Notas Sueltas es un espacio de opinión sobre diversos problemas de carácter social, económico y político de interés general. Los comentarios pueden enviarse a: jdarredondo@gmail.com

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jueves, 22 de mayo de 2014

Saludo a Miriam Preciado


Hermosillo, Sonora
Saludo cordial a Miriam, hija de mi entrañable amigo Fernando "Quito" Preciado Ibarra (QEPD), con agradecimiento por tomarse tiempo y escribirme una hermosa carta referida a su señor padre.
Sin duda, la amistad es un bien espiritual que trasciende fronteras y puede permanecer inalterable a través del tiempo y el espacio, y que con esta carta, me demuestra que puede vencer hasta la muerte. El "Quito" estuvo nuevamente dialogando conmigo mediante la amorosa remembranza de su hija Miriam.
Un abrazo y mi más respetuosa consideración para ella y su familia.

sábado, 22 de diciembre de 2012

Cuando un amigo se va...

Se cumple un año de la prematura muerte por infarto del buen amigo David Humberto Gutiérrez Quiroz, cajemense de pro avecindado en la ciudad capital de Sonora.

David fue un universitario íntegro, un esposo y padre amoroso que tuvo la suerte de encontrar a su compañera de vida en una inteligente, valiente y solidaria mujer también oriunda de tierras del Yaqui, Rosa Nelly Arvizu. Integraron una familia honorable a fuerza de amor y sacrificio, y sus hijos siempre constituyeron la fuente de su más alta satisfacción y orgullo.

David será siempre recordado por quienes lo trataron y tuvieron la fortuna de ser sus amigos como un ser excepcional por su generosidad y buena disposición, siempre solidario, sensible y decidido a participar en las mejores causas ciudadanas. En su trato personal, su buen carácter y fraternal apoyo ayudó a muchos a ver el lado  bueno de las cosas, en una especie de apostolado modesto y discreto en favor de quienes en un momento de sus vidas necesitaron el apoyo de un amigo.

Se le extrañará siempre.


viernes, 26 de noviembre de 2010

Recuerdo de Artidoro Lagarda a dos años de su muerte

Dos años pasan rápidamente en el tráfago de una cotidianeidad signada por los apuros de cumplir con el trabajo, bajo normas burocráticas que cambian en la medida en que la presión por ahorrar se convierte en norma de conducta eficiente. Los académicos sufren la pena de sujetar su creatividad e iniciativa a los imperativos del formato, la indiferencia de la administración y el acoso de cubrir cuotas de productividad cada vez más ajenas al objeto de su contratación y más próximas a los pujos de excelencia y acreditación de los burócratas, acosados a su vez por las directrices que pasan por la SEP pero cuyo origen se pierde en las alcantarillas del neoliberalismo internacional bajo los supuestos del FMI, la OMCE y el Banco Mundial. La educación, hoy, es parte de la cadena de transmisión de un sistema económico que entiende las bondades de proyectar sus expectativas a la superestructura, de la que forma parte importante la educación.


Dos años en los que los trabajos y los días del profesor universitario consisten en el cumplimiento de necedades debidamente oficializadas en los programas de actividades, de estímulos, de superación académica, de organización semestral, de trabajo de alguna administración y otros cuya finalidad se perdió en los vericuetos del formato y la obligación cíclica de cubrir las apariencias ante instancias externas evaluadoras.

En esos dos años, que se cumplen hoy 26 de noviembre de 2010, la presencia de Artidoro Lagarda Núñez sigue siendo una invitación a tomar con sentido del humor el rigor mortis institucional y hacer lo que todo académico debe hacer: cumplir con la alta función de enseñar, a pesar y aun en contra de las burocracias en turno.

Artidoro Lagarda Núñez fue integrante de la generación 1973-1978 de la Licenciatura en Economía de la Universidad de Sonora, donde tuve el gusto de conocerlo y compartir las angustias e ilusiones de estudiante. Al tiempo estudió la Maestría en Administración de la propia UNISON y durante su vida profesional ocupó diversos cargos públicos en educación, así como otros relacionados con la vida municipal. Ciudadano ejemplar oriundo de Navojoa, Sonora, fue un inquieto lector y ameno conversador, con un amplio repertorio de temas, matices e intenciones lúdicas sin dejar de lado la generosidad y sencillez que lo caracterizó.

