Notas Sueltas es un espacio de opinión sobre diversos problemas de carácter social, económico y político de interés general. Los comentarios pueden enviarse a: jdarredondo@gmail.com

domingo, 26 de junio de 2011

Mas si osare...

El curioso caso que comentaré con usted lo detallan los medios escritos de comunicación. La prensa a veces nos regala verdaderas confesiones de parte en delitos de lesa patria, sin que los lectores enervados con las incidencias de la última decapitación o desmembramiento reparen en la gravedad de lo reportado. Se da el caso de que los propios gobernantes no tienen ni empacho ni recato en poner el interés extranjero por encima del nacional, quizá por considerar el último poco vestidor y demasiado pre-moderno, algo anclado en el pasado que no siempre fue mejor, algo digno de ser olvidado o relegado a la bóveda oscura del nacionalismo decimonónico, alejado y en abierta oposición a la vorágine globalizante, a la marcha a tambor batiente de la modernidad y el progreso, a la extranjerización forzosa que exige el nuevo orden mundial, en cuya unipolaridad se funden los intereses locales en el enorme crisol de la globalidad. Como se sabe, Estados Unidos, los países de la OTAN y las estructuras comerciales, financieras y crediticias dominadas por ellos, a través de la OCDE, el FMI y el Banco Mundial, son los árbitros de la sociedad mundial y los heraldos de la sociedad futura.


De hecho, la idea de “frontera” como línea divisoria entre países y estados soberanos no se liga con una idea más amplia que es “territorio nacional”, parte sustancial y constitutiva del Estado mexicano. El territorio mexicano, que en el siglo XIX se vio disminuido en el 50 por ciento gracias a las maniobras expansionistas de Estados Unidos, parece que actualmente se considera como una extensión del espacio comercial y militar de nuestros vecinos, habida cuenta que la inversión extranjera lo considera un punto de destino a tono con sus expectativas de lucro neocolonial. La geografía resulta ser, según el razonamiento gringo y que comparten nuestros gobernantes, una ventaja para el país del norte, ya que como el suroeste de EE.UU. “puede estar en riesgo de un terremoto”, por aquello de las fallas geológicas, Guaymas bien les puede servir para seguir movilizando sus mercancías sin despeinarse el copete de la soberanía nacional ni el hecho, al menos formal, de que hacen cuentas de una porción territorial que pertenece a otro país y, en el sentido en el que aun se entiende, sujeto a otra soberanía que, para aclarar dudas, es la nuestra.

Polvos de otros lodos
Desde luego que los dólares encandilan a los gobernadores del subdesarrollo que inicia con lo económico para terminar con el cívico: la autoridad sonorense aplaude como foca de feria la buena nueva de las futuras inversiones millonarias en el puerto que otrora fue heroico en el avejentado asunto de la defensa de la patria (13 de julio de 1854, contra los invasores franceses). Guaymas será, finalmente, el puerto de altura que requiere Arizona para lustrar su estrella en el mapa de las entidades bien portadas de Estados Unidos. Por lo pronto, me llama la atención que un estado fronterizo como el de Sonora no vea con recelo la relación con Arizona, más allá de las reuniones protocolarias entre funcionarios vecinos, e insista desde hará un par de períodos gubernamentales, en la idea de que Guaymas sea “el puerto comercial de Arizona”. ¿Por qué no el puerto comercial del Noroeste de México? ¿Es demasiado nacionalista? ¿Se vería mal señalar que puede y debe contribuir, en primerísimo lugar, al progreso de México?

Lodos de otros polvos
Pero las evidencias de que nuestros próceres sexenales están más que dispuestos a bajarse los chones a la menor insinuación abundan, no sólo en lo referente a la utilización del espacio terrestre, aéreo y marino nacional por agencias públicas y privadas extranjeras, sino que las propias autoridades parecen entusiasmadas de representar la cara neoliberal de los Miramones y los Mejías decimonónicos: la persecución del delito y la procuración de justicia se gestiona, financia y administra desde el exterior. La Iniciativa Mérida va de la mano con el combate a las ideas nacionalistas y la eliminación del patriotismo como conducta cívicamente correcta. Al respecto son ilustrativas las declaraciones de Miguel Sesma Quibrera, titular del Instituto Superior de Seguridad Pública del Estado de Sonora, quien “dijo sentirse muy orgulloso de que, gracias al nivel académico e infraestructura, el Instituyo a su cargo fue seleccionado para recibir apoyo del Departamento de Estado de Estados Unidos, a través de la Iniciativa Mérida, para capacitar elementos de las instituciones de Seguridad Pública de todo el país” (Kiosco Mayor, 11/06/2011).

