Notas Sueltas es un espacio de opinión sobre diversos problemas de carácter social, económico y político de interés general. Los comentarios pueden enviarse a: jdarredondo@gmail.com

viernes, 16 de febrero de 2024

LA HERENCIA NEOLIBERAL DEL ISSSTESON

 “A fin de cuentas los objetivos son simples: seguridad y protección” (Jodi Rell).

El jueves 15 se pudo presenciar una concentración de derechohabientes del ISSSTESON frente a sus oficinas centrales, en la que se pudo constatar el diálogo que existe entre la dirección institucional y la representación de los usuarios, destacando la presencia e intereses de los pensionados y jubilados que atiende el Instituto.

Aquí se pasó revista a los problemas derivados del día a día en una institución que provee de servicios médicos y paga pensiones a los trabajadores al servicio del Estado y organismos afiliados por la vía de convenios que establecen las obligaciones y los derechos del Instituto y del organismo afiliado, en el marco de la Ley del ISSSTESON.

Los reclamos se pueden resumir en estos aspectos: abasto de medicamentos, consultas médicas y programación de cirugías, atención de especialistas, agilidad en el trámite de dictámenes de pensión o jubilación y pago de pensiones, así como el otorgamiento de los aumentos anuales al monto de las mismas, y a la posibilidad de que se realice el pago en el primer día hábil de cada mes.

Según reconoce la representación de los derechohabientes del Movimiento 30-J, se han logrado avances importantes en materia de abasto de medicamentos y atención médica, y que la puesta al día de la institución no se va a dar de la noche a la mañana, toda vez que el actual gobierno la encontró abandonada, saqueada y sujeta a un régimen de privatización de servicios por la vía de las subrogaciones, sobreprecios de materiales y medicamentos y la rapiña al interior de la institución.

Actualmente, se trabaja en recuperar las funciones y capacidades que las anteriores administraciones estatales entregaron a agentes privados, afrontando el lastre de un desfondo que rebasa con mucho los 6 mil millones de pesos, ocasionado por las malas prácticas de los gobiernos del reciente pasado neoliberal.  

Un aspecto altamente meritorio del ISSSTESON es que conserva el modelo solidario de prestación de servicios y pago de pensiones, frente al modelo privatizador de las cuentas individuales que en forma de administradoras privadas de fondos (Afore) han adoptado otras instituciones como el ISSSTE o el IMSS, donde el ahorro de los trabajadores está en manos de negocios privados, como bancos o empresas de carácter comercial.

Uno de los impactos más lesivos a la salud y bienestar de los trabajadores en México fue poner en manos privadas los ahorros en forma de cuentas individuales, adoptando un modelo de corte neoliberal cuyo objetivo central es el enriquecimiento privado y acabar con la prestación de servicios de salud públicos a cambio de fortalecer el negocio de la medicina privada.

Respecto al pago de las pensiones, es importante señalar que el actual gobierno se ha comprometido a cumplir con el pago en tiempo y forma, haciendo notar que se paga el mes por adelantado.

Es claro que ningún dinero es suficiente cuando se trata de satisfacer necesidades de alimentación, salud y el pago de servicios básicos sujetos al aza por cuestiones inflacionarias y ajustes tarifarios desde la perspectiva de las empresas y no de los usuarios.

Es obvio que todos quisieran tener más ingreso frente al alza de los bienes de consumo, pero la realidad del ISSSTESON es que carece de un fondo de inversión que le genere rendimientos y le permita hacer frente a las exigencias del gasto pensionario sin tener que recurrir a asignaciones presupuestales extraordinarias.

En este contexto, el director general del organismo señaló que la exigencia de que se pague el primer día hábil de cada mes choca con la realidad presupuestal de la institución, ya que al inicio del sexenio encontraron que no existe un fondo pensionario en el ISSSTESON para poder implementar el pago en forma quincenal, sin embargo, se analizará el incremento del 10 por ciento reclamado, contemplando su pago retroactivo.

Es importante señalar que existe disposición de mantener y mejorar el modelo pensionario solidario, habida cuenta que las pensiones son un mecanismo de redistribución del ingreso que integra solidariamente a las generaciones pasadas con las generaciones presentes de trabajadores.

Cambiar el modelo solidario por otro de cuentas individuales significaría un serio retroceso en materia de seguridad social, y un verdadero fracaso administrativo en el marco de una administración cuya oferta política ha sido contraria al modelo privatizador del sistema neoliberal.

Se entiende que la seguridad social tiene un valor que se sostiene y se comparte con todos, y que la privatización parcial o total de los servicios y las funciones públicas sólo sirve para favorecer a los dueños del capital y sus expectativas de mayor enriquecimiento a costa, en este caso, de los ahorros y el esfuerzo de los trabajadores.

