Noviembre ha cumplido su fecha de defunción con la puntualidad con la que mueren los mexicanos que postulan para ingresar a las dilatadas filas de los daños colaterales calderonícolas. Mañana será diciembre, mes de los aguinaldos y las ofertas con precios a rajatabla, las promociones y los paquetes exclusivos que se ofrecen masivamente a gritos y a bocinazos, mes de la estridencia convertida en reclamo publicitario, oferente de paraísos al alcance de su presupuesto y con facilidades de pago.
La iniciativa privada, la muy privada y la escrupulosamente privada, relajan sus fajas térmicas y se disponen a ventilar las maravillas de la economía de mercado, del microcrédito, de la vida loca de los pagos pequeños, de las solicitudes de crédito con cargo a los remordimientos de conciencia, de la indigencia programada por semana, quincena o mes, de las ventajas del mercado cautivo, frente a las saludables precauciones que debe tomar la demanda ante los requerimientos de la oferta.
Por otra parte, el ciudadano-cliente, transita por el empedrado de buenas intenciones y promesas de pre-campaña que cuelgan de las ramas de las ilusiones perdidas en el árbol político nacional, como esferas de colores que anuncian el próximo estallido social, la caída estrepitosa de prestigios y el rebote de personalidades que huelen a diseño de imagen vendido a granel en los mercados públicos.
A pesar de los esfuerzos mercadológicos del gobierno, el anuncio de nuevas marcas de policía no logra seducir a los consumidores, acostumbrados al gato por liebre de los anuncios de remedios milagrosos contra la impotencia oficial y los dolores de cabeza ciudadanos. La nueva palabra en la jerga comercial es “acreditable”, lo que es susceptible de acreditar.
En un estado civilizado regido por leyes, el crédito de una institución emana de sus funciones y de la capacidad de que es dotado para cumplirlas en beneficio de la sociedad, así es que el gobierno actúa de acuerdo al interés ciudadano con el apoyo y la confianza de éste. Podemos decir que está acreditado por la confianza pública en el marco del derecho. Desde luego que esa confianza se puede perder en la medida en que se incumpla la obligación de servir al interés ciudadano. Quienes tienen la función de salvaguardar el orden y el imperio de la ley se llaman policías y su cuerpo es “la policía”.
Una policía puede ser buena, mala o pésima, pero sigue siendo policía. Si no sirve se le reforma, capacita, supervisa, reglamenta y evalúa. No necesita de la marca “acreditable” porque toda la función pública, por el hecho de serlo, está sujeta a escrutinio y mejora. Quien no cumple, es o debe ser, sancionado o, en caso extremo, dado de baja.
Con la novedad de la policía estatal “acreditable”, se pudiera suponer que el al gobierno le pareció insuficiente contar con un cuerpo policiaco sujeto a reglamentación particular y dotado de una jerarquía con responsabilidades específicas. Una de ellas, común a todo servidor público, es cumplir con lo que legalmente le corresponde y dar cuenta de ello. En realidad no es necesario crear nuevos membretes, logotipos, escudos y uniformes, porque no es un producto comercial que tenga que luchar con la competencia y que depende de lo llamativo de su lanzamiento al mercado.
Es probable que, por su ignorancia profunda sobre los misterios del sector público, los panistas venidos a funcionarios no atinen a comprender lo innecesario que es inventar lemas publicitarios si se trata de funciones gubernamentales establecidas en las leyes.
Es cierto que el neoliberalismo atrofia el sentido común y empaña la vista de los gobernantes, pero basta con leer el marco normativo vigente para enterarse de las funciones de tal o cual corporación. Lo que interesa es el cumplimiento, no su eventual cambio de nombre o de integrantes.
Por otra parte, lo acreditable no es igual que acreditado, y el crédito no lo conceden las marcas, anuncios espectaculares ni el aparato promocional que paga espacios periodísticos, sino las acciones emprendidas y los propósitos cumplidos. Qué triste papel, el del gobierno, porque ni siquiera en el nombre del nuevo cuerpo hay un compromiso explícito de obligación con la sociedad y, simplemente, se relativiza al sugerir que queda al arbitrio de alguna otra instancia burocrática. En una democracia esto es fatal y las novedades debieran ser las de contar con funcionarios cumplidos y decorosamente remunerados, de cara a una sociedad que avanza por la ruta del empleo e ingreso decente y posibilidades de ahorro e inversión.
