Notas Sueltas es un espacio de opinión sobre diversos problemas de carácter social, económico y político de interés general. Los comentarios pueden enviarse a: jdarredondo@gmail.com

lunes, 24 de mayo de 2021

Cuando los vaqueros se juntan...

 “En política hay que sanar los males, jamás vengarlos” (Napoleón III).

 

Usted recordará que el edificio del Museo y Biblioteca de la Unison tiene colocados dos cañones, uno a cada lado, como adornos memoriosos de otras épocas en las que las diferencias políticas y territoriales se arreglaban con fuego graneado.

El cañón del costado sur desde el lunes 17 se ve desencajado de su base, gracias al golpe propinado por un vehículo conducido por ese tipo de personas que suben el vehículo a las banquetas, toman de estacionamiento cualquier espacio y creen que quedan muy bien exhibiendo su valemadrismo. No hay duda de que la miseria cívica también anida entre los que orbitan la Universidad y toman la explanada del museo como estacionamiento público.

Pero no nos distraigamos con daños a cañones ornamentales, porque lo que se sospechaba desde un principio (Chapulín Colorado aparte) ya es cosa pública: Ricardo Bours, hermano del gobernador Bours en tiempos del incendio de la Guardería ABC, se unió a la campaña de Ernesto Gándara: todo por salvar a Sonora de caer en manos de un partido distinto a los de siempre.

Valiente y oportuna decisión en aras de salvaguardar los intereses de nuestra oligarquía vacuna y avícola frente a las amenazas del cambio, en medio del revuelo por el asesinato de quien fuera el Procurador de Justicia de Eduardo Bours y habilidoso custodio de evidencias y expedientes relacionados con el citado caso de la guardería, entre otros asuntos.

Se sabe que la unión contra Durazo (Morena) es por ser “un peligro para Sonora”, porque molesta a las fuerzas que engordaron gracias al control político y económico del Estado y que ahora se exhiben como las dos caras del neoliberalismo aldeano.

Pero si los dos candidatos, en mayor o menor medida, han hecho carrera fuera del Estado, ¿por qué apoyaríamos a uno y rechazaríamos al otro, al margen de apellidos y relaciones familiares? La respuesta está en el proyecto político que representan.

Cabe aclarar que la imagen de Durazo (el experimentado trapecista político que fue de Colosio a Fox y de Fox a López Obrador) no me parece tanto como para quemarle incienso, pero no es posible desligar al candidato de Morena del movimiento nacional encabezado por AMLO y que se propone sacar del poder al PRI-AN-RD-MC, limpiar el cochambre acumulado y transformar el país. Lo anterior me parece suficiente razón para votar a favor del cambio.

Vemos que se unen los neoliberales por cuestiones de afinidad de principios y se apoyan mutuamente quienes van contra la soberanía y el dominio de la nación sobre sus recursos; pero del otro lado, ¿será posible que las fuerzas al interior de Morena logren entender que las divisiones y luchas ratoneras por tal o cual posición no valen tanto la pena como la consolidación de un proyecto nacional y local?

¿Tiene sentido, en medio de la lucha electoral, dividir al partido y promover que no se vote por Morena sino por tal o cual persona que no logró su registro como candidato, a sabiendas de que tal acción es tan inútil como el voto nulo?

Si bien es cierto que el artículo 39 constitucional señala que la soberanía reside en el pueblo, y que éste tiene en todo momento “el inalienable derecho de alterar o modificar su forma de gobierno”, no hay que olvidar que esto solamente es posible por medio de los poderes de la Unión, es decir, mediante la participación de los partidos políticos en elecciones libres (artículo 41 constitucional) y que, de acuerdo con la ley electoral, son los partidos quienes postulan a sus miembros como candidatos a los puestos de elección popular, salvo que sea por la vía independiente, cubriendo los requisitos de ley.

Es claro que la democracia no se construye por caprichos ni a empujones, y que las instituciones deben estar siempre sujetas al marco normativo que las rige y legitima. En este sentido, si la institución llamada partido no funciona o funciona mal es señal de que la norma debe ser revisada, y en esto el ciudadano tiene la palabra.

Morena tiene frente a sí al bloque neoliberal porque la ideología hace posible que partidos distintos se unan y creen una coalición. Estando así las cosas, ¿a quién beneficia que en este momento Morena se desgaste en luchas internas? ¿Importa más el puesto de diputado o alcalde que el proyecto de transformación nacional? En este contexto, el llamado a votar masivamente por Morena tiene sentido.

