Notas Sueltas es un espacio de opinión sobre diversos problemas de carácter social, económico y político de interés general. Los comentarios pueden enviarse a: jdarredondo@gmail.com

viernes, 26 de noviembre de 2010

Recuerdo de Artidoro Lagarda a dos años de su muerte

Dos años pasan rápidamente en el tráfago de una cotidianeidad signada por los apuros de cumplir con el trabajo, bajo normas burocráticas que cambian en la medida en que la presión por ahorrar se convierte en norma de conducta eficiente. Los académicos sufren la pena de sujetar su creatividad e iniciativa a los imperativos del formato, la indiferencia de la administración y el acoso de cubrir cuotas de productividad cada vez más ajenas al objeto de su contratación y más próximas a los pujos de excelencia y acreditación de los burócratas, acosados a su vez por las directrices que pasan por la SEP pero cuyo origen se pierde en las alcantarillas del neoliberalismo internacional bajo los supuestos del FMI, la OMCE y el Banco Mundial. La educación, hoy, es parte de la cadena de transmisión de un sistema económico que entiende las bondades de proyectar sus expectativas a la superestructura, de la que forma parte importante la educación.


Dos años en los que los trabajos y los días del profesor universitario consisten en el cumplimiento de necedades debidamente oficializadas en los programas de actividades, de estímulos, de superación académica, de organización semestral, de trabajo de alguna administración y otros cuya finalidad se perdió en los vericuetos del formato y la obligación cíclica de cubrir las apariencias ante instancias externas evaluadoras.

En esos dos años, que se cumplen hoy 26 de noviembre de 2010, la presencia de Artidoro Lagarda Núñez sigue siendo una invitación a tomar con sentido del humor el rigor mortis institucional y hacer lo que todo académico debe hacer: cumplir con la alta función de enseñar, a pesar y aun en contra de las burocracias en turno.

Artidoro Lagarda Núñez fue integrante de la generación 1973-1978 de la Licenciatura en Economía de la Universidad de Sonora, donde tuve el gusto de conocerlo y compartir las angustias e ilusiones de estudiante. Al tiempo estudió la Maestría en Administración de la propia UNISON y durante su vida profesional ocupó diversos cargos públicos en educación, así como otros relacionados con la vida municipal. Ciudadano ejemplar oriundo de Navojoa, Sonora, fue un inquieto lector y ameno conversador, con un amplio repertorio de temas, matices e intenciones lúdicas sin dejar de lado la generosidad y sencillez que lo caracterizó.

Un día como hoy, hace dos años, recibí la noticia de que mi amigo y compañero de estudios había muerto en la flor de la edad productiva. La pena sólo se matiza por el recuerdo de su buen humor e ingeniosa disposición, reveladoras de una clara inteligencia y gusto por el buen vivir. Hoy como ayer, lo recordaremos con respetuosa consideración y fraternal afecto.

Personas como Artidoro Lagarda hacen que la vida sea más leve, porque contagian entusiasmo y nos acercan a comprender el sentido filosófico de la vida. Descanse en paz el buen amigo.

Mientras tanto, seguimos librando la batalla contra el formato, el informe, las fechas de entrega y la infinita vacuidad de una burocracia cada vez más risible e inútil. Pero la institución universitaria de Sonora sobrevivirá, con el ejemplo de egresados que saben poner cara a la adversidad y reír con desparpajo, sin complejos, como medida terapéutica contra la imbecilidad ambiente. Gracias Artidoro, por el regalo de tu bonhomía que trasciende el tiempo y que es ejemplo esclarecedor.

sábado, 6 de noviembre de 2010

Día de muertos 2010

Con la nostalgia pegada al espinazo, Hermosillo se encontró frente a la cita de cada año en donde sin disimulos y tapujos se llora al hueso, rememora a la calaca, conmemora la pequeña hazaña familiar donde el papel principal lo encarna alguien que ya se fue, que está ausente, que ya no existe más que en los recuerdos de lo que fue y ya no es. El anecdotario abre sus páginas para una lectura sin faltas de ortografía, corregida y aumentada, para ilustrar el acontecer acumulado en la cuenta corriente de los afectos y solazarse nuevamente en la trascendencia de lo cotidiano.


