistad, la realidad sigue demostrando que México y Latinoamérica se toman como el patio trasero de nuestros vecinos, y por eso el embajador viene a decirnos con quién no debemos hacer tratos.

En ese sentido, me parece que no es despreciable la idea de defender el espacio económica y políticos de México y reorientarlo hacia una política nacionalista, de fomento a la capacidad productiva nacional, de adoptar patrones de consumo ligados a la fortaleza nacional en materia alimentaria, es decir, desligarse de la exigencia mediática de consumir lo que el extranjero produce y distribuye.

Lamentablemente, la producción de alimentos como el maíz se dejó en manos de las empresas extranjeras, fortalecimos la dependencia y las prácticas agrícolas tradicionales o basadas en la investigación e iniciativa nacional se cambiaron por el consumo extensivo de agroquímicos que ahora sabemos que son tóxicos, que deterioran la tierra y envenenan el agua y el aire. México se puso en venta, en una liquidación neoliberal que debe terminar por razones de legítima defesa nacional.

Ahora el entramado de concesiones mineras, hidrológicas, energéticas y los avances de la transculturación pintan un panorama complicado para sustentar la independencia nacional en prácticas con efectos reales en nuestro país. Pero así nos dejaron.

La actual coyuntura pudiera aprovecharse para explorar nuevos mercados y fortalecer relaciones multilaterales que en el mediano o largo plazo sean útiles y ventajosas. La idea de la unipolaridad no sólo es obsoleta sino contraria al progreso que apunta hacia la multilateralidad.

Por ello no parece muy afortunada la idea de que Sonora deba integrarse económicamente con el país vecino instalando plantas solares para vender energía a California, o instalar una planta para licuar gas de Estados Unidos en Puerto Libertad, con destino al mercado asiático. Suena raro el plan de que parte del territorio sonorense se convierta en extensión del país vecino.

Con estos proyectos, más la generosa oferta de que los estados gringos vecinos a nuestra frontera puedan pasar a surtirse de gasolina barata, me parece que nuestra precaria economía está haciendo el papel de subsidiaria de un país rico.

Es claro que la soberanía y el dominio de la nación sobre sus recursos naturales se compromete cuando se fortalece la relación con una economía depredadora y armamentista, que busca convertir en dependientes a las naciones que coopta y parasita.

Si bien es cierto que, tras la debacle neoliberal, el margen de maniobra de nuestro país es reducido, es de elemental prudencia no ampliar los niveles de dependencia económica y política con los vecinos. Queda claro que la relación ha sido históricamente tóxica y no estamos para seguir con lo mismo, sino para guardar, en lo posible, la sana distancia.

Pero como le decía, la reina Isabel II ha muerto y con ella termina un largo capítulo de la historia política británica. Que descanse en paz, mientras el mundo sigue su marcha.


sábado, 3 de septiembre de 2022

Cuestión de preferencias

 

“No te calientes granizo” (AMLO).

 

En la reciente visita de la jefa de Gobierno de CDMX a Sonora, por aquello de un convenio de colaboración informática establecido entre ambos gobiernos, el titular del Ejecutivo estatal quemó incienso en el altar de Claudia Sheinbaum, al expresar que México está “listo” para tener una presidenta.

La entusiasta declaración de Alfonso Durazo recuerda, guardando las proporciones, aquella afirmación que se convirtió en recurrente sobre que Sonora estaba “listo” para ser gobernado por una mujer.

Se pudiera pensar que tales expresiones tienen que ver con el nivel de madurez política alcanzado por la ciudadanía que sabe hacer cumplir el principio de la igualdad legal y política entre hombres y mujeres, y que entiende con claridad suficiente el mensaje y las propuestas de los aspirantes a los puestos de elección popular.

En este caso, tenemos un problema resuelto en materia de democracia, de participación política de los ciudadanos, en términos de la igualdad de oportunidades y el ejercicio de derechos y obligaciones.

Pero, si así están las cosas y somos un ejemplo de madurez y democracia participativa, ¿para qué se establecen las cuotas de género? ¿Por qué se juega con la estadística al establecer fórmulas paritarias cuya existencia revela la necesidad de un mecanismo selectivo y excluyente en la participación?