En este contexto, el ISSSTESON ni de broma debe abandonar su modelo solidario y distributivo por el modelo privatizador de las cuentas individuales y la subrogación de los servicios, que es como decirle al trabajador “ahí te la echas”, y favorecer el interés privado antes que el interés social.   

El Estado debe garantizar la seguridad social que es fundamental para la clase trabajadora y las familias, y remontar con todo su empeño la herencia nefasta del neoliberalismo instaurado en los gobiernos anteriores.


sábado, 10 de febrero de 2024

LOS ASEGUNES DEL ORO VERDE

 “La soberanía nacional significa, primero, el derecho que tiene un país a que nadie se inmiscuya en su vida” (Che Guevara).

 

Los productores y exportadores michoacanos celebran que el aguacate sea casi un producto básico en la cultura gastronómica de temporada en los Estados Unidos, país que recibe 130 mil toneladas cuyo destino final es Las Vegas y Los Ángeles, entre otros puntos importantes.

Gracias a este suculento fruto mexicano, indispensable para asociar el deporte con la ingesta de guacamole, entendido por algunos como una forma de “exportar nuestra cultura”, los aficionados seguidores de las acciones del Super Tazón de la NFL, pueden babear de gusto mientras comen y beben y vuelven a beber (La Jornada, 09/02/2024).

El deporte ligado al guacamole hace posible que algo así como 66 municipios michoacanos puedan vivir la bonanza exportadora, sin reparos por parte de la autoridad fitosanitaria gracias a la inocuidad certificada y, quizá, por la necesidad de atiborrar del llamado oro verde las entusiastas panzas de los aficionados.

El caso es que muchas familias dependen de la exportación del producto, y muchas tierras cambiaron su vocación agrícola en aras de satisfacer la demanda temporalera donde el choque de los equipos, el juego de los patrocinadores y la voracidad de los corporativos se conjuga para hacer del terreno de cultivo el escenario donde el dinero y la influencia del crimen organizado se liga a la calidad de tributario agrícola al servicio del Imperio.

En este contexto, el oro verde michoacano hace juego con el dólar de las remesas que los expulsados envían al país como prueba intercambiable de su esfuerzo productivo allende el Río Bravo.

Así pues, exportamos aguacates, entre otros productos agrícolas cuya ausencia o carestía en el mercado local certifica el hecho de que somos un país agroexportador, o primario exportador, si se prefiere, incluyendo a los individuos o las familias que salieron de nuestro territorio en busca del trabajo y las condiciones de vida que buscan mejorar.

Tenemos una idea bastante masoquista en materia económica, ya que la producción nacional mira hacia el exterior, hacia la exportación, antes que la satisfacción y ampliación del mercado interno: se exporta el mejor producto y aquí se comercializa el defectuoso, el de menor tamaño, el menos suculento, porque el consumidor local está por lo que le toque en el juego de poder que se expresa en el mercado.

Sin duda es de celebrarse el éxito exportador y la derrama económica que riega las arideces existenciales de miles de bolsillos michoacanos, siempre y cuando se ignoren las gordas cuentas corrientes de los ganones dedicados a la explotación de regiones enteras sometidas a cacicazgos de horca y cuchillo que capitalizan el esfuerzo campesino y la parálisis de las autoridades municipales ante la disyuntiva de silencio o cuello.

En medio del jolgorio deportivo, tras el escenario colorido de este evento estelar de la cultura angloamericana, también actúa en silencio el inmigrante agrícola, y el nuevo siervo de la gleba atrapado en su miseria de este lado de la frontera, cultivando aguacates que sólo verá pasar rumbo a la frontera norte, destino de personas y frutos convertidos en productos del desarraigo, víctimas de la idea de que el mercado es, y debe ser, de sur a norte, como fatalidad de traspatio geopolítico.

La sujeción al extranjero nada tiene que ver con el libre comercio y sí a las reglas que impone la hegemonía unipolar, basada en la calidad autoasumida de ser “el único país indispensable”, el garante de la democracia y las libertades planetarias.

El imperio exige y espera gratitud y mansedumbre, materias primas minerales, vegetales y animales; trabajadores de distintas calidades y, sobre todo, la satisfacción de cualquier fantasía de dominación. En este contexto, la política comercial o industrial nacional debe estar dirigida a resolver la necesidad de insumos para el aparato productivo o comercial del norte.