La ciudad ha cambiado porque los aniversarios suponen transacciones anímicas que terminan por afectarnos a todos, pero que se pueden anclar a hechos concretos como el cambio de gobierno, la ampliación de una calle, el accidente vial, la balacera y el asesinato del momento, la declaración triunfalista del funcionario, las cifras de desempleo que luchan por rebasar a la realidad que, con terquedad, se niega a ser minimizada por razones políticas, la inauguración de algún centro de asistencia privada y la pobreza presupuestal de alguno público; la modernización de los espacios viales a cambio de la destrucción de áreas verdes, lo que incluye distribuidores viales que arrasan árboles adultos y que gozan de cabal salud, lo que demuestra la ignorancia supina de las autoridades competentes sobre el papel esencial de los árboles en materia de descontaminación ambiental. Los aniversarios son, como todo lo cíclico, tiempos de recuentos y comparaciones.


Como si el tiempo fuera solamente un recurso retórico, gozamos de la abundancia de logros en el papel, de cifras de empleo históricas, de una recuperación milagrosa que nadie, absolutamente nadie alcanza a sentir, salvo los economistas aficionados a las pasiones del fútbol en las canchas alfombradas de las antesalas mayestáticas de los nuevos mecenas venidos a funcionarios con presupuesto a la disposición. Llega un nuevo gobierno y con él las pequeñas hordas de profesionales que acercan proyectos, estudios de impacto regional y municipal, descubrimiento de “vocaciones económicas”, aspirinas de atole que se prodigan con el dedo de una ciencia invocada de manera espuria, demostrando más allá de toda duda que el doctorado no quita lo tarado y que el puesto sexenal no combina con el traje de los empresarios farisaicos que hablan de lo público según el catecismo del mercado.

En el gobierno actual se escenifica una comedia de enredo, sainete y pedorreta a la lógica del sector público que se perpetra en los despachos donde se cuecen las habas de la depredación del erario, nuevo coto de caza para los logreros de la academia sin mancha gubernamental y sin rubor alguno, porque el que nada sabe, nada teme. Si hablamos de planeación del desarrollo, los maestros en el cortar y pegar le pueden hacer un plan que no considere la política sectorial como resultado de un diagnóstico, sino de la imaginación y de la agregación de variables que permita el oscurecimiento de las cifras, del análisis y de los pronósticos con características verificables, evaluables y rectificables. La maravilla de la planeación sin contacto con la realidad es equiparable a la resucitación de un muerto sin la necesidad de un cadáver a la mano. Como usted sabe, actualmente el Tecnológico de Monterrey mete las manos en el diseño de política pública y da línea en materia de planeación, en el orden federal y local, aparte de los aficionados al dinero fácil que menudean en la localidad, vendiendo espejitos y cuentas de colores a los consumidores de proyectos y paparruchas académicas de fácil comercialización entre los funcionarios ignorantes o de plano incapacitados para conectar una neurona con otra. La muerte del sector público es una de tantas que lamentamos. En el plano personal, Francisco Dávila Bernal, el caballero del micrófono cuya voz añadió finura al arte de la locución, nos dejó justamente el día 2 de noviembre, día de muertos.



Víctima de la Guardería ABC
La muerte y su celebración popular no nos convierte en necrófilos, sino en optimistas documentados que entienden lo que nos espera a todos y convencidos de que hay que asumirlo de la manera más objetiva posible, porque el problema no es la muerte sino la vida y su ausencia de calidad, que se ve disminuida en aras de equilibrar las finanzas de las empresas privadas y las oficinas públicas. Generar desempleo, congelar salarios y alarmarse por el estado de las finanzas del IMSS, por ejemplo, ilustran el contrasentido de un gobierno en avanzado estado de descomposición que no reconoce que está muerto, aunque el cuerpo social enferme de los innumerables males de la pobreza y las variadas formas de marginación que surgen en un Estado excluyente.


El 2 de noviembre recordamos a los que se nos adelantaron, mientras que el resto del año podemos lamentar nuestra pasiva desesperanza, el dar por sentado que la crisis llegó para quedarse, tratar de ignorar que el neoliberalismo no es sólo una doctrina socialmente degenerada, sino una forma de acercarse a la muerte por exclusión, marginación, pobreza y degradación moral. Pero la ignorancia no nos salva ni nos hace más felices, sino todo lo contrario.

jueves, 28 de octubre de 2010

Despojo de plaza

Comparto con usted esta denuncia pública del despojo de la plaza de un humilde empleado de intendencia:

FERMÍN BORBÓN CÓMPLICE DEL DESPOJO DE MI PLAZA


Hermosillo, Sonora a 27 de octubre de 2010.