Ya se perciben los aires decembrinos, de aguinaldos y regalos, en contraste con la fetidez de las cloacas donde se refugian los excluidos, los cada vez más numerosos marginados y condenados a la indigencia, a los fantasmones de ropas raídas y mirada desesperada que nos asaltan en las calles, plazas y avenidas, pidiendo ayuda o amenazando nuestra seguridad. Los marginados que deambulan por las calles, acreditan que el gobierno falló, que dejó de responder a las expectativas de progreso y bienestar de la sociedad. La nueva policía ¿a quiénes va a proteger y a qué intereses va a servir?
Notas Sueltas es un espacio de opinión sobre diversos problemas de carácter social, económico y político de interés general. Los comentarios pueden enviarse a: jdarredondo@gmail.com
miércoles, 30 de noviembre de 2011
martes, 29 de noviembre de 2011
Artidoro, el tercer aniversario.
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| Artidoro Lagarda Núñez |
En los días de estudiante, Artidoro demostró una gran vivacidad intelectual y buen ánimo para afrontar los problemas de la cotidiandad en nuestra Escuela de Economía. Inteligente, jovial, buen lector y conversador, pronto se ganó el aprecio de la tropa irreverente que eramos a inicios de la década de los 70.
Tuve la fortuna de hacer equipo académico con Artidoro y José Guadalupe "Chapito" Islas Contreras. El estudio y la discusión teórica se mezclaba de manera natural con los aspectos lúdicos de la vida estudiantil. El sentido del humor jamás estuvo ausente en los espacios académicos y en la muy amplia gama de escenarios que nos propocionaba la ciudad capital sede de la Universidad de Sonora.
El amigo sigue en el recuerdo de los que lo tratamos como compañero de las muchas batallas que la juventud, en su momento, tiene que librar. Su trayectoria profesional fue, por decir lo menos, variada, interesante, con sentido social. Trabajó en los campos de la política, la administración pública y la docencia.
La generación de economistas a la que pertenecemos, la 73-78, lo recuerda con el afecto y la gratitud que se debe a un buen hombre y profesional honesto. Fue un placer conocerlo y contar con su amistad.
domingo, 27 de noviembre de 2011
Fundación de la Escritura
Cuando Irak aún no era Irak, nacieron allí las primeras palabras escritas. Parecen huellas de pájaros. Manos maestras las dibujaron, con cañitas afiladas, en la arcilla.
El fuego, que había conocido la arcilla, las guardó. El fuego, que aniquila y salva, mata y da vida; como los dioses, como nosotros.
Gracias al fuego, las tablillas de barro nos siguen contando, ahora, lo que había sido contado hace miles de años en esa tierra entre dos ríos.
En nuestro tiempo, George W. Bush, quizá convencido de que la escritura había sido inventada en Texas, lanzó con alegre impunidad una guerra de exterminio contra Irak.
Hubo miles y miles de víctimas, y no sólo gente de carne y hueso. También mucha memoria fue asesinada.
Numerosas tablillas de barro, historia viva, fueron robadas o destrozadas por los bombardeos.
Una de las tablillas decía:
Somos polvo y nada.
Todo cuanto hacemos no es más que viento.
Espejos - Eduardo Galeano
jueves, 24 de noviembre de 2011
La ley universitaria
Para el jueves 24 de noviembre, a las 12:00, se había convocado una Jornada continental de movilización en defensa de la educación como un derecho, en apoyo de los estudiantes de Chile y Colombia. En el caso de los universitarios de Sonora, la cita se fijó en el Edificio Principal de la Universidad de Sonora, conocido ahora con el nombre de edificio de Rectoría, que da cuenta de su vocación como asiento de la burocracia centralista en turno.