El aguacate por la temporada, así como en su momento el tomate, el camarón, el atún, las hortalizas y cualquier producto, sea animal o vegetal, está sujeto al interés del aparato digestivo extranjero, lo mismo pasa con los metales y demás minerales estratégicos, como el Litio, o como los hidrocarburos, o como el propio territorio nacional que debe servir como vía franca del gas texano hacia Europa y Asia, cruzando por Sonora hasta Puerto Libertad, haciendo el caldo gordo al afán de dominación y competencia contra Rusia y China.

Así pues, en la lógica de los propósitos de cambio, cualquier proyecto político, económico o social deberá pasar por una revisión seria y detallada de los hilos de la dependencia externa, de las propias capacidades nacionales, de las leyes y reglamentos necesarios para garantizar nuestra soberanía y nuestro progreso; asimismo, de la forma y manera en que se organiza nuestro gobierno y administración pública.

La soberanía plena y el dominio nacional sobre su destino y recursos no deben, como el aguacate, depender de los gustos y antojos del exterior, y su ejercicio no debe estar condicionado a intereses ajenos a los propios.

Ninguna inversión extranjera puede pagar el valor de la independencia, la libertad y la soberanía nacional. Ninguna.


 

viernes, 2 de febrero de 2024

BLANDURA CONTUNDENTE DE LA CPI

 “Privar a las personas de sus derechos humanos es poner en tela de juicio su propia humanidad” (Nelson Mandela).

 

Se celebra el fallo de la Corte Penal Internacional (CPI) de exigir a Israel procurar evitar el genocidio contra la población e Gaza, aunque no condena su agresión militar cotidiana contra Palestina. En otras palabras, pueden seguir bombardeando a las ciudades palestinas, aunque teniendo cuidado en no afectar fatalmente a la población civil.

No me alcanza la imaginación para entender cómo una ciudad o instalación puede sufrir un ataque con bombas, misiles o drones, sin que la gente que usa sus espacios públicos o privados termine muerta o herida. Si se usan bombas de racimo y de fósforo blanco, de manera masiva y por tiempo prolongado, ¿habrá algún recurso humanamente posible para evitar salir hecho papilla?

A la condena de la CPI han respondido varios países celebrando la buena disposición humanitaria de los ministros, aunque Israel reaccionó de manera irada, calificando de absurda la denuncia de genocidio planteada por Sudáfrica apoyada por otros países, como si el solo hecho de insinuar que 26 mil muertos por obra de esta nación fuera una ofensa a la memoria de las víctimas del holocausto nazi y al “derecho a la defensa” que sostienen las autoridades israelíes.

Resulta curioso que la prensa internacional, cuando se refiere a los hechos que se escenifican entre Israel y Gaza, se tenga que mencionar constantemente el ataque del 7 de octubre, cuando el grupo Hamás atacó a Israel. Algo así como dejar constancia de que “aquéllos atacaron primero y por tanto…” Sin duda a Israel no se le debe tocar ni con el pétalo de una rosa y mucho menos con una denuncia de genocidio, aunque, a ojos vista, sea la realidad de lo que ocurre en la región.

 

Para dar mayor contundencia a su inconformidad, Israel da un manotazo en la mesa de la ONU al acusar a varios miembros de la Agencia de las Naciones Unidas para los Refugiados de Palestina en Oriente Próximo (UNRWA), de participar en el citado ataque de Hamás. En consecuencia, varios países, encabezados por Estados Unidos, anuncian que retiran temporalmente su apoyo, no vaya a ser que también Israel los acuse de patrocinar “terroristas”.

Un ejemplo del tono adoptado es la declaración del ministro finlandés Ville Tavio: “Finlandia suspenderá temporalmente la financiación a la UNRWA y seguirá la investigación independiente. Finlandia no brinda asistencia a los que ayudan a Hamás” (Sputnik, 27.01-2024).       

Ahora, si se parte del supuesto de que los palestinos, por el hecho de serlo, son terroristas, se pudiera explicar por qué Estados Unidos, seguido de Reino Unido, Canadá, Australia, Nueva Zelandia, Italia, Francia, Rumania, Países Bajos, Alemania, Austria, Suiza, Suecia, Finlandia, Islandia, Estonia y Japón hayan respondido a la acusación de Israel, aún sin pruebas, anunciado la suspensión de su apoyo a la UNRWA.

La ONU señala que se va a investigar la veracidad de la acusación mientras que el secretario general, Antonio Guterres, advierte que no será posible ayudar a los dos millones de civiles de Gaza que dependen de las contribuciones, que evidentemente son esenciales para la continuidad de la UNRWA (La Jornada, 28-01-2024).