Después de haber sido aprobado por el ISSSTE a mi favor, un Certificado Médico de Invalidez por Enfermedad el día 18 de mayo del 2009 y estar buscando durante meses apoyo sindical para poder pensionarme por mi crítica situación de salud física y mental, fui llamado a principios del mes de junio del presente año por Irma Sara Beiliss, encargada de pensiones y jubilaciones de la Sección 28 del SNTE.

Se me informó del porcentaje de pensión al que supuestamente tenía derecho, y el 15 de junio del presente año, llené la documentación requerida, firmé mi solicitud de baja por pensión para la SEC y al acudir a las oficinas del ISSSTE, me comunicaron que por mis 13 años de servicio como auxiliar de intendencia, no tenía derecho a ninguna pensión y que tenía que completar como mínimo 15 años de servicio. Al regresar con la persona señalada y quien había cometido el error de hacer el trámite y solicitarle dar marcha atrás a todo, me respondió que ya se había entregado mi renuncia a la SEC y que ya no podía hacer nada al respecto.

Después le solicitamos apoyo a Fermín Borbón Cota, entonces Secretario de Seguridad Social y nunca tuvo interés, ni tiempo de resolver el problema que ellos mismos me habían provocado, ya que andaba muy alborotado por ser Secretario General de la Sección 28.

Han pasado cuatro meses del despojo de mi plaza y lo único que irresponsablemente responde el ahora Secretario General Fermín Borbón y sus ayudantes, es que me vaya a Agua Prieta a esperar que se resuelva el asunto.

Además del despojo de mi plaza y salario, también perdí el servicio del ISSSTE, agravándose con ello mis problemas neurológicos, ya que requiero constante medicación.

Por lo que hago responsable de todas las complicaciones, que a mi salud me acarreé esta protesta que voy a mantener permanentemente, a Fermín Borbón Cota Secretario General de la Sección 28 del SNTE, quien debiera ser el defensor de mis derechos y que por el contrario es responsable de la decepcionante situación que atravieso.

A T E N T A M E N T E

Moises Vázquez Cortez

miércoles, 27 de octubre de 2010

El pulpo Paul

Pulpo en acción
Como sabrá, el martes 26 de este mes de octubre de 2010, falleció el pulpo Paul en el acuario Oberhausen de Alemania donde se encontraba su residencia. Nacido en Weymouth, Inglaterra, en 2008, culminó su corta existencia siendo una celebridad mundial que fue asociado al triunfo de la selección española en el pasado mundial de Futbol.

El octópodo más famoso del mundo no necesitó ser egresado de alguna importante universidad primermundista, ostentar el título de doctor (de preferencia en Economía), ni ser parte del viejo grupo compacto de Salinas de Gortari que ahora se desperdiga entre las huestes del PRI, PAN y perredismo y, gracias al encanto del poder formal que tuvieron, pasan a disfrutar del reconocimiento de la izquierda silvestre que pasta en las serranías nacionales en espera de un cazador neoliberal nocturno con lámpara en la mano que los realice como mercancía política. Paul fue, por decirlo en los términos de la añoranza salinista, producto de la cultura del esfuerzo.


Figura del salinato
 Para los aficionados al Futbol, el albur disfrazado de destreza técnica tiene su expresión en el cruce de apuestas que se resuelven merced a los tentáculos del bicho marino: “si se posan en esta casilla, seguro que gana la selección”; por lo que los ruegos y las aproximaciones ideológicas y políticas dependen para su efectividad de la selección puntual de un invertebrado, un ser que respira bajo el agua, que es maleable y se adapta al contorno de los huecos y rendijas por los que se cuela gracias a su ausencia de estructura ósea, a una forma predeterminada que lo limita pero que también lo define. Al no tener huesos tiene la posibilidad de caber en casi cualquier parte y además cambia de color dado que cuenta con equipo natural de camuflaje.