Soy de la opinión de que se debe apoyar el proyecto de AMLO y votar a favor de los candidatos a diputados federales de Morena para conservar la mayoría en San Lázaro, al igual que la candidatura al gobierno estatal. En cuanto a las diputaciones locales y alcaldías, algunas ameritan pensarlo un poco más, por ejemplo Hermosillo, y decidir lo mejor… o lo menos peor.  

 


viernes, 14 de mayo de 2021

Los datos biométricos y yo

 

“Si tuviera dos caras. ¿Estaría usando ésta?” (Abraham Lincoln).

 

Tremendo revuelo se ha armado por la disposición de que los usuarios de telefonía celular van a tener que reportar sus datos biométricos y, como parece ser costumbre en cada disposición oficial, empezaron a llover amparos en una especie de granizada que promueve una oposición adicta al juicio de garantías.

La pataleta de la oposición pudiera responder a una legítima preocupación por preservar de malos manejos la identidad de la persona, y se sabe que en algunos países se están cuestionando las disposiciones que pudieran violar la intimidad.

Sin embargo, es cada vez más común que los clientes de las tienda departamentales pongan el dedo índice derecho en un sensor que registra si, en efecto, son quienes dicen ser; lo mismo pasa en los bancos, en las empresas de servicios de telefonía, entre otros, donde la huella digital queda como constancia de su paso por ahí.

Pero en la vida real, la información captada por el sensor no es ni tan confiable, eficaz y determinante, porque aún no existe relación estrecha entre lo que se espera y el soporte tecnológico disponible.

Verá que cierto día tuve que acudir a una sucursal bancaria con una nueva tarjeta que requería un número de identificación para activarla en el cajero.

Como era de esperarse, la amable empleada me pidió mi identificación oficial (INE) y que pusiera mi dedo en un sensor. Probamos una, dos, tres veces y nada; luego con el índice de la otra mano y nada; luego con el pulgar sin resultado alguno.

Tuve la extraña sensación de que podemos ser nada… que la identidad personal es un asunto que depende del juicio de otros; que no necesariamente dependemos de un sistema confiable, seguro y generalizado y que, como en este caso, le pueden decir “lo sentimos, no se puede registrar su huella. El sistema no la capta y no valida su identidad”.

¡Cielos!, ¿será que tengo tarjeta por casualidad o por obra del Espíritu Santo y no por cubrir los requisitos bancarios? ¿Si no fuera yo, o no existiera, cómo es que me han enviado una tarjeta en sustitución de la anterior?

La siempre amable y gentil empleada me recomendó que presentara otra identificación para validar la operación solicitada, pudiendo ser el pasaporte, licencia de manejar, cédula profesional o credencial del INAPAM. Es decir, se necesita otra credencial para validar una credencial.

Pues regresé rápidamente a casa y me eché a la bolsa todos los documentos opcionales disponibles, por aquello de evitarme otra vuelta con las consabidas filas y el tiempo de espera… y con la idea de que si no es Chana es Juana.

La siempre diligente empleada bancaria eligió una cédula profesional y dijo, con expresión satisfecha, “con esta basta”. Tras teclear un rato con aire absorto me pidió que digitara un número y la magia se hizo: “operación exitosa”. Corrí al cajero y las puertas de la normalidad financiera se abrieron en medio de toques de trompeta y vuelo de serpentinas y confeti.

Quizá su servidor sea parte de una nueva minoría nacional que andando el tiempo se pueda convertir en partido político, movimiento social, ONG o club contestatario frente a las nuevas ocurrencias tecnológicas; protesta que sería válida porque huellas vemos, sensores no sabemos.

De cualquier forma, el gobierno debería tomar la delantera en un asunto que pudiera convertirse en problema legal si no se presentan las aclaraciones, acotaciones y alternativas con carácter generalizado en materia de identificación de personas que, de repente, pueden declararse inexistentes o ajenas a sí mismas.

En resumen, mi visita al banco reveló que el sistema de detección no es ni tan confiable ni tan eficiente, y que para lograr la confirmación de mi identidad resultaron suficientes las viejas y confiables credenciales de toda la vida.


    

lunes, 10 de mayo de 2021

Tener otros datos

 

“Las elecciones, a veces, son la venganza del ciudadano. La papeleta es un puñal de papel (David Lloyd George).