La curiosa relación entre entidades de dos países (valga la puntualización) distintos, se clarifica cuando se leen las declaraciones de la gobernadora de Arizona, la racista Jan Brewer (Ley antiinmigrante SB 1070): que Sonora es la frontera más segura. Lo anterior obedece a que “conservar a Sonora como el estado fronterizo más seguro y alimentar la economía entre la entidad y Arizona es el reto para ambos gobiernos y el alcance de las acciones que se tuvieron en la edición de la Comisión Sonora-Arizona” , lo que fue detallado por el gobernador Guillermo Padrés en forma de una especie de declaración de principios: “se seguirá tratando de impulsar la economía a través de los negocios entre ambas naciones y para garantizar las condiciones que promuevan el establecimiento de nuevas empresas estadounidenses en Sonora, se requieren grandes planes como el Sonora SI, que garantizará agua potable para la entidad”(El Patrullero, 4/06/2011).

De las anteriores declaraciones se deprenden (al menos) dos cosas: Primera. El gobierno parece suponer que Sonora no pude desarrollarse si no es gracias a la inversión extranjera gringa, lo que hace irrelevante que sea estado fronterizo y costero para la seguridad nacional mexicana. Lo anterior sugiere que no hay inversionistas mexicanos (preferentemente locales) que acepten el reto de impulsar la economía y que, al igual que en el siglo XIX, pero por otras causas, nuestras venas económicas requieran de la hemoglobina extranjera para paliar la anemia nacional.

Maquiladoras de muerte y dependencia
Segunda. Están los personajes del gobierno panista empeñados en ponerse de tapete para que pisen con confianza de frontera asegurada los inversionistas gringos, en un proceso de colonización financiera que trae detrás esquemas de “seguridad” que se usarán para garantizar las condiciones políticas que permitan el uso y el abuso de los recursos naturales y urbanos sonorenses, por los inversionistas para los que está dispuesto a trabajar el gobernador Padrés, de ahí la importancia de considerar como argumento de venta el famoso plan hidráulico que inicialmente se planteó como solución para la sed de los capitalinos y que funciona también como un mecanismo para revalorar inversiones. Lo anterior no puede menos que sugerir la peligrosidad de las inversiones extranjeras en un punto geopolítico donde los intereses de fuera parecen pesar más que los de adentro, a juzgar por la presencia cada vez más relevante del cónsul de EE.UU. y de representantes del Departamento de Estado, así como la cada vez más declaradamente pro-imperialista Comisión Sonora- Arizona.

La extraña fascinación que ejerce en algunas mentalidades subdesarrolladas la presencia del extranjero, permite tener claro que la esfera comercial es una de las arenas donde se juega el destino de la nación y que, lejos de ser una ventana de oportunidades, es una de tantas fisuras en la seguridad nacional mexicana que, a querer y no, se deriva de la falta de funcionarios nacionales competentes que defiendan los intereses económicos e incluso los territoriales mexicanos, de donde se desprende que la sangre de la Malinche fluye por los bigotes mejor peinados del estado de Sonora y, desde luego, por las calvicies más lustrosas del gobierno federal.

No se trata de negar las bondades de la relación bilateral o multilateral, pero siempre y cuando prive un criterio nacionalista que centre su interés en el progreso de la patria. Lamentablemente, lo que se ve es una actitud lacayuna, agachona, sebosamente complaciente y colaboracionista con intereses externos que históricamente han revelado su codicia y falta de escrúpulos, no sólo en México, sino en prácticamente todo el mundo. Esto, señores neoliberales de guarache, panistas con mentalidad changarrera y prostibularia, sigue siendo traición a la patria.

viernes, 10 de junio de 2011

La acampada nacional

Si la vida fuera una gira promocional del futuro, tendríamos que detenernos con muy escasa frecuencia, por aquello de no perturbar las aguas que corren hacia el porvenir. La marcha de nosotros, ciudadanos, tendría que ser permanente, sin tregua, porque detenerse siquiera para descansar sería un crimen de lesa congruencia con el compromiso de construir un país mejor, donde la equidad y la justicia sean normas de conducta en lo social, lo económico y lo político. El movimiento y, en consecuencia, los cambios progresivos reflejan la esencia de lo humano, y es donde se escribe la historia que compartimos como sociedad orgánica.

En economía no es posible explicar la naturaleza del modo de organización de la sociedad si no se toma en cuenta el desarrollo de las fuerzas productivas, el aporte de la ciencia y la tecnología a los procesos productivos y los mecanismos de distribución del ingreso. Como ciudadanos, vemos que la vigencia y el pleno ejercicio de nuestros derechos están determinados por la posición que guardamos en la estructura social, ya que nuestro nivel de ingreso y nuestras posibilidades de gasto no dependen de la igualdad formal que proclama el derecho, sino de nuestra relación con el aparato productivo.

Es decir que, aunque la ley nos concede el derecho de participar en las actividades productivas, nuestro deseo de ser accionista de una empresa está determinado, entre otras cosas, por la capacidad de invertir que tengamos, de donde se desprende que la oferta de acciones y la oportunidad de adquirirlas no es democrática porque depende del monto de los recursos de que dispongamos. En la vida real, el derecho está condicionado al poder económico, de ahí que las leyes y estructuras más cercanas al proceso productivo tiendan a modificarse a favor del capital y no del trabajo, como ocurre con la legislación laboral, la seguridad social y la educación, no sólo en México sino en el resto de los países, en particular los más apegados a los intereses del occidente postindustrial a través del FMI y el Banco Mundial.