El pulpo es mimético, invertebrado e inteligente, seguro ejemplo de virtudes en el actual escenario de la política nacional que rechaza las definiciones ideológicas y va por las apuestas en vez de los principios y valores que comprometen y definen. La apariencia lo es todo y el hecho de haber estado con cierto partido y apoyando a tal o cual candidato, no obliga ni compromete. El candidato puede cambiar y el partido también; no una vez, sino dos o las que sean necesarias. Hay personajes que estuvieron con Salinas, luego con Fox, y ahora bien pueden formar en las filas de López Obrador. En el supuesto anterior, si usted estuvo comiendo del salinismo, apoya a Colosio y luego se declara en quiebra política cuando la candidatura que esperaba para sí es otorgada a otro, ¿se vale cambiar de partido al cuarto para las doce?

Debate presidencial
 Vamos a suponer que sí. Pero, ¿cuál sería la condición para que el cambio de camiseta no fuera un mero acto de oportunismo, o si se quiere, de travestismo político? Que la opción nueva sea progresista y que supere la calidad de los propósitos de la anterior. Si usted estaba en el PRI y se va al PAN, ¿cambió para mejorar? ¿Es más progresista la nueva opción? Le aseguro que no, como se ha demostrado hasta la saciedad, ya que si eligió al PAN cayó en manos de un gobierno, en ese tiempo el foxista, que se proclamó desde el inicio “de empresarios, por empresarios y para empresarios”. Quizá la mejor opción era el Ingeniero Cárdenas para seguir de frente con López Obrador.


No virar a la derecha
 Antes y después del salinato la oposición era representada por Cárdenas. Si usted dejó el PRI y no eligió al PRD como su nueva camiseta política, pues entonces es de plano oportunista o ideológicamente de derecha, sintonizado en las paparruchas del neoliberalismo de guarache. Si después de haber gozado de las mieles del foxismo, al cuarto para las doce decide abandonar el barco, no le queda otra más que declararle su amor a López Obrador, porque al PRI difícilmente puede regresar y en el PAN no necesariamente podría quedarse porque sería mal visto por los siempre molestos militantes con memoria. La calidad de invertebrado le puede permitir adaptarse al nuevo contorno y entrar por alguna rendija política. No faltará quien aplauda su capacidad mimética, su valentía en cambiar de forma y coloración, será admirado también por haber cruzado no uno sino dos pantanos y, como puede cambiar de color, proclamará que no se ha manchado en su tránsito hacia la notoriedad, los reflectores y, eventualmente, la voluntad popular que lo encumbrará como el candidato natural (por ejemplo) para gobernador de su estado.

El pulpo Paul hizo de las expectativas de los apostadores sin seso la fuente de su capital deportivo, el cimiento de su notoriedad porque, ¿hay algo más perturbador que la total falta de conciencia y compromiso? Si lo trasladamos al ámbito de lo público, la volatilidad de su compromiso ideológico se traduce en una ausencia de lealtad que no debiera considerarse como meritoria rectificación, porque su mutabilidad es, simple y llanamente, ausencia de esqueleto, de forma definida, que cambia porque como invertebrado forma parte de sus atributos de sobrevivencia.


¿Cambio de escenario?
 Guardando las proporciones, el pulpo Paul mejora su vida desde el momento en que sus dotes adivinatorias son percibidas como tales por los seres humanos que quieren ver eso: un bicho que les resuelva la incertidumbre de un resultado. En el quehacer político humano, la ideología, los principios políticos asumidos de manera leal y permanente son un esqueleto que impide al pulpo Paul de dos piernas caber en cualquier hueco de la política y cambiar de coloración cuando conviene. La convicción política leal e informada, comprometida y permanente es el esqueleto que nos hace visibles e identificables, capaces de perder o ganar de manera responsable. Pero, para eso se requiere ser un ciudadano con respeto y autoestima, resistente al oportunismo y las claudicaciones. Este es el tipo de militante que se requiere en la lucha política del 2012 y no los que convierten en resumidero la opción más prometedora, parasitando su estructura y luego tronándola desde adentro. El neoliberalismo es, finalmente, una enfermedad progresiva y mortal, que deforma las instituciones, nubla el entendimiento de sus víctimas y estrecha el círculo de la dependencia y el atraso nacionales.