Se pegaron en varios sitios pequeños avisos que invitaban a la quema simbólica de la Ley Orgánica No. 4, aduciendo que “a veinte años de su imposición, ha desaparecido toda práctica democrática, burocratizando la educación y anulando la participación de los estudiantes en la toma de decisiones.”
En realidad esa afirmación se queda corta y merece comentario aparte. Sucede que no sólo son los estudiantes el sector excluido en la toma de decisiones, sino que de manera particular lo son los académicos. Trataré de explicar este punto.
Los profesores e investigadores son la columna vertebral de las funciones sustantiva de la institución, y son los únicos sujetos auto-evaluables y auto-corregibles, que conducen el proceso de enseñanza-aprendizaje y de generación de conocimientos, y que son la cara institucional en el terreno de la lucha contra el conocimiento vulgar y en favor de la preparación disciplinaria. Son el referente cotidiano de los estudiantes por la frecuencia de sus interacciones con quien posee el conocimiento y la experiencia profesional. No es la burocracia como totalidad ni los burócratas en lo articular quienes alientan la especialización del conocimiento y las mejores prácticas, sino el que predica con el ejemplo y la comunicación dentro y fuera del aula o laboratorio.
El personal académico es quien en realidad representa la institucionalidad, porque hace posibles y perfectibles las actividades sustantivas, y ejemplifica el ideal estudiantil del logro profesional en la etapa más importante de su desarrollo, que es justamente el tiempo en que el joven aprende los rudimentos de su arte y su ciencia.
Las interacciones entre profesores y estudiantes en el contexto áulico, determinan por su calidad la imagen institucional. La burocracia solamente debe proveer los recursos y apoyar el esfuerzo del quienes hacen el trabajo universitario. Por eso son la docencia, la investigación y la difusión y extensión actividades sustantivas, y la administración es adjetiva. La Ley Orgánica 4 puso patas arriba este elemental principio.
La ley vigente pervirtió la vida universitaria al poner por encima de su sustantividad a la administración. Decretó la separación entre el estudiantado y los académicos respecto la vida cotidiana institucional y los depositó en el cesto de la basura política al dejar en manos de una serie de estructuras administrativas el poder de decisión que antes, en la época de la Ley 103, era compartido por autoridades, docentes y estudiantes. Así, los marginados son los profesores y los estudiantes, meros accidentes demográficos en la superficie universitaria.
El ordenamiento vigente ha propiciado la consolidación de camarillas burocráticas cuya única prioridad es la de perpetuarse en los puestos, lo que genera actitudes clientelares y la idea de que la posición lograda es parte de su patrimonio grupal. El clientelismo es la conducta de moda sustentada por el fuerte impulso de la Ley 4, mediocrizando la institucionalidad y nulificando la vida académica, debido a que los espacios de participación se cierran o condicionan.
La quema simbólica de la Ley 4 propone una universidad mejor, animada por el genuino deseo de servir a la sociedad y no al gobierno en turno. Estar con el pueblo y no con los privilegiados del poder. Ser socialmente responsables y no parte del séquito clientelar del neoliberalismo de guarache incrustado en la educación superior de Sonora, México y el mundo. Rescatemos la conciencia crítica de la sociedad.
Se pegaron en varios sitios pequeños avisos que invitaban a la quema simbólica de la Ley Orgánica No. 4, aduciendo que “a veinte años de su imposición, ha desaparecido toda práctica democrática, burocratizando la educación y anulando la participación de los estudiantes en la toma de decisiones.”
En realidad esa afirmación se queda corta y merece comentario aparte. Sucede que no sólo son los estudiantes el sector excluido en la toma de decisiones, sino que de manera particular lo son los académicos. Trataré de explicar este punto.