En medio de todo esto, la población de Gaza carece de atención médica, agua, alimentos y, en general, las condiciones mínimas de subsistencia, lo que demuestra cuánto importa en realidad su crisis humanitaria (¿genocidio?) a algunos gobiernos de la Unión Europea y, desde luego, Estados Unidos, país que se manifiesta, como en otros conflictos a miles de kilómetros de sus fronteras, crónicamente preocupado por “su seguridad nacional”.

Visto el conflicto entre Rusia y Ucrania, que para nada es casualidad, como el de Israel y Gaza, se reafirma la idea de que la comunidad internacional y sus organismos insignia sufren de parálisis de voluntad y asfixia económica, militar y mediática a manos de los dueños de la franquicia que, a nivel de chatarra promueve globalmente sus productos estrella: la democracia y el libre comercio, vacíos de contenido, adulterados y tóxicos.

Después de todo, cabe recordar que la palabra globalización simplemente se refiere al interés del capital global capitaneado por Estados Unidos en el uso y abuso parasitario de los recursos de otros países.

En este contexto, una estrategia exitosa ha sido la de crear y patrocinar conflictos internacionales y grupos rebeldes que luego se convierten en “terroristas”, generar desequilibrios regionales y desestabilizar gobiernos nacionales, con la envoltura del combate extraterritorial al narcotráfico, a la amenaza socialista o comunista, terrorista, o la supuesta defensa de la democracia y del libre comercio, al margen y por encima del derecho internacional y, por supuesto, de las disposiciones de la propia ONU y de la Corte Penal Internacional.

Es claro que la paz y la estabilidad mundial nada tienen que ver con la absurda pretensión de imponer un orden internacional basado en las reglas del polo dominante, en este caso, la anglosfera. Es obvio que los países secuestrados política, económica y militarmente jamás van a tener la capacidad soberana de decidir su propio destino si continúan votando a favor de la unipolaridad mundial, subordinando sus intereses a los del extranjero. 

La comunidad internacional debe hacer una seria reflexión autocrítica sobre su modelo de desarrollo y, en consecuencia, reordenar sus prioridades en favor de la paz y el progreso, en un contexto donde se respete la libertad y la soberanía de los pueblos.



jueves, 25 de enero de 2024

HERMOSILLO Y LA LLUVIA

 “Vida ciudadana: millones de seres viviendo juntos en soledad” (Henry David Thoreau).

 

El pasado martes 23 la ciudad capital de Sonora nadó cual tortuga reumática en busca de la alcantarilla perdida, de la obra de drenaje urbano que hiciera posible dar normalidad a las actividades citadinas. Aquí pongo el acento en el tránsito vehicular y peatonal y, desde luego al comercio y la educación.

La ciudad ya es lo bastante agrande como para que se puedan distinguir diversas zonas de impacto: en algunas partes llovió a cántaros y granizó mientras que en otras sólo se tuvieron lluvias de variable intensidad que no afectaron mucho a los viandantes, independientemente de los sustos por baches ocultos por el agua y las rociadas de algún imbécil motorizado con ánimo de joder.

Llegué al restaurante de la cadena comercial que presume ser parte de mi vida a fin de cumplir con una cita. Mientras esperaba, el alto volumen del sonido servía de telón de fondo a un vivo parloteo de una de las escasas mesas ocupadas porque, como se sabe, cuanto más se oye el sonido ambiental más se levanta la voz.

No se si como consecuencia o como complemento, uno de los meseros hablaba a gritos a unos comensales a pocos metros de distancia, y otra persona, aparentemente habitual del negocio, se complacía escuchando algo en su teléfono celular, a manos libres, cuya inteligencia aportaba lo suyo al desmadre ambiente.

Saludé a un abogado excompañero de trabajo y supe, sin mediar ni pregunta ni propuesta, de su pejefobia, de su reciente plática “con Manlio”, de que había cobrado, junto con otros miembros de su familia, la pensión del Bienestar, pero que eso “no se lo deben a AMLO, porque es un derecho constitucional”.

Por simpatía personal evité preguntarle al abogado de quién había sido la iniciativa de elevar a rango constitucional los apoyos a los adultos mayores, entre otros beneficiarios de la política social del régimen.   

Cumplida mi travesía social abandoné el local en medio de una llovizna que prometía humedecer mi vestimenta lo suficiente como para abrir un flanco de vulnerabilidad aprovechable por los virus de moda. Es claro que los citados patógenos andan por otros rumbos más promisorios, como las páginas de los diarios, los bloques informativos en la tele y similares, pasando por las entrevistas en diversos medios informativos que llaman la atención sobre la variante Pirola, X, y no falta qué otra terrible amenaza.