El llamado “innombrable” es, al final de cuentas, alguien que no necesita que se le mencione, porque su poder radica en el mimetismo de sus testaferros y secuaces, de derecha y de izquierda, pero con la etiqueta de ser muy maduros e institucionales en su mayoría.

viernes, 15 de octubre de 2010

El cambio es en reversa

Fuerzas revolucionarias
Una de las demandas sentidas de la Revolución mexicana fue la eliminación del puesto de prefecto político. Durante el porfiriato había un funcionario que se ubicaba entre el gobernador del estado y los presidentes municipales, cuyas funciones eran las de supervisar y controlar el trabajo de los alcaldes, subordinándolos a las exigencias del gobernador y desdibujando gravemente la importancia del alcalde y de la vida comunal. La bandera del “municipio libre” se levantó como una forma de oposición a lo que a todas vistas era una dictadura, reivindicando los supuestos básicos de la institución municipal en tanto sociedad orgánica basada en el principio de vecindad, capaz de autogobernarse y de ser autosuficiente.

La Revolución de 1910 hizo posible, tras la caída de Porfirio Díaz y el restablecimiento del orden constitucional vulnerado por Victoriano Huerta, el atender el régimen legal del municipio y definir su ámbito de competencia. Desde el Congreso Constituyente de Querétaro, figura en el artículo 115 constitucional la advertencia de que: “La competencia que esta Constitución otorga al gobierno municipal se ejercerá por el ayuntamiento de manera exclusiva y no habrá autoridad intermedia alguna entre éste y el Gobierno del Estado”, en obvia referencia a la eliminación y proscripción de la figura del prefecto político porfiriano.

Hasta ahora, las reformas al artículo 115 habían servido para reafirmar la vigencia del municipio y detallar y ampliar las atribuciones del gobierno municipal, entre las que cabe destacar la reforma de 1982 y la de 1999, siendo en esta última donde queda clara y expresamente establecido que el Ayuntamiento es el órgano de gobierno municipal.

En la actualidad nos encontramos con una especie de vuelta al pasado centralista con la iniciativa de Felipe Calderón consistente en la creación de un mando único de policía, en manos, en el caso de las entidades federativas, del gobernador del estado, aunque quien tendría el control político de todas las corporaciones y no únicamente la correspondiente al lugar de su residencia permanente o transitoria sería el presidente de la república.


Policía única
 Con la reforma que impulsa Calderón, los presidentes municipales no tendrán el mando de la policía preventiva (Artículo 115, fracción VII), en virtud de que el nombramiento de los jefes vendrá del gobernador del Estado y, consecuentemente, la relación política tendrá ese sentido. No se puede esperar lealtad para con el alcalde si se tiene pendiendo sobre la cabeza de la policía la decisión del gobierno de la entidad sobre su permanencia o retiro.

La trascendencia de esto radica en que el plan municipal de desarrollo no es necesariamente un ejercicio técnico, sino básicamente un proyecto político y administrativo que se opera merced a la acción concertada de los funcionarios gubernamentales y los sectores económicos y sociales de la circunscripción municipal, de acuerdo a los supuestos de impulso económico y bienestar que se plantea la administración durante el tiempo de su gestión.

El sustento histórico de la viabilidad del municipio parte del supuesto de la unidad política y administrativa del ayuntamiento, que se vería afectado si en la práctica el poder de decisión sobre asuntos de seguridad y orden público salen de la esfera municipal para pasar al gobierno del Estado con el pretexto de combatir al crimen organizado. El Bando de Policía y Buen Gobierno pasaría a la historia como expresión romántica del municipio en tiempos de su autonomía, antes de ser mutilada por la centralización funcional que significa la reforma propuesta a los artículos 21, 73 fracción 23; 115 fracción III inciso h y fracción VII de la constitución federal, con las consecuentes modificaciones a la constitución local.

Llama la atención que la reforma ignora la posibilidad expresada en la propia constitución de establecer acuerdos de coordinación en materia de seguridad pública, entre los tres órdenes de gobierno, sin que uno quede subordinado a otros. Baste recordar que: (Artículo 21, Párrafo 5º) La seguridad pública es una función a cargo de la Federación, el Distrito Federal, los estados y los municipios, en las respectivas competencias que esta Constitución señala (…), y (Párrafo 6º) La Federación, el Distrito Federal, los estados y los municipios se coordinarán, en los términos que la ley señale, para establecer un sistema nacional de seguridad pública.