Un día como hoy, hace dos años, recibí la noticia de que mi amigo y compañero de estudios había muerto en la flor de la edad productiva. La pena sólo se matiza por el recuerdo de su buen humor e ingeniosa disposición, reveladoras de una clara inteligencia y gusto por el buen vivir. Hoy como ayer, lo recordaremos con respetuosa consideración y fraternal afecto.

Personas como Artidoro Lagarda hacen que la vida sea más leve, porque contagian entusiasmo y nos acercan a comprender el sentido filosófico de la vida. Descanse en paz el buen amigo.

Mientras tanto, seguimos librando la batalla contra el formato, el informe, las fechas de entrega y la infinita vacuidad de una burocracia cada vez más risible e inútil. Pero la institución universitaria de Sonora sobrevivirá, con el ejemplo de egresados que saben poner cara a la adversidad y reír con desparpajo, sin complejos, como medida terapéutica contra la imbecilidad ambiente. Gracias Artidoro, por el regalo de tu bonhomía que trasciende el tiempo y que es ejemplo esclarecedor.

martes, 13 de abril de 2010

José Pedro

José Pedro Sierra Leyva falleció de cáncer de colon, a las 8 de la mañana del día lunes 12 de abril de 2010, dejando atrás una trayectoria de más de 35 años de servicios como profesor universitario en el departamento de Contabilidad de la Universidad de Sonora.
Se puede decir que José Pedro, Contador Público y Maestro en Educación, fue un profesional muy especial, por su diversidad de intereses en campos ajenos a su perfil profesional, como la política, la administración municipal y la historia regional. Su alegría de vivir y su sentido lúdico de las cosas, los hechos y los personajes de nuestra vida cotidiana, constituyen uno de los rasgos más significativos de su personalidad. En su momento, ocupó el cargo de Jefe de Departamento de Contabilidad así como el de Presidente de la Sociedad Sonorense de Historia.
Hoy sus restos mortales hicieron un último recorrido por la Universidad de Sonora y recibió el homenaje de sus pares en las instalaciones del Departamento de Contabilidad, para reposar eternamente entre los buenos universitarios que se nos han adelantado.

Descanse en paz el maestro José Pedro Sierra Leyva, un buen hombre, formador de muchas generaciones de profesionales de la contaduría pública. Un buen amigo.

jueves, 26 de noviembre de 2009

El primer aniversario de la partida de Artidoro


Hoy se cumple un año de la muerte del amigo Artidoro Lagarda Núñez, a consecuencia de un infarto al miocardio, en su natal Navojoa.

Licenciado en Economía y Maestro en Administración, Artidoro Lagarda Núñez fue uno de los integrantes de la generación 73-78 de la licenciatura en Economía de la Universidad de Sonora, y durante su diversificada vida profesional navegó por las aguas de la docencia en el nivel superior y medio superior, en las estructuras administrativas del sector educación, en la vida política de su municipio y en las tertulias que reunieron a intelectuales, hombres de empresa y políticos, siempre con gracia, con la desenvoltura del hombre de bien que sabe ser amigo, cordial compañero y generoso ser humano.
Extrañaremos a Artidoro, navojoense de prosapia, sonorense non, amigo entrañable y buen padre de familia. A un año, su recuerdo pervive en nuestros corazones, como parte de una generación de economistas sui generis, de esos que no se venden, que sonríen a la vida, que se van con elegancia y dignidad cuando la muerte, mujer al fin, reclama su presencia.
¡Hasta siempre, amigo Artidoro!

miércoles, 31 de diciembre de 2008

Fin de año


Hoy es el último día del año y solo queda esperar en las mejores condiciones posibles lo que fatalmente llegará: un 2009 plagado de augurios no tan buenos como quisiéramos, merced a las expectativas económicas y a la creciente inseguridad social que el gobierno empresarial de la república se ha empeñado en procurarnos.

Mientras tanto, lo natural es dar rienda suelta a la convivencia familiar, pensar en lo bueno del año que termina, sopesar las decisiones tomadas, proponerse enmendar errores, reparar fallas, mejorar procedimientos y mecanismos de relación y de decisión, ser mejores en el trabajo, darse tiempo para las cosas simples de la vida familiar y construir, en la medida de lo posible un mejor entorno para nuestros hijos, aunque para ello sea necesario ser una oposición más abierta y tenaz a las injusticias que en lo económico, politico y social se perpetran contra nosotros y nuestros semejantes.