El tránsito del café a la Universidad de Sonora fue una especie de carrera de obstáculos, entre charcos, baches y carros convertidos en regaderas motorizadas. En este punto, resulta obligado alabar la previsión de quienes proyectaron el puente elevado que conecta el viejo Hospital General con la máxima casa de estudios.

Sin embargo, en caso de lluvia la comunidad universitaria se ve aislada del resto urbano, dado que las aguas inundan las calles internas y los peatones académicos y estudiantiles no sólo pierden tiempo en el traslado, sino que mojan calcetines y zapatos en aras de transitar en la laguna donde forjan su futuro profesional.

En el Campus, el tema de moda entre los académicos es el de la nueva tarifa del seguro de gastos médicos mayores (SGMM), recientemente discutida y sometida a consulta por el sindicato, así que habrá una tarifa diferenciada donde a mayor edad mayor costo.

El detalle está en que los mayores están (o estarán) jubilados y dependen de la pensión asignada por ISSSTESON. En pocas palabras, se abandonó el esquema solidario de tarifa única que apoyaba a los más viejos, con el ánimo de evitar que los jóvenes abandonen la suscripción al seguro. Para efectos prácticos, se procura que la empresa aseguradora siga manteniendo sus utilidades y no deje de prestar el servicio.

Algunos alegan que la contratación del SGMM, ante las deficiencias del ISSSTESON, es “un logro sindical”, como si la organización democrática y progresista de los trabajadores universitarios, ante la disyuntiva de favorecer la privatización neoliberal de la salud o luchar por una mejor salud pública, hubiera decidido pragmáticamente favorecer la primera opción y echarse en brazos de la empresa privada.  

El asunto plantea un problema de conciencia sindical que, ante los cambios en el espectro político nacional e internacional, debería, por congruencia, someterse a un honesto ejercicio de autocrítica y actuar en consecuencia.       

Finalmente salí de mi Alma Mater y caminé hacia el cumplimiento de otro compromiso, no sin antes pensar en que, a pesar de los años y las temporadas de lluvia acumuladas, no somos capaces de dar a la ciudad un sistema de drenaje que sea funcional a las necesidades de imagen y el futuro de que presumen estas y las anteriores autoridades municipales.

Así pues, entre cafeterías con aire de tugurio, de abogados opositores que no saben el origen de ciertas disposiciones constitucionales, de charcos, baches y aislamientos acuáticos, en una ciudad sin drenaje pluvial y un sindicalismo que presume de sus claudicaciones, pienso en Gaza y su holocausto en manos de Israel, Estados Unidos y la Unión Europea, en Ucrania y el fracaso del Occidente colectivo, en la necesidad de un mundo multipolar que respete el derecho internacional y concilie las diferencias. Pero así estamos.

  

              

lunes, 15 de enero de 2024

LAS BUENAS RAZONES

 “La paz más desventajosa es mejor que la guerra más justa” (Erasmo de Rotterdam).

 

Resulta que Mr. Biden, que actualmente representa el papel de presidente de los Estados Unidos de América (lo que esto quiera significar), cometió lo que algunos de sus críticos señalan como una grave violación a su constitución, dado que ordenó un ataque contra los hutíes de Yemen sin avisar antes al Congreso, por “proteger a los ciudadanos estadounidenses y defender la seguridad nacional” de su país.

Si nos ponemos a pensar en la razón esgrimida por Mr. Biden, tendremos que considerar que la distancia entre su país y Yemen es de 13,058 kilómetros y un océano de por medio, que por aire son 20 horas con 28 minutos, lo cual hace que suene a vacilada hablar de la “seguridad nacional” y la “protección de ciudadanos estadounidenses”.

Sin embargo, cabe recordar que los intereses geoestratégicos del país del norte transgreden cualquier noción de frontera, soberanía y derecho internacional, de ahí la reiterada extraterritorialidad de sus leyes y decisiones ejecutivas como, por ejemplo, las sanciones contra Rusia y el mantenimiento del bloqueo a Cuba y la condena, o amenaza si se prefiere, de represalias para quienes las ignoren, cuestión que, entre otras cosas, explica la complicidad y actitud lacayuna de Europa y Japón, por citar algunos.

Así pues, el país que habla como guardián (y propietario) de la democracia, las libertades, la paz y el respeto al derecho internacional, resulta ser el primero en pasar por encima de cualquier precepto internacional con tal de lograr sus aspiraciones de dominio global, apuntalado por la OTAN y la serie de bases y comandos militares en los que ha parcelado el mundo.

Para ellos la mejor política es la que les permite del control de los recursos ajenos, y el mejor gobierno extranjero es el que les permite apoderarse de ellos. Así pues, el nacionalismo, la soberanía y el marco legal de las otras naciones son obstáculos que deben ser eliminados mediante lo que entienden por política exterior y diplomacia.