Coordinación intergubernamental
Si la coordinación es posible por vía del acuerdo entre los órdenes de gobierno, sin disminuir las funciones de ellos ni subordinarlos, entonces, la reforma calderonista debe obedecer a otros fines. Lo anterior sugiere la necesidad de recordar que los propósitos de la descentralización de la vida nacional y el decreto sobre el nuevo federalismo en las dos décadas pasadas, puso el acento en los aspectos administrativos aunque siguió centralizando lo político. Así fue que el Sistema Nacional de Planeación se acompañó del Sistema Nacional de Coordinación Fiscal. Mientras que uno alentaba la vida local y su corresponsabilidad en el desarrollo del país, el otro controlaba los ingresos y egresos de las entidades federativas y los municipios al pasar por alto el principio de concurrencia tributaria (Artículo 31. Son obligaciones de los mexicanos: Fracción IV. Contribuir para los gastos públicos, así sea de la Federación, como del Distrito Federal o del Estado y Municipio en que residan, de la manera proporcional y equitativa que dispongan las leyes).

El resultado está a la vista: difícilmente se puede hablar de planeación del desarrollo en el ámbito local o municipal por la razón de que no cuentan con el control de las variables fundamentales que lo hacen posible. Para ser concreto, me refiero a los recursos económicos que permitan tener dominio sobre los ingresos y los egresos del estado o el municipio. La recaudación federal participable actúa como mecanismo de compensación de la falta de medios propios, dejando una estela de dependencia que se traduce en apatía para la gestión económica local y la generación de ingresos propios. A ese centralismo Calderón pretende añadir otro: el de la función policial; el de la procuración de justicia y la gestión de la seguridad pública.

Aunque es un absurdo y una contradicción al modelo de estado federal que el país adoptó en 1824, parece que la evidencia del retroceso no pasa por las mentes de algunos señores gobernadores y presidentes municipales alineados al PAN, más la ya normal fauna de acompañamiento situada en el espectro de las organizaciones políticas nacionales.


Iniciativa Mérida
 El ejemplo de vasallaje al imperio gringo que proporciona Colombia no debiera traducirse en medidas complementarias de subordinación a la paranoia de “seguridad nacional” que presenta Estados Unidos: El Plan Colombia no necesariamente debe aplicarse en una versión totonaca con el nombre de “Iniciativa Mérida”, consecuencia del exabrupto foxista de 2005 que fue el “TLC-Plus”, pero lamentablemente ya forma parte de los compromisos de México para con el vecino del norte.

¿Cabrá la posibilidad de que se presente una crisis de conciencia nacional en el gobernador de Sonora y recapacite sobre su entusiasta apoyo a la mamarrachada de la policía única calderonista? ¿Habrá alguien en el gobierno del Estado con una cierta cultura política que entienda las implicaciones de esa reforma? Al parecer se impone el pesimismo, aunque algo queda por esperar de los señores alcaldes sonorenses y, desde luego, de las buenas conciencias ciudadanas.

viernes, 8 de octubre de 2010

El mono es un peligro

Mono malo
La epidemia de SIDA se atribuyó a un mono mordelón de negritos que resultó una pantalla más de la desbordante imaginación destructiva de la gran industria química-farmacéutica de la patria del tío Sam. La evidencia de que fue un experimento descontrolado en el marco de los negocios que obsesionan a Cerebro y que Pinky trata de cumplimentar “haiga sido como haiga sido” es contundente.


Los laboratorios de “Big Pharma” funcionan a todo lo que dan mientras la periferia se dispone a proporcionar los sujetos experimentales que el imperio necesita con cada vez mayor urgencia, porque ¿para qué sirve el avance tecnológico si no se puede manipular el destino de seres humanos a placer? Los caprichos de la geopolítica del imperio son mandatos de ley para gobiernos como el de Colombia y México, pasando por minúsculas excrecencias de mosca geográfica en el mapa de las contradicciones del progreso y la democracia.