Les deseo paz y tranquilidad con justicia social, con pleno respeto a su calidad humana, a sus libertades ciudadanas, a su capacidad de ser y decidir.

miércoles, 24 de diciembre de 2008

Feliz Navidad


Se dice fácil, feliz navidad. Pero, implica hacer abstracción de un contexto, de un momento histórico en el que la economía ha sido secuestrada por la especulación. Significa hacer un ejercicio de optimismo, de voluntad para transformar el panorama de oscuro a luminoso, de absurdo a inteligible, de azaroso a cierto y transitable con la fluidez que marca nuestra calidad de seres pensantes, racionales pero también espirituales, portadores de una cultura, de valores que reconocen en la solidaridad y el amor al prójimo una forma de realización de nuestra humanidad.

Decir feliz navidad es reafirmarnos como parte de este mundo, de una cultura, de una escala de valores que, siendo humanista, centra su atención y privilegia la heterogeneidad de lo social, la complejidad y variedad de las formas de organización humana y la idiosincracia de pueblos y naciones, sin más explicación que su historia, circunstancias y propósitos comunes.

Pero justamente por ello, la navidad es el renacimiento circunstanciado de cada entidad y a la vez de todas, sin preeminencia de unas sobre otras, sin avasallamiento ni económico, ni cultural, ni político.

La navidad es esencialmente democrática, porque nos implica a todos, en la enorme diversidad de lo que somos y cómo lo asumimos. Implica partir de la definición primaria de lo humano y recorrer la historia natural y cultural de nuestro arribo a una sociedad tecnificada, sin dejar de reconocer cuál es la matriz fundacional de lo que somos. Pero la navidad conlleva valores trascendentes, invoca eternidad, nos acerca al infinito, a la renovación cíclica de la esperanza.

¡Feliz Navidad!

sábado, 20 de diciembre de 2008

El convivio en Economía

En el departamento de Economía de la Universidad de Sonora, como ha sido costumbre cada fin de año, se reunió la variopinta tropa de profesores y algún alumno descarriado, empleados y visitantes de temporada.
El 19 de diciembre de 2008, se recordará como el día en que se dejaron temporalmente de lado las armas de la ironía y la soterrada cachiporra de la maledicencia para dar paso al trato cordial que marca la amnistía de fin de año. Los aires invernales y la cercanía de la Navidad, obraron el milagro de la reconciliación temporal de cara al reacomodo de personas y grupos como anticipo de la radicalización de las posiciones a la sucesión rectoral, al cambio de jefe de departamento y a la, en todo caso, no tan lejana sucesión en la dirección de la división de Ciencias Económicas y Administrativas.
Aunque en lo particular me importa un rábano el estado y la parafernalia de las alineaciones para la carrera burocrática universitaria, no puedo negar que me invade una suerte de inquietud anticipada por el destino que aguarda a la institución, al departamento y a la división.
Sucede que los puestos que debieran ser académicos, se pueden convertir fácilmente en cotos de caza privados y terreno para el cultivo de complicidades, concesiones y beneficios facciosos; es decir, que se asuman con criterios que harían palidecer de envidia a cualquier hacendado porfiriano. El cargo universitario no necesariamente está ligado al desempeño desinteresado de un académico comprometido con su misión, sino con los pujos de autoridad dignos de un megalómano enano, de un ser subdesarrollado emocionalmente que hinca el diente en el estatus para derivar lo que parece ser un ejercicio enajenado de sus funciones.
El servicio a los demás se convierte en el acto grotesco de servirse de los demás; el impulso a la academia se transforma en la obscena compulsión por burocratizarlo todo, en la fiscalización vulgar y ofensiva, en la agresión constante y poco discreta a los disidentes, a los que tengan una opinión distinta a la “oficial”, a los que piensan por su cuenta, a los que se aferran a la condición de académicos a pesar de las tentaciones farisaicas del nombramiento con efectos en el complemento en nómina. Pero, por contrapartida, se ejerce el derecho a la simulación, a la banalización de la cátedra, a las cesiones y presiones a nombre del equilibrio de fuerzas en la arena del sopor administrativo.
Diciembre es un buen mes para reflexionar poniendo un poco de distancia, una visión en perspectiva, de conjunto, necesariamente autocrítica que concilie nuestra historia personal con la institucional, que redimensione a los actores esenciales del próximo drama sucesorio, y que permita separar al trigo limpio de los abrojos de los ambiciosos, trepadores o simples comparsas en una feria de vanidades que puede empezar a escribirse dentro de la crónica contemporánea para pasar a las coordenadas lúdicas de una comedia de enredo, una farsa o un sainete. Diciembre es un buen tiempo para revalorar a nuestros compañeros de trabajo, apreciar lo que tienen de apreciable, respetar sus particularidades, reconocer honestamente su trayectoria y alegrarse de sus logros. Ser discreto depositario de sus errores, y un buen receptor de sus ideas, inquietudes, preocupaciones, y su visión de lo que debiera o no ser la institución, el departamento y la división. Quizá entonces pudiéramos construir juntos un entorno adecuado para la superación académica y personal de todos, y pensar en la Universidad como un proyecto compartido, un modelo a perfeccionar, un espacio de libertad para las inteligencias presentes y futuras, para bien de la institución, del Municipio, del Estado y la Nación.