En este marco, sus agencias de inteligencia deben cumplir con las labores de información, pero sobre todo desplegar un enérgico trabajo de infiltración, cooptación y corrupción de agentes gubernamentales y privados extranjeros, cuya influencia se encuentre en el terreno político, religioso, económico, cultural y académico.

Sus famosas misiones “de paz” en Oriente, Latinoamérica y África, sirven de fachada a obras menos filantrópicas y más a tono con el aprovechamiento de lo ajeno. Tras cualquier misión científica está la exploración, prospección y valuación de los recursos arqueológicos, minerales o biológicos existentes, para bien de la industria, el comercio o la política expansionista del Imperio.

En este orden de ideas, la oferta de préstamos, de cooperación para la salud, el desarrollo tecnológico, científico o el intercambio académico y cultural nunca será lo que parece, siempre tendrá por objetivo medir capacidades y posibilidades de penetración, de influencia, de manipulación y control de personas y eventos sociales que inciden en lo político, así como capitalizar necesidades, carencias e inconformidades y promover a puestos públicos y políticos relevantes a sus empleados y cómplices nativos.

La política exterior de los vecinos del norte ha significado una verdadera calamidad para el mundo, y es operada por la más eficiente maquinaria de corrupción y coacción a nivel global, prostituyendo la democracia, las libertades, la dignidad humana y el respeto entre las naciones.

Las razones de Mr. Biden son las de un depredador que se siente con la autoridad de pisotear el derecho de los demás por ser un “elegido” que lidera (al menos nominalmente) y cumple con las tareas del “destino manifiesto”, con los supuestos de la doctrina Monroe elevados a escala transcontinental e intemporal.

El mesianismo agónico de EEUU encarnado en su clase dirigente, cumple con los estándares de una nación pirata, genocida y verdaderamente tóxica para la paz mundial hoy víctima de los comerciantes de muerte, la corrupción política y la amenaza militar. En los hechos, el discurso de las libertades y la democracia suena cada vez más hueco, más revelador de su trasfondo opresivo, inhumano, hipócrita y perverso.

No puede considerarse un amigo y socio quien lucra con la muerte, la desestabilización de los gobiernos, la transculturación que destruye identidades, o la uniformidad forzada de usos, costumbres, tradiciones que propicia el desprecio a lo propio.

No puede hablarse de que un pueblo promueve la paz y el respeto al derecho internacional si lo viola continuamente, si manipula al mundo con “reglas” impuestas unilateralmente, sin considerar los diferentes intereses, las asimetrías nacionales y regionales, las expectativas de progresivo y bienestar del norte y el sur global.

Los hechos indican que una economía de guerra, como la de Estados Unidos, sólo puede ser viable provocando conflictos, muerte y destrucción, lo que demuestra que tanto el modelo económico como su expresión política e ideológica, que muchos países aún se empeñan en replicar, ha fracasado.  

La locura mesiánica de Biden y del resto de los ocupantes de la Casa Blanca revela una tendencia genocida que la historia reciente documenta con suficiencia. Ya va siendo hora de que el país más agresivo del mundo sea gobernado por alguien que no sea un psicópata con poder, y que las demás naciones decidan por ellas mismas su destino.


 

sábado, 13 de enero de 2024

RELÁMPAGOS DE ENERO

 “El cambio ocurre cuando la necesidad de quedarse se vuelve menos impoortante que el impulso de avanzar” (Ellen Glasgow).

 

Los días fríos de enero resultan alentadores y propicios para sacar del armario la ropa apta para resistir los rigores del invierno, aunque hoy la nostalgia climática nos invade con la certidumbre de que el clima no es como antes.

Ahora, cruzan por la memoria relámpagos de los eneros de antaño, cuando tiritando jugábamos a fumar dejando escapar el vapor de nuestra boca, y el simple fenómeno de la condensación hacía de juguete para la creatividad infantil.

Las manos agrietadas por el frío necesitaban guantes, así como el cuello la bufanda protectora de enfriamientos, la chamarra sobre el suéter resultaba prenda obligada y qué decir de la ropa de cama. Los inviernos eran algo serio y daban un toque especial a la Navidad, al fin e inicio de año y al recogimiento hogareño de temporada.

Ahora, dado que la temperatura sólo baja en unos pocos días, nos conformamos con el recuerdo de otros inviernos, de otros escenarios en otras latitudes, dejando a la memoria el registro que otras temperaturas, otras circunstancias en otros tiempos.