Los profesores e investigadores son la columna vertebral de las funciones sustantiva de la institución, y son los únicos sujetos auto-evaluables y auto-corregibles, que conducen el proceso de enseñanza-aprendizaje y de generación de conocimientos, y que son la cara institucional en el terreno de la lucha contra el conocimiento vulgar y en favor de la preparación disciplinaria. Son el referente cotidiano de los estudiantes por la frecuencia de sus interacciones con quien posee el conocimiento y la experiencia profesional. No es la burocracia como totalidad ni los burócratas en lo articular quienes alientan la especialización del conocimiento y las mejores prácticas, sino el que predica con el ejemplo y la comunicación dentro y fuera del aula o laboratorio.
El personal académico es quien en realidad representa la institucionalidad, porque hace posibles y perfectibles las actividades sustantivas, y ejemplifica el ideal estudiantil del logro profesional en la etapa más importante de su desarrollo, que es justamente el tiempo en que el joven aprende los rudimentos de su arte y su ciencia.
Las interacciones entre profesores y estudiantes en el contexto áulico, determinan por su calidad la imagen institucional. La burocracia solamente debe proveer los recursos y apoyar el esfuerzo del quienes hacen el trabajo universitario. Por eso son la docencia, la investigación y la difusión y extensión actividades sustantivas, y la administración es adjetiva. La Ley Orgánica 4 puso patas arriba este elemental principio.
La ley vigente pervirtió la vida universitaria al poner por encima de su sustantividad a la administración. Decretó la separación entre el estudiantado y los académicos respecto la vida cotidiana institucional y los depositó en el cesto de la basura política al dejar en manos de una serie de estructuras administrativas el poder de decisión que antes, en la época de la Ley 103, era compartido por autoridades, docentes y estudiantes. Así, los marginados son los profesores y los estudiantes, meros accidentes demográficos en la superficie universitaria.
El ordenamiento vigente ha propiciado la consolidación de camarillas burocráticas cuya única prioridad es la de perpetuarse en los puestos, lo que genera actitudes clientelares y la idea de que la posición lograda es parte de su patrimonio grupal. El clientelismo es la conducta de moda sustentada por el fuerte impulso de la Ley 4, mediocrizando la institucionalidad y nulificando la vida académica, debido a que los espacios de participación se cierran o condicionan.
La quema simbólica de la Ley 4 propone una universidad mejor, animada por el genuino deseo de servir a la sociedad y no al gobierno en turno. Estar con el pueblo y no con los privilegiados del poder. Ser socialmente responsables y no parte del séquito clientelar del neoliberalismo de guarache incrustado en la educación superior de Sonora, México y el mundo. Rescatemos la conciencia crítica de la sociedad.
Modalidad de secuestro
Comparto con usted el texto de un mensaje que recibí en mi correo:
PASEN LA VOZ, PARA QUE TODOS AQUELLOS QUE TIENE NIÑOS PEQUEÑOS TENGAN CUIDADO, ASI COMO LOS QUE NO TIENEN, PERO TIENEN SOBRINITOS, PRIMITOS, VECINITOS, ETC. . . .
Es urgente cambiar las leyes para bajar la edad para penalizar a los delincuentes....sobretodo los "niños" que actúan como adultos a la hora de hacer una maldad.
INFORMACION
Sucedió en Guadalajara, Jalisco, en un famoso centro comercial ubicado en Ave. Vallarta. Me bajé y tomé de la mano a mi nena y en un momento ésta me grita "MAMI, MAMI" yo al voltear veo a un niño entre 10 y 13 años de edad bajito, de pelo lacio, bien vestido sujetando a mi hija de la mano y empezando a darle tirones, pero como yo a ella siempre la sujeto de la muñeca y no de la mano, esto por una recomendacion que me hicieron en Estados Unidos, el niño no pudo arrebatármela. Inmediatamente después aparecio otro menor de aproximadamente la misma edad, solo que éste de cabello rubio y tez blanca, que por mi lado izquierdo trataba de distraerme.