Esta realidad parece ser ignorada por los actores más relevantes de la lucha por la democracia, ya que el discurso se condimenta con buenos deseos, la propuesta de “pactos” y con la declaración de que la violencia debe erradicarse del suelo patrio, sin reparar en el hecho de que el desempleo, el empleo precario y eventual, los bajos salarios, la disminución o ausencia de derechos laborales y la privatización de la seguridad social son, en esencia, manifestaciones de una violencia descarnada y cotidiana, una violencia sistémica sin respiro ni concesiones contra los ciudadanos y sus familias.

Es alentador que conjuntos ciudadanos cada vez más amplios en otras partes del mundo se están pronunciando contra ese proceso de cosificación que parece imparable. La declaración de que los seres humanos no somos mercancías viene a la medida: “Es necesaria una Revolución ética. Hemos puesto el dinero por encima del ser humano y tenemos que ponerlo a nuestro servicio. Somos personas, no productos del mercado” (Manifiesto del M-15 español). Pero, la congruencia sugiere que la ética debe normar la conducta humana en sus manifestaciones más terrenales, es decir, en el actuar diario en el trabajo, en la casa familiar, en la calle y, desde luego, en el actuar político. La acción guiada por la ética es la palanca transformadora de la sociedad, de suerte que la inacción es la cara opuesta de la conducta ética.

El voto se defiende
Lo anterior nos lleva a considerar que una eventual acampada nacional con el fin de sabotear o boicotear las elecciones es contradictoria al impulso transformador. No se transforma nada si no se acciona sobre de ello, y la acción posible en un proceso electoral pasa por la promoción del voto en una dirección determinada, la vigilancia del proceso, la organización en defensa del voto y la reacción asertiva ante el posible fraude. Una revolución ética supone un cambio de actitud ante las autoridades que infringen la ley y violentan el estado de derecho; supone también que la dignidad de la persona va más allá de los intereses comerciales y que, en congruencia, debe garantizarse a todo ciudadano un modo honesto de vivir y un ingreso remunerador del esfuerzo aplicado. Pudiera sintetizarse de esta manera: Un Estado que garantice las condiciones para que el empleo, el ingreso y la seguridad social sean bienes sociales de acceso universal para la población económicamente activa.

Una revolución ética supone la revaloración moral de la ciudadanía y el replanteamiento de obligaciones y derechos, de donde votar y defender el voto son derechos y obligaciones esenciales. La nueva nación debe edificarse sobre las bases firmes del convencimiento y la acción, no sobre la claudicación o las concesiones disfrazadas a los verdaderos enemigos de la democracia y el progreso social. El movimiento ciudadano se demuestra andando y no quedándose sentados a esperar a que buenamente el gobierno ceda a nuestras exigencias cómo y cuando le plazca, de ahí que un mejor planteamiento sería emplazar a una huelga general que demuestre que la exigencia es en serio, que puede golpear donde le duele al sistema: los mecanismos de apropiación privada de la riqueza social. Aparejado a esto, debe ir la enérgica defensa del trabajo y la seguridad social.

Hasta ahora no ha habido más que declaraciones más o menos afortunadas, pero colgadas de una pasividad que desalienta y ridiculiza el papel ciudadano en el drama de la vida política nacional. Los llamados a una paralización general de las actividades productivas deben ser acompañados de la necesaria labor de información que explique y justifique la medida, que procure convencer al trabajador timorato que su acción de hoy abre surcos en la conciencia política de los demás y la convierte en terreno fértil para transformaciones de mayor dimensión. El movimiento se demuestra andando y lo que requerimos es un pueblo en movimiento. En todo caso, la única acampada posible sería la de los comités de huelga en cada una de las empresas nacionales, y su complemento básico sería la planeación de las acciones, la discusión y acuerdos de las brigadas, la evaluación y la difusión de resultados. Urge recuperar la dignidad humana actualmente alienada por el mercado. Pongamos las cosas sobre sus pies. Dejemos de considerar normal que estén de cabeza.

domingo, 5 de junio de 2011

A punto de expirar

En memoria de las 49 víctimas que no debieron serlo.


Nada parece estar en punto de perpetuidad sino que, desde donde se vea, en el de cambiar o desaparecer mediante el expediente del olvido, la apatía, las mundanas distracciones de la vida cotidiana, la propia complejidad de situaciones en las que nos vemos sin tener, muchas veces, la capacidad para resolverlas más allá de la simplicidad de decir “mañana”, “después”, “no importa”, y dejar que corra el agua de la insolvencia moral hasta la alcantarilla de nuestra aparente tranquilidad. Una conciencia anestesiada puede sufrir la extracción de una muela moral, aunque el dolor posterior sea uno más de los recuerdos que se curan con antiinflamatorios y analgésicos sociales.