Titiritero
 Obama, como antes Bush, cumple con el deber de aceitar la maquinaria financiera-militar de hacer pinole la democracia internacional bajo la sospecha de que el terrorismo es la causa difusa y confusa que abrazan los enemigos de la democracia y el libre mercado, sumidos en el fango milenario de los arcaísmos culturales y las emanaciones ideológicas de corte radical que claman por la defensa de la soberanía de los pueblos y la igualdad de las naciones en el concierto internacional. Las amenazas a la “seguridad nacional” sirven tan bien como el anuncio de epidemias que obligan a comprar grandes cantidades de vacunas y accesorios para la protección de la salud, de acuerdo con las amenazas virtuales que el imperio proyecta en horario estelar.

Si Osama Bin Laden no habitó en Waco ni estudió en Columbine es lo de menos. El terror necesita algo de corporeidad, sustancia, nombre y apellido y un rostro que convierta los sueños en pesadillas cuyos horrores sean justificantes del arsenal de medios y formas de protección que se demandan. Bush repunta como líder de un pueblo neurótico, pusilánime y miedoso, enfebrecido por un militarismo de opereta que sublima el miedo profundo, el pánico que se destila en cada frase ofensiva contra el otro, el extraño que cree en las enseñanzas de Mahoma, el profeta. Los miles de millones de dólares fluyen porque el Congreso aprueba la masacre, el genocidio del otro, lejano, distante pero aun así cercano en sus peores temores.

Ayuda gringa
La cobardía técnicamente armada y científicamente guarnecida desencadena una invasión vergonzosa y criminal, que ahora con el paradójico Premio Nobel de la Paz Obama, se convierte en oportunidad de negocios para varios miles de “contratistas” y asesores que aniquilan una cultura que es sustituida por el “american way of life”. La rueda de la historia sufre un tropiezo en aras de la democracia y los derechos humanos, mientras gira impulsada ahora por riadas de sangre inocente.

El gran negocio del terror parece reservado a las potencias occidentales, pues poseen la tecnología genocida necesaria para llevar a feliz término las acciones emprendidas. La unipolaridad cobra víctimas atrincherada en el discurso humanista que cada tanto tiempo descarrila de tanta sangre y carne que tritura en su marcha triunfal hacia la privatización de la guerra y los frutos de la democracia en condiciones de competencia imperfecta. El monopolio del poder mundial trae consigo el reparto unidireccional de los frutos de asesinato en masa que resulta de la técnica al servicio de la muerte. Estados Unidos y socios son, una vez más, los que se reparten el mundo y sus milagros.


Botin
 El ejemplo de las potencias imperiales cunde a escala en la periferia, de suerte que las amenazas de terrorismo buscan formas criollas para penetrar en el imaginario popular e instalarse en las pesadillas de los ciudadanos consumidores de noticias televisadas o radiodifundidas. Así las cosas, el narco ataca y se convierte, por obra de Hillary Clinton, en “narcoinsurgencia”, mientras que el flujo de armas obedece la ley de gravedad: de arriba hacia abajo del mapa de América. De norte a sur, como lo hace la propaganda de odio y los apoyos condicionados a la cesión de soberanía.

Felipe Calderón, segundo presidente que confunde democracia con trivialidad declarativa, se pronuncia a favor del discurso del odio y la descalificación, en el afán de crearnos nuestro propio Bin Laden totonaca, en este caso tabasqueño. Calderón sentencia que AMLO es un peligro para México, en abierta paradoja si caemos en la comparación de propuestas y expectativas. El burro nos habla de orejas. Pero la repetición de un argumento efectista y pegajoso situado en una coyuntura electoral no necesariamente tiene sentido tras un triunfo dudoso y cuatro años de gobierno penosamente soportado por un país al borde de la clausura por insolvencia.


Trabajo coordinado
 Como broma macabra, el discurso repetitivo plagado de rebuznos auto incriminatorios tiene la altura propia de las grandes pifias de la historia electoral reciente en México, de suerte que no necesariamente asusta a los incautos del 2006, pero sí permite visualizar una campaña negra contra una alternancia creíble, en caso de que AMLO fuera postulado como candidato oficial de algún partido o coalición.

Como en el caso del SIDA o la gripe porcina, el terror mediático puede funcionar en lo electoral, pero para ello se requieren grandes dosis de estupidez destilada por los consorcios televisivos y demás medios “serios” que cobran planas enteras de propaganda oficial, que sean debidamente digeridas por las masas de famélicos votantes dispuestos a colocar el clavo que le falta a la cruz ciudadana en el 2012.