 

Seguramente cuando un candidato (hombre, mujer o lo que crea), maneja cifras, hace proyecciones, señala y critica personas, hechos y cosas, ¿qué tan confiable puede ser? En esta temporada cualquiera encaramado en una candidatura real o producto de la escenografía política del momento, parece tener el conocimiento y las respuestas a problemas que han sido planteados una y mil veces.

Es un hecho que en el fragor de la lucha por los votos se hacen esfuerzos de imaginación verdaderamente épicos; y algunos logran crear una imagen de seriedad, determinación y “experiencia” en el desempeño de cargos y situaciones que nunca han enfrentado en la vida real ya que ¿cuántos de los aspirantes han tenido esa experiencia, más allá de quienes en el colmo del mal gusto pretenden repetir en algo que medianamente experimentaron y no necesariamente lograron?

¿Qué tanto pueden ser creíbles “propuestas” emanadas de la misma cloaca política que ha actuado como rémora del desarrollo de la ciudad y el Estado? ¿Usted cree que un candidato de los mismos partidos de siempre, ahora presentados como licuado electoral, va a sacar de la barranca al buey que ellos mismos empujaron?

La ciudadanía debe tener otros datos, producto de su experiencia, memoria y juicio crítico, y votar por el que menos le inspire desconfianza, más allá de recibir el regalito de láminas de cartón y otros materiales, vales de despensa o despensa en bolsas de plástico, jabas o cartones en reúso.

Por otra parte, es impresionante el tiempo que se gasta en ver la propaganda que pronto se vuelve invisible, deja de llamar la atención, molesta y mueve al rechazo. En ese punto, el ciudadano debe pensar en la inutilidad de las campañas, los debates y la parafernalia del caso.

¿No sería mejor ahorrar tiempo, dinero y saliva poniendo a trabajar al órgano electoral pagado con nuestros impuestos (INE o en su caso IEE), a fin de que reciba los planes, programas y respuestas de los candidatos a los problemas que se proponen resolver, y que la autoridad electoral se encargue, en igualdad de condiciones, de difundir dichos mensajes y propuestas?

El candidato presentaría en un plazo y un formato prefijado su plan de trabajo, los ejes, los medios y las soluciones a problemas de empleo, seguridad pública, seguridad social, vivienda, educación y demás, de acuerdo con el puesto al que aspira, y acude a visitas oficiales programadas por la autoridad electoral donde los reporteros pueden preguntar sobre los planteamientos que formalmente fueron difundidos.

 

¿Se imagina que el órgano electoral, en acuerdo con los partidos, programara y organizara las visitas de campaña, poniendo a disposición de los candidatos los espacios necesarios (auditorios, plazas públicas) y la propaganda necesaria, con un horario establecido y previamente difundido?

Siendo dinero público el empleado en las campañas y administrado por el órgano electoral es claro que debe estar bajo el riguroso escrutinio de la Secretaría de Hacienda y la Secretaría de Gobernación, con el concurso de las autoridades correspondientes en los estados.

¿Se imagina lo de corruptelas que se evitarían, además de una importante disminución de los costos de las campañas, ahora convertidas en espectáculo de circo con notable presencia de trapecistas y enanos?

Pero bueno, si a usted le gusta estar en medio de una multitud vociferante, lanzando porras, consignas y saliva, acompañada de matracas, tambores africanos y despliegue de banderas y mantas, esta temporada es propicia para eso, como lo es para no perder la oportunidad de pescar el virus de moda.

En cualquier caso, los ciudadanos deben tener sus propios datos, sin el “vaquereo” de líderes de ocasión, de personajes temporaleros salidos de la chistera de los partidos, y los infaltables oportunistas de acompañamiento. Aquí se requiere un esfuerzo de seriedad y de sobriedad.

 


 

 

 

miércoles, 5 de mayo de 2021

El tremendo caso electoral

 

“Hechos, no palabras” (Catón el viejo).

 

Ya ve usted que la sangre llega al río cuando se derrama cuesta abajo, siguiendo la pendiente hasta llegar a su destino. Pues ahora tenemos una fuente de sangre rica en volumen aunque pobre en contenido. Permítame explicar tal maravilla.

Algunos ciudadanos dicen con agudeza que si hay sangrón hay sangre de sobra, y en este caso nos referiremos a las elecciones locales que pintan de color rojizo desde el banderazo de salida o poco antes.