La fecha es más que significativa: el 5 de junio no se olvida, aunque su recuerdo sea solamente una fórmula ritual que las autoridades se empeñan en reconocer y, sin embargo, la tranquilidad de las aguas de la justicia solamente describen círculos concéntricos cuando alguien arroja piedras en forma de funcionarios inhabilitados y empleados menores presos. Mientras tanto, el charco de tinta formado por las lamentaciones social y políticamente correctas no toca la blancura de los ropajes de los autores intelectuales o materiales de la tragedia, demostrando que la ley sirve, en su aplicación, a la discrecionalidad que en su papel de prima hermana de la corrupción, salvaguarda prestigios familiares y conveniencias políticas.

Si bien es cierto que la justicia no está tan unida a la ley, se espera al menos un poco de decencia por parte de los funcionarios que persiguen los delitos y aplican las normas del derecho vigentes, pero la autoridad, después de dos años de espera, se conforma con jugarnos bromas pesadas, albures legales, ejercicios de cinismo y expresiones de vacuidad moral dignas de antología.

En este marco, lo que está a punto de expirar es, no el delito ni su memoria, sino la paciencia de muchos que creen por inercia en la competencia de las autoridades y en la palabra de quien gobierna. Cada hecho socialmente traumático unido a la cotidianidad tremenda que se vive, agudizan el sentido de la disidencia, de la resistencia ciudadana ante la agresión permanente contra la calidad de vida convertida en política de Estado desde los años 80. Así las cosas, a las 49 víctimas fatales de incendio de la Guardería ABC, habría que agregar los más de 50 millones de pobres que navegan como ciudadanos sin tener acceso a los mínimos de bienestar, a los empleados fantasmas que producen y son víctimas de explotación laboral sin aparecer en las plantillas de personal, sin tener derechos sociales, sin existir plenamente en la seguridad social. Hay millones de personas que trabajan gracias a la firma simultánea de contratos y finiquitos, de trabajadores permanentemente a prueba, envejeciendo en los empleos sin tener derecho a la pensión o jubilación. En este caso, puede decirse que la caducidad de los eventos y situaciones va en razón directa proporcional al nivel de conciencia de las personas que los sufren.

Lo anterior significa que sufrir una situación no nos hace únicos sino que nos identifica con otros que padecen lo mismo. Si somos seres gregarios por naturaleza, entonces se supone que la comunicación del problema contribuye al proceso de identificación que deviene organización para su solución. De ahí el origen y la existencia de los sindicatos.

Pero las características de la organización dependen en mucho de su contexto real y, desde luego, el formal. Puede existir una organización con una determinada vocación y sin embargo no funcionar para el objeto social declarado, como puede no encajar exactamente en la ley la existencia de la misma, a pesar de que actúa e influye en las decisiones ciudadanas.

Los ciudadanos estamos ante una disyuntiva clara: seguir haciendo el caldo gordo de politicastros parasitarios o renovar la esperanza cívica creando las instancias que requerimos parta el cambio verdadero. Por decir algo, una organización ciudadana que tenga la cohesión necesaria para participar en los procesos electorales y defender el voto. En este caso, la triste idea de que hay que votar por el que tiene posibilidades de ganar es tan ridícula como el abstenerse. En ambas posiciones se defiende el estatus a la par que se acepta el papel de víctima de una violación de derechos. Lo recomendable es votar por quienes garanticen la veracidad de un proyecto político transformador, sin importar que sean “partidos pequeños”. Un partido es pequeño por sus ideas y propósitos, no por su tamaño. Pongamos las cosas sobre sus pies en vez de insistir en dejarlas de cabeza.

Nada de los que nos deben está a punto de expirar, sino la vigencia de un estado de cosas injusto y excluyente. Cambiemos por razones de salud, y en legítima defensa.

viernes, 27 de mayo de 2011

Permítame tantito

No era por la sordidez del argumento sino por su dudosa capacidad exculpatoria. La declaración de Calderón sobre el éxito de la guerra contra el narco ponía en vilo la imaginación y casi se escuchaban los estruendos del derrumbe de edificios masivo que la II Guerra ocasionó en Inglaterra. Sir Winston atrincherado en su habano con gesto adusto mascullando alguna mentada de madre al fascismo alemán mientras dirigía la estrategia y supervisaba la táctica militar en el teatro de guerra. Por otro lado, Calderón atrincherado en la marina nacional y en las predecibles misiones de inteligencia que envía a cada parpadeo el inefable Tío Sam, en el teatro del combate al narco y a la solución neomalthusiana del daño colateral como política de control demográfico.


Sin duda alguna, el terror se ha instalado en México a imagen y semejanza de Colombia, así como las bases encubiertas que le conceden el juguete al niño post-fechado que parece habitar en los vericuetos de la Casa Blanca, en los entretelones de la diplomacia de dos caras, en las excusas prefabricadas de los intervencionismos de los últimos días.