Cabe esperar más seriedad y reflexión patriótica por parte de los electores, de los partidos, de los funcionarios electorales, de la prensa, y más atención y vigilancia por parte de las redes sociales que toman parte en este, que parece ser, el proceso más importante del aun joven siglo XXI mexicano, por el contexto en que se da y por sus consecuencias. La moneda está en el aire.

martes, 28 de septiembre de 2010

En verdad traumático

Está por terminar el mes de septiembre, en medio de los horrores onomásticos a que nos ha condenado el gobierno azul de Felipe Calderón. Las toneladas memoriosas de utilería patria, cohetería de importación y transnacionalización de la independencia, nos hacen ver las luces y el sonido, como ajenos, lejanos, artificiales e invasivos; como una advertencia de lo que no somos ni seremos, pero de lo que podemos ser merced a la tramoya calderonista que atrapa a las mentes ingenuas, atarantadas o de plano ignorantes.

El del bicentenario ha sido un festejo anodino, verborréico, nicho de oportunidades de negocios para los mercaderes de la historia y la histeria escenográfica de los gobiernos maculados, insípidos y adulterados del fracaso del modelo televisivo reinante, de la realidad virtual de la dependencia, del atraso marginante y excluyente que empobrece hasta la memoria histórica y la convierte en caricatura supurante.

No quiero decir que la celebración de la independencia y la revolución sean inútiles. Lo que digo es que en medio de la desesperación nacional por lo que usted ya sabe y sufre quedan en primer plano los problemas del desempleo, ingreso insuficiente, inseguridad pública, evaporación de la seguridad social, autoestima a la altura de un sótano, falta de oportunidades para los jóvenes (y los adultos y los viejos y los neonatos) y la insatisfacción por ser una estadística de la pasividad nacional, un probable daño colateral en la guerra perdida contra la delincuencia que nos coloca en la mira de la “ayuda” militar extranjera, en el ojo del huracán de los intereses geopolíticos del imperio, en el paroxismo del enanismo mental hecho gobierno.

No se puede pedir a la población que lance vítores a los héroes que nos dieron patria y libertad cuando el convocante es culpable de una política excluyente y empobrecedora, apátrida y verdaderamente irresponsable, salvo que se suponga que el cumplimiento de las fechas, la realización de actos ceremoniales y el pronunciamiento de discursos, relevan a los gobernantes de ser consecuentes con sus responsabilidades de preservar nuestro patrimonio histórico y avanzar por la ruta del bienestar y la democracia.

Mientras que se despilfarran miles de millones en autopromociones y festejos endosados a firmas extranjeras, trascienden los subejercicios, las inescrutables bolsas de los fideicomisos, los negocios privados a la sombra del poder, la retirada incomprensible del gobierno en la conducción de la economía, la seguridad social, a cambio de un protagonismo declarativo que envilece la sobriedad republicana y hace pinole el respeto a las instituciones.

Desde luego que la independencia y el conjunto de movimientos de diverso alcance que llamamos revolución han cincelado nuestro perfil social, político y cultural, así como definido nuestras instituciones y la relación del país con el resto de Iberoamérica y el mundo. La memoria que se recupera y actualiza deja mucho por analizar, corregir y replantear, pero sigue siendo nuestra memoria histórica lo que determina los parámetros de la nueva sociedad que se construye, porque sin pasado no hay futuro.

Aprender de los errores, revalorar lo logrado y rectificar los fallos en el quehacer de nuestra sociedad es tarea de todos, pero sin conducción política no hay posibilidades que la sola voluntad de los millones de ciudadanos arribe a puerto seguro. El gobierno debe, entonces, asumir su responsabilidad constitucional y encabezar el proyecto político que recupere raíces y marque hitos en nuestra marcha hacia la el progreso, el bienestar y la justicia para todos.

Nuestra experiencia colectiva revela que carecemos de gobierno, que las instituciones se han vaciado de contenido por obra de la depredación interna y externa. Queda entonces un país por construir y una memoria por recuperar. Esa es la tarea que debemos emprender. Preparémonos anímicamente para el 2012, año de las definiciones más importantes para la nación mexicana. Si queremos…