Me parece que la representatividad no tiene por qué ser cuantitativa sino cualitativa, es decir, que independientemente del sexo de la persona, se valore su experiencia, propuestas, cualidades y disposición de cumplir y hacer cumplir con las obligaciones del cargo, y se vote en consecuencia. En otras palabras, que se de el valor que merece la persona como actor político, independientemente de si es hombre o mujer.

De acuerdo con lo anterior, una buena situación electoral sería aquella en la que quienes estuvieran en capacidad de participar, lo hicieran con absoluta libertad y seguridad de que el partido postulante y el electorado responderán con imparcialidad y objetividad a las propuestas o, en otro sentido, con lealtad a sus convicciones políticas.

En lo personal me importa muy poco que el postulante sea de uno u otro sexo, habida cuenta de que esto no es necesariamente determinante para un buen desempeño en el cargo público, y la experiencia histórica nos da bastante información al respecto.

Por lo anterior, me parece primitivo y ajeno a la voluntad popular el establecimiento de cuotas y fórmulas paritarias. Para mí que participe quien quiera, y que el partido que postula y el pueblo que elige decida libre e informadamente.

En el caso de la elección presidencial, cabe considerar que quien releve a López Obrador debería ser afín a los principios del nacionalismo frente a los intereses extranjeros representados por las grandes transnacionales y sus agentes locales, además de los apetitos colonialistas e imperiales de potencias como los vecinos del norte, siempre dispuestos a servirse de los recursos ajenos.

Aquí cabría la pregunta de si Claudia Sheinbaum, Marcelo Ebrard, o Adán Augusto López encajan en el perfil, aunque tengo la impresión de que los dos primeros tienen una fuerte inclinación globalista y apegada a la Agenda 2030. Usted podrá estar de acuerdo o no, porque en estos asuntos lo que cuenta es su opinión.

Lo que sí parece estar claro es que, más allá de las cargadas y las expresiones de los eyaculadores precoces electorales, en el actual contexto político-electoral la opción más definidamente nacionalista es Morena, de suerte que mi voto será para su candidato, tal como lo fue en la elección estatal, partiendo de la idea de que lo importante es el proyecto, no tanto la persona.  

En la actualidad, lo impensable sería votar por la corrupción hecha gobierno bajo las siglas del PRI-PAN-PRD-MC.  

Queda un buen trecho por recorrer, por analizar, por recuperar el sentido de la participación ciudadana, más allá de los ejercicios de mercadotecnia electoral, de la perversidad de las campañas de inducción mediática, de las tareas de los asesores de imagen, de la manipulación que crea prestigios, perfiles atractivos y virtudes mágicas, que se esfuman en contacto con la realidad.

La nueva utopía política es dejar de lado la mercadotecnia para dar paso a la honestidad. Volver a la verdad, a la realidad del candidato, a la persona como es, sin el maquillaje distractor que producen los asesores de imagen y los expertos en manipulación masiva de las preferencias electorales. Seamos congruentes.

En otros asuntos: que haya justicia para los trabajadores jubilados del Ayuntamiento de Hermosillo, justicia para los afectados por el derrame tóxico de Grupo México que afectó al Río Sonora, y que los padres de familia de la Escuela Leona Vicario recuperen para sus hijos el histórico plantel.

Por último, que en México y Sonora se privilegien los méritos ciudadanos, no los apellidos y redes familiares.

 

 

sábado, 20 de agosto de 2022

Agua que has de beber

 

“No se aprecia el valor del agua hasta que se seca el pozo” (Proverbio inglés).

 

Se empiezan a manifestar grupos empresariales en favor de la solución propuesta por el gobernador del estado, consistente en construir una presa adicional cercana a El Molinito, un acueducto y una nueva desaladora, para garantizar el abasto de agua en los próximos 30 años, se dice.

Claro que también hay señalamientos respecto a la necesidad de poner orden en la distribución del líquido, desde corregir los problemas de la red de distribución hasta el destino real del caudal, lo que sugiere revisar y corregir los problemas con las tuberías, válvulas y demás, sin dejar de lado lo que se factura y lo que no, es decir, los destinos que resultan favorecidos irregularmente y que pueden representar una cifra gorda sin beneficio para la comunidad.