Para bien o para mal, ahora gracias a los avances de la comunicación, tenemos noticias que hielan la piel y estrujan la sensibilidad como, por ejemplo, que Estados Unidos apoya y patrocina el bombardeo indiscriminado contra los palestinos por parte de Israel, que el genocidio ahora pasa por legítima defensa, que el norte global capitaneado por los vecinos del norte fomente la guerra en Ucrania por ser el conflicto un negocio redondo, tanto como la explotación colonial en África y la subordinación indignante de algunas porciones de Oriente y Latinoamérica.

Hielan la sangre las evidencias graficas de la infancia destrozada en los conflictos que alimentan la industria y el comercio de armas anglosajón, tanto como su viciosa intervención militar, económica, cultural y política, que deforma identidades culturales y los valores nacionales que representan la diversidad planetaria.

Difícilmente podemos evitar temblar por el frío cálculo mercantil que pone precio a la seguridad nacional y mundial y que, mediante el trabajo de las transnacionales, desdibuja el futuro independiente y soberano de las naciones, se apodera y administra los recursos y dispone de territorios ajenos.

Es imposible ignorar la gélida mirada de un gobierno conducido por psicópatas que se sienten por encima de los demás en el concierto de las naciones, y que voltean para otro lado cuando se trata de derechos humanos, soberanía e independencia de los pueblos frente a los supuestos de “seguridad nacional” que esgrime en favor de su industria y su comercio, de su política parasitaria y de su enajenada idea de superioridad.

 En esta temporada de frío, el temblor es más por razones de indignación, de empatía y solidaridad con los pueblos oprimidos por el imperialismo del Norte.

Volviendo a la simplicidad de lo local, pasé por casualidad por el establecimiento de un viejo peluquero ya fallecido que llegué a visitar en varias ocasiones, en el momento en que su hija, ahora a cargo del negocio, cerraba la puerta en donde ponía que el horario de atención era de 9 AM a 7 PM, porque iba a “comprar comida”.

Ya de regreso de mi recorrido noté que la puerta estaba abierta y, al asomarme, vi a la mujer sentada en el antiguo sillón giratorio de su padre. Ante una posible solicitud de servicio, me dijo con cierto enfado que si podía esperar porque aún estaba comiendo. Sin nada más que decir, salvo una respetuosa disculpa y despedida, salí con la convicción de que al que nace para tamal del cielo le caen las hojas, así que para qué considerar volver.  

Afuera, en la realidad de la calle, un aire frío pero promisorio soplaba con libertad, con la misma que tiene un consumidor para decidir dónde comprar, qué servicios contratar, a quien acudir cuando la información de la casa está a la vista (como la tarifa y el horario de atención) y es confiable, como lo es la peluquería a la que acudo en caso necesario. Si algo funciona, para qué arriesgar.

La vida fluye y la cotidianidad arroja a borbotones las miasmas de un sistema basado en la mentira, la corrupción y el agandalle como guía (salvo excepciones) de la conducta de la clase autóctona empresarial, muy a tono con el horizonte ideológico anglosajón, no sólo perverso sino moralmente tóxico y esencialmente apátrida.  

Pero volviendo a los asuntos de la cotidianidad local, sigo confiando en que será posible la rehabilitación de la escuela Leona Vicario, la eliminación de las UMA como base para el pago de pensiones, la exención de cualquier tipo de gravamen a las pensiones jubilatorias y, desde luego, el reconocimiento pleno de los derechos de los trabajadores jubilados más allá de la demagogia y el insulto de una inclusión condicionada.

Los relámpagos de enero presagian cambios importantes en la modorra de la rutina ciudadana, de cara al próximo y creciente vendaval electoral y sus consecuencias para el sistema que se resiste a morir, a pesar de su avanzado estado de descomposición. Aquí la frase de renovarse o morir orienta el sentido de voto ciudadano, la voluntad de dejar a los muertos en paz, apoyando los avances del proyecto renovador de lo nacional; y en lo internacional, tomar conciencia de la necesidad de impulsar la construcción de un mundo multipolar. Que así sea.


 

viernes, 5 de enero de 2024

TRONIDOS Y MENTADAS

 

“La seguridad del pueblo será la ley suprema” (Marco Tulio Cicerón).

 

El año terminó con una serie de tronidos de cohetes y las correspondientes mentadas de progenitora de quienes se vieron afectados directa o indirectamente por esta exhibición de estupidez pirotécnica.

Los reportes de mascotas perdidas, incluso muertas, inundaron los medios tradicionales y electrónicos y fueron, una vez más, desatendidos por las autoridades que siempre vigilan, bueno, al menos la salida de los restaurantes y otros negocios donde se expenden bebidas de alto o bajo contenido alcohólico, porque, como usted sabe, la policía está para “proteger y servir”.

