De hecho, la idea de “frontera” como línea divisoria entre países y estados soberanos no se liga con una idea más amplia que es “territorio nacional”, parte sustancial y constitutiva del Estado mexicano. El territorio mexicano, que en el siglo XIX se vio disminuido en el 50 por ciento gracias a las maniobras expansionistas de Estados Unidos, parece que actualmente se considera como una extensión del espacio comercial y militar de nuestros vecinos, habida cuenta que la inversión extranjera lo considera un punto de destino a tono con sus expectativas de lucro neocolonial. La geografía resulta ser, según el razonamiento gringo y que comparten nuestros gobernantes, una ventaja para el país del norte, ya que como el suroeste de EE.UU. “puede estar en riesgo de un terremoto”, por aquello de las fallas geológicas, Guaymas bien les puede servir para seguir movilizando sus mercancías sin despeinarse el copete de la soberanía nacional ni el hecho, al menos formal, de que hacen cuentas de una porción territorial que pertenece a otro país y, en el sentido en el que aun se entiende, sujeto a otra soberanía que, para aclarar dudas, es la nuestra.
| Polvos de otros lodos |
| Lodos de otros polvos |
La curiosa relación entre entidades de dos países (valga la puntualización) distintos, se clarifica cuando se leen las declaraciones de la gobernadora de Arizona, la racista Jan Brewer (Ley antiinmigrante SB 1070): que Sonora es la frontera más segura. Lo anterior obedece a que “conservar a Sonora como el estado fronterizo más seguro y alimentar la economía entre la entidad y Arizona es el reto para ambos gobiernos y el alcance de las acciones que se tuvieron en la edición de la Comisión Sonora-Arizona” , lo que fue detallado por el gobernador Guillermo Padrés en forma de una especie de declaración de principios: “se seguirá tratando de impulsar la economía a través de los negocios entre ambas naciones y para garantizar las condiciones que promuevan el establecimiento de nuevas empresas estadounidenses en Sonora, se requieren grandes planes como el Sonora SI, que garantizará agua potable para la entidad”(El Patrullero, 4/06/2011).
De las anteriores declaraciones se deprenden (al menos) dos cosas: Primera. El gobierno parece suponer que Sonora no pude desarrollarse si no es gracias a la inversión extranjera gringa, lo que hace irrelevante que sea estado fronterizo y costero para la seguridad nacional mexicana. Lo anterior sugiere que no hay inversionistas mexicanos (preferentemente locales) que acepten el reto de impulsar la economía y que, al igual que en el siglo XIX, pero por otras causas, nuestras venas económicas requieran de la hemoglobina extranjera para paliar la anemia nacional.
| Maquiladoras de muerte y dependencia |
La extraña fascinación que ejerce en algunas mentalidades subdesarrolladas la presencia del extranjero, permite tener claro que la esfera comercial es una de las arenas donde se juega el destino de la nación y que, lejos de ser una ventana de oportunidades, es una de tantas fisuras en la seguridad nacional mexicana que, a querer y no, se deriva de la falta de funcionarios nacionales competentes que defiendan los intereses económicos e incluso los territoriales mexicanos, de donde se desprende que la sangre de la Malinche fluye por los bigotes mejor peinados del estado de Sonora y, desde luego, por las calvicies más lustrosas del gobierno federal.
No se trata de negar las bondades de la relación bilateral o multilateral, pero siempre y cuando prive un criterio nacionalista que centre su interés en el progreso de la patria. Lamentablemente, lo que se ve es una actitud lacayuna, agachona, sebosamente complaciente y colaboracionista con intereses externos que históricamente han revelado su codicia y falta de escrúpulos, no sólo en México, sino en prácticamente todo el mundo. Esto, señores neoliberales de guarache, panistas con mentalidad changarrera y prostibularia, sigue siendo traición a la patria.



