El nivel de deterioro de la sociedad, entendido por esto la precariedad de la convivencia civilizada y respetuosa de las leyes y normas de conducta moral, tiene como origen la debacle económica. Probablemente sea complicado entender para el gobierno federal y los locales que la economía determina la dinámica de las relaciones sociales en el juego entre productores y consumidores, oferentes y demandantes, intereses privados y el interés público. De la vida económica pasamos a la vida social en cuyas interacciones los seres humanos se relacionan, interaccionan, coinciden y disienten, se agrupan e identifican en clases sociales, en grupos de interés de diversa vocación, que finalmente se constituyen en actores del acontecer social y económico de la comunidad, llegando a la dimensión política en tanto que actúan de acuerdo a principios y valores reconocidos por el grupo, tienen un plan de acción y lo ejecutan de manera coordinada y concertada. Los partidos políticos aglutinan a la ciudadanía en torno a un proyecto de nación, a un programa de acción cuyos objetivos y metas están a la vista y se plasman en su propaganda.

La económica es, al final, una dimensión de la política porque las decisiones públicas pasan por la aprobación ciudadana de proyectos y programas que se ofrecen cada temporada electoral. Una oferta política sin contenido explícito económico no es una que valga la pena seguir. Si la política es la expresión concentrada de la economía, debe ser un ejercicio cívico de alta racionalidad, lo que implica la responsabilidad de estar informados de lo que se ofrece y sus implicaciones en todos los ámbitos de la vida: una obra o proyecto de desarrollo en alguna zona marginal, ¿afecta el equilibrio ecológico?, ¿puede deteriorar el ambiente?, ¿realmente favorecerá a las comunidades que por razones territoriales están implicadas?, ¿los impactos de las obras como carreteras, instalaciones industriales, comerciales o turísticas, afectan a los habitantes de la región en sus usos y costumbres, en la calidad de su vida, en la conservación de su entorno, o simplemente se trata de desplazar población y dar un uso privado y excluyente a la naturaleza?

La generación y calidad del empleo y la distribución del ingreso, ¿son simplemente económicos o tienen un sentido social? Se puede decir que la acción económica no puede estar desprovista de sentido social y que cualquier proyecto pasa por consideraciones éticas y morales antes que por los mecanismos de financiamiento y las expectativas de éxito económico. La dimensión moral de la economía está ligada a la oferta política que la promueve y magnifica y que le da sentido social al comunicarla. En ese sentido no hay acción política sin un trasfondo económico que la vertebre y le dé sentido y dirección, por lo que en cualquier discurso político subyacen elementos ideológicos que explican y justifican el modelo económico que se adopta e impulsa. Aquí la idea de que la base económica genera una superestructura que le es correspondiente tiene el valor explicativo que el ciudadano requiere para la toma de sus decisiones fundamentales. En efecto, la política (elemento superestructural de la sociedad) es la expresión concentrada de la economía (base económica de la sociedad). Detrás del discurso político está la racionalización del modelo económico que se impulsa.

De acuerdo a lo anterior, ¿no cree usted que las ofertas políticas sean conservadoras o progresistas, merecen pasar por el rasero ciudadano que interroga, o debiera hacerlo, sobre los intereses económicos que representan en realidad? ¿No le parece que cualquier votante debiera pararse a pensar y le dijera al político “espéreme tantito”, y ponerse en el plan de interrogar a fondo sobre sus propuestas, proyectos, programas y propósitos de acción política? Debemos de hacerlo, tener una actitud crítica frente a ofertas de progreso y bienestar que pueden ser artimañas políticas que encubren una avanzada más del imperialismo en pos de nuestros recursos naturales, con el pretexto de la modernidad, del progreso regional, de la generación de empleo, siendo que en realidad se trata de promoción del voto a favor de proyectos apátridas, neoliberales y subordinados al capital internacional y al militarismo expansionista de Washington.

Habría que ver con cuidado el impulso de proyectos ligados al turismo, a la creación de infraestructura en regiones con prácticas tradicionales; sería cosa de analizar las bondades y el destino de las comunidades indígenas ante los posibles relanzamientos de, por ejemplo, el Plan Puebla-Panamá o alguna de sus posibles versiones edulcoradas. Sería cosa de averiguar hasta qué punto la instalación de centros de capacitación en materia de seguridad auspiciados y controlados por Washington son benéficos para la república. No estaría de más revisar el trasfondo de los acuerdos de cooperación entre los vecinos del norte y nosotros, con realidades histórico-sociales tan distintas que no es posible, salvo en el plano de la subordinación política descarada, llegar a acuerdos que nos sirvan para progresar. La historia nos demuestra que a los gringos hay que decirles “permítame tantito”, y recordar que nos costó medio territorio nacional y un fuerte deterioro de la estabilidad política y económica caer en brazos de un vecino perverso y traicionero, ventajoso e inmoral.

Al enemigo hay que decirle “permítame tantito” y pensar en la consistencia de sus argumentos; al aparente amigo, también.

sábado, 21 de mayo de 2011

De protestas y discursos

La sociedad civil camina con rumbo al estudio fotográfico con las ilusiones en alto y el copete echado para adelante, como retando a la estética e informalizando el resto de la pelambre, pero cualquier cosa que tape la cara ya es un aliciente para el espejo. Somos un colectivo decidido a tomar la calle, elevar la protesta y demostrar que el cambio es posible. La historia puede o no estar enterada de lo que acontece en el presente, pero seguramente se le hará interesante citar las fechas, lugares y circunstancias que rodearon a los ciudadanos que del anonimato pasaron a los expedientes de alguna policía estatal o federal, preocupada porque el orden y progreso no se salga de las casillas oficiales ni sea manoseado por el vulgo, el populacho, la chusma o, como se suele decir con corrección política, la ciudadanía-cliente de las ofertas electorales.