Los gatos y perros perdidos, heridos o de plano muertos se abonan en la cuenta de los tiradores de cohetes que celebran la navidad o el fin e inicio de año con un ritual que debiera ubicarse en las películas de Hollywood donde la chica güera le daba el sí al galán, en medio de las luces y estruendo del ambiente, encaramados en la azotea de un edificio, o en la plaza Times Square.

Pero, si el estallido de luz y los tronidos de los cohetes sugiere la celebración de algo, la realidad revela que tanto mascotas como seres humanos, por ejemplo, autistas, enfermos de los nervios, o de cualquier padecimiento que requiera tranquilidad, sufren severos daños físicos y emocionales, de suerte que la diversión de unos resulta en el daño de otros.

Son recurrentes los reportes de niños y jóvenes que sufren de alguna amputación en las manos, sea por pérdida de varios dedos, o todos, con lo que la celebración o el juego terminan siendo la discapacidad con la que tendrán que cargar el resto de sus vidas.

El colmo de la mentalidad vacuna es cuando quienes tienen el complejo del llanero solitario, sueltan balazos desde la azotea o el patio de su casa para que la ley de gravedad se encargue de hacer que el proyectil celebratorio se convierta en el fin de una vida inocente o el trauma con el que navegará su víctima accidental.

Da pena ajena que en estos tiempos que corren, donde la bandera de los derechos humanos ondea hasta deshilacharse por tanta inclusión y democracia, persistan costumbres que claramente afectan tanto el espacio de otros como su tranquilidad.

Si en efecto nos anima como sociedad el afán de ser solidarios, incluyentes y tolerantes, ¿de qué forma se puede conciliar una mala costumbre con el derecho a la tranquilidad de personas y animales? En este punto debemos pensar en la educación, la civilidad y la ley.

La educación y los principios de la civilidad se reciben inicialmente en casa, en el seno familiar, se pulen y reafirman en la escuela, el trabajo, en el trato con los demás.

Las leyes y convenciones sociales pueden ampliar las habilidades comunicativas y permiten asimilarnos a los valores, costumbres y tradiciones de la comunidad, lo que no quiere decir que estemos exentos de responsabilidad individual, toda vez que la propia educación y valores familiares y personales marca una ruta que integra tanto a la razón como la emoción y reconoce la posición del individuo en el contexto social en el que se desenvuelve.

En este sentido, dejarse llevar por una costumbre, tradición o ritual de Navidad o fin de año, sin considerar el contexto, las disposiciones legales vigentes, las advertencias y recomendaciones de la autoridad, es decir, sin autocrítica, sin una valoración social, sin consideración hacia los demás, resunta no sólo primitivo, pueril y torpe, sino antisocial y francamente imbécil.

En otro asunto, ya es tiempo que las UMA dejen de ser la base para el pago de las pensiones, originalmente fijadas en salarios mínimos, que es lo que les corresponde a los trabajadores por ley, y que se eche al basurero la disposición de la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN), emitida en 2016 (con Peña Nieto), en la que establece que las alusiones a salarios mínimos en la Ley del ISR, deben entenderse como en UMA.

Esto, además de absurdo, es un abuso contra los trabajadores jubilados que se ha mantenido hasta la fecha, gracias a la composición elitista de la Corte y su inclinación hacia la parte patronal en perjuicio de la clase trabajadora, ya que con ese criterio cualquier aumento en las pensiones se nulifica y revierte contra el trabajador.

Esto se ve más claro cuando vemos que la ley del ISR considera exentas las pensiones que no rebasen los 15 salarios mínimos, pero entendidos como UMA, resulta que cualquier aumento puede eventualmente convertir al jubilado en un deudor fiscal.

Sigo pensando que las pensiones deben estar libres de todo gravamen, tal como lo establece el artículo 66 de la Ley 38 del ISSSTESON vigente, porque para eso el trabajador aportó durante su vida laboral y el Estado debe proteger y sostener la seguridad social como mecanismo redistributivo del ingreso y de elemental justicia social.

Es claro que el actual gobierno no ha podido abordar la situación de las UMA frente al obstáculo de un Poder Judicial sin sentido social, como tampoco rescatar los fondos pensionarios privatizados por los gobiernos neoliberales en forma de Afores, ni garantizar que los aumentos a las pensiones no se verán disminuidos en la práctica por el criterio de entender por UMA lo que debe ser salario mínimo en pensiones.

Esperemos que el próximo gobierno enderece los renglones torcidos de la herencia neoliberal, en bien de la clase trabajadora y que, a reserva de mejorar, se respete el pago legal en salarios mínimos.