“Una vez más en el atolladero, queridos
amigos; una vez más” (Shakespeare).
El pronóstico
del clima indica que esta semana será soleada y ventosa, con temperaturas que
no alcanzarán a freírle pero que sí constituyen una fuente de sudor e incomodidad
a la hora de las interacciones sociales. El frescor asociado a esta época queda
como un recuerdo agradable que servirá para hacer comparaciones. Los horrores
del cambio climático auguran fuertes presiones para encender los aires
acondicionados antes de la fecha clave del 1 de mayo, día en que se celebra el
inicio del subsidio al consumo eléctrico y que antes de la reforma laboral conmemoraba
la lucha y conquistas de los trabajadores.
La calidez del
ambiente y la proximidad de las vacaciones son, según Seguridad Ciudadana
(Expreso, 21.03.16), las causas psicológicas de los accidentes de tránsito, con
lo que los choques y atropellamientos resultan ser efectos de una causa
imposible de tipificar en las leyes y reglamentos vigentes. Así las cosas, el
exceso de velocidad, la compulsión por los celulares, la distracción, la
incivilidad vial o la simple estupidez algo aportan, pero no determinan las heridas
y muertes en el asfalto. En este caso, cae por tierra el sustento de las
iniciativas ciudadanas de construir puentes, pasajes o vías a desnivel en las
proximidades de la Universidad de Sonora y demás puntos conflictivos por su peligrosidad
para el peatón.
En el mismo
sentido, las oleadas de calor por encima del promedio, deben verse con ojos
acusadores y señalarlas como las causas del repunte de robos a comercios y domicilios
particulares, antes atribuidos a las malas costumbres, los vicios, el
desempleo, la pobreza y la desesperación de los económicamente marginados.
Quizá debiera
replantease el Código Penal y el Bando de Policía y Buen Gobierno, entre otros
ordenamientos que establecen pautas de conducta susceptibles de ser castigadas
por el Estado. Que yo sepa, la causal “clima” no está contemplada en nuestra
legislación y, según se ha dicho, debiera.
En otro asunto,
el ahorro y la prudencia son esenciales para llevar una vida aburrida pero
estable, ajena a las órdenes de aprehensión por enriquecimiento inexplicable,
pero familiar a las buenas costumbres y la honesta medianía republicana, lo que
implica un esfuerzo menor en una sociedad donde la clase media decrece al ritmo
que aumenta la ciudadanía en los linderos de la indigencia. Todos debemos
trabajar para vivir, pero, ¿qué pasa cuando el trabajo honesto es retribuido
con una golpiza por encargo?
Sucede que el
payaso conocido como “Tony Tambor”, que hacía su trabajo en una fiesta, fue
molido a golpes por varios sujetos, resultando con pérdida de piezas dentales y
un ojo en grave estado. Al parecer la golpiza fue por encargo de la madre de un
infante de cinco años que se sintió frustrado al perder en un juego infantil. “Fue
el karma”, dice la madre, mientras que la gobernadora Pavlovich declara: “Yo
siempre he pensado que el tema de la violencia que se puede dar en cualquier
lugar, no es sólo un tema del gobierno, es algo que tenemos que trabajar en
conjunto con el tema de educación y de valores, tiene mucho que ver la
sociedad, tenemos que observar lo que estamos viviendo” (Uniradio Noticias).
¿Fue el karma?,¿un
“tema” multifactorial?, ¿fue el calor que incita a la violencia, y trastorna a
victimarios y víctimas? ¿Es la proximidad de las vacaciones? ¿Es que la
conducta actual no privilegia valores y principios, pero sí el hedonismo más
pedestre e individualista? Si esto pasa en las vísperas, ¿cómo será nuestra
convivencia cuando el termómetro llegue a los 40 grados y contando? ¿Qué hará
el gobierno? ¿Concesionará mediante licitación pública un sistema de
enfriamiento ambiental capaz de cubrir la superficie municipal? ¿Habrá
refrescos y helados para todos? Misterios de cuaresma, enigmas de pascua,
incógnitas de una ciudad e interrogantes de una población al borde del colapso
primaveral…
2 comentarios:
Felicidades, agradable lectura ademas objetiva
Felicidades, agradable lectura ademas objetiva
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