viernes, 5 de diciembre de 2008

La vida es como un río


Sin duda, la vida es como un río que va a dar a la mar, dejando estelas memoriosas de nuestro paso, de los hechos y actos de nuestra vida, de lo que olvidamos y nuestros recuerdos, así como de la sustancia de estos.

El recientemente desaparecido Lic. Artidoro Lagarda Núñez, dejó una honda huella en su tierra natal, en los ambientes en los que se desempeñó en la política y en la educación, según lo atestiguan las abundantes manifestaciones de duelo por su muerte prematura.

Llama la atención la entereza de su gentil esposa, Teresita Yescas de Lagarda, a quien agradezco la llamada telefónica que me hizo , en la que hubo ocasión de comentar sobre el funeral de Artidoro y las expresiones de afecto que sus amigos de Navojoa le prodigaron.

La que fuera compañera por más de 25 años del buen amigo Artidoro, merece nuestro reconocimiento y respetuosa consideración. Una mujer admirable que seguramente hallará consuelo en sus hijos, en las muchas amistades cosechadas y en los recuerdos de una vida buena al lado de un buen hombre.

jueves, 27 de noviembre de 2008

Adios, Artidoro


El día de ayer por la noche, murió a consecuencia de un infarto al miocardio el Licenciado en Economía y Maestro en Administración, Artidoro Lagarda Núñez. Está siendo velado en la Funeraria Lourdes de su natal Navojoa.


Artidoro fue uno de los integrantes de la generación 73-78 de la licenciatura en Economía de la Universidad de Sonora, y durante su diversificada vida profesional navegó por las aguas de la docencia en el nivel superior y medio superior, en las estructuras administrativas del sector educación, en la vida política de su municipio y en las tertulias que reunieron a intelectuales, hombres de empresa y políticos, siempre con gracia, con la desenvoltura del hombre de bien que sabe ser amigo, cordial compañero y generoso ser humano.


Extrañaremos a Artidoro, navojoense de prosapia, sonorense non, amigo entrañable y buen padre de familia. Deseo fervientemente la pronta resignación y consuelo a su familia, esposa e hijos, a sus amigos cercanos, a quienes lo quisieron y apreciaron en su dimensión personal y profesional. Deseo, sobre todo, que su recuerdo perviva en nuestros corazones, como parte de una generación de economistas sui generis, de esos que no se venden, que sonríen a la vida, que se van con elegancia y dignidad cuando la muerte, mujer al fin, reclama su presencia.

¡Hasta siempre, amigo Artidoro!

martes, 25 de noviembre de 2008

Adiós, Pancho


Ayer, 24 de noviembre, a las 6:00 horas, falleció el profesor universitario Francisco (Pancho) Javier Durazo Robledo. Pancho fue maestro de tiempo completo del Departamento de Contabilidad y ocupó el puesto de coordinador ejecutivo de la ECA en el período 1989-1992, pero fue, sobre todo, un buen amigo a quien es preciso reconocer su calidad humana y lealtad.

Los amigos que deja, en el ámbito profesional y personal, sentimos su pérdida y deseamos resignación y consuelo a su esposa, hijos y familiares. Que en paz descanse un universitario ejemplar, quien a pesar de estar gravemente enfermo estudiaba afanosamente su doctorado. Deja una tesis doctoral inconclusa, pero el recuerdo de una vida plena. Que en paz descanse el buen amigo Pancho.