La coloración hemática resalta desde el registro de Célida López como candidata a reelección en Hermosillo, seguido del correspondiente a amiguitos, parientes y meritorios de algunos encumbrados personajes de la nueva clase política en el poder, de cuyo origen hay cantidad de comentarios vitriólicos por ser notablemente chapulines, producto de amarres y concesiones, afinidades personales o de conveniencia entre otros aspectos coyunturales.

Parte de las huestes morenistas se expresó de manera airada en oposición a las listas de candidatos elegidos “de arriba”, y lanzaron la consigna de “no al dedazo”, que actualmente se expresa en forma de una campaña para que la gente vote por los candidatos “no registrados”.

Es claro que la indignación es justa porque responde a los deseos de democracia y transparencia que se esperan en el partido del presidente, es obvio que los interesados pidan piso parejo para todos, independientemente de los razonamientos y las conveniencias de quienes forman parte de la dirigencia y, en particular, los integrantes de la comisión electoral. Sin embargo, es importante tener claro lo que establece la ley.

La Constitución federal en su artículo 35 fracción II, establece que la ciudadanía podrá ser votada “en condiciones de paridad para todos los cargos de elección popular, teniendo las calidades que establezca la ley. El derecho de solicitar el registro de candidatos y candidatas ante la autoridad electoral corresponde a los partidos políticos, así como a los ciudadanos y las ciudadanas que soliciten su registro de manera independiente y cumplan con los requisitos, condiciones y términos que determine la legislación”.

En este sentido, la Ley General de Instituciones y Procedimientos Electorales dice que “es derecho de los ciudadanos ser votado para todos los puestos de elección popular, teniendo las calidades que establece la ley de la materia y solicitar su registro de manera independiente, cuando cumplan los requisitos, condiciones y términos que determine esta Ley” (Artículo 7 fracción 3).

Por su parte, el artículo 6 de la Ley Electoral de Sonora reconoce como derechos políticos “III.- Votar y ser votado para todos los cargos de elección popular dentro de los procesos internos de selección de candidatos y elección de dirigentes de los partidos políticos, teniendo las calidades que establezcan las leyes aplicables y los estatutos de cada partido político;  … V.- Ser votado para todos los puestos de elección popular, cumpliendo los requisitos que establezca la ley de la materia; VI.- Solicitar su registro de candidato de manera independiente, cuando cumplan los requisitos, condiciones y términos que determine esta Ley.”

Para precisar los conceptos, la propia Ley de Instituciones y Procedimientos Electorales para el Estado de Sonora define en su artículo 4, “Candidato: los ciudadanos que son postulados directamente por un partido político o coalición, para ocupar un cargo de elección popular” (fracción XVI), y “Candidato independiente: el ciudadano que obtenga, por parte de la autoridad electoral, el acuerdo de registro, habiendo cumplido los requisitos que para tal efecto establece la presente Ley” (fracción XVI). En ningún lado parece la figura de “candidato no registrado” en la Ley.

Es decir, sólo hay dos vías para ser candidato: por medio de los partidos o por el registro de las candidaturas independientes, previo cumplimento de los requisitos que establece la ley tanto federal como local.

Si así están las cosas, ¿qué sentido electoral tiene el promover el voto por personas que legalmente no son contendientes electorales y que tampoco fueron registradas como candidatos independientes por la autoridad electoral?

No se puede poner en duda la calidad moral y política de quienes intentan lograr un reconocimiento fuera de las normas legales, pero para los efectos estrictamente formales no existen electoralmente.

El conflicto generado por la falta de transparencia y “piso parejo” para todos los aspirantes que perciben y denuncian los afectados debe resolverse al interior del partido y, si es el caso, hacer la denuncia de actos ilegales ante la autoridad electoral. Se debe dar una respuesta clara y expedita, de otra manera estaría envenenándose un proceso que debiera ser ejemplar.

Por lo pronto, quienes no estén de acuerdo con la reelección (caso Hermosillo), reciclamiento de personajes o lo que se considera nepotismo, dedazo y marginación de verdaderos militantes en beneficio de oportunistas y temporaleros, deberían razonar su voto en favor de alguna de las otras opciones lectorales afines a la Cuarta Transformación y al gobierno de López Obrador.

Actuar de otra manera sería tanto como restar votos a la coalición encabezada por Morena y, consecuentemente, dar votos a los partidos neoliberales unidos en esta coyuntura electoral.