Yo al principio pense que eran hermanos y que yo habia quedado enmedio de una pelea (y yo creo que todos los testigos pensaban lo mismo porque nadie trató de ayudarme). El caso es que yo no solté a mi hija y ellos huyeron. Inmediatamente me subí a mi camioneta y hablé con un amigo que trabaja en la Procuraduria y cual fue mi sorpresa cuando me explicó que esto que me hicieron a mi es UN INTENTO DE SECUESTRO mismo que perpetra y planea una banda denominada LOS PAÑALES quienes tienen entre 10 y 15 años de edad y los cuales estan comandados por dos adultos. Estas personas actuan de la siguiente manera: interceptan en los estacionamientos de los centros comerciales a señoras o jovencitas que lleven niños generalmente no mayores de 5 años, se acerca primero uno que intenta de manera sorpresiva hacer que la mamá suelte al menor, si a la primera no lo suelta entonces se acerca otro que por el lado contrario empieza a gritar a fin de que la madre voltee se distraiga y asi lograr su objetivo que es que suelten al menor. Mientras tanto, un adulto pone en marcha un vehiculo robado del mismo estacionamiento, y que solo utilizan para subir al menor y acercarlo a una avenida en el que lo esta esperando otro vehiculo en el que escapan. Otro adulto se acerca a la victima para "AYUDARLA" buscando con esto que hable por telefono con el esposo o algun familiar y de ahi sacar los datos para pedir el rescate. Este modus operandi ya ha sido captado pero claro aun no se ha hecho nada al respecto. Por eso mismo les pido que por favor reenvíen este correo a todos sus contactos. Hagamos una cadena para prevenir este delito.
PROTEJAMOS A NUESTROS NIÑOS.
CIUDADES EN LAS QUE OPERAN: GUADALAJARA, MONTERREY, D.F., PUEBLA, TIJUANA, MEXICALI, CHIHUAHUA, CD. JUAREZ, NOGALES Y HERMOSILLO.
ALERTEN A SUS FAMILIARES!
PASEN LA VOZ, PARA QUE TODOS AQUELLOS QUE TIENE NIÑOS PEQUEÑOS TENGAN CUIDADO, ASI COMO LOS QUE NO TIENEN, PERO TIENEN SOBRINITOS, PRIMITOS, VECINITOS, ETC. . . .
Es urgente cambiar las leyes para bajar la edad para penalizar a los delincuentes....sobretodo los "niños" que actúan como adultos a la hora de hacer una maldad.
INFORMACION
Sucedió en Guadalajara, Jalisco, en un famoso centro comercial ubicado en Ave. Vallarta. Me bajé y tomé de la mano a mi nena y en un momento ésta me grita "MAMI, MAMI" yo al voltear veo a un niño entre 10 y 13 años de edad bajito, de pelo lacio, bien vestido sujetando a mi hija de la mano y empezando a darle tirones, pero como yo a ella siempre la sujeto de la muñeca y no de la mano, esto por una recomendacion que me hicieron en Estados Unidos, el niño no pudo arrebatármela. Inmediatamente después aparecio otro menor de aproximadamente la misma edad, solo que éste de cabello rubio y tez blanca, que por mi lado izquierdo trataba de distraerme.
Yo al principio pense que eran hermanos y que yo habia quedado enmedio de una pelea (y yo creo que todos los testigos pensaban lo mismo porque nadie trató de ayudarme). El caso es que yo no solté a mi hija y ellos huyeron. Inmediatamente me subí a mi camioneta y hablé con un amigo que trabaja en la Procuraduria y cual fue mi sorpresa cuando me explicó que esto que me hicieron a mi es UN INTENTO DE SECUESTRO mismo que perpetra y planea una banda denominada LOS PAÑALES quienes tienen entre 10 y 15 años de edad y los cuales estan comandados por dos adultos. Estas personas actuan de la siguiente manera: interceptan en los estacionamientos de los centros comerciales a señoras o jovencitas que lleven niños generalmente no mayores de 5 años, se acerca primero uno que intenta de manera sorpresiva hacer que la mamá suelte al menor, si a la primera no lo suelta entonces se acerca otro que por el lado contrario empieza a gritar a fin de que la madre voltee se distraiga y asi lograr su objetivo que es que suelten al menor. Mientras tanto, un adulto pone en marcha un vehiculo robado del mismo estacionamiento, y que solo utilizan para subir al menor y acercarlo a una avenida en el que lo esta esperando otro vehiculo en el que escapan. Otro adulto se acerca a la victima para "AYUDARLA" buscando con esto que hable por telefono con el esposo o algun familiar y de ahi sacar los datos para pedir el rescate. Este modus operandi ya ha sido captado pero claro aun no se ha hecho nada al respecto. Por eso mismo les pido que por favor reenvíen este correo a todos sus contactos. Hagamos una cadena para prevenir este delito.