Por la justicia
 Ayer fue la marcha que protestaba por el criminal incendio de la guardería ABC, lugar común de impunidades solapadas por el abrazo del gobierno y sus redes familiares transpartidistas, hoy es el “basta de sangre”, mañana el rechazo al fraude electoral de moda y luego los alegatos callejeros en defensa del voto, de la democracia, del derecho ciudadano a tener derecho, del “alto a la corrupción” y, quizás, la propuesta de un cambio de gobierno, al estilo de Finlandia, a tono con lo que hoy pasa en España donde el 15-M se manifiesta y acampa en la Puerta del Sol madrileña y en algunos puntos de la geografía peninsular.

En España se va por la III República, por la verdadera representación popular, por la horizontalidad en la vida ciudadana, en la toma de decisiones; por la supresión de un sistema bipartidista que se ha visto que son lo mismo en el abrazo turbio y obsceno del neoliberalismo: ni el PSOE ni el PP son como los pintan, a lo que nosotros mexicanos respondemos que ni el PRI ni el PAN son ya lo que dicen ser, que uno y otro son la misma cosa, que son los pilares fundamentales de un sistema bipartidista solapado y que la nuestra es un remedo de la democracia; diríamos junto con los españoles que la democracia es posible si la construimos desde abajo, si nos lanzamos a configurar un gobierno con nuevas reglas, con otra catadura.

Finlandia hace su revolución sin balas ni mentadas de madre, con el concurso de los ciudadanos hartos de los partidos y de la exclusión; ellos dicen “no” al abuso del poder y a la capacidad corruptora del mismo cuando está en manos equivocadas. Los finlandeses dijeron “no” a la deuda externa, a los abusos del capital internacional y al gobierno cómplice que los permite, dijeron “sí” al rescate de su país para el disfrute de ésta y las próximas generaciones, suprimieron los órganos de representación que no lo eran en realidad, que estaban viciados y que contribuían a la opresiva acción de un gobierno neoliberal, y los sustituyeron por la acción popular que construye colectivamente el futuro de todos.


Acampada en Madrid
 En la plaza madrileña se dan cita los ciudadanos de todas las edades y condiciones, españoles todos, preocupados todos por su país, retando al gobierno quien ha prohibido las acampadas, a quien le molesta que el pueblo tome los espacios públicos, que la gente se proclame inconforme, indignada, harta, deseosa de cambio. La democracia se demuestra andando, acampando, corriendo el riesgo de aparecer en los archiveros o bases de datos policiales. Por eso el pueblo se levantó peinado, fotogénico, echado para adelante, sin el temor escénico de los separos policiales, con la convicción de ser uno más entre los incluidos en la transformación de su país.

Nosotros, el pueblo, debemos hacer un nuevo pacto, uno de no agresión entre nosotros y en contra de los que nos dividen. Para ello es necesario recuperar nuestra identidad ciudadana, nuestra identidad de clase, nuestros reclamos comunes, y conciliar nuestras urgencias que deben ser aprobadas por causas de humanidad en el más alto tribunal político: la marcha multitudinaria, el paro general, la huelga solidaria, la movilización en todos los escenarios de la vida productiva. La vida se abrirá paso, como siempre lo hace, por las calles de Sonora y del país. Don Quijote cabalgará de nuevo.

miércoles, 4 de mayo de 2011

Cobros en celulares

Circula por la red el siguiente mensaje que reproduzco a fin de que usted saque sus concluciones y actúe según crea conveniente:

Las compañías de telefonía celular Telcel, Iusacell, Unefon, Nextel, MOVISTAR, quien sabe si obligados por el Gobierno o por su propio interés, han decidido que las llamadas perdidas sean cobradas a un costo mayor que una llamada de un minuto. Y todos nos preguntamos, ¿a qué viene esto? ¿acaso hacen daño las llamadas perdidas? si igualmente nos robaban el dinero de las tarjetas de prepago ahora nos dicen: MANOS ARRIBA ESTO ES UN ATRACO! sin ningún reparo además.


Se acabó eso de revisar tu celular y encontrarte esas llamadas perdidas de amigos, compañeros de trabajo y familiares mientras dormíamos. Ahora saldrá mas rentable mandar un correo que hacer una llamada por celular. Y es que esto es una injusticia, dentro de poco pagaremos por mensajes al celular no leídos o no enviados o por el solo hecho de oprimir una tecla de nuestro teléfono.

LO SIGUIENTE FUE DECLARADO POR UN FUNCIONARIO DEL GOBIERNO:

?Las compañías de celulares tienen el derecho a cobrar las llamadas perdidas, el motivo, cuando se realiza una llamada perdida estás utilizando las redes de comunicación de la empresa, por lo tanto sus servicios y por ello tienen derecho a cobrarlas?.