Las lluvias abundantes de los últimos días aportan una cantidad esperanzadora para el llenado de las presas locales, lo que significa que el abasto pudiera asegurarse si las cosas siguen por el rumbo que van, aunque los daños colaterales de la bonanza hídrica pongan en aprietos a las calles, avenidas y bulevares de la ciudad capital.

Hermosillo como ciudad de los baches (Bachilandia, pues) quizá no carezca de agua en esta temporada, pero seguro que dará trabajo a las gentes del mantenimiento de la infraestructura urbana y a los propios funcionarios de protección civil. Unas por otras.

Parece que la temporada monzónica que propicia precipitaciones pluviales extraordinarias no logra sofocar el incendio mediático que los Claudios X y contlapaches empresariales, mediáticos y aspiracionistas nopaleros han desatado por aquello de las pizcas del 2024.

Pena ajena ante la vociferante vacuidad argumental, las victimizaciones, los alaridos de rabia y frustración, el truqueo de videos y declaraciones, la lastimosa producción de memes que revela el vínculo entre el recto y el cerebro de la derecha pedorra.

Sí, de esa derecha simiesca que inunda las redes para provisión del análisis sociológico de los observadores informados, de los estudiosos de ese miserable gusano político que se retuerce.

La insistencia mediática de ciertos actores políticos de llamar “terrorismo” a los actos violentos y siempre condenables de las agrupaciones criminales parece una llamada a la intervención de los gringos, cuya vocación es y ha sido la de patrocinar insurrecciones, asonadas, golpes de estado e inestabilidad política y social en cualquier país que no requiera respiración asistida.

Es claro que para algunos trabajar por los intereses extranjeros es prioritario, bajo el supuesto de que la subordinación es progreso, modernidad, bienestar. El concepto de Patria les resulta difuso, confuso y hasta inconveniente porque implica lealtad a valores y principios superiores a la reducida y no pocas veces mezquina aspiración personal, chata e inmediatista.

Para el Norte global la soberanía e independencia nacional son conceptos que están bien en los discursos, al igual que la alusión a la democracia, las libertades y el estado de derecho, pero en la vida real son los negocios, el dinero, el poder y la imposición de normas y pautas de conducta social, e individual, la clave de su imperialismo ideológico, económico y cultural.

El nuevo orden mundial, liderado por los centros financiero-industriales-militares que ahora actúa con su brazo armamentista encarnado en la OTAN avanzando hacia el Este, y progresa en la medida en que la conciencia de los ciudadanos es adormecida por el poder mediático, por la ilusión de que la solución viene del exterior, que no podemos nada ante la fuerza y la sabiduría de ese vecino que invade territorios, conciencias, y voluntades. Al parecer, en Latinoamérica, Europa y el Asia occidentalizada padecemos el Síndrome de Estocolmo de manera preponderante.

Los críticos “porque sí” del actual gobierno dejan de lado el contexto internacional, el resquebrajamiento del modelo unipolar patrocinado, sostenido e impulsado por Estados Unidos y satélites europeos, tanto como las nuevas formas de guerra que se extienden por el globo y el hambre occidental de petróleo, litio y agua.

Será por eso que algunos, mentalmente colonizados, se oponen rabiosamente a los proyectos que buscan la recuperación del espacio económico nacional, a las reformas legislativas que garanticen el dominio de la nación sobre sus recursos naturales, sobre su riqueza minera, energética, hidrológica y cultural.

Es claro que no entienden que México ya no debe ser visto como una colonia de explotación al servicio del Norte global desarrollado, siniestro vigilante autoproclamado de las buenas costumbres políticas globales que se asume como garante de la democracia y los derechos humanos, y del mejor aprovechamiento de los recursos tangibles e intangibles de las otras naciones, en su propio beneficio.

El camino de la regeneración nacional es duro, pero seguramente lo será más la voluntad del pueblo de ser un agente activo de su propio desarrollo y bienestar, de su independencia y fortalecimiento de su identidad.