PROTEJAMOS A NUESTROS NIÑOS.
CIUDADES EN LAS QUE OPERAN: GUADALAJARA, MONTERREY, D.F., PUEBLA, TIJUANA, MEXICALI, CHIHUAHUA, CD. JUAREZ, NOGALES Y HERMOSILLO.
ALERTEN A SUS FAMILIARES!
domingo, 20 de noviembre de 2011
Un aniversario...
La prensa da cuenta de la cantidad de participantes en el desfile del 20 de noviembre, demostrando que la cantidad puede ser mejor argumento que la calidad. Los miles de hombres, mujeres y niños puestos en la coreografía que imita las varias actividades deportivas combinando con el vestuario y el arte de la charrería, se ve complementado con la música folclórica para dar la ilusión de estar en un rapto histórico, en una especie de reproducción de algo que es heroico en la medida en que la imaginación se vea alimentada con el conocimiento del pasado.
Las estampas sugerentes de un país en marcha donde los participantes son jóvenes, sirve para los fines de la inducción patriótica y la trivialización de la ideología, aunque nadie dejaría de sentir algo en sus entrañas, como puede ser la vaga sensación de agruras al ver que un gobierno conservador formaliza un capítulo de nuestra historia quitando las páginas donde aparecen las demandas de un pueblo que no ha terminado de lograr su cumplimiento.
A pesar de haber sido fuente del gobierno que dijo reivindicarlas, aquellas exigencias populares contra los explotadores, contra un gobierno espurio manchado de sangre, por la vigencia del texto constitucional y el estado de derecho, por la libertad municipal y el progreso de las comunidades, por el reparto agrario y mejora de las condiciones de vida de los trabajadores, permanecen en espera de ser cumplidas. Del dicho al hecho hay aún mucho trecho.
En los años 90 el gobierno optó por eliminar del discurso las referencias a la revolución y a inicios del siglo XXI, la derecha en el poder decidió cancelar la celebración de la fecha al igual que del día del trabajo, en un acto de negación de la memoria que huele a demencia programada, lo que sólo es posible si se consideran peligrosas las ideas y el recuerdo de los eventos que han marcado nuestra historia. El olvido intencional revela culpa y la eliminación oficial del recuerdo supone la voluntad de manipular el consciente colectivo hacia el aplauso del espectáculo y no del contenido.
La opinión pública podrá comentar sobre los vestidos, de lo atractivo del espectáculo, de lo monas que lucían las chicas, de lo bien que pitaban las ambulancias, los carros de bomberos, de lo pequeño de las faldas y lo favorecedor del ejercicio. Pero del contenido ideológico político de la revolución, ni hablar.
Sucede que la memoria de las luchas de nuestro pueblo conlleva una cierta carga de compromiso, de responsabilidad generacional incómoda, de exigencia del pago de una deuda que crece en la medida en que el país no avanza en democracia ni en justicia social, sino que retrocede al levantar, en la práctica, las banderas del “orden y progreso” como consigna de la burguesía liberal en el discurso pero cerrilmente conservadora en sus intereses. Con fluctuaciones dramáticas, el siglo XIX mexicano deja un legado de profundas asimetrías que la Revolución pretende resolver.
El movimiento armado de 1910-17 es sucedido por el congelamiento de las consignas y la institucionalización del cambio, que se instituye políticamente en 1929 para dar giros importantes en 1934 y en 1946. La sinuosidad de la lucha convertida en argumento de venta política alcanza una trayectoria lineal a partir de 1982, inaugurando la contrarrevolución y el achicamiento del Estado, lo que se profundiza en los años 90 para revelarse proyecto de la derecha y el conservadurismo neo-porfirista en la primera década del siglo XXI.