Por exigir nuestros derechos, porque el cliente CONSUMIDOR siempre tiene la razón y para que esto no vuelva a pasar, proponemos una huelga de teléfonos celulares.

Dejemos de darles de comer durante un tiempo, sin trabajo, y que se den cuenta de que si esto sigue así, nosotros somos los que mandamos. Pon tu grano de arena y lo conseguiremos.

LAS EMPRESAS DE TELEFONÍA MÓVIL NOS ESTÁN ROBANDO, LAS COMPAÑÍAS CELULARES NOS ESTÁN ROBANDO...YA BASTA....!! PRESTA ATENCIÓN EN LA EXPLICACIÓN AL FINAL PARA REENVIAR ESTE MAIL

En USA una compañía de celulares ofrece a sus clientes 2,000 (SI, DOS MIL, LEYERON BIEN) minutos libres por solo USS$75.00 ¿¿¿Quién Gasta 2,000 minutos en un mes en México??? Usuarios comunes COMO TU COMO YO?, seguro que no.

Si alguien lo gasta seguro abonará una factura de alrededor de $3,000 lo cual es muy superior a los US$75.00 que se pagan en los USA. ¿¿¿CÓMO LLEGARON LOS NORTEAMERICANOS A ESTE BENEFICIO???

Mediante la UNIDAD. Si , la unidad de la comunidad; ni haciendo huelgas, ni rompiendo ni quemando nada. Solo de una manera: NO USANDO EL TELÉFONO durante 5 días, las empresas se vieron obligadas a BAJAR LAS TARIFAS O QUEBRAR.. HAY QUE PONERNOS LAS PILAS LOS USUARIOS PARA DEFENDERNOS. Y HACER UN PARO DE LOS USUARIOS QUE NO LES HARÁ QUEBRAR, PERO SI LOS OBLIGARÁ A PENSAR EN BAJAR DE PRECIO LOS SERVICIOS QUE PRESTAN.

La propuesta:

Envíe este e-mail a todos aquellos que conozcas para que los días 6, 7 Y 8 DE MAYO DEL 2011 todos tengamos el celular apagado.

ESTA ES LA ÚNICA FORMA EN QUE PODREMOS EXPLICARLES A: UNEFON, TELCEL, IUSACELL, NEXTEL, PEGASO, QUE NO SOMOS IGNORANTES NI VAMOS A SEGUIR PERMITIÉNDOLES QUE NOS METAN LA MANO EN EL BOLSILLO. ENTRE TODOS LOS OBLIGAREMOS A QUE BAJEN POR LO MENOS UN 50% LAS TARIFAS, Y MEJOREN EL SERVICIO. SI NO NOS DEFENDEMOS NOSOTROS, NADIE MÁS LO VA A HACER.

SI TODOS COLABORAMOS EN NO UTILIZAR el TELÉFONO CELULAR LOS DÍAS 6, 7, Y 8 DE MAYO DEL 2011, lograremos demostrarles a esas empresas que los ciudadanos mexicanos no somos ignorantes, como está demostrado que piensan, pueden juzgar el comportamiento que han tenido las Empresas para con los usuarios hasta el momento.

Datos:

En 1999 en Argentina los ciudadanos obligaron a TELECOM y TELEFÓNICA a poner una tarifa reducida a INTERNET por medio de DESCOLGAR los teléfonos durante 15 minutos.

En USA actualmente lograron que las compañías proveedoras de Internet absorban el costo de la llamada, como comunicarse a un 0800 en vez de a un 0610.

¿¿¿Por qué no ahora, nosotros lo intentamos con los servicios de celulares????

APAGUEN SUS CELULARES EL MAYOR TIEMPO POSIBLE LOS DÍAS 6, 7, Y 8 DE MAYO DEL 2011, si lo necesitan por negocios eviten las llamadas que puedan.

Por todos estos motivos, usuarios y clientes convocamos a un paro nacional por 48 horas. PORQUE SOMOS LOS QUE MANTENEMOS EL SISTEMA, apagamos los Teléfonos celulares el 6, 7, Y 8 DE MAYO DEL 2011. Les pedimos que apaguen sólo por esos días sus teléfonos celulares; esperemos que de esta forma las empresas entren en razón y bajen el costo del servicio e incluso lo mejoren. También les pedimos que corran la voz por todo el país, porque es la única forma de defendernos, ya que los organismos (como la COFETEL y la Procuraduría del Consumidor) encargados de regular la actividad, no hacen nada, y de esta manera defienden los intereses de las Compañías...

La propuesta es muy sencilla: PARA EL PRÓXIMO 6, 7, Y 8 DE MAYO DEL 2011 NO ENCENDER el CELULAR y pronto todos estaremos agradecidos.

Saludos y recuerden ENVIAR este mensaje a la mayor cantidad de conocidos posible. REPLICA ESTE AVISO, Y APAGUEN SU CELULAR: ESTE 6, 7 Y 8 DE MAYO DEL 2011. CON 500,000 MIL PERSONAS EN EL PAÍS QUE LO APAGUEN SERÁ SUFICIENTE PARA DESPERTAR LA CONCIENCIA DEL CONSUMIDOR MEXICANO!!!!!