Pero, volviendo a Bachilandia y sus milagros, se espera una mejor administración del agua, justicia para los pensionados y jubilados del Ayuntamiento y pronta recuperación de la escuela Leona Vicario por parte de los padres de familia y alumnos de ese añejo y significativo plantel; sin olvidar, desde luego, la recuperación de la vida y salud del Río Sonora, envenenado por Grupo México.

 


viernes, 12 de agosto de 2022

Otra vez los filtros

 

“Cuando alguien asume un cargo público debe considerarse a sí mismo como propiedad pública” (Thomas Jefferson).

 

Pues la policía municipal ha iniciado una polémica medida consistente en verificar si el conductor del vehículo ha ingerido bebidas alcohólicas que le impidan conducir con seguridad. La Comisión estatal de Derechos Humanos (CEDH) dice que estará en cada filtro de revisión.

Sin embargo, en boletín publicado en diversos medios locales, la misma CEDH señala que las pruebas de alcoholimetría debieran ser voluntarias, y en caso de que el agente de policía tenga que verificar, debe contar con la anuencia del conductor. Hay que recordar que el libre tránsito es derecho constitucional y, por lo que se sabe, Sonora no está al margen de las normas de la República (El Imparcial, 11.08.2022).

Sucede que para que le hagan una revisión debe haber mandato judicial previo y específico, por lo que parece que la Policía Municipal se está pasando por el arco del triunfo la ley suprema… Y no sólo ellos.

Resulta familiar y recurrente establecer medidas supuestamente inspiradas en el deseo de “salvaguardar la integridad física y patrimonial” de los hermosillenses, pero de eso a violar la ley hay distancia.

Aún se recuerdan con espanto las medidas ilegales y autoritarias que, con el pretexto de la pandemia, implementó la administración de Célida López, en agravio de los hermosillenses.

O la Constitución está mal, junto a las normas que protegen los derechos humanos, o el Ayuntamiento está tomando medidas que no sólo predisponen el ánimo ciudadano sino que para nada le dan tranquilidad a la ciudad, ahora convertida en coto de caza de autoritarismos y quizá propósitos recaudatorios.

Como quiera que sea, las explicaciones y justificación de las autoridades que aplican la ley y el orden en esta apartada orilla del Oeste sonorense suenan forzadas, guangas por decirlo de esta manera, sebosas y poco digeribles para quienes tengan una ligera idea de sus derechos y obligaciones ciudadanas consagradas en las normas jurídicas y en una noción responsable de la dignidad de las personas.

En otro asunto, la autoridad correspondiente dice que el seguro contra ponchaduras por baches no está activo en esta administración, y que habrá que esperar un acuerdo. Es decir, en Bachilandia una llanta ponchada es bronca del dueño del vehículo, no de la administración que ve hoyancos como ver llover y no mojarse.

En una ciudad donde los baches se tragan vehículos y los socavones casas enteras debería haber mecanismos de protección ciudadana tanto para las personas como de su patrimonio, sea casa o carro. Sin embargo, las veleidades de la naturaleza se agarran de la mano de las ocurrencias, faltas u omisiones de quienes están, o debieran estar, para cuidar la paz, armonía y seguridad ciudadana. Pero ni pum.

Esperemos que la presidencia municipal y funcionarios actuales no se queden en la autocomplacencia fotogénica que se desahoga en visitas a las colonias, y trate de centrarse en la realidad municipal, para conocerla, buscar remediarla y aplicar las medidas que la necesidad y la urgencia determinen. Sin mamadas, pues.

Aquí es necesario recordar el trato injusto e indignante que se les ha dado a los trabajadores jubilados del Ayuntamiento de Hermosillo, desconociendo derechos adquiridos y ofendiendo la dignidad de personas que quemaron su vida laboral en el altar del trabajo burocrático y operativo municipal.

Por otra parte, ¿cuándo se les restituye a padres de familia y estudiantes su escuela, la Leona Vicario?

 


domingo, 7 de agosto de 2022

Arranca una rama al árbol

 “La libertad sin una autoridad fuerte e incólume, no es libertad al cabo de poco tiempo, sino anarquía” (Antonio Cánovas del Castillo).

 

Entre más se vive más cosas absurdas se ven. Tenemos que, en las oficinas públicas, por ejemplo, existen empleados heredados de otras administraciones que pasan el día pastando en la planicie burocrática que les garantiza cobijo y sustento, sin dar muestras de compromiso y responsabilidad.