Es importante pensar en términos del proyecto que se defiende y que, en todo caso, debe estar por encima del interés individual o de grupo. La voluntad de cambio se manifiesta en los hechos, porque a las palabras se las lleva el viento.

 


sábado, 24 de abril de 2021

Campañas de lodo

 

“Al fin y al cabo, somos lo que hacemos para cambiar lo que somos” (Eduardo Galeano).

 

Como se sabe, la calumnia o la difamación tienen consecuencias legales y morales que en algunas sociedades se pueden limpiar con un poco de suerte y dinero. La corrupción del sistema permite que tal o cual ciudadano de repente pase al primer plano y que cualquier cantidad de desconocidos se sientan con el derecho de arrojar sus evacuaciones rectales contra su imagen pública.

En este tenor, el partido MC, cascarón que alberga a conocido empresario vende-pollos del sur del estado, ha dado en enlodar a su más fuerte contrincante y abanderado de Morena en la contienda por el gobierno de Sonora.

Al respecto, la Vox Populi reflexiona y concluye que deben estar verdaderamente desesperados como para echar mano (¿o recto?) de semejantes recursos, y quedar tan embarrados como debieron pensar que quedaría su potencial víctima.

De hecho, se pudiera pensar que “MC” realmente supone una asociación delictiva al servicio de la reacción contra el actual gobierno; una forma abreviada de decir “mentirosos compulsivos”, o si se quiere “mierda por contrato”. Usted decide…

Menudo revuelo ha levantado la normativa para instaurar el famoso control o padrón de teléfonos celulares, que ha despertado el temor de que los datos personales sirvan como medio para que a usted le cuelguen medallitas criminales sin deberla ni temerla, o que sea víctima de actos delictivos, entre otros horrores de la vida real.

El Presidente ha dicho que solo se pedirá la huella digital, pero mientras se precisa y detalla la situación, tenemos al menos 24 amparos concedidos por el juez Gómez Fierro, el más rápido del oeste en materia de competencia económica, eyaculador precoz en franco orgasmo jurídico contra el gobierno de la 4T (Expreso, 23.04.21).

Lo cierto es que las comisiones federales en materia energética y económica más parecen encerrarse en el dogma neoliberal de destrucción o reducción del Estado que en favorecer al mercado y al consumidor final, habida cuenta que la infraestructura y los subsidios siguen siendo a costa de la economía nacional y gracias a nuestros impuestos, con lo que tenemos un sector privado parasitario y malinchista; una verdadera rémora legal.

Lo que llama la atención es que se luche por alimentar a las transnacionales, en perjuicio de nuestras empresas productivas; es decir, que las “comisiones federales” de tal o cual materia buscan la participación de agentes extranjeros privados antes que favorecer la recuperación del espacio económico nacional malbaratado por los gobiernos neoliberales de los últimos 40 años.

Como quien dice, tenemos jugadores nacionales de lujo que se especializan en producir autogoles, y todavía hay que sostener y aprobar su labor destructiva.

Lo mismo ocurre en el terreno electoral, donde el INE se encarga de jugar como uno más en la contienda clave del presente año, en la línea de la oposición a como de lugar contra el gobierno de Morena y aliados.

La parcialidad del árbitro electoral queda suficientemente acreditada por los dichos y los hechos de sus máximos representantes, con claros e irrefutables antecedentes de ser criaturas del aparato político neoliberal.

La opinión generalizada es que el gobierno se está tardando en emprender una reforma constitucional que rescate la soberanía y el dominio de la nación sobre sus recursos. Sólo así podrán tener éxito las reformas a la legislación secundaria, sin el peligro de que sean declaradas inconstitucionales y que cualquier juez federal sin mucho compromiso con el interés nacional suspenda parcial o totalmente sus efectos.

Las campañas de lodo revelan la poca disposición que tienen algunos actores políticos opositores de actuar con responsabilidad y honestidad, con lo que tenemos claro que en este proceso electoral de 2021 seguiremos viendo el muestrario de vileza y perversidad de la oposición, lo cual no es de extrañar siendo, como lo es, el estertor de un sistema corrupto y corruptor que llegó a su fecha de caducidad.

El proyecto del cambio se debe privilegiar como un acto de legítima defensa ciudadana, conscientes de que puede tener contradicciones, defectos y secuelas de décadas de corrupción hecha costumbre, pero con la convicción de que vale la pena arriesgarse a la injuria y la difamación en aras de poder construir una sociedad mejor, más justa e incluyente.