Y SI ESTE MAIL TE LLEGA TARDE, CAMBIA LAS FECHAS PARA EL SIGUIENTE MES, Y REENVIALO, Y QUE SIGAN LAS PROTESTAS, YA NO NOS DEJEMOS ROBAR, HAZ CONCIENCIA, HAY QUE UNIRNOS, HAY QUE ACTUAR YA.

jueves, 28 de abril de 2011

Que la gente se muere

Ayer por la noche me enteré en una plática casual con un familiar que mi amigo Fernando (Quito) Preciado Ibarra, había muerto. Al parecer tenía cáncer. La última vez que lo vi fue hace cinco años, en una visita que me hizo debido a que tenía vacaciones en su trabajo y había venido a su ciudad natal a pasar unos días visitando familiares y amigos. Tanto de los primeros como de los últimos el número se había reducido por razones de edad, enfermedad o cambio de domicilio. La ciudad de Hermosillo había cedido espacios al olvido gracias a la tenacidad de las administraciones municipales que prefieren el derrumbe a la restauración, la novedad a la historia, la uniformidad a los rasgos que cimentan la memoria y resaltan recuerdos, voces, olores, situaciones y mecanismos de identificación e identidad compartida, de suerte que la visita esporádica a la fuente de la memoria familiar encontraba el panorama cada vez más despoblado, la tierra más reseca, los rostros más desdibujados y la nostalgia cada vez más ayuna de referentes tangibles.


El traslado desde Maywood, California a nuestra ciudad significaba, en todo caso, una inmersión a su propia memoria, al significado profundo de sus vivencias, al rescate de girones de vida que quedaron abandonados en alguna cuneta existencial, en algún recodo del camino en pos de una vida digna de ser vivida. 40 años atrás, mi casa fue el refugio del joven migrante ilegal en su última noche hermosillense. El nuevo día supo a carretera, a escape de autobús, a ilusiones de empleo e ingreso más allá de la frontera. El “otro lado” le dio empleo, familia, viudez, un nuevo comenzar y los hijos que ahora hablan español como segundo idioma. Allí escribió un nuevo capítulo de la larga saga del “sueño americano”, con faltas de ortografía, con manchas en el papel, con angustias procesadas en el Moulinex de la cotidianidad del ilegal, con la paciencia y el tesón del que sabe dejar correr el tiempo mientras ahorra. El empleo y el ingreso se vio coronado con la ciudadanía que se consigue luchando y concediendo parcelas de identidad negociadas mediante los mecanismos de adaptación al american way life. Logró el reconocimiento laboral y el tiempo de retiro en una empresa productora de carnes frías. Su ciclo familiar estaba completo al llegar a ser abuelo. Un abuelo orgulloso y satisfecho.

Parecen más que lejanos aquellos días en que la Zapatería La Indita, vecina de la Librería Excélsior de Edel Castellanos y ubicada frente a la Botica El Elefante donde despachaba Rubén Mario Serrano, formaban parte de nuestro recorrido de secundarianos. La calle Matamoros, Serdán, Rosales, el Boulevard Rodríguez y el rumbo de Catedral y las calles del Centenario significaron coto de caza juvenil, universo por explorar y conquistar, ocupando el lugar de referencia principal la Escuela Secundaria de la UNISON convertida en escenario académico y en espacio lúdico de los años sesenta. Del edificio de la secundaria al Gimnasio Universitario, del Paty Queen a los talleres de Artes y Oficios, del Cerro de la Campana a Villa de Seris, se trazaban las rutas de la aventura cuando prófugos de las aulas nos íbamos a “dar la vuelta” con cargo a la asistencia escolar y con abono a nuestra autoestima adolescente. Hermosillo era generoso espacio de diversión sin los riesgos que ahora entrañan las exploraciones nocturnas.

Éramos una parvada inquieta y divertida que navegaba entre el deporte y la vagancia, entre el respeto a los adultos y la afición por las fiestas y la búsqueda de la chica que pudiera protagonizar nuestros sueños. La “mano sudada” y las fórmulas de cortesía y el cuidado de la apariencia tenían como punto de convergencia los noviazgos de temporal y la magnificación de los logros, reales o virtuales, entre los camaradas de aventuras. La novia era, siempre, la noviecita santa, la Dulcinea de cada caballero de la triste figura en que nos convertíamos en las interacciones con el sexo opuesto. De la duración del romance no se puede hablar mucho, porque la inconstancia del adolescente obliga a la mudanza y a la generación de su propia fecha de caducidad. Pero la vida era bella y fluía por los canales de la armonía familiar.

Fernando se enamoró de una gentil muchacha que trabajaba en la Zapatería Varela, ubicada en la esquina de Yáñez y Yucatán. Dejó la escuela, se fue al otro lado, vino por su prometida y fundó una familia allende la frontera, en otro país que, aunque vecino, significa otra vida y otra manera de entenderla. Creo que fue feliz. Descanse en paz, y con él ese sentimiento de ausencia, de desesperanzada certidumbre ante la muerte de un amigo entrañable y un magnífico ser humano.