Burócratas de medio pelo que, agarrados del sindicato o sin él, pasan página todos los días en busca de llenar la tripa sin mucho esfuerzo ni dedicación: buscar la justificación del no hacer entre los originales y las copias de demandas laborales que se canalizan por la vía de la “conciliación” en favor del patrón, firmar por ausencia cuando el titular no delega dicha capacidad, hacer favores en trámites cuyas características e instancias están claramente determinadas por la ley, a cambio de la mochada o la promesa.

Hacerse de la vista gorda ante las faltas de los subalternos es propiciar un ambiente de corruptelas y complicidades, tóxico para la vida pública de la entidad y el país.

Faltar a sus obligaciones sin dejar de hacer acto de presencia, grillar lo necesario y actuar en modo lameculista cuando la ocasión lo amerita, sobre todo en los períodos de transición político-electoral. Y el etcétera corre por cuenta de usted.

Se arranca una rama del árbol de la democracia cuando el acarreo y los “estímulos” monetarios o en especie superan con ventaja a los motivos ideológicos; incorporarse a un partido político en ascenso para parasitar y reproducir la misma historia de vicios arraigados en la mente del chapulín electoral no abona al avance de la democracia y el buen gobierno.

Las adhesiones políticas de coyuntura y los supuestos compromisos que se establecen o se dan por establecidos arranca una rama del árbol de la política como pensamiento y acción del buen gobierno; lo hace estancarse, pudre sus raíces y corrompe su desarrollo.

El usar la autoridad de tal o cual posición publica en beneficio de intereses privados es como una plaga que debilita al cuerpo social y pervierte la moral pública; un policía que se encarama en la interpretación a modo de las normas es tan peligroso como el ministerio público o el juez que ve por sus intereses antes que los de la justicia y la ley.

El dar por sentado que los bienes comunales son espacio para las perversiones personales afecta el patrimonio de la sociedad y envilece la convivencia.

Al respecto, resulta repugnante enterarse de que una familia (adultos y menores) con hielera provista de bebidas alcohólicas, se complacieron en arrancar ramas de un guayacán en el Cerro Johnson, así, sin razón ni lógica más allá del placer de depredar un árbol, que es un bien natural al servicio de la comunidad (Proyecto Puente, 03.08.2022).

Esto es tan encabronante como los ocasionales actos vandálicos en espacios como La Sauceda, el Parque Madero, o las plazas públicas de la ciudad.

Arrancamos o talamos árboles, cortamos ramas y arbustos, dejamos basura en cualquier lugar en donde se nos ocurra, producimos contaminantes porque resulta redituable y porque las sanciones, si las hubiera, pueden resolverse con la justificación de que “se estaban divirtiendo”; o que “se están generando empleos” y “atrayendo inversiones” importantes en la actividad de que se trate.

Así tenemos una mancha mortal de contaminación en el Río Sonora, producto de la actividad minera de Grupo México que devino desastre ecológico el 6 de agosto de 2014, actualmente gozando de renovada impunidad y cumpliendo aniversarios vergonzosos.

Los vicios de un sistema depredador forman parte de nuestra cultura productiva, de manera que el emprendedor tiene enfrente el ejemplo dominante y las recetas del modelo neoliberal, chorreando hipocresía y caos, desperdicio de recursos y contaminación.

Si la economía marca las grandes diferencias entre el capital y el trabajo, la política hace explícitas sus prioridades y sus luchas. Así tenemos a los defensores furibundos del sistema capitalista que simulan ser defensores de la Patria, frente a los que del lado del pueblo defienden los derechos sociales, laborales y políticos de las mayorías nacionales.

En el nivel social como en el individual, se da la lucha por los espacios económicos y políticos, de suerte que una ciudadanía inconsciente, acomodaticia y depredadora es simplemente la imagen caricaturizada del sistema que agobia al país y al mundo.

El arrancar una o varias ramas al árbol del futuro pasa por la irracionalidad de una visión sin contexto, por tanto, sin futuro desde el punto de vista del progreso humano. Pero así estamos.