Hagámonos a la idea de que el pasado es eso, que no tenemos por qué resucitar cadáveres políticos, y que el futuro depende de lo que hagamos o dejemos de hacer hoy.

 


 

 

 

sábado, 10 de abril de 2021

Semana Diabla y otras diabluras

 

“Estos idiotas nunca entenderán cómo van encadenados méritos y suerte. Si tuvieran la piedra filosofal, a la piedra le faltaría el filósofo” (Goethe).

 

Le comento que tuve que acudir a una institución bancaria para reportar un “cobro no reconocido” en mi muy balaceada tarjeta de débito, usada generalmente como monedero y sujeta a los vaivenes de la precariedad salarial.

Me situé frente a las puertas del banco, esperé pacientemente a que abriera (¿o se dirá “aperturara”?) al público y conversé a la distancia con una amable cliente (¿o se dirá “clienta”?) que se acercó.

Llegó la hora esperada y un empleado de traje y corbata (¿o se dirá “ejecutivo”?) nos indicó a señas que el acceso era por la parte posterior del edificio, justamente en el área más favorecida por el sol. Supongo que el banco, en su sabiduría, trataba de protegernos de Covid-19, ya que la idea que algunos promueven plantea que la luz solar es benéfica para evitar los contagios. Ahí se logró una fila inicial de aproximadamente diez personas.

Tras tomar la temperatura y apuntar hacia un gordo recipiente con una substancia pegajosa que ponía “alcohol en gel”, accedimos (¿o se dirá “accesamos”?) al recinto donde la atención ocupó un lugar estelar por ser ágil, oportuna, gentil y efectiva, así que tras la rostizada en las afueras ejecutada por un sol inclemente, nos vimos favorecidos por el buen trato y la atención del personal en servicio.

Mientras que en la ciudad el asunto en boga es la vacunación de AstraZeneca y que al cierre del viernes se quedaron cortas las previsiones del número de dosis, se da la noticia que la vacunación se reanudará a principios de semana con la de Pfizer, manejándose la opción de la vacuna CanSino Bio para las personas que se encuentran en estado de postración (en hospitales y casas), lo que resulta interesante ya que es de una sola dosis.

Por lo pronto, muy buenos comentarios sobre el trabajo del módulo de vacunación de la Universidad de Sonora, donde se estaba canalizando a la gente que no encontraba el biológico en el lugar que el sistema le había asignado. Un aplauso con gel en las manos.

Por el lado de la famosa y muy esperada Semana Diabla, se reporta que Bahía Kino y su atractiva superficie playera se vio vacía, sola, ninguneada por los festivos vacacionistas otrora en pos de juerga y emociones fuertes, ¿será porque el virus está marcando pautas y conductas? ¿Podemos suponer que la carga o recarga de virus fue suficiente en la semana de asueto oficial y ya podemos contagiarnos sin problemas en el abasto del bicho?

Quienes están en busca de una posición electoral en Morena basada en la militancia u otras virtudes partidarias encuentran molesto y ofensivo lo que califican como un proceso viciado, vertical y contrario a los valores del propio partido, con el feo sabor del prianismo dinosáurico que implantó la cultura del dedazo, el nepotismo y el compadrazgo a la hora de decidir candidaturas.

Pero, viéndolo de cerca, ¿acaso no es esa la costumbre electoral que se tiene arraigada en la conciencia de quienes se acostumbraron al agandalle priista como mecanismo de ascenso?

Las nuevas y no tan nuevas generaciones de actores políticos ¿ya se libraron de las viejas ataduras sin antes analizarlas, comprenderlas, criticarlas científicamente y renunciar ideológicamente a aquello que públicamente rechazan y señalan como indigno, corrupto y nefasto? ¿La corrupción es cosa del pasado y, llegado el caso, los corruptos son los de enfrente y no aquella persona que aparece en el espejo?

Morena tiene ante sí una oportunidad de oro si se trata de hacer autocrítica, de tomar en serio la identidad que López Obrador esperaba de su partido y por la que ha luchado toda su vida. ¿Dónde queda aquello de “no mentir, no robar, no traicionar” en el juego pragmático de la coyuntura electoral?

¿Se podrán superar las cargadas, los dedazos y las recomendaciones y ofertas que “no podrás rechazar” en esta temporada electoral?