Estamos, entonces, ante la curiosa situación de una conmemoración descafeinada, descremada y homogeneizada, reducida a su mínima expresión y rodando por la pendiente del absurdo, por ser su contenido opuesto a su forma, por implicar una renuncia objetiva al movimiento social de 1910 y sin embargo, una cierta adhesión al folklorismo que se le atribuye, como si conservando la ropa del difunto pudiéramos ignorar sus ideas y experiencia de vida.
Es posible que la ciudadanía consciente, la nueva oposición, la reciente disidencia, recoja lo que otros dejaron en su camino hacia la cloaca neoliberal, y como el ave fénix, los ideales de la Revolución surjan de sus cenizas con la fuerza de la promesa de quienes lucharon en los campos y ciudades de la patria por su bienestar y progreso. Podremos decir entonces que somos muchos y no olvidamos.
Las estampas sugerentes de un país en marcha donde los participantes son jóvenes, sirve para los fines de la inducción patriótica y la trivialización de la ideología, aunque nadie dejaría de sentir algo en sus entrañas, como puede ser la vaga sensación de agruras al ver que un gobierno conservador formaliza un capítulo de nuestra historia quitando las páginas donde aparecen las demandas de un pueblo que no ha terminado de lograr su cumplimiento.
A pesar de haber sido fuente del gobierno que dijo reivindicarlas, aquellas exigencias populares contra los explotadores, contra un gobierno espurio manchado de sangre, por la vigencia del texto constitucional y el estado de derecho, por la libertad municipal y el progreso de las comunidades, por el reparto agrario y mejora de las condiciones de vida de los trabajadores, permanecen en espera de ser cumplidas. Del dicho al hecho hay aún mucho trecho.
En los años 90 el gobierno optó por eliminar del discurso las referencias a la revolución y a inicios del siglo XXI, la derecha en el poder decidió cancelar la celebración de la fecha al igual que del día del trabajo, en un acto de negación de la memoria que huele a demencia programada, lo que sólo es posible si se consideran peligrosas las ideas y el recuerdo de los eventos que han marcado nuestra historia. El olvido intencional revela culpa y la eliminación oficial del recuerdo supone la voluntad de manipular el consciente colectivo hacia el aplauso del espectáculo y no del contenido.
La opinión pública podrá comentar sobre los vestidos, de lo atractivo del espectáculo, de lo monas que lucían las chicas, de lo bien que pitaban las ambulancias, los carros de bomberos, de lo pequeño de las faldas y lo favorecedor del ejercicio. Pero del contenido ideológico político de la revolución, ni hablar.
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| Villa y Zapata |
El movimiento armado de 1910-17 es sucedido por el congelamiento de las consignas y la institucionalización del cambio, que se instituye políticamente en 1929 para dar giros importantes en 1934 y en 1946. La sinuosidad de la lucha convertida en argumento de venta política alcanza una trayectoria lineal a partir de 1982, inaugurando la contrarrevolución y el achicamiento del Estado, lo que se profundiza en los años 90 para revelarse proyecto de la derecha y el conservadurismo neo-porfirista en la primera década del siglo XXI.
Estamos, entonces, ante la curiosa situación de una conmemoración descafeinada, descremada y homogeneizada, reducida a su mínima expresión y rodando por la pendiente del absurdo, por ser su contenido opuesto a su forma, por implicar una renuncia objetiva al movimiento social de 1910 y sin embargo, una cierta adhesión al folklorismo que se le atribuye, como si conservando la ropa del difunto pudiéramos ignorar sus ideas y experiencia de vida.
Es posible que la ciudadanía consciente, la nueva oposición, la reciente disidencia, recoja lo que otros dejaron en su camino hacia la cloaca neoliberal, y como el ave fénix, los ideales de la Revolución surjan de sus cenizas con la fuerza de la promesa de quienes lucharon en los campos y ciudades de la patria por su bienestar y progreso. Podremos decir entonces que somos muchos y no olvidamos.
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