La moneda está en el aire… y los vientos pueden cambiar.

 

 


martes, 30 de marzo de 2021

Marchas que no se ven

 

“El secreto del cambio es enfocar toda tu energía, no en la lucha contra lo viejo, sino en la construcción de lo nuevo” (Sócrates).

 

El pasado domingo 28 de marzo algunos automovilistas que cruzaban por Oaxaca y Pino Suárez, justo frente a la sede de Morena Sonora, se percataron de que había un grupo de personas participando en un mitin.

Independientemente de la molestia de tener que desviar su camino y que algunas patrullas bloqueaban el tránsito como para evitar una mayor concentración de gente, no pocos se enteraron de que la manifestación ciudadana era para reclamar democracia y transparencia en los procesos electorales de Morena.

Ahí estaban aspirantes a diputaciones, alcaldías, militantes de a pie, familias seris, el infaltable grupo de apoyadores de las causas ciudadanas y algún mirón ocasional con espíritu solidario.

El contingente tuvo que trasladarse a espaldas del IEE a seguir con su propósito de visibilizar el despiporre con olor a dedazo que flota en los pasillos del partido guinda: el reclamo es simple y se centra en la necesidad de abandonar las viejas prácticas heredadas del PRI, porque demanda “no reelección”, “no imposición”, “no al dedazo”.

Nos preguntamos si se puede ser democrático, incluyente y protagonista del cambio y al mismo tiempo resistirse al relevo de tal o cual diputado o presidente municipal, bajo el supuesto de que “lo está haciendo bien y hay que dejar que siga con su trabajo”, sin cuestionar ni contrastar el significado de “cambio”, “democracia”, “relevo institucional”, entre otros, con la práctica diaria, con el aquí y ahora de los procesos electorales.

Lo que está a la vista es una resistencia al cambio, una necesidad de que todo siga igual porque se cree que ya llegamos al paraíso de la democracia y el buen gobierno, que todo cambio debe ser visto con sospecha de “ser cosa de la oposición” y porque quienes hoy ocupan un puesto público (amigos, jefes y contactos) “están bien”.

Lo anterior viene a colación por el hecho de que en respuesta a la marcha de referencia no faltó quien publicara en redes que los manifestantes a favor de la Dra. Reina Castro Longoria estaban por la torta y que eran iguales que Frenaaa porque “así no van a arreglan nada”.

Es decir, ¿la protesta y la libre expresión de las ideas sólo obedece al interés de un grupo de ciudadanos libres por “la torta”? ¿La disidencia política no tiene mayor alcance que conseguir algo, pequeño e inmediato?

Por otra parte, los militantes o simpatizantes de Morena que protestan legal y pacíficamente contra una imposición en curso ¿son parecidos o comparables con Frenaaa, ese infame grupo reaccionario y enemigo de los cambios impulsados por la 4T?

A la descalificación facilona y mendaz se añade el vacío informativo en la mayoría de los medios y portales de noticias, como si ocultar una legitima manifestación ciudadana afectara en algo las expectativas o aspiraciones de, por ejemplo, la actual presidente municipal de Hermosillo, ungida desde ya para repetir sin necesidad de consultar clara y efectivamente a las bases de Morena.

Está debidamente documentado que quienes ocupan el cargo público por mucho tiempo terminan generando intereses distintos a los legales y legítimos que sus seguidores aplauden y reconocen.

En realidad, lo que debe permanecer no es la persona, sino la orientación política transformadora, justa, democrática e incluyente que representa la propuesta de López Obrador. El esfuerzo debe trascender a las personas y convertirse en una política de Estado, en una forma de hacer las cosas de carácter institucional, no personal.

La reelección no es un recurso sostenible desde el punto de vista moral y ético, aunque sea legal gracias a las reformas impulsadas justamente por los gobiernos del régimen anterior, los mismos que hicieron legales las reformas que ahora sustentan el robo a la nación y la pérdida de soberanía.

Morena se encuentra en una encrucijada en la que, por una parte, encabezan políticamente a un gobierno que tiene una herencia política y administrativa perversa que debe superar en beneficio de todos; y por otra, la inercia que convierte a sus militantes en continuadores involuntarios de lo mismo que dicen combatir.

Si se quiere realmente el cambio y que “la honestidad se haga costumbre”, entonces demos paso a lo nuevo, aunque duela. Por eso decimos no